{"id":32133,"date":"2023-04-30T12:31:56","date_gmt":"2023-04-30T18:31:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32133"},"modified":"2023-04-30T12:31:56","modified_gmt":"2023-04-30T18:31:56","slug":"infancia-es-destino-algunos-retratos-de-ninez-filmica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32133","title":{"rendered":"Infancia es destino: Algunos retratos de ni\u00f1ez f\u00edlmica"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Infancia es destino:<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">Algunos retratos de ni\u00f1ez f\u00edlmica<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Rafael Avi\u00f1a<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Recuento y cuento de algunas de las pel\u00edculas de nuestra cinematograf\u00eda de mediados del siglo pasado, cuyo eje principal es la ni\u00f1ez: actores, tramas y personajes, sobre todo en contexto de marginaci\u00f3n o tragedia, que muestran una infancia abandonada y v\u00edctima del abuso y la injusticia de los adultos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los balones, los cuentos de Editorial Novaro, los dulces y el tradicional mel\u00f3n con nieve, el llamado \u201cd\u00eda del ni\u00f1o\u201d era para m\u00ed un asunto trascendental por tres razones: se llevaba a cabo un re\u00f1ido concurso de disfraces en mi escuela primaria, el Instituto Latino Americano s\u00f3lo para varones; a su vez, se anunciaban los resultados de los premios nacionales que otorgaba Cuadernos Scribe y el pap\u00e1 de mi compa\u00f1ero Omar Castellanos, a quien le elaboraban los disfraces m\u00e1s originales y portentosos, llevaba un proyector de cine de 8 mm y exhib\u00eda caricaturas y documentales.<\/p>\n<p>El 30 de abril de 1967 yo so\u00f1aba con ir disfrazado de<i>\u00a0La sombra vengadora\u00a0<\/i>(Rafael Baled\u00f3n, 1954), pel\u00edcula que reci\u00e9n hab\u00eda visto en la TV. Mi cuerpo era la ant\u00edtesis de un luchador enmascarado; lo sab\u00eda, y entonces mis padres y mis abuelos me convencieron de caracterizarme \u00a1como un teporochito! El atuendo consist\u00eda en un sombrero de paja ro\u00eddo, un costal mugroso, una lata de Chocomilk colgada al hombro donde llevaba colillas de cigarro, unos zapatos viejos y rotos y un saco ajado de mi abuelo\u00a0<i>Ninito.\u00a0<\/i>Fui la sensaci\u00f3n al rev\u00e9s: todos me ve\u00edan feo, maestros y compa\u00f1eros me advirtieron que aquello estaba mal y escondiera las colillas que eran reales (toda una pre-correcci\u00f3n pol\u00edtica). Y es que la indigencia y la vagancia no eran bien vista a menos que se edulcorara\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Peque\u00f1a carne de ca\u00f1\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Hasta la fecha,\u00a0<i>Los olvidados<\/i>\u00a0(1950), de Luis Bu\u00f1uel, contin\u00faa siendo el modelo para armar m\u00e1s fiel, crudo y atemporal sobre el retrato de buena parte de las infancias mexicanas. Sus personajes siguen siendo de carne y hueso, alcanzando con ello un gran logro documentalista. No en vano el cineasta eligi\u00f3 a actores desconocidos para dar vida a los protagonistas.<\/p>\n<p>El cine infantil y social de aquellos a\u00f1os estaba ligado a una serie de pel\u00edculas en las cuales los ni\u00f1os surg\u00edan como simples comparsas: una suerte de peque\u00f1a carne de ca\u00f1\u00f3n melodram\u00e1tica en todo tipo de dramas y comedias urbanas o rurales, proclives a excesos tan siniestros y delirantes como involuntariamente divertidos. Relatos que utilizaban el melodrama como parte preponderante de la filosof\u00eda popular: ese valle de l\u00e1grimas principalmente urbano al que se ven\u00eda a sufrir.