{"id":30121,"date":"2022-11-13T16:43:44","date_gmt":"2022-11-13T22:43:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30121"},"modified":"2022-11-13T16:43:44","modified_gmt":"2022-11-13T22:43:44","slug":"el-expediente-anna-ajmatova-de-alberto-ruy-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30121","title":{"rendered":"\u00abEl expediente Anna Ajm\u00e1tova\u00bb, de Alberto Ruy S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El expediente Anna Ajmatova, de Alberto Ruy S\u00e1nchez<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Espinasa<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Entusiasta comentario, entre la amistad y la objetividad cr\u00edtica, o con ambas, de la novela &#8216;El expediente Anna Ajm\u00e1tova&#8217;, de Alberto Ruy S\u00e1nchez (1951) \u2013autor de &#8216;Los nombres del aire&#8217;, &#8216;Los labios del agua&#8217; y &#8216;Quinteto de Mogador&#8217;, entre otras novelas y ensayos\u2013, que es considerada aqu\u00ed su mejor novela, \u201ccercana a una obra maestra\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>\u00bfC\u00f3mo leemos? \u00bfC\u00f3mo leemos a nuestros contempor\u00e1neos? Sobre todo, \u00bfc\u00f3mo leemos a nuestros amigos? Si empiezo este texto formulando estas preguntas es porque me las he hecho muchas veces sin encontrar respuestas claras, muchas, pero no del todo convincentes, en ese mundo mezclado de la objetividad y el afecto, inevitablemente contradictorios. As\u00ed, siempre he sabido que Alberto Ruy S\u00e1nchez es un notable editor \u2013su trabajo como jefe de redacci\u00f3n de la revista\u00a0<i>Vuelta<\/i>\u00a0en su mejor \u00e9poca y su actividad como motor de\u00a0<i>Artes de M\u00e9xico<\/i>\u00a0son prueba de ello. Es, tambi\u00e9n, un lector voraz e intenso, un ensayista l\u00facido y penetrante, con un amplio abanico de intereses. He de decir tambi\u00e9n que su ciclo narrativo sobre Mogador no me llama la atenci\u00f3n de manera notable, y que en muchos momentos lo encuentro decorativo. Sin embargo, cuando vi en la prensa que apareci\u00f3 este libro, El expediente Anna Ajm\u00e1tova, me precipit\u00e9 a leerlo; hab\u00eda en m\u00ed un inter\u00e9s personal m\u00e1s preciso, pues los escritores rusos del siglo XX siempre me han interesado mucho, y en especial los vinculados a esa d\u00e9cada prodigiosa \u2013los a\u00f1os diez\u2013 y su secuela en la tragedia estalinista posterior. Tal vez todo esto se sume para emitir el siguiente juicio. Ruy S\u00e1nchez ha escrito su mejor libro, cercano a una obra maestra. Voy a tratar de dar razones para este exaltado se\u00f1alamiento.<\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os, al menos cuarenta, \u00e9l me prest\u00f3 un libro del poeta cubano Juli\u00e1n del Casal y yo le prest\u00e9 una antolog\u00eda de Anna Ajm\u00e1tova en ingl\u00e9s y nunca nos los devolvimos. Puede que el recuerdo sea una ficci\u00f3n de la memoria, pero me consta que hace mucho tiempo, desde que lo conoc\u00ed en Par\u00eds a fines de los a\u00f1os setenta, estaba interesado en los escritores rusos que vivieron en Par\u00eds. La novela \u201cse escribi\u00f3\u201d en su cabeza a lo largo de cuatro d\u00e9cadas y trata los temas centrales de su obra: el amor, el erotismo, el arte, la poes\u00eda, el poder desp\u00f3tico del totalitarismo, y la poeta autora de\u00a0<i>R\u00e9quiem<\/i>\u00a0le viene como anillo al dedo. Podr\u00eda, desde luego, haber escrito un ensayo, como ya se esboza en alguno de sus libros anteriores, pero elige hacer una novela, una docuficci\u00f3n, como se le suele llamar ahora, pero \u2013afortunadamente\u2013 sin los tics de moda de ese g\u00e9nero viejo como el diablo.