{"id":31319,"date":"2023-02-27T13:17:13","date_gmt":"2023-02-27T19:17:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31319"},"modified":"2023-02-27T13:17:13","modified_gmt":"2023-02-27T19:17:13","slug":"es-indudable-que-luis-cernuda-1902-1963-fue-permeable-en-la-teoria-y-a-la-practica-poeticasde-p-reverdy-1889-1960","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31319","title":{"rendered":"Es indudable que Luis Cernuda (1902-1963) fue permeable, en la teor\u00eda y a la pr\u00e1ctica po\u00e9ticas,de P.Reverdy (1889-1960)"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Luis Cernuda y Pierre Reverdy: la est\u00e9tica del \u00e9xtasis<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Pierre Reverdy<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">La presencia de la obra de un poeta en la obra de otro, que a veces llamamos influencia y otras di\u00e1logo esencial, en rigor es inevitable. En la poes\u00eda, y en general en el arte, nada ocurre plenamente solo; no hay nacimiento virgen. Aqu\u00ed se habla con lucidez de esa relaci\u00f3n entre dos grandes poetas: el espa\u00f1ol Luis Cernuda (1902-1963) y el franc\u00e9s Pierre Reverdy (1889-1960).<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>1<\/p>\n<p>Contrariamente a lo que sucede con cualquier otro tipo de construcciones de paso, los puentes entre dos autores suelen ser de un solo sentido: lo que uno escribe incide en el trabajo del otro, pero no al rev\u00e9s. Por profunda que sea la amistad o la coincidencia est\u00e9tica entre dos poetas, resulta sumamente improbable el intercambio de influencias. Lo que ocurre casi siempre es que la obra de uno deje huella en la del otro, y que la parte pasiva de la transacci\u00f3n (si entendemos por\u00a0<i>pasiva\u00a0<\/i>la esmerada asimilaci\u00f3n de una obra y por\u00a0<i>transacci\u00f3n\u00a0<\/i>el di\u00e1logo de lecturas) no ejerza, por lo menos con id\u00e9ntica intensidad, alg\u00fan influjo que signifique algo relevante para quien, consciente o inconscientemente, ha acreditado su naturaleza de acreedor.<\/p>\n<p>En el caso presente no parece haber excepci\u00f3n a la hip\u00f3tesis. Es indudable que Luis Cernuda (1902-1963) fue permeable, en lo que se refiere a la teor\u00eda y a la pr\u00e1ctica po\u00e9ticas, a las ideas y la obra de Pierre Reverdy (1889-1960), y que \u00e9ste, en todo caso, no acusa los efectos de ning\u00fan tipo de deuda con el escritor espa\u00f1ol. En un breve texto que, como contribuci\u00f3n al homenaje que el\u00a0<i>Mercure de France<\/i>\u00a0dedic\u00f3 a Reverdy en 1962, Cernuda escribi\u00f3 a prop\u00f3sito de su muy personal apreciaci\u00f3n de la obra del franc\u00e9s, no dej\u00f3 de subrayar su admiraci\u00f3n por el rigor espiritual y la pureza \u00e9tica del autor de\u00a0<i>Los naufragios del cielo<\/i>, festejando que la caracter\u00edstica suntuosidad formal y conceptual de la poes\u00eda francesa no se manifieste en una obra que desde\u00f1a la ret\u00f3rica: su poes\u00eda es carne y alma, conjunci\u00f3n de cuerpo y esp\u00edritu, un homenaje, a menudo en frases yuxtapuestas, a la vida como tal: \u201cYa no cae la lluvia\/ Cierra tu paraguas\/ Que vea tus piernas\/ abrirse al sol.