{"id":31595,"date":"2023-03-19T12:33:16","date_gmt":"2023-03-19T18:33:16","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31595"},"modified":"2023-03-19T12:33:16","modified_gmt":"2023-03-19T18:33:16","slug":"el-proyecto-vital-de-enrique-florescano-se-fundamento-en-la-pesquisa-historiografica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31595","title":{"rendered":"El proyecto vital de Enrique Florescano se fundament\u00f3 en la pesquisa historiogr\u00e1fica"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Enrique Florescano: cu\u00e1ntas huellas<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Hermann Bellinghausen<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La segunda mitad del siglo XX trajo a nuestra cultura una bocanada de aire fresco, pero serio, a los estudios y las inquisiciones sobre la mexicanidad y lo mexicano m\u00e1s all\u00e1 del criollismo filos\u00f3fico de Samuel Ramos, las libertades po\u00e9ticas de Octavio Paz en &#8216;El laberinto de la soledad&#8217; y el enfoque psicoanal\u00edtico de Santiago Ram\u00edrez. Dicho sea sin desmerecimiento de sus lucideces. Desde la historia, la arqueolog\u00eda, la antropolog\u00eda, la filolog\u00eda y la filosof\u00eda, un pu\u00f1ado de pensadores renov\u00f3 nuestra idea del pasado mexicano. Debemos agregar el nombre de Enrique Florescano (1937-2023) a la n\u00f3mina ilustre del mexicanismo contempor\u00e1neo de Guillermo Bonfil Batalla, Miguel Le\u00f3n Portilla, Alfredo L\u00f3pez Austin y Eduardo Matos Moctezuma.<\/p>\n<p>. Antes, su obra escrita se hab\u00eda concentrado en la comprensi\u00f3n del ma\u00edz y los problemas agrarios en nuestra historia desde el imperio azteca hasta la consumaci\u00f3n de la Independencia. Luego vendr\u00edan sus grandes obras de interpretaci\u00f3n, no s\u00f3lo del pasado mismo, sino de las formas en que ese pasado fue contado por los historiadores y el poder mexica, espa\u00f1ol y novohispano: sus estudios sobre Quetzalc\u00f3atl y los mitos \u201cfundadores\u201d, as\u00ed como su importante y pol\u00e9mica <i>Memoria ind\u00edgena\u00a0<\/i>(1999), adem\u00e1s de\u00a0<i>Memoria mexicana\u00a0<\/i>(2000) e\u00a0<i>Im\u00e1genes de la patria\u00a0<\/i>(2005).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>A partir de estas revisiones, se dio el lujo de hablar de un \u201cnuevo pasado\u201d con autoridad indiscutible. Fue, en cierto modo, un historiador de la Historia. Problematiz\u00f3 las interpretaciones ut\u00f3picas o complacientes del tronco ind\u00edgena y las identidades colectivas, las buenas conciencias del cristianismo colonial y los mitos del imaginario independentista.<\/p>\n<p>Su capacidad para organizar las diversas versiones e invenciones del pasado mexicano le permiti\u00f3 organizar tambi\u00e9n los estudiosos vivos, con liderazgo acad\u00e9mico, editorial y pedag\u00f3gico. El aporte de Florescano va m\u00e1s all\u00e1 de su escritura clara e inteligente en los ensayos y libros propios que public\u00f3 a lo largo de cinco d\u00e9cadas. Como generador de obras ajenas y proyectos intelectuales colectivos s\u00f3lo es comparable con la dilatada labor de Pablo Gonz\u00e1lez Casanova.<\/p>\n<p>Ocup\u00f3 cargos importantes y hasta rimbombantes, estuvo cerca del poder pol\u00edtico e intelectual de M\u00e9xico, dirigi\u00f3 revistas, colecciones enciclop\u00e9dicas e instituciones como el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (INAH). Por todo eso fue conocido y reconocido, y no hay mucho que agregar.