<\/p>\n<p>Alberto encuentra en Ajm\u00e1tova todos los ingredientes para un soberbio guiso: gran poeta, amante de grandes creadores, de Gumiliov a Modigliani, figura m\u00edtica de la literatura rusa y de la resistencia al r\u00e9gimen estalinista. Y el entusiasmo me lleva pensar que su ciclo narrativo de Mogador era en realidad una preparaci\u00f3n formal para enfrentar este reto con una sabidur\u00eda y un oficio que le permitieran llevaron a cabo. En otras ocasiones he escrito, a prop\u00f3sito de libros de otros amigos, que el mejor es siempre el m\u00e1s reciente, precisamente por esa carga de contig\u00fcidad y afecto que la amistad conlleva. Pero creo que no es s\u00f3lo eso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El dictador despreciado<\/b><\/p>\n<p>Ruy S\u00e1nchez se ha ocupado del totalitarismo en varios textos, entre los que podemos destacar sus ensayos sobre Gide de regreso de Rusia y sobre Octavio Paz, as\u00ed como en varios textos breves en libros como\u00a0<i>Al filo de las hojas<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Con la literatura en el cuerpo<\/i>. Y ha entendido la perversi\u00f3n de sus mecanismos coercitivos, la crueldad de sus estrategias, la violencia absoluta de sus m\u00e9todos, mismos que sin embargo se resquebrajan de repente de la manera m\u00e1s insospechada. As\u00ed la gran poeta rusa que florece en la d\u00e9cada de los veinte fascina \u2013mejor, enamora en un solo encuentro y muchas lecturas\u2013 al jefe m\u00e1ximo, a ese Stalin omnipresente, omnipotente por varias d\u00e9cadas que la salva de morir (en el expediente de su pu\u00f1o y letra pone \u201cpreservar\u201d) para precipitarla en un infierno peor a\u00fan, el de la sobrevivencia. Y es que el protagonista que acompa\u00f1a a Ajm\u00e1tova en la novela no son ni Gumiliov ni Modigliani, extraordinariamente retratados, sino Stalin, con su rencor y resentimientos de amante despreciado por la poeta.<\/p>\n<p>Para que no haya malos entendidos: no importa si los datos son ver\u00eddicos porque son m\u00e1s que eso, veros\u00edmiles, ciertos y verdaderos en un terreno m\u00e1s profundo, pero si se disfrazan de documento es porque la historia misma, en su sentido m\u00e1s escandaloso, el ejercicio de poder, es autora de ficciones. Y si Ruy S\u00e1nchez toma el camino de la ficci\u00f3n para entrar en Ana Ajm\u00e1tova es porque as\u00ed se siente m\u00e1s libre. Cuando se empezaron a conocer los archivos de la KGB y las otras polic\u00edas secretas de los pa\u00edses del este se confirm\u00f3 lo que ya se sab\u00eda: el infierno represivo de los escritores y artistas en la \u00e9poca de Stalin.\u00a0<i>El expediente Anna Ajm\u00e1tova<\/i>\u00a0es el mejor libro de su autor y lleva, si no cuarenta a\u00f1os escribi\u00e9ndolo, s\u00ed al menos pens\u00e1ndolo, cocin\u00e1ndose en su cabeza.<\/p>\n<p>En el notable texto autobiogr\u00e1fico en la colecci\u00f3n\u00a0<i>De cuerpo entero<\/i>\u00a0(1992) nos hace saber sobre su inter\u00e9s y su filiaci\u00f3n sentimental y sensorial sobre el desierto y describe la g\u00e9nesis de lo que ser\u00eda el\u00a0<i>Quinteto de Mogador<\/i>, pero pasa por encima de otra de sus facetas, el inter\u00e9s por la literatura rusa y por las paradojas y contradicciones y no pocas veces el infierno en que se sumieron muchos autores en la \u00e9poca de las tentaciones totalitarias. En ese sentido es central su libro\u00a0<i>Tristeza de la verdad<\/i>, ce\u00f1ido y preciso trabajo sobre Andr\u00e9 Gide su \u201cregreso de Rusia\u201d.