{"id":31592,"date":"2023-03-19T12:25:24","date_gmt":"2023-03-19T18:25:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31592"},"modified":"2023-03-19T12:25:24","modified_gmt":"2023-03-19T18:25:24","slug":"ignacio-lopez-tarso-en-infinidad-de-personajes-y-escenarios-a-lo-largo-de-setenta-anos-de-vida-actoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31592","title":{"rendered":"Ignacio L\u00f3pez Tarso en infinidad de personajes y escenarios a lo largo de setenta a\u00f1os de vida actoral."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Los mil rostros de Ignacio L\u00f3pez Tarso (1925-2023)<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Rafael Avi\u00f1a<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Repaso de lo m\u00e1s destacado de la amplia filmograf\u00eda del gran Ignacio L\u00f3pez Tarso (1925-2023), rostro y figura de infinidad de personajes en igualmente innumerables escenarios a lo largo de setenta a\u00f1os de vida actoral activa, y que supo dejar su impronta en el p\u00fablico de su generaci\u00f3n y el actual gracias a su enorme capacidad camale\u00f3nica.<\/p>\n<p>En nuestro cine, las referencias a un actor vivo que no aparece en la pel\u00edcula donde se le cita es algo pr\u00e1cticamente ins\u00f3lito, como sucede en<i>\u00a0Los mediocres,\u00a0<\/i>relato independiente y casi experimental dirigido por Servando Gonz\u00e1lez e inspirado lejanamente en el libro de Jos\u00e9 Ingenieros,\u00a0<i>El hombre mediocre<\/i>, con epigramas de Tom\u00e1s Perr\u00edn. En el \u00faltimo y el mejor de sus episodios,\u00a0<i>Las cucarachas,\u00a0<\/i>su protagonista Enrique Lucero vaga en la noche sobre la avenida Hidalgo y justo frente a la Alameda Central, a las afueras del Teatro Hidalgo, contempla el cartel de la obra que se presenta ah\u00ed:\u00a0<i>Cyrano de Bergerac<\/i>,<i>\u00a0<\/i>interpretado por el excepcional Ignacio L\u00f3pez Tarso, y es entonces que Lucero imita al personaje de Edmond Rostand y su larga nariz en un intento por compararse con el histri\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p><i>Los mediocres\u00a0<\/i>se film\u00f3 entre noviembre y diciembre de 1962. La obra, protagonizada por L\u00f3pez Tarso, con un elenco que inclu\u00eda a Patricia Mor\u00e1n, Alejandro Parodi, H\u00e9ctor Andremar y Antonio Medell\u00edn, con escenograf\u00eda de Julio Prieto y direcci\u00f3n de Ignacio Retes \u2013cuyo nombre lleva ahora el Teatro Hidalgo\u2013, empez\u00f3 su temporada en agosto de aquel mismo a\u00f1o. En su columna El Teatro, el cronista Armando de Mar\u00eda y Campos comentaba: \u201cAhora humaniza este personaje que pertenece a un estilo de teatro que ya pas\u00f3, nuestro gran actor Ignacio L\u00f3pez Tarso y es de justicia reconocer que lo saca como no podr\u00eda hacerlo ahora en espa\u00f1ol ning\u00fan actor de ac\u00e1 o de all\u00e1. Se consagra L\u00f3pez Tarso con este Cyrano que dice, siente y act\u00faa con estremecedora profundidad de maestro de la escena. V\u00e9rselo ser\u00e1<br \/>\nun recuerdo inolvidable para las nuevas<br \/>\ngeneraciones\u2026\u201d<\/p>\n<p><strong>Del seminario al escenario<\/strong><\/p>\n<p>En efecto, Ignacio L\u00f3pez L\u00f3pez, que cambi\u00f3 su nombre a L\u00f3pez Tarso, fue un notable actor teatral bajo la tutela de maestros como Xavier Villaurrutia o Salvador Novo (<i>Edipo Rey, El Rey Lear, El avaro, Moctezuma II, El vestidor\u00a0<\/i>y decenas m\u00e1s). No obstante, este hombre que cambi\u00f3 el sacerdocio por la actuaci\u00f3n ser\u00e1 recordado por