{"id":30156,"date":"2022-11-15T13:16:52","date_gmt":"2022-11-15T19:16:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30156"},"modified":"2022-11-15T13:16:52","modified_gmt":"2022-11-15T19:16:52","slug":"saramago-el-desafiante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30156","title":{"rendered":"Saramago, el desafiante"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"series\">Centenario de Saramago<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"cabeza\">Saramago, el desafiante<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen*<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<p class=\"sumario\">En su tinta<\/p>\n<div class=\"inicial\">Todo comienza con la prosa\u00a0envolvente, incansable, que nos ayuda con su propia respiraci\u00f3n a permanecer en el texto y no soltarlo, esa calidad hipn\u00f3tica en un telar de palabras ricas, mas no barrocas, merced a su talante igualitario (s\u00ed, democr\u00e1tico) que lo aleja de la pirotecnia del barroquismo latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX, con el cual, no obstante, nuestro Jos\u00e9 se emparent\u00f3 m\u00e1s que con ninguna otra narrativa, incluida la portuguesa. Si bien fue contempor\u00e1neo de Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, de alguna manera es posterior a ellos y los contradice. Eso explica que, a la hora de las taxonom\u00edas, la cr\u00edtica anglosajona se deleite en etiquetarlo de\u00a0<q>posmoderno<\/q>.<\/div>\n<p>Admitamos que las novelas de Jos\u00e9 Saramago, sobre todo las mayores, fueron escritas despu\u00e9s de la implosi\u00f3n del\u00a0<em>boom<\/em>\u00a0y usando claves distintas, si bien hered\u00f3 las libertades textuales y tem\u00e1ticas de la deslumbrante novel\u00edstica hispanoamericana y brasile\u00f1a. Pero el mar de palabras, joyceano como en Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa o Jos\u00e9 Lezama Lima, multidireccional como en Julio Cort\u00e1zar, lo encontramos en Saramago de vuelta al decir llano; y la imagen, aun cuando m\u00e1gica, es cotidiana y n\u00edtida.<\/p>\n<p>Esto no quita su recurrente e inspirada incursi\u00f3n en la Historia, con una erudici\u00f3n menos pretenciosa que la de Alejo Carpentier, dispuesto a transgredirla con el desenfado de un ciudadano com\u00fan. Saramago gusta de la Historia que pudo ser, la que no se atrevi\u00f3 a ocurrir, o no tuvo oportunidad, porque el azar dispuso otra cosa.<\/p>\n<p>Son sus novelas viajes fant\u00e1sticos de posibilidad extrema, mundos parad\u00f3jicos y paralelos, sea un heter\u00f3nimo de Fernando Pessoa realmente vivo, o la errata deliberada del corrector en Historia del cerco de Lisboa. Saramago desaf\u00eda en sus novelas a la Historia, sea pasada, presente o futura. Ronda la filosof\u00eda. Y no es que coquetee con la ciencia ficci\u00f3n, pues su materia verbal es otra, sino que pisa terrenos parecidos: un mundo de ciegos, un mundo hipervigilado, los d\u00edas posteriores al Gran Colapso o la kafkiana subversi\u00f3n burocr\u00e1tica de lo real. Se permite viajar en el tiempo, transgredir el relato jesucr\u00edstico o reimaginar con sentido com\u00fan\u00a0<em>Il primo omicidio\u00a0<\/em>(<q>el primer homicidio<\/q>, seg\u00fan titul\u00f3 Alessandro Scarlatti un oratorio que aborda el mismo asunto que una novela de Saramago:\u00a0<em>Ca\u00edn).<\/em><\/p>\n<p>Para hablar del escritor comprometido, debe destacarse el impacto literario y p\u00fablico de Jos\u00e9 Saramago en el \u00e1mbito hisp\u00e1nico. Inc\u00f3modo en el Portugal autoritario, disidente toda su vida, se exili\u00f3 en las afueras del Estado espa\u00f1ol y desde ah\u00ed consolid\u00f3 su obra. Sin embargo, la principal raz\u00f3n de su presencia en castellano no es geogr\u00e1fica ni pol\u00edtica sino, otra vez, literaria. Gracias a Pilar del R\u00edo, su principal traductora, es un autor de nuestro idioma tanto como ya lo era en portugu\u00e9s. Si Samuel Beckett fue franc\u00e9s por mano propia, Joseph Conrad ingl\u00e9s y Joseph Brodsky estadunidense, puede afirmarse que Saramago es hisp\u00e1nico en t\u00e1ndem con su traductora. Esto cierra el c\u00edrculo de su impronta: portugu\u00e9s, latinoamericano y espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>S\u00f3lo alguien que se mueve con tal desenfado en el tiempo y espacio puede adem\u00e1s conectarse al presente y sus urgencias como demostr\u00f3 Saramago. A\u00fan m\u00e1s extraordinario resulta su uso de la fama, y la fuerza que supo dar a las palabras para sustentar la acci\u00f3n, la solidaridad activa, la autoridad pol\u00edtica y moral de sus dichos y sus actos. Disciplinado comunista impermeable al desencanto, nunca regate\u00f3 su respaldo \u2013as\u00ed fuese cr\u00edtico\u2013 a la revoluci\u00f3n cubana y otras luchas de liberaci\u00f3n en las ant\u00edpodas de Europa. En M\u00e9xico aport\u00f3 su activismo p\u00fablico sobre el terreno con el movimiento ind\u00edgena rebelde de Chiapas. Al lado de los zapatistas transit\u00f3 algunas de las p\u00e1ginas m\u00e1s dignas de su no ficci\u00f3n y de la solidaridad internacional con las comunidades insurrectas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">II. Un hombre afortunado<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">Desafiante, comprometido, en marzo de 1998 Jos\u00e9 Saramago lleg\u00f3 a M\u00e9xico dispuesto a sacar de quicio al gobierno de Ernesto Zedillo. Semanas atr\u00e1s hab\u00eda anunciado, en un art\u00edculo muy duro que dio la vuelta al mundo, que visitar\u00eda Chiapas y expresar\u00eda su apoyo a los rebeldes zapatistas.