<\/p>\n<p>Dos experiencias en particular marcan el impacto de su influencia en la cultura mexicana. Una es el seminario que anim\u00f3 en el Castillo de Chapultepec como titular del Departamento de Investigaciones Hist\u00f3ricas del INAH, que luego se convertir\u00eda en la Direcci\u00f3n de Estudios Hist\u00f3ricos. Una cosa llev\u00f3 a la otra. En 1978 funda la revista\u00a0<i>Nexos<\/i>. Dos \u201ctanques de pensamiento\u201d, como dicen los estadunidenses.<\/p>\n<p>El \u201cseminario del Castillo\u201d reuni\u00f3 a nuevos historiadores y escritores comprometidos con la interpretaci\u00f3n del pa\u00eds con nuevos ojos y buen lenguaje. All\u00ed crearon textos fundamentales Carlos Monsiv\u00e1is, Jos\u00e9 Emilio Pacheco y Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Blanco. Cont\u00f3 con j\u00f3venes estudiosos como Francisco P\u00e9rez Arce y Antonio Saborit, quienes lo suceder\u00edan en el seminario. Lugar de encuentro y debate comprometido con la verdad hist\u00f3rica, la cultura popular y la sensatez intelectual, su n\u00f3mina fue amplia y progresiva.<\/p>\n<p>Esa experiencia est\u00e1 en los or\u00edgenes de\u00a0<i>Nexos\u00a0<\/i>(\u201csociedad, ciencia y literatura\u201d) y de manera indirecta pero crucial en la fundaci\u00f3n de\u00a0<i>La Jornada<\/i>, en 1984. El lugarteniente inicial de Enrique y con el tiempo director definitivo de\u00a0<i>Nexos<\/i>, H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn, antes de ser exitoso novelista, consejero presidencial e intelectual medi\u00e1tico en Televisa, era ya un historiador brillante de la nueva escuela, como Enrique Krauze (su espejo y rival, luego de formar \u201cun cuerpo con dos cabezas\u201d, como lleg\u00f3 a llamarlos Octavio Paz por su cr\u00edtica conjunta a\u00a0<i>El ogro filantr\u00f3pico<\/i>), Antonio Garc\u00eda de Le\u00f3n, Friederich Katz, Adolfo Gilly, Arnaldo C\u00f3rdova, John Womack, Fran\u00e7ois Xavier Guerra, Serge Gruzinski y el propio Florescano.<\/p>\n<p>Reuniendo las experiencias organizativas y<br \/>\nla capacidad de convocatoria de Pablo Gonz\u00e1lez Casanova, Rodolfo Stavenhagen, Guillermo Bonfil y Carlos Monsiv\u00e1is, Florescano ide\u00f3, con la constante complicidad de Alejandra Moreno Toscano, una suerte de\u00a0<i>New York Review of Books<\/i>\u00a0a la mexicana (el primer a\u00f1o tuvo el mismo formato tabloide). En su \u00e9poca inicial,\u00a0<i>Nexos\u00a0<\/i>se erigi\u00f3 como \u00f3rgano no institucional del pensamiento pol\u00edtico, social, hist\u00f3rico, econ\u00f3mico, literario, m\u00e9dico, cient\u00edfico y period\u00edstico. Pronto devino contraparte del grupo encabezado por Paz y Krauze en el debate y la construcci\u00f3n del nuevo poder cultural, por lo cual han sido largamente criticadas<i>\u00a0Nexos, Vuelta\u00a0<\/i>y<i>\u00a0Letras Libres<\/i>.<\/p>\n<p>Aunque hered\u00f3 la direcci\u00f3n de\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0al din\u00e1mico Aguilar Cam\u00edn, Enrique sigui\u00f3 siendo el pegamento indispensable de un grupo que sumaba a Luis Villoro, Elena Poniatowska, Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Gay, Carlos Pereyra, Soledad Loaeza, Arturo y Jos\u00e9 Warman, Rolando Cordera, Jos\u00e9 Blanco, Alejandra Moreno, Jos\u00e9 Woldenberg (un tiempo tambi\u00e9n director de la revista), Martha Lamas, Roger Bartra, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Blanco, Eugenio Filloy, V\u00edctor Toledo Manzur, Carlos Tello Mac\u00edas, \u00c1ngeles Mastretta, Margo Su y otros m\u00e1s. En alg\u00fan momento se incorporaron los exiliados Daniel Waksman, uruguayo de\u00a0<i>Brecha<\/i>, y los chilenos Luis Maira y Jos\u00e9 Miguel Inzulza.