<\/p>\n<p>En aquellas tramas de infancia e injusticia social aparece, entre otras, Evita Mu\u00f1oz\u00a0<i>Chachita,\u00a0<\/i>explotada al m\u00e1ximo por el cine mexicano de la \u00e9poca que ve\u00eda en los\u00a0ni\u00f1os a una suerte de\u00a0<i>kleenex<\/i>\u00a0en potencia, como en\u00a0<i>Los hijos de la calle<\/i>\u00a0(1950), de Roberto Rodr\u00edguez. Aqu\u00ed, un buen mec\u00e1nico de aviaci\u00f3n (Andr\u00e9s Soler) pierde su empleo y provoca una tragedia a\u00e9rea, debido a su adicci\u00f3n a las drogas, de la cual es responsable su\u00a0envilecido compadre (un gran Miguel Incl\u00e1n), quien de mec\u00e1nico se trastoca en explotador de menores infractores junto con su amante, una extraordinaria Emma Rold\u00e1n, dedicados a maltratar a hu\u00e9rfanos con discapacidades y, en complicidad con otros ladrones adultos, roban piezas de autom\u00f3viles y obligan a menores de edad y a j\u00f3venes como Alberto Mariscal y a una invidente (Emma Rodr\u00edguez) a estafar transe\u00fantes, a robar dentro de las iglesias y afuera del Hotel Virreyes. Soler va a dar al manicomio de la Casta\u00f1eda para curar su adicci\u00f3n y, al salir, es de nuevo enviciado y chantajeado por Incl\u00e1n. Al final, en una escena de una truculencia fuera de serie, su hija (<i>Chachita<\/i>) se encuentra a punto de perder la vida a manos de Incl\u00e1n; Soler la rescata aunque muere y el villano fallece quemado con plomo derretido que utilizaban para hacer soldaditos y con el que pensaba sacrificar a la ni\u00f1a indefensa.<\/p>\n<p>En\u00a0<i>V\u00edctimas del pecado<\/i>\u00a0(1950), de Emilio Fern\u00e1ndez, por ejemplo, se define con vocaci\u00f3n hiperrealista el calvario de Ismael P\u00e9rez\u00a0<i>Poncianito<\/i>, cuya madre lo abandona en un bote de basura frente al Monumento a la Revoluci\u00f3n. El ni\u00f1o es rescatado por Nin\u00f3n Sevilla, quien lo adopta aunque, m\u00e1s tarde, el explotador de mujeres y progenitor del ni\u00f1o (un grandioso Rodolfo Acosta) golpea al chamaco para obligarlo a robar. El ni\u00f1o acaba como papelerito y bolero, y visita a su madre tras las rejas, donde le lleva dulces, pan y flores: \u201cHar\u00e9 cualquier cosa para que me traigan a la c\u00e1rcel, ya no quiero separarme de ti&#8230;\u201d<\/p>\n<p><i>Poncianito<\/i>\u00a0duerme a la intemperie bajo el Monumento a la Madre y justo el 10 de mayo compra unos zapatos de doce pesos, pero le faltan dos y tiene que dejar empe\u00f1ado su caj\u00f3n y sus peri\u00f3dicos; al llegar a prisi\u00f3n los polic\u00edas le impiden el paso con bayonetas: \u201cLlegaste tarde, chamaco, ora hasta el pr\u00f3ximo domingo. Ya se acab\u00f3 el d\u00eda de la madre\u201d, le responde el inhumano guardia incapaz de conmoverse ante el rosario de injusticias que la sociedad ha perpetrado contra ese hu\u00e9rfano, colocado ah\u00ed por el realizador y guionista no tanto para reflexionar sobre las pol\u00edticas gubernamentales en relaci\u00f3n a los ni\u00f1os callejeros, sino para deleitarse con ese espect\u00e1culo del abandono infantil, miseria y crueldad transformada en moralizante cuento de hadas.<\/p>\n<p>M\u00e1s curiosa y tremebunda, aunque sin la garra c\u00edvica del\u00a0<i>Indio<\/i>, es<i>\u00a0El papelerito\u00a0<\/i>(1950), de Agust\u00edn P. Delgado; en ella, el destino se empe\u00f1a en violentar las vidas de tres chiquillos protegidos por la buena y rega\u00f1ona \u201cmam\u00e1 Dominga\u201d (Sara Garc\u00eda, por supuesto). De nuevo\u00a0<i>Poncianito,<\/i>\u00a0que aspira a convertirse en beisbolista, Jaime Jim\u00e9nez Pons, que desea ser m\u00e9dico para curar a Gloria (Gloria Alonso) chamaquita tullida de la vecindad y el peque\u00f1o Jaime Calpe, que sue\u00f1a en convertirse en m\u00fasico, humillado y explotado por su madre cabaretera (la bella Amanda del Llano) y su despiadado amante (Eduardo Noriega).<\/p>\n<p>A partir de un argumento de Jos\u00e9 G. Cruz, el filme plantea la vida de los ni\u00f1os que trabajan en