\u201d<\/p>\n<p>El aspecto en que se cifra el reconocimiento de Cernuda no deja de ser revelador. Si la influencia no fue rec\u00edproca, de todos modos supone insoslayables coincidencias que la hicieron posible: \u201cEl sol, mi dios, la noche rumorosa,\/ la lluvia, intimidad de siempre,\/ el bosque y su alentar pagano,\/ el mar, el mar como su nombre hermoso,\/ y sobre todo ello,\/ cuerpo oscuro y esbelto,\/ te encuentro a ti, t\u00fa, soledad tan m\u00eda.\u201d Al igual que Reverdy, Cernuda es un poeta de esencias vivas, un poeta reflexivo que, al mismo tiempo, es ensayista y cr\u00edtico de poes\u00eda, un poeta de irrenunciables principios \u00e9ticos en lo que se refiere a su conciencia creadora. Si la obra del andaluz, seg\u00fan afirma Paz, es una exploraci\u00f3n de s\u00ed mismo, la importancia que Reverdy concede a la fundamentaci\u00f3n de una est\u00e9tica literaria a partir de la inmersi\u00f3n en el esp\u00edritu del autor y de su \u00e9poca, denuncia una preocupaci\u00f3n semejante por lo que es y dice su propia creaci\u00f3n, por la manera en que su pensamiento cumple los axiomas en que se basa su proceder po\u00e9tico y no al rev\u00e9s. He ah\u00ed la clave: ambos poetas son\u00a0<i>eso<\/i>\u00a0ante todo, autores cuya reflexi\u00f3n es po\u00e9tica en s\u00ed misma porque ese es el origen verdadero de sus ideas, y de la intensidad verbal de lo que escriben deriva su manera de ver el mundo, que de ninguna manera proviene de prevaricaciones previas y ajenas a lo po\u00e9tico. Su cr\u00edtica nace de su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Para alcanzar ese nivel de autonom\u00eda literaria, por llamarla de alguna manera, tanto Reverdy como Cernuda indagaron el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de su tradici\u00f3n, conocieron el papel fundamental que el simbolismo desempe\u00f1\u00f3 en el desarrollo de la poes\u00eda moderna en Occidente y meditaron, te\u00f3rica y po\u00e9ticamente, en el ser de la escritura. Quiz\u00e1 m\u00e1s en el\u00a0<i>transcurrir<\/i>\u00a0que en el\u00a0<i>ser<\/i>: ambos son tambi\u00e9n poetas del tiempo. En Cernuda o, para ser m\u00e1s precisos, en el Cernuda de\u00a0<i>Perfil del aire\u00a0<\/i>(su primera colecci\u00f3n de poemas, con ese t\u00edtulo tan sugerentemente cubista que luego<br \/>\nel poeta cambi\u00f3 por el distante y neutro de\u00a0<i>Primeras poes<\/i><i>\u00edas<\/i>), libro que, seg\u00fan el propio poeta, revela mejor la deuda con Reverdy, la reflexi\u00f3n sobre el tiempo predomina con la conciencia de que no s\u00f3lo la \u201cedad mudable\u201d y el \u201cprimer placer\u201d, sino la vida misma, son materia del tiempo implacable que, como la luz, \u201cl\u00edvido escapa\u201d. \u201cEn vano resplandece el destino\u201d, dice, pues ya el olvido \u201cabre sus desnudas estancias\u201d.<\/p>\n<p>Como asunto central de su trabajo po\u00e9tico, el tiempo para Reverdy es una revelaci\u00f3n instant\u00e1nea y el poema \u201cuna organizaci\u00f3n verbal de relaciones temporales\u201d. Es evidente que la atenci\u00f3n al elemento del devenir no agota el contacto entre ambos poetas, ni tampoco es exclusiva de estos dos autores, quienes sin duda la compartieron, para no ir muy lejos, con el c\u00f3nclave surrealista; sin embargo, el hecho de que la meditaci\u00f3n sobre el asunto de lo temporal protagonice con alguna frecuencia los poemas de Cernuda y Reverdy no parece circunstancia casual.