<\/p>\n<p>Hasta antes de la irrupci\u00f3n de Carlos Salinas de Gortari, y pese a sus cercan\u00edas con el poder pol\u00edtico,\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0era la gran revista del nuevo pensamiento de la izquierda moderada, oscilando entre el eurocomunismo, el trotskismo y el nacionalismo revolucionario. En los a\u00f1os noventa pasar\u00eda a ser \u201ctanque\u201d del pensamiento y la pol\u00edtica neoliberales y presidencialistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Aventuras paralelas<\/b><\/p>\n<p>Durante quince a\u00f1os fui coeditor de\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0(1979-1993), primero con Francisco P\u00e9rez Arce y Roberto Diego Ortega, y en adelante con Luis Miguel Aguilar y Rafael P\u00e9rez Gay. En todo ese tiempo, la presencia, la creatividad y la generosidad de Enrique fueron indispensables. Cuando en enero de 1994 me largu\u00e9 a Chiapas para cubrir el alzamiento zapatista para\u00a0<i>La Jornada<\/i>\u00a0dej\u00e9 la revista, de cuya l\u00ednea pol\u00edtica me ven\u00eda distanciando desde 1989, cuando comenc\u00e9 a editar con Ram\u00f3n Vera-Herrera y Mauricio Ortiz la nueva \u00e9poca de\u00a0<i>M\u00e9xico Ind\u00edgena<\/i>, hasta entonces una publicaci\u00f3n institucional y muy formal fundada por Juan Rulfo, ahora por fuera del Instituto Nacional Indigenista (INI) con el apoyo inicial del nuevo director Arturo Warman, aunque las diferencias comenzaron casi inmediatamente, lo cual dio origen a\u00a0<i>Ojarasca<\/i>\u00a0en 1991.<\/p>\n<p>Recuerdo un episodio en ese entonces. Bonfil se hab\u00eda vuelto cr\u00edtico del gobierno salinista, convencido de que rob\u00f3 la elecci\u00f3n a Cuauht\u00e9moc C\u00e1rdenas en 1988. Eso lo hizo inc\u00f3modo para\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0y lo distanci\u00f3 de su amigo y colega de toda la vida Arturo Warman. Guillermo desarroll\u00f3 una cr\u00edtica muy completa e inteligente contra los efectos culturales en ciernes del Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte, que conmovi\u00f3 al grupo de la revista. Al morir tr\u00e1gicamente en julio de 1991, Guillermo dej\u00f3 in\u00e9dito un visionario ensayo sobre el asunto: \u201cDimensiones Culturales del Tratado de Libre Comercio\u201d.<\/p>\n<p>En una acci\u00f3n un tanto inesperada, Enrique me entreg\u00f3 una copia del ensayo sin mayores comentarios, cuando compart\u00edamos una sede alterna de\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0en la calle de Cuautla, en la colonia Condesa. Supuse que el escrito aparecer\u00eda en\u00a0<i>Nexos<\/i>, pero pas\u00f3 el tiempo sin que ocurriera. En tanto, las tensiones con el INI de Warman llevaron a la ruptura del nuestro acuerdo editorial. En septiembre saldr\u00eda el \u00faltimo n\u00famero de\u00a0<i>M\u00e9xico Ind\u00edgena<\/i>, y decidimos publicar el texto de Bonfil.<\/p>\n<p>Enrique me lo reclam\u00f3, \u201cno te lo di para que lo publicaras\u201d, debo decir que con poca convicci\u00f3n, como por no dejar. Pienso que me lo comparti\u00f3 a prop\u00f3sito, sin la intenci\u00f3n de desafiar a\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0pero consciente de que, en honor a Bonfil, el texto deb\u00eda darse a conocer. Ya despu\u00e9s apareci\u00f3 en un libro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Las comidas en \u201cLos Barandales\u201d y el nacimiento de\u00a0<i>La Jornada<\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las primeras oficinas de\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0se establecieron desde 1978 en la casa de don Manuel Moreno S\u00e1nchez, respetado pol\u00edtico priista y suegro de Enrique, ubicada en la calle de Prado Norte, en Las Lomas de Chapultepec. El grupo dio en reunirse cada fin de a\u00f1o en \u201cLos Barandales\u201d, la casa de campo de Moreno S\u00e1nchez en Ocoyoacac, cerca de Toluca.