las generaciones de hoy, sobre todo, por su carrera cinematogr\u00e1fica que arranc\u00f3 en los estertores de la llamada \u00e9poca de oro para despu\u00e9s engrandecer el cine de los a\u00f1os sesenta y setenta con obras extraordinarias, y luego cerrar su filmograf\u00eda con enorme dignidad, incluso al inicio de la pandemia, realizando un peque\u00f1o papel en\u00a0<i>Identidad tomada\u00a0<\/i>(2020), cinta p\u00f3stuma de Gabriel Retes \u2013hijo de Ignacio Retes, por cierto\u2013, donde interpreta al cuidador de un ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Resulta fascinante la capacidad camale\u00f3nica del actor para interpretar cualquier papel sin dejar de ser \u00e9l mismo y, a su vez, trastocarse en\u00a0<i>otro<\/i>, con todas esas contradicciones que convierten un personaje en el papel, en un ser real en la pantalla. Curiosamente, su debut f\u00edlmico casi lo lleva a desentenderse del cine: una breve aparici\u00f3n en\u00a0<i>La de<\/i><i>sconocida\u00a0<\/i>(1954), de Chano Urueta, con Irasema Dili\u00e1n y Miguel Torruco; un drama de suspenso amoroso con L\u00f3pez Tarso como inocuo inspector de polic\u00eda en una pel\u00edcula\u00a0<i>\u00eddem.\u00a0<\/i>En cambio, en\u00a0<i>Chilam Balam\u00a0<\/i>(1955), de \u00cd\u00f1igo de Martino, filmada en Chich\u00e9n Itz\u00e1, el gran sacerdote que encarna Ignacio L\u00f3pez Tarso ordena la muerte de varias doncellas, entre ellas la hija del profeta Chilam Balam (Lucy Gonz\u00e1lez y Carlos L\u00f3pez Moctezuma, respectivamente),<i>\u00a0<\/i>como regalo a los dioses para que la lluvia caiga. M\u00e1s interesante resulta\u00a0<i>Vainilla, bronce y mor<\/i><i>ir\u00a0<\/i>(1956), de Rogelio A. Gonz\u00e1lez, melodrama urbano que narra un tri\u00e1ngulo amoroso entre un millonario y joven psic\u00f3tico (Jos\u00e9 G\u00e1lvez), una bella estudiante de pintura (Elsa Aguirre) y un pobre escultor que encarnaba L\u00f3pez Tarso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Villista, periodista, ladr\u00f3n&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Por fortuna, en breve vendr\u00eda una serie de pel\u00edculas que le dar\u00edan un insospechado giro a la carrera del actor, que de pronto se trastocaba en figura excepcional de ese \u201cnuevo cine\u201d nacional que intentaba despegar a finales de los cincuenta, como lo muestran\u00a0<i>La cucaracha\u00a0<\/i>(1958), \u00e9pica revolucionaria de Ismael Rodr\u00edguez donde L\u00f3pez Tarso interpreta a un lugarteniente villista enamorado de Dolores del R\u00edo, con Mar\u00eda F\u00e9lix, Pedro Armend\u00e1riz y Emilio\u00a0<i>Indio<\/i>\u00a0Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Pese a la sesgada adaptaci\u00f3n de la atractiva y ambiciosa novela hom\u00f3nima que Luis Spota escribi\u00f3 a los veinticinco a\u00f1os,\u00a0<i>La estrella vac\u00eda\u00a0<\/i>(Emilio G\u00f3mez Muriel, 1958), L\u00f3pez Tarso aporta enorme personalidad a su papel de Luis Arvide, periodista de espect\u00e1culos que sirve de trampol\u00edn para que la bella y calculadora Olga Lang (la F\u00e9lix otra vez) se trastoque en gran estrella de la pantalla, luego de escalar el ambiente cinematogr\u00e1fico nacional convirti\u00e9ndose en amante de aqu\u00e9l, de jefes de reparto, directores y productores.