\u00a0<q>Estoy aqu\u00ed porque no me da igual<\/q>, insistir\u00eda luego desde las monta\u00f1as chiapanecas.<\/p>\n<p>La Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n amagaba con aplicarle el art\u00edculo 33 constitucional si\u00a0<q>interven\u00eda en asuntos internos<\/q>. Por entonces estaba de moda expulsar de Chiapas a activistas europeos. El Instituto Nacional de Migraci\u00f3n y los medios de comunicaci\u00f3n acababan de expulsar de Chenalh\u00f3, y de M\u00e9xico, al veterano p\u00e1rroco franc\u00e9s Michel Chanteau. Ocurrida menos de tres meses antes, la masacre de Acteal estaba fresca, la indignaci\u00f3n mundial era intensa, y may\u00fasculo el predicamento del gobierno zedillista, acusado de las masacres (hubo otras) y de la contrainsurgencia.<\/p>\n<p>Desde la ventanilla de migraci\u00f3n en el aeropuerto de la Ciudad de M\u00e9xico, el 7 de marzo de aquel a\u00f1o, a la hora de poner a prueba al gobierno, Saramago reiter\u00f3 que ir\u00eda a Chiapas\u00a0<q>porque es mi derecho y mi obligaci\u00f3n<\/q>.<\/p>\n<p>Durante toda su visita al pa\u00eds trajo tras sus tobillos a la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n y los servicios de inteligencia. Lejos de atemorizarlo, el acoso dio mayor solidez a su actitud. Y su estatura moral se volvi\u00f3 inexpugnable. Era un viejo militante de izquierda, comunista heterodoxo. Todav\u00eda no le daban el Nobel, pero hab\u00eda escrito una serie de novelas extraordinarias y ya se llamaba Jos\u00e9 nada m\u00e1s, como el personaje de su por entonces m\u00e1s reciente creaci\u00f3n,\u00a0<em>Todos los nombres.<\/em><\/p>\n<p>A lo largo de una semana expres\u00f3 de manera p\u00fablica lo que quiso, y el 14 de marzo \u00e9l y Pilar llegaron a Chiapas en compa\u00f1\u00eda de Carlos Monsiv\u00e1is, Ofelia Medina, Juan Ba\u00f1uelos y su editor, Sealtiel Alatriste, para visitar las comunidades a la ma\u00f1ana siguiente. En la cabecera municipal de Chenalh\u00f3, un ret\u00e9n de migraci\u00f3n detuvo e interrog\u00f3 con rigor al novelista, y enseguida uno del Ej\u00e9rcito federal, al que el escritor no ocult\u00f3 su irritaci\u00f3n, si no es que indignaci\u00f3n. En Majomut entr\u00f3 a la base militar que sitiaba los ocho campamentos de refugiados de Polh\u00f3 y confront\u00f3 al mando, sin obtener una explicaci\u00f3n convincente de por qu\u00e9 hab\u00eda un cerco armado para los desplazados civiles zapatistas, siendo que eran ellos los agredidos por grupos paramilitares, no lo agresores.<\/p>\n<p>Una cr\u00f3nica en\u00a0<em>La Jornada\u00a0<\/em>registr\u00f3 que Saramago se hab\u00eda llevado una monta\u00f1a de Chiapas:<\/p>\n<p>Una peque\u00f1a monta\u00f1a que le cabe en la bolsa del pantal\u00f3n, id\u00e9ntica a la escarpada serran\u00eda de los Altos, esta tierra de los pueblos tzotziles. Nacida de ellas, la roca que recoge del suelo de Acteal el escritor portugu\u00e9s pesa en la mano como un siglo, como una vida entera. M\u00e1s tarde, al iniciar el regreso a Jovel (San Crist\u00f3bal de Las Casas), la muestra con triste orgullo a Pilar.<\/p>\n<p>\u2013Mira \u2013le dice\u2013, recog\u00ed una piedra.<\/p>\n<p>Tiene la costumbre de tomar piedras de los lugares que visita.\u00a0<q>No de todos<\/q>, asegura; no dice de cu\u00e1les s\u00ed.<\/p>\n<p><em>*Fragmento del libro\u00a0<\/em>Saramagia: Testimonios y recuerdos sobre Jos\u00e9 Saramago en su paso por M\u00e9xico,\u00a0<em>coordinado por Alma Delia Miranda. Editorial Grano de Sal<\/em><\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Centenario de Saramago Saramago, el desafiante Hermann Bellinghausen* En su tinta Todo comienza con la prosa\u00a0envolvente, incansable, que nos ayuda con su propia respiraci\u00f3n a permanecer en el texto y no soltarlo, esa calidad hipn\u00f3tica en un telar de palabras ricas, mas no barrocas, merced a su talante igualitario (s\u00ed, democr\u00e1tico) que lo aleja de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30157,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30156","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30156"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30156\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30158,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30156\/revisions\/30158"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}