<\/p>\n<p>En esas fiestas al aire libre, literalmente en los barandales de la casa solariega de don Manuel, quien ocasionalmente aparec\u00eda, y a la vista de un amplio paisaje con Enrique y Alejandra de anfitriones jefes, sueltamente se viboreaba y analizaba el devenir pol\u00edtico y literario del pa\u00eds, una revisi\u00f3n anual con la concurrencia de relevantes economistas, historiadores, escritores, periodistas, l\u00edderes sindicales, soci\u00f3logos, m\u00e9dicos, bi\u00f3logos, antrop\u00f3logos, f\u00edsicos. Y pol\u00edticos. La autoridad mayor, hasta en las bromas, la ten\u00edan don Pablo y Enrique, en ese orden ir\u00f3nico.<\/p>\n<p>Otra cercan\u00eda del\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0de Florescano fue el diario\u00a0<i>unom\u00e1suno<\/i>, novedad en la pradera del periodismo libre. All\u00ed imprim\u00edamos la revista. Ambos medios compart\u00edan autores, incluyendo a todos los editores de\u00a0<i>Nexos<\/i>. Cuando a finales de 1983 se dio la rebeli\u00f3n contra el director y due\u00f1o del peri\u00f3dico Manuel Becerra Acosta, encabezada por el subdirector Carlos Pay\u00e1n, Carmen Lira, Miguel \u00c1ngel Granados Chapa, Humberto Musacchio y Aguilar Cam\u00edn, enseguida Florescano ofreci\u00f3 las casa-oficina de Prado Norte para las sucesivas reuniones de los periodistas, que con el vuelo de la ruptura decidieron fundar un nuevo peri\u00f3dico que fuera \u201cnuestro\u201d. All\u00ed fue la primera oficina del futuro diario.<\/p>\n<p>As\u00ed, en la largu\u00edsima mesa de redacci\u00f3n de\u00a0<i>Nexos<\/i>\u00a0(y de las ocasionales juntas del consejo editorial), alrededor de setenta periodistas dieron vida al nuevo diario. Tras una lluvia de nombres posibles, al final qued\u00f3\u00a0<i>La Jornada<\/i>, propuesta de Luis \u00c1ngeles y Jos\u00e9 Woldenberg. All\u00ed se vot\u00f3 a Carlos Pay\u00e1n Velver como director.<\/p>\n<p>Y siempre por ah\u00ed, m\u00e1s en lo suyo de la academia y sus proyectos torrenciales, Enrique Florescano pon\u00eda el piso y la casa. Espero no sonar irreverente al decir que fue un duende, un esp\u00edritu entre prehisp\u00e1nico y moderno, un vehemente guardi\u00e1n de la memoria nacional. Se le notaba en la mirada de sus ojos bien abiertos y fijos, en su atenci\u00f3n panor\u00e1mica, en su mente sin reposo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enrique Florescano: cu\u00e1ntas huellas Hermann Bellinghausen La segunda mitad del siglo XX trajo a nuestra cultura una bocanada de aire fresco, pero serio, a los estudios y las inquisiciones sobre la mexicanidad y lo mexicano m\u00e1s all\u00e1 del criollismo filos\u00f3fico de Samuel Ramos, las libertades po\u00e9ticas de Octavio Paz en &#8216;El laberinto de la soledad&#8217; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":31596,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-31595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31595"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31597,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31595\/revisions\/31597"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31596"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}