{"id":31322,"date":"2023-02-27T13:23:22","date_gmt":"2023-02-27T19:23:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31322"},"modified":"2023-02-27T13:23:22","modified_gmt":"2023-02-27T19:23:22","slug":"charles-simic-definio-a-la-gran-poesia-como-una-magnifica-serenidad-frente-al-rostro-del-caos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31322","title":{"rendered":"Charles Simic defini\u00f3 a la gran poes\u00eda como \u201cuna magn\u00edfica serenidad frente al rostro del caos.\u201d"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">(1938-2023) Charles Simic: Sopesar la vida y la muerte<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Alejandro Garc\u00eda Abreu<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El pasado 9 de enero falleci\u00f3 Charles Simic (Belgrado, 1938-Dover, Nuevo Hampshire, 2023), uno de los poetas m\u00e1s trascendentes de la lengua inglesa del mundo contempor\u00e1neo. En su obra se aproxim\u00f3 a la muerte desde distintas perspectivas. Como bien sostiene Seamus Heaney, \u201ctodo lo que Simic escribe a modo de comentario sobre literatura o arte termina siendo una defensa de la poes\u00eda. Todo lo que escribe como memoria o ensayo se convierte en una celebraci\u00f3n de la fortaleza de la individualidad y una rapsodia en alabanza de la dimensi\u00f3n criaturesca de la existencia humana, la nuestra y la suya\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La definici\u00f3n de la poes\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Uno de los poetas m\u00e1s importantes de la lengua inglesa de los siglos XX y XXI, un ensayista penetrante e ingenioso, autor de libros fundamentales como\u00a0<i>Lo que dice la hierba\u00a0<\/i>(1967),\u00a0<i>La incierta certeza<\/i>\u00a0(1985),\u00a0<i>Hotel Insomnio<\/i>\u00a0(1992),\u00a0<i>Una mosca en la sopa. Memorias\u00a0<\/i>(2000),\u00a0<i>La voz a las tres de la madrugada<\/i>\u00a0(2003),\u00a0<i>Mi silencioso s\u00e9quito<\/i>\u00a0(2005),\u00a0<i>El monstruo ama su laberinto. Cuadernos<\/i>\u00a0(2008),\u00a0<i>El amo de los disfraces<\/i>\u00a0(2010) y<i>\u00a0Poemas nuevos y escogidos 1962-2012<\/i>, Charles Simic (Belgrado, 1938-Dover, Nuevo Hampshire, 2023) defini\u00f3 a la gran poes\u00eda como \u201cuna magn\u00edfica serenidad frente al rostro del caos.\u201d Esa descripci\u00f3n determin\u00f3 toda su obra.<\/p>\n<p><b>De Yugoslavia a Estados Unidos<\/b><\/p>\n<p>Charles Simic \u2013nombre adoptado por Du\u0161an Simi?\u2013 naci\u00f3 el 9 de mayo de 1938 en Belgrado, capital de la entonces Yugoslavia. Con el inicio de la guerra y la ocupaci\u00f3n de su pa\u00eds por parte de las potencias del Eje, su padre, un ingeniero, huy\u00f3 a Italia en 1944 despu\u00e9s de ser arrestado \u2013narr\u00f3 el cr\u00edtico literario Dwight Garner en\u00a0<i>The New York Times.<\/i>\u00a0El padre parti\u00f3 a Estados Unidos, pero su familia no pudo reunirse con \u00e9l sino hasta 1954. Caracterizado por un humor corrosivo, Simic asever\u00f3 posteriormente: \u201cMis agentes de viajes fueron Hitler y Stalin.\u201d<\/p>\n<p>Asisti\u00f3 a clases nocturnas en la Universidad de Chicago mientras trabajaba como corrector en el<i>\u00a0Chicago Sun-Times<\/i>. Se mud\u00f3 a Nueva York en 1958, donde obtuvo trabajos ocasionales mientras escrib\u00eda poemas por la noche. Garner record\u00f3 una confesi\u00f3n del autor: \u201cSiempre escrib\u00ed en ingl\u00e9s ya que quer\u00eda que mis amigos y las chicas de las que estaba enamorado entendieran mis poemas.