<\/p>\n<p>En el poeta franc\u00e9s, antes que predominar la obsesi\u00f3n del tiempo fugitivo, que nos abandona como el d\u00eda a la l\u00e1mpara que defiende \u201cel recinto con sus fuerzas ligeras\u201d, ocurre m\u00e1s a menudo la apropiaci\u00f3n del tiempo est\u00e1tico, del instante: \u201cCampana vac\u00eda\/ P\u00e1jaros muertos\/ En la casa donde todo se adormece\/ Las nueve\/ La tierra se queda inm\u00f3vil.\u201d Por cierto que en el Cernuda de la madurez el tiempo oficia tambi\u00e9n de\u00a0<i>acorde<\/i>\u00a0o fusi\u00f3n con el instante y la contemplaci\u00f3n resulta revelaci\u00f3n del tiempo en las cosas, pero la imagen \u2013dir\u00edase casi, la confesi\u00f3n\u2013 que alerta los poemas del primer libro de Cernuda es la del devenir que hurta \u201calma y vida\u201d y hace que el poeta se refugie en una clara, un\u00e1nime, irrenunciable vocaci\u00f3n de \u201camor y olvido\u201d.<\/p>\n<p>El poeta secreto, marginal, de intensidad interior que es Reverdy, yuxtapuesto, independiente como las reticentes im\u00e1genes de su poes\u00eda, alejado del\u00a0<i>establishment<\/i>\u00a0cultural de su pa\u00eds, es el que verdaderamente sedujo a Cernuda, quien se identific\u00f3, en su naturaleza de exiliado, con el destino ajeno a cualquier tipo de reconocimiento del poeta franc\u00e9s, condici\u00f3n que da sentido y singularidad a una obra que confirma en el autor espa\u00f1ol la idea de que \u201cFrancia no tiene poetas sino a pesar suyo\u201d. El recelo vital y est\u00e9tico de Reverdy tiene que ver, quiz\u00e1, con la \u201cdesnudez asc\u00e9tica\u201d que Cernuda celebra en su transparencia moral, lo mismo que con la \u201csimplificaci\u00f3n al m\u00e1ximo de los elementos del poema\u201d \u2013que el cr\u00edtico Manuel Ulacia reconoci\u00f3 en su momento como manifestaci\u00f3n de la \u201cpureza espiritual\u201d reverdyana\u2013 en la obra del poeta sevillano, afinidad que define mejor la reserva de ambos escritores que la veta cubista observada por la cr\u00edtica en Reverdy.<\/p>\n<p>Sea de esa naturaleza el paralelismo, o incida en la tesis del purismo po\u00e9tico inevitable del primer Cernuda (idea insoslayable porque, cuando se empieza a escribir, es dif\u00edcil no ceder al hechizo de las pasiones est\u00e9ticas de la \u00e9poca), lo cierto es que la concisi\u00f3n de la imagen y una percepci\u00f3n de tipo instant\u00e1neo revelan en ambos poetas una cierta \u201cimpresi\u00f3n de abstracci\u00f3n\u201d que se consigue casi siempre, parad\u00f3jicamente, a trav\u00e9s del mundo de los objetos. Y he ah\u00ed otro logro com\u00fan que enaltece tanto la obra de Reverdy como la de Cernuda: la<br \/>\npresencia de un evidente embelesamiento de la mirada no a partir del enrarecimiento de las formas sino de la concreci\u00f3n y la certidumbre de las cosas en s\u00ed, de una plasticidad tan intensa que desdibuja y deshace la luminosidad para alumbrarla desde dentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Como te\u00f3rico o, por mejor decirlo, como pensador af\u00edn al cubismo, Reverdy asume que la reflexi\u00f3n o serie de reflexiones que derivan en la creaci\u00f3n de una est\u00e9tica propia es un asunto del esp\u00edritu que ata\u00f1e \u00edntimamente a la obra. Al hablar de la suya, el escritor franc\u00e9s afirma que la poes\u00eda \u201ces una revelaci\u00f3n de