<\/p>\n<p>En el ensayo sobre Gide pone en juego su preocupaci\u00f3n por el dogmatismo ideol\u00f3gico incluso en un autor de tanta lucidez como Andr\u00e9 Gide, aunque \u00e9l al menos es capaz de reconocer su error y ser autocr\u00edtico. Gide es un cl\u00e1sico de la literatura francesa en su faceta, perd\u00f3n por la repetici\u00f3n, m\u00e1s cl\u00e1sica, la de Gide, Val\u00e9ry, Claudel, Mauriac\u2026, muy distinta de la vena vanguardista de Apollinaire, Breton, Eluard, Arag\u00f3n. Ruy S\u00e1nchez aprendi\u00f3 a ser un buen editor, lo demuestra su paso por\u00a0<i>Vuelta<\/i>, y la labor en\u00a0<i>Artes de M\u00e9xico<\/i>, leyendo publicaciones francesas, de la\u00a0<i>NRF<\/i>\u00a0a\u00a0<i>Tel Quel<\/i>. Y es probable que a trav\u00e9s de los debates que se daban en ellas sobre la literatura rusa de vanguardia y su triste, terrible, destino bajo el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico se despertara el inter\u00e9s por Ajm\u00e1tova.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Intolerancia, dogmatismo\u00a0y sobrevivencia<\/b><\/p>\n<p>La literatura rusa, entre 1910 y 1940, vive un momento extraordinario, acompa\u00f1a y no pocas veces apoya el movimiento revolucionario, y desemboca en suicidios, fusilamientos, asesinatos y purgas, golpeados los creadores una y otra vez por el dogmatismo. Los acentos existenciales apuntados en Dostoievski y en Ch\u00e9jov encuentra en ellos \u2013Block, Biely, Pasternak, Bulg\u00e1kov y las extraordinarias Ajm\u00e1tova y Tsvet\u00e1ieva, una condici\u00f3n de desgarramiento extremo. Menciono algunos: son legi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las primeras dos d\u00e9cadas del siglo XX fueron en Rusia un intenso laboratorio social, ideol\u00f3gico y moral. En los a\u00f1os veinte la cosecha deb\u00eda ser recogida, pero fue un camino al infierno. La reacci\u00f3n ante la diversidad, la diferencia y la pluralidad fue de una intolerancia absoluta. Los historiadores han tratado de explicar lo sucedido, pero si acaso han conseguido documentarlo, pues es en realidad inexplicable. La combinaci\u00f3n de una supuesta ciencia econ\u00f3mica, basada en Marx, una ideolog\u00eda moderna alimentada por los milenarismos y un desarrollo a\u00fan muy pobre en la burgues\u00eda rusa fue fatal: se pas\u00f3 de la Edad Media a la dictadura del proletariado, poniendo el acento en dictadura. Los fusilados, los suicidas, los deportados al\u00a0<i>gulag\u00a0<\/i>y los ejecutados en las purgas cuentan la misma historia de intolerancia ante la inteligencia, la sensibilidad expresiva y la belleza de la creaci\u00f3n. En otra ocasi\u00f3n me ocupar\u00e9 de este per\u00edodo con m\u00e1s detalle.