<\/p>\n<p>No obstante, la carrera del nacido en Ciudad de M\u00e9xico se confirma con su aportaci\u00f3n en\u00a0<i>Nazar\u00edn\u00a0<\/i>(1958), de Luis Bu\u00f1uel, relato filmado en Oaxtepec y Cocoyoc, que rastrea en los resortes del erotismo, la superstici\u00f3n, la moral y la religi\u00f3n, en el papel de un ladr\u00f3n sacr\u00edlego que defiende al vilipendiado cura Nazar\u00edn, encarnado por Paco Rabal, pero sobre todo con el salto internacional obtenido con\u00a0<i>Macario\u00a0<\/i>(1959), de Roberto Gavald\u00f3n, quien lo dirigir\u00eda en otras exitosas adaptaciones de la obra de Traven.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Entre la pobreza y la ambici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Una de las cintas favoritas mexicanas es la l\u00fagubre y fant\u00e1stica par\u00e1bola social de\u00a0<i>Macario<\/i>, en la que coinciden Enrique Lucero como La Muerte en la ciudad de Taxco del siglo XVIII, quien recompensa a Macario, un pauperizado le\u00f1ador ind\u00edgena cuya fantas\u00eda es devorar \u00e9l solo un guajolote y a quien transforma en curandero, con tr\u00e1gico final. Tan impresionante como las im\u00e1genes a luz de vela de Gabriel Figueroa en el interior de las grutas de Cacahuamilpa, la dimensi\u00f3n histri\u00f3nica y los detalles finos que aporta aqu\u00ed el actor.\u00a0<i>Macario\u00a0<\/i>obtuvo decenas de premios, entre ellos el de Mejor Fotograf\u00eda en Cannes y la nominaci\u00f3n al Oscar.<\/p>\n<p><i>La Rosa Blanca\u00a0<\/i>(1961), del mismo Gavald\u00f3n, inspirada en hechos ver\u00eddicos, fue enlatada once a\u00f1os, con L\u00f3pez Tarso en el papel de Jacinto Y\u00e1\u00f1ez, maduro y analfabeta campesino que se ha hecho de su hacienda id\u00edlica codiciada por empresas petroleras extranjeras que recurren al asesinato. De nuevo, Traven, Gavald\u00f3n y L\u00f3pez Tarso se unen en\u00a0<i>D\u00edas de oto\u00f1o\u00a0<\/i>(1962), bell\u00edsimo y sensible relato protagonizado por la et\u00e9rea Pina Pellicer como Luisa; la imagen viva de la soledad, el desamparo y la esquizofrenia social provocada por una urbe deshumanizada, con L\u00f3pez Tarso como due\u00f1o de una pasteler\u00eda El Globo, enamorado en silencio de Luisa, su empleada.<\/p>\n<p><strong>El poder y la codicia<\/strong><\/p>\n<p>El actor contribuy\u00f3 una vez m\u00e1s con su enorme prestancia y carisma en otra obra excepcional enlatada por tres d\u00e9cadas:\u00a0<i>La sombra del caudillo\u00a0<\/i>(1960), de Julio Bracho, como el secretario de Gobernaci\u00f3n, el general Hilario Jim\u00e9nez (inspirado en Plutarco El\u00edas Calles), en un filme que sintetizaba los manejos del sistema pol\u00edtico mexicano: pugnas por el poder, alianzas entre partidos y dirigentes, traiciones y venganzas. Lo mismo sucede en\u00a0<i>El gallo de oro<\/i><i>\u00a0<\/i>(1964), nuevamente de Gavald\u00f3n, como modesto pregonero trastocado en gallero enamorado de La Caponera \u2013Lucha Villa\u2013, o en su interpretaci\u00f3n de Fulgor Sedano,<i>\u00a0<\/i>mano derecha del cacique Pedro P\u00e1ramo<i>\u00a0<\/i>en la cinta hom\u00f3nima (Carlos Velo, 1966), basada en la novela y los relatos de Juan Rulfo.<\/p>\n<p>Destaca particularmente esa joya de Ismael Rodr\u00edguez,\u00a0<i>El hombre de papel\u00a0<\/i>(1963), seg\u00fan un cuento de Luis Spota, con L\u00f3pez Tarso en el papel de un indigente mudo que encuentra un billete de diez mil pesos que todos intentan arrebatarle y \u00e9l acaba por d\u00e1rselo al ventr\u00edlocuo alcoholizado (Luis Aguilar) que le vende su mu\u00f1eco<i>\u00a0Titino.