{"id":31709,"date":"2023-03-27T11:07:46","date_gmt":"2023-03-27T17:07:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31709"},"modified":"2023-03-27T11:07:46","modified_gmt":"2023-03-27T17:07:46","slug":"no-ningun-mambo-un-danzon-ordena-yolanda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31709","title":{"rendered":"\u00abNo, ning\u00fan mambo, un danz\u00f3n, ordena Yolanda\u00bb"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Pay\u00e1n baila con\u00a0<em>Tongolele<\/em><\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Vilma Fuentes<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Muchas de las personas que poblaron\u00a0el espacio del legendario Sal\u00f3n Los \u00c1ngeles una noche de marzo de 1988, para festejar los 40 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de\u00a0<em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente,<\/em>\u00a0parec\u00edan salidas de las p\u00e1ginas de esta novela de Carlos Fuentes. Como en otras narraciones de este autor, protagonistas o personajes secundarios provienen de los m\u00e1s diferentes medios sociales pero, o tal vez a causa de esto mismo, se hablan entre ellos sin las barreras de la clase y la educaci\u00f3n, o la edad, el sexo, la ambici\u00f3n y el hast\u00edo de la vida sin sorpresas, sabida de antemano, anunciada por su creador, quien no puede o no quiere guardar los secretos del destino y, al contrario, se place divulg\u00e1ndolos pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 significan.<\/div>\n<p>Actores y actrices, artistas, periodistas, escritores que nunca cre\u00ed fueran\u00a0<q>tantos los que sobre el T\u00e1mesis cruzaran, tantos los que la muerte arrebatara<\/q>, tantos los que versos y prosa escribieran, m\u00fasicos, imitadores, gorrones, bailarines y otras especies de saltimbanquis del circo mexicano, hombres y mujeres que atraviesan los puentes comunicantes entre las p\u00e1ginas de la novela y la pista de baile del Sal\u00f3n Los \u00c1ngeles, entre lo irreal y lo real&#8230; si acaso es posible saber cu\u00e1l es uno y cu\u00e1l es el otro.<\/p>\n<p>A la mesa principal, Garc\u00eda M\u00e1rquez, premio Nobel; Saramago, nobelizable; Sergio Ram\u00edrez, liberador. Un grupo de comediantes termina la lectura actuada de algunas p\u00e1ginas de\u00a0<em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente.<\/em>\u00a0Despu\u00e9s de las palabras de agradecimiento de Fuentes, la orquesta le dedica un danz\u00f3n. Comienza el baile. Sentados a una mesa vecina, veo moverse los espesos bigotes, rubios unos, canosos los otros, de Javier Wimer y Carlos Pay\u00e1n, absortos en una charla con tintes pol\u00edticos. En la mesa trasera a la de ellos, descubro a Yolanda Montes\u00a0<em>Tongolele<\/em>\u00a0con el cl\u00e1sico mech\u00f3n de cabello blanco que la distingue.<\/p>\n<p>Se me ocurre sugerir a Javier Wimer que la invite a bailar. Acepta decidido el desaf\u00edo, no de m\u00ed, sino de sus virtudes para la danza. Javier se inclina caballeresco ante Yolanda Montes y, despu\u00e9s de dirigirle algunos refinados piropos con toda la galanter\u00eda de su educaci\u00f3n a buena escuela, la invita a bailar. La sonrisa de\u00a0<em>Tongolele\u00a0<\/em>es tan complaciente que parece anticipar su aceptaci\u00f3n. Y aunque su\u00a0<q>no<\/q>\u00a0brota de sus labios como una caricia, se trata de una negativa implacable. La insistencia de Wimer s\u00f3lo extiende su sonrisa.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>De regreso a su mesa, Javier intercambia unas palabras con Pay\u00e1n. \u00bfEst\u00e1n apostando?, me pregunto cuando veo a Carlos dirigirse sin prisas, como si estuviera obligado, hacia la mesa de Yolanda Montes. Parsimonioso, se detiene frente a la bella ex\u00f3tica, sin darse el trabajo de inclinar la cabeza para saludarla. Es ella quien levanta la suya para mirarlo. Carlos se limita a estirar un lado de su cuello para hacerle se\u00f1as de seguirlo y se da media vuelta para dirigirse a la pista de baile sin mirar hacia atr\u00e1s.\u00a0<em>Tongolele,<\/em>\u00a0obediente al gesto de Carlos, se levanta y camina tras \u00e9l. El director de orquesta descubre a\u00a0<em>Tongolele.\u00a0<\/em>Nuevo intercambio de gestos. No, ning\u00fan mambo, un danz\u00f3n, ordena Yolanda.<\/p>\n<p>Carlos la acompa\u00f1a de regreso a su mesa y vuelve a su pl\u00e1tica con Javier, exactamente donde la dej\u00f3, como si no la hubiesen interrumpido ni un segundo.\u00a0<em>Tongolele\u00a0<\/em>lo mira de lejos, pero lo intenso de su mirada no lo hace volver la cabeza. Yolanda parece comprender y deja a sus pies bailotear bajo la mesa.<\/p>\n<p>Recuerdo, entonces, que Carlos creci\u00f3 en el barrio de La Merced, y su escuela fue la calle. Sus conocidos eran granujas, pillos, bribones, p\u00edcaros, merengueros, lazarillos de Tormes, chamacas de mala vida, raterillas, mendigos. Su lenguaje fue, en su infancia, el del gesto y su fuerza la del silencio. Otras lenguas vendr\u00edan despu\u00e9s. Pay\u00e1n nunca aprendi\u00f3 a mentir, pero sab\u00eda hablar con todo mundo. Vendr\u00eda, de su mismo asombro, la lengua de la poes\u00eda, pozo inagotable donde se esconde y se muestra, di\u00e1fana, la verdad.<\/p>\n<p class=\"email\"><a href=\"mailto:%76%69%6c%6d%61%66%75%65%6e%74%65%73%32%32@%67%6d%61%69%6c.%63%6f%6d\">vilmafuentes22@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pay\u00e1n baila con\u00a0Tongolele Vilma Fuentes Muchas de las personas que poblaron\u00a0el espacio del legendario Sal\u00f3n Los \u00c1ngeles una noche de marzo de 1988, para festejar los 40 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de\u00a0La regi\u00f3n m\u00e1s transparente,\u00a0parec\u00edan salidas de las p\u00e1ginas de esta novela de Carlos Fuentes. 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