algo que llev\u00e1bamos oscuramente en nosotros y para lo cual s\u00f3lo necesit\u00e1bamos la expresi\u00f3n m\u00e1s adecuada\u201d. La v\u00eda de acceso a esa tiniebla creativa de naturaleza inefable consiste en \u201cuna manera particular de decir una cosa muy sencilla y muy com\u00fan\u201d. Aunque en sus\u00a0<i>Estudios sobre poes\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea\u00a0<\/i>Cernuda se refiera en t\u00e9rminos reprobatorios e ir\u00f3nicos a la poes\u00eda pura, calific\u00e1ndola de \u201climitaci\u00f3n mezquina\u201d, es indudable que el poeta espa\u00f1ol supo decir una cosa muy com\u00fan y muy sencilla: hizo del \u00e9xtasis su est\u00e9tica y del deseo el centro de gravedad de su obra.<\/p>\n<p>Su poes\u00eda en verdad confirma la idea de revelaci\u00f3n de lo interior indecible aludida por Reverdy. La influencia determinante del poeta franc\u00e9s en su formaci\u00f3n espiritual, reconocida por el propio Cernuda, rindi\u00f3 frutos en esa su manera de decir las cosas \u201cin\u00e9ditas y sencillas, inauditas\u201d privilegiada por la est\u00e9tica reverdyana que, si en la poes\u00eda del fundador de la revista literaria<i>\u00a0Nord-Sud\u00a0<\/i>(tan cercana, asimismo, a la privilegiada mirada de lo elemental en la pintura de Joan Mir\u00f3) se manifiesta en im\u00e1genes del tiempo inm\u00f3vil, en el \u00e9xtasis de lo est\u00e1tico denunciado por las \u201czonas nulas\u201d de pausas y silencios, en la de Luis Cernuda se prodiga como la dicha ef\u00edmera del deseo, el goce de una \u201cfugaz memoria\u201d con la que el poeta expresa \u2013sencilla y singularmente, como quer\u00eda Reverdy\u2013 el \u00e9xtasis de su \u201cverdad verdadera\u201d, el\u00a0<i>deseo real<\/i>, esa \u201cternura sin servicio\u201d, ese \u201cfervor alerta\u201d que lo deja \u201cerguido con sus vagas ansias tercas\u201d.<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n es de lo m\u00e1s provechosa, porque el di\u00e1logo fecundo entre dos poetas de esencias sirve para reconocer c\u00f3mo cada uno se sit\u00faa en un plano de coincidencia art\u00edstica que reafirma la concepci\u00f3n de su obra como un hecho irrepetible donde la afinidad que un poeta siente (en este caso, Cernuda) por el quehacer del otro no determina tratamientos equivalentes o vicarios. Cuando Reverdy apunta en el poema \u201cEntre dos mundos\u201d que \u201cUna se\u00f1a de mi coraz\u00f3n se extiende hasta el mar\/ No hay nadie lo bastante grande para detener la tierra\u201d, Cernuda parece hacerse eco de esa zozobra espec\u00edfica en el texto \u201cNo dec\u00eda palabras\u201d: \u201cLa angustia se abre paso entre los huesos,\/ remonta por las venas\/ hasta abrirse en la piel.\u201d No se trata de conjeturar una contestaci\u00f3n, sino del planteamiento de cierta asfixia id\u00e9ntica que, si en el franc\u00e9s se asume como \u00e9xtasis c\u00f3smico, en el espa\u00f1ol se resuelve, casi siempre, como deseo corporal.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Cernuda y Pierre Reverdy: la est\u00e9tica del \u00e9xtasis Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez Pierre Reverdy La presencia de la obra de un poeta en la obra de otro, que a veces llamamos influencia y otras di\u00e1logo esencial, en rigor es inevitable. 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