\u00a0<\/i>No menos destacado es su desempe\u00f1o en\u00a0<i>Tarahumara\u00a0<\/i>(1964), de Luis Alcoriza, una suerte de documental trucado con un antrop\u00f3logo que muestra los abusos que sufren los indios tarahumaras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La miseria y la crudeza<\/strong><\/p>\n<p>La d\u00e9cada de los setenta es pr\u00f3diga en papeles magistrales para Ignacio L\u00f3pez Tarso, que dejaba atr\u00e1s los filmes de prestigio y la consolidaci\u00f3n como actor en una industria que se enfrentaba a la televisi\u00f3n. Quiz\u00e1 por eso, L\u00f3pez Tarso se entreg\u00f3 sin temor alguno a los roles m\u00e1s inquietantes, crudos e incluso repelentes, aportando no s\u00f3lo su personal estilo sino una serie de detalles gestuales y de voz que, medio siglo despu\u00e9s, estremecen por igual al espectador de ayer y de hoy. As\u00ed lo demuestra su Don Jes\u00fas, velador asesinado en el interior de una obra en construcci\u00f3n, de ambiguos apetitos sexuales, en la obra maestra de Jorge Fons\u00a0<i>Los alba\u00f1iles\u00a0<\/i>(1976), o el abusivo \u201camo\u201d don Wilfrido, que intenta perpetuar sus privilegios econ\u00f3micos y sexuales en\u00a0<i>La casta divina\u00a0<\/i>(1976), de Juli\u00e1n Pastor.<\/p>\n<p>Soberbios resultan tambi\u00e9n sus personajes interpretados bajo la direcci\u00f3n del gran Jos\u00e9\u00a0<i>el Perro<\/i>\u00a0Estrada: ese proletario del centro hist\u00f3rico excluido de la sociedad y trastocado en\u00a0<i>tragafuegos\u00a0<\/i>por necesidad de\u00a0<i>Cay\u00f3 de la gloria el diablo\u00a0<\/i>(1971), y ese traumatizado asesino en serie de prostitutas inspirado en Goyo C\u00e1rdenas,\u00a0<i>El profeta Mim\u00ed\u00a0<\/i>(1972). Sus escenas al lado de\u00a0<i>Chachita<\/i>\u00a0o de Claudia Islas, su interpretaci\u00f3n de\u00a0<i>El brindis del bohemio<\/i>\u00a0y su danza azteca en aquel pat\u00e9tico concurso de Televicentro resultan tan conmovedoras como fascinantes, al igual que el brutal cl\u00edmax de la primera; el relato de psicopat\u00eda criminal, fantas\u00edas mis\u00f3ginas y traumas infantiles filmado en el callej\u00f3n de Leandro Valle, con una bell\u00edsima Ana Mart\u00edn y una espl\u00e9ndida Carmen Montejo enfrentadas a<i>\u00a0Mim\u00ed,\u00a0<\/i>estrangulador de \u201cg\u00fcilas\u201d; sin faltar el honesto bur\u00f3crata que se niega a seguir los lineamientos de la corrupci\u00f3n en\u00a0<i>Renuncia por motivos de salud<\/i>\u00a0(1975), de Rafael Baled\u00f3n, con gui\u00f3n de Josefina Vicens y Fernanda Villeli, o ese saqueador de pertenencias ajenas en\u00a0<i>Rapi\u00f1a\u00a0<\/i>(Carlos Enrique Taboada, 1973), relato de avaricia y ambici\u00f3n en una insuperable carrera f\u00edlmica de siete d\u00e9cadas y m\u00e1s de setenta pel\u00edculas.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los mil rostros de Ignacio L\u00f3pez Tarso (1925-2023) Rafael Avi\u00f1a Repaso de lo m\u00e1s destacado de la amplia filmograf\u00eda del gran Ignacio L\u00f3pez Tarso (1925-2023), rostro y figura de infinidad de personajes en igualmente innumerables escenarios a lo largo de setenta a\u00f1os de vida actoral activa, y que supo dejar su impronta en el p\u00fablico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":31593,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-31592","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31592","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31592"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31592\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31594,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31592\/revisions\/31594"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31593"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}