{"id":30127,"date":"2022-11-13T16:53:12","date_gmt":"2022-11-13T22:53:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30127"},"modified":"2022-11-13T16:53:12","modified_gmt":"2022-11-13T22:53:12","slug":"claudio-magris-escritor-italiano-prestigioso-y-premiado-danubio-e-itaca-y-mas-alla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30127","title":{"rendered":"Claudio Magris, escritor italiano prestigioso y premiado.  &#8216;Danubio&#8217; e &#8216;\u00cdtaca y m\u00e1s all\u00e1&#8217;."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El pan desperdiciado en la era del derroche<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Claudio Magris<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El narrador, ensayista, traductor y profesor Claudio Magris (Trieste, 1939) es uno de los escritores e intelectuales italianos m\u00e1s prestigiosos y premiados. Entre otros, ha publicado los libros &#8216;Danubio&#8217; e &#8216;\u00cdtaca y m\u00e1s all\u00e1&#8217;. En este breve art\u00edculo se plantean preguntas esenciales sobre el derroche en un mundo en creciente crisis alimentaria y econ\u00f3mica.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1923, en una Alemania devastada por la inflaci\u00f3n, una libra de pan costaba doscientos veinte millones de marcos. Calculado en las cifras de la Alemania de aquel a\u00f1o, el despilfarro diario de pan ascender\u00eda a siete mil novecientos veinte millones de marcos. Por supuesto, este relato carece de sentido, dada la absoluta incomparabilidad del valor del dinero en la Alemania de entonces y en la Italia de hoy.<\/p>\n<p>Pero la absurda comparaci\u00f3n acent\u00faa todav\u00eda m\u00e1s el v\u00e9rtigo que se apodera del lector cuando las noticias sobre cosas concretas o incluso triviales de la existencia diaria \u2013como el pan\u2013 se traducen en n\u00fameros que uno apenas puede imaginar al tratar de relacionarlos con la realidad.<\/p>\n<p>Ciento ochenta toneladas de pan tiradas cada d\u00eda en Mil\u00e1n, novecientas cincuenta y nueve mil toneladas de pan consumidas en Italia el a\u00f1o pasado&#8230; En los \u00faltimos d\u00edas, leyendo el peri\u00f3dico, intentamos hacer c\u00e1lculos para traducir esos n\u00fameros en objetos que realmente podamos asir con la mente e indagar cu\u00e1ntos bocadillos o medios bocadillos m\u00e1s podr\u00eda haber comido cada milan\u00e9s si todos hubieran ido a rebuscar en la basura, o cu\u00e1ntas personas hambrientas \u2013incluso para las que una barra de pan es un espejismo\u2013 se podr\u00edan haber saciado con ese exceso de desperdicios. Cuando una crisis econ\u00f3mica o un problema financiero se extienden, parecen perder su conexi\u00f3n con la realidad; incluso esa loca cifra alemana, en gran parte irreal, acrecienta hasta lo fantasmag\u00f3rico la ya de por s\u00ed grav\u00edsima dificultad de proveerse un trozo de pan en la Alemania de entonces.<\/p>\n<p>Jacques Lafitte, el banquero de Luis Felipe, rey de Francia, sol\u00eda decir que las finanzas a menudo adquieren meningitis, y era alguien que sab\u00eda de n\u00fameros y de su relaci\u00f3n \u2013tantas veces extra\u00f1a\u2013 con las cosas. Sentimos que la cifra de nuestro salario corresponde concretamente a las cosas en las que se puede convertir y se convierte \u2013un almuerzo, un abrigo o la renta\u2013, hasta que empieza a deslizarse tan peligrosamente en relaci\u00f3n con el costo de la vida que se vuelve fluctuante e irreal, porque ya no sabemos a qu\u00e9 corresponde realmente, cu\u00e1ntos caf\u00e9s en un restaurante o cu\u00e1ntas habitaciones de un departamento en renta. En los \u00faltimos meses, las discusiones sobre la crisis \u2013sobre sus dimensiones y perspectivas, en definitiva, sobre su realidad\u2013 parec\u00edan burbujas de aire o de jab\u00f3n, similares a esas burbujas (misteriosas para los profanos) de las que se hablaba y estallaban continuamente en la nada; demasiados expertos en banca, finanzas y econom\u00eda parec\u00edan gur\u00fas enmudecidos y atrapanubes.