\u201d<\/p>\n<p>Garner rememora que los primeros dos poemas que Simic public\u00f3 aparecieron en\u00a0<i>Chicago Review<\/i>\u00a0en 1959, cuando ten\u00eda veinti\u00fan a\u00f1os. Fue reclutado por el ej\u00e9rcito en 1961 y pas\u00f3 dos a\u00f1os como polic\u00eda militar en Alemania y Francia. Encontr\u00f3 su voz a su regreso, seg\u00fan el cr\u00edtico de\u00a0<i>The New York Times<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Un lecho de muerte y de lectura<\/b><\/p>\n<p>Alterado, Simic dio \u201cun respingo en la cama como un petardo\u201d, sorprendido por la idea de su propia muerte. La escena pertenece a\u00a0<i>El monstruo ama su laberinto. Cuadernos<\/i>\u00a0(traducci\u00f3n de Jordi Doce, ep\u00edlogo de Seamus Heaney, Vaso Roto, Madrid, 2015). El poeta percibe a la muerte junto a su puerta, que tintinea sus llaves maestras.<\/p>\n<p>\u201cEn su lecho de muerte mi padre est\u00e1 leyendo\/ las memorias de Casanova.\u201d Seamus Heaney asever\u00f3 que la obra de Simic est\u00e1 poblada de parientes y allegados, pero sus an\u00e9cdotas no resultan confidenciales. \u201cSus historias son m\u00e1s bien formas de pensar el mundo\u201d, escribi\u00f3 el autor irland\u00e9s en el ensayo \u201cAbreviando, que es Simic\u201d, ep\u00edlogo de\u00a0<i>El monstruo ama su laberinto. Cuadernos<\/i>. Para Heaney, las ideaciones de Simic \u201ctienen una gravedad espec\u00edfica capaz de sortear la infracci\u00f3n surrealista de la ligereza.\u201d Destaca su elegancia y su confianza creativa y, simult\u00e1neamente, evoca \u201cel cuervo de la memoria serbia, del folclore y el temor.\u201d<\/p>\n<p>El ganador del Premio Nobel de Literatura en 1995 record\u00f3 que Simic tradujo a otros poetas serbios. \u201cEl traductor, como el poeta, escucha lo inexpresado\u201d, escribi\u00f3 Simic en la introducci\u00f3n a su antolog\u00eda de los poemas de Ivan Lalic. Prosigui\u00f3: \u201cTodo este asunto de la traducci\u00f3n me resulta particularmente interesante pues tengo, por as\u00ed decirlo, dos lenguas maternas\u2026\u201d Para Simic, el poeta captura \u201cuna especie de fotograf\u00eda mental en la que, como lectores, nos reconocemos.\u201d Tambi\u00e9n se trata de un espejo. La imagen reflejada suele ser devastadora.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, Heany se refiere a otros poemas de gravedad y tristeza inusitadas. Asever\u00f3 que los poemas del autor belgradense tienen la inquietante autonom\u00eda del sue\u00f1o. Tambi\u00e9n dijo que en algunos textos la soledad se hace patente. Heany suscribi\u00f3 a Simic: el poema es \u201cun fragmento de tiempo hechizado por la totalidad del tiempo.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La muerte: ese otro invisible<\/b><\/p>\n<p>En sus ensayos \u2013releo las traducciones que Rafael Vargas, gran conocedor de la obra del poeta de Belgrado, realiz\u00f3 de diversos textos\u2013 Simic ahond\u00f3 en la muerte y en sus implicaciones.<\/p>\n<p>\u201cRoberto Calasso: Para\u00edso perdido\u201d \u2013ensayo esclarecedor de la visi\u00f3n del mundo que sostuvo el escritor italiano\u2013 incluye la m\u00e1xima d\u00e9lfica \u201cCon\u00f3cete a ti mismo\u201d \u2013entendida como \u201cM\u00edrate a ti mismo\u201d. Simic detect\u00f3 en Calasso una doble mirada: cuando la conciencia se divide para examinarse a s\u00ed misma, \u201cese otro invisible que nos observa dentro de nosotros no es otro que nuestra muerte\u2026\u201d Para ambos, s\u00f3lo se llega al autoconocimiento \u201ca trav\u00e9s del ojo de nuestra mortalidad.