<\/p>\n<p>La novela de Alberto Ruy S\u00e1nchez corre muchos riegos: para empezar, asumir un tema m\u00e1s propio de la historia y la investigaci\u00f3n como una narraci\u00f3n. El mismo t\u00edtulo, desde la palabra expediente, indica que el autor ten\u00eda plena conciencia de los riesgos que corr\u00eda. Y nos introduce ya en el universo concentracionario de la burocracia como sistema represivo. Pero la novela se desprende de la docuficci\u00f3n tanto como de la narraci\u00f3n testimonial para ser narrativa en estado puro, \u00fanica manera de comprender la intensidad de esa tragedia. La concepci\u00f3n de esa tragedia no puede ser sino afectiva, tiene que ser afectiva. \u00bfHabr\u00e1 pensado en alg\u00fan momento hacer un ensayo fr\u00edo y objetivo, a la manera del que hizo sobre Gide? Supongo que s\u00ed, pero lo desech\u00f3 para asumir este reto formal. Entendi\u00f3 que la raz\u00f3n razonable del ensayo no puede entender lo que pas\u00f3, s\u00f3lo la raz\u00f3n narrativa, esa sinraz\u00f3n mucho mas penetrante, como nos ense\u00f1\u00f3 Proust, en los misterios del alma, incluida el alma rusa.<\/p>\n<p>Ana Ajm\u00e1tova sobrevivi\u00f3 a todo ello \u2013fue una entre muy pocos\u2013 y lleg\u00f3 a conocer incluso un tibio reconocimiento como gran escritora, pero decir que vivi\u00f3 una vida de novela ser\u00eda enga\u00f1arnos: vivi\u00f3 inmersa en la tragedia. De novela es, puede ser, el amor por Modigliani en Par\u00eds, extraordinariamente bien recreado por Ruy S\u00e1nchez, incluso sin miedo al arrebato rom\u00e1ntico en el borde de lo cursi. Nunca deja entrar la queja pla\u00f1idera ni al chantaje sentimental retrospectivo y consigue, sin embargo, lo m\u00e1s dif\u00edcil, plasmar para el lector el extremo desgarramiento de la vida de la autora.<\/p>\n<p>La guillotina, ejecuci\u00f3n publica e individual, puesta en pr\u00e1ctica de manera atroz por la Revoluci\u00f3n Francesa, se transforma, en la rusa, en algo peor, las ejecuciones de la ley fuga, los suicidios por desesperaci\u00f3n, el desmembramiento de las familias, la imposibilidad de escribir, la confiscaci\u00f3n de manuscritos, la deportaci\u00f3n al\u00a0<i>gulag<\/i>\u00a0y la b\u00fasqueda de sobrevivir a trav\u00e9s de la memoria: escribir en la memoria de los otros. \u00bfNo es eso lo que es una novela, esta novela? Es un lugar com\u00fan, pero no importa: Anna Ajm\u00e1tova, junto a Marina Tsvet\u00e1ieva, representa esa fortaleza de la mujer ante la adversidad. La palabra hero\u00edsmo es muy pobre para calificarla. As\u00ed,\u00a0<i>El expediente Ana Ajmatova<\/i>\u00a0muestra el comportamiento del poder totalitario ante aquello que le escapa: el amor. M\u00e1s vale acabar, pues el que est\u00e1 poni\u00e9ndose cursi es el cr\u00edtico. Y as\u00ed me voy a buscar\u00a0<i>Los sue\u00f1os de la serpiente<\/i>, la novela que no conozco de Alberto Ruy S\u00e1nchez, a la librer\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El expediente Anna Ajmatova, de Alberto Ruy S\u00e1nchez Jos\u00e9 Mar\u00eda Espinasa Entusiasta comentario, entre la amistad y la objetividad cr\u00edtica, o con ambas, de la novela &#8216;El expediente Anna Ajm\u00e1tova&#8217;, de Alberto Ruy S\u00e1nchez (1951) \u2013autor de &#8216;Los nombres del aire&#8217;, &#8216;Los labios del agua&#8217; y &#8216;Quinteto de Mogador&#8217;, entre otras novelas y ensayos\u2013, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30122,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30121","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30121","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30121"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30121\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30123,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30121\/revisions\/30123"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}