<\/p>\n<p>Ese despilfarro de pan pertenece a la locura generalizada en la que y desde la cual vivimos y que ciertamente no redime al cronista de este despilfarro m\u00e1s que a quien lo promulga. Con raz\u00f3n despierta el esc\u00e1ndalo, porque resulta una aut\u00e9ntica ofensa para los que no tienen pan. Mi generaci\u00f3n lo siente con mayor vehemencia que las m\u00e1s j\u00f3venes, porque, aunque nunca pas\u00e9 hambre, crec\u00ed en una \u00e9poca en la que la gente se com\u00eda todo lo que hab\u00eda en el plato, sin tirar nada, e incluso ahora, aunque tambi\u00e9n busco los placeres en la mesa \u2013como es justo, porque no estamos en este mundo para hacer sacrificios\u2013, no se me ocurre dejar las sobras en el plato, aunque en ocasiones la comida no me provee grandes satisfacciones. Hace a\u00f1os uno de mis hijos, conociendo este h\u00e1bito m\u00edo y viendo un d\u00eda que no disfrutaba de lo que com\u00eda, comenz\u00f3 a rellenar mi plato cada tanto cuando yo estaba distra\u00eddo con otras cosas y no me daba cuenta, seguro de que seguir\u00eda sin inmutarme hasta limpiarlo.<\/p>\n<p>Es un h\u00e1bito que se form\u00f3 en una \u00e9poca de penuria, que sin duda no debemos lamentar. El despilfarro, adem\u00e1s, no s\u00f3lo distingue a las sociedades opulentas, sino tambi\u00e9n, aunque s\u00f3lo sea en ocasiones excepcionales, a las pobres: en una p\u00e1gina memorable, Canetti describi\u00f3 el enorme derroche practicado por algunas poblaciones ind\u00edgenas \u2013que ciertamente no eran pr\u00f3speras\u2013 para demostrar, a trav\u00e9s de ciertos ritos, que el poder, la magnificencia y el precepto de destruir incluso lo necesario para vivir, es en cierta forma una manera de arrojarse al fuego. La miseria casi ha cesado para nosotros, pero no para el mundo \u2013en el que, por el contrario, va en aumento\u2013 y desde el mundo se infiltra en nuestras ciudades, en la existencia de tantos conciudadanos nuestros, que han venido de lejos o han nacido cerca de nosotros y que no tienen d\u00f3nde reclinar la cabeza por la noche \u2013como dice la Escritura del Hijo del Hombre\u2013 ni d\u00f3nde encontrar pan.<\/p>\n<p>Esas ciento ochenta toneladas tiradas son un esc\u00e1ndalo, pero \u00bfde qui\u00e9n es la culpa? Es f\u00e1cil<br \/>\ny es correcto pensar en los insaciables, pero tambi\u00e9n es ret\u00f3rico, si no se sugiere t\u00e9cnicamente y de manera concreta c\u00f3mo distribuir ese pan a los necesitados. Ciertamente no es sencillo, como se\u00f1alaron en el\u00a0<i>Corriere della Sera\u00a0<\/i>algunos representantes de las loables asociaciones de voluntarios. El problema se hace a\u00fan m\u00e1s tr\u00e1gico si pasamos del despilfarro milan\u00e9s o italiano al del llamado Primer Mundo en general, con respecto a los cientos de millones de personas que, en las m\u00e1s diversas partes de la Tierra, se mueren de hambre y de sed, y a las que dif\u00edcilmente podr\u00edamos alimentar y saciar su sed aunque arroj\u00e1ramos menos barras de pan al cesto de basura y dej\u00e1ramos correr menos agua por el excusado. Las ciento ochenta toneladas de pan que se desperdician cada d\u00eda en Mil\u00e1n son una peque\u00f1a porci\u00f3n de un enorme y tr\u00e1gico problema que afecta al mundo; tr\u00e1gico porque \u2013aparte de las infames y deliberadas injusticias, que deben ser erradicadas\u2013 es objetivamente muy dif\u00edcil de resolver.<\/p>\n<p>Distribuir \u2013entre los millones y millones que no lo tienen\u2013 el pan y el agua que nos sobra es m\u00e1s dif\u00edcil que viajar por el espacio o realizar mutaciones gen\u00e9ticas; somos capaces de transformar radicalmente al hombre, que pronto ser\u00e1 otra cosa distinta a la humanidad que conocemos, pero no podemos darle de comer y beber. A esto hay que a\u00f1adir la injusta explotaci\u00f3n de todo tipo perpetrada por tantas potencias y fuerzas econ\u00f3micas en detrimento del planeta y de sus innumerables habitantes. Los voluntarios \u2013especialmente, pero no s\u00f3lo los religiosos\u2013 que en los lugares m\u00e1s duros de la Tierra ayudan contra toda esperanza a sus hermanos cada vez m\u00e1s numerosos en condiciones abominables, salvan el honor de la humanidad, actuando como soldados que jam\u00e1s se rinden, pero toda la humanidad est\u00e1 sentada al borde de un volc\u00e1n que ciertamente no se apaga. Esos bocadillos tirados tambi\u00e9n son erupciones que anuncian la lava hirviente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Roberto Bernal.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pan desperdiciado en la era del derroche Claudio Magris El narrador, ensayista, traductor y profesor Claudio Magris (Trieste, 1939) es uno de los escritores e intelectuales italianos m\u00e1s prestigiosos y premiados. Entre otros, ha publicado los libros &#8216;Danubio&#8217; e &#8216;\u00cdtaca y m\u00e1s all\u00e1&#8217;. 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