\u201d<\/p>\n<p>El texto en el que Simic disecciona la s\u00e1tira en la obra del autor de\u00a0<i>Las aventuras de Augie March<\/i>, titulado \u201cSaul Bellow: La comedia del hombre pensante\u201d, deviene en una meditaci\u00f3n sobre los cr\u00edticos que lo tomaron \u201cdemasiado en serio.\u201d Los personajes de Bellow se aproximan a la filosof\u00eda como si de un instrumento sat\u00edrico se tratase. Simic estudia las reflexiones de Moses Herzog sobre el romanticismo y la fenomenolog\u00eda, aborda las meditaciones de Charlie Citrine \u201csobre la muerte y la inmortalidad del alma.\u201d<\/p>\n<p>En \u201cPablo Neruda: El arte de hallar la poes\u00eda en lo insospechado\u201d Simic record\u00f3 las palabras del ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971, escritas en 1952: \u201cLa c\u00e1rcel, el destierro o la muerte son medidas de \u2018orden\u2019.\u201d<\/p>\n<p>\u201cPoes\u00eda e historia\u201d contiene el recordatorio de que los acontecimientos hist\u00f3ricos son detallados y reproducidos poco tiempo despu\u00e9s de que sucedieron. Para Simic nos convierten en\u00a0<i>voyeurs<\/i>, \u201cen mirones de la c\u00e1mara de la muerte.\u201d Se refiri\u00f3 al horror generado por ciertas im\u00e1genes.<\/p>\n<p>En \u201cEmily Dickinson: Cajas chinas y teatros de t\u00edteres\u201d Simic coligi\u00f3: \u201cLa muerte es una especie de maestro de ceremonias que abre cajas mientras oculta otras en sus bolsillos.\u201d<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del ejercicio autobiogr\u00e1fico \u201cEn el comienzo\u2026\u201d, transmiti\u00f3 el dolor que sufri\u00f3 su padre cuando la abuela de Simic falleci\u00f3. \u201cNunca se sobrepuso a su muerte. Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, su tristeza por la breve y desdichada vida de su madre fue mayor que la idea de su propia muerte\u2026\u201d<\/p>\n<p>La mujer amada por Simic le\u00eda novelas victorianas durante la noche mientras \u00e9l le\u00eda libros de historia y novelas de misterio. \u201cEl \u00e1ngel de la muerte se pon\u00eda sus gruesos lentes para atisbar por encima de nuestros hombros\u201d, escribi\u00f3 en \u201cYo y mi insomnio.\u201d Y en el ensayo \u201cAcerca de los sue\u00f1os\u201d confirm\u00f3 que su felicidad estaba a la vuelta de la esquina, al igual que su propia muerte.<\/p>\n<p>Cuando todo queda obliterado, un verso incluido en\u00a0<i>El amo de los disfraces\u00a0<\/i>(2010) resuena de manera estruendosa: \u201cLa eternidad, esa callada intrusa, escucha.\u201d Es el concepto sobre el que medit\u00f3 a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1938-2023) Charles Simic: Sopesar la vida y la muerte Alejandro Garc\u00eda Abreu El pasado 9 de enero falleci\u00f3 Charles Simic (Belgrado, 1938-Dover, Nuevo Hampshire, 2023), uno de los poetas m\u00e1s trascendentes de la lengua inglesa del mundo contempor\u00e1neo. En su obra se aproxim\u00f3 a la muerte desde distintas perspectivas. Como bien sostiene Seamus Heaney, \u201ctodo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":31323,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-31322","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31322","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31322"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31322\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31324,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31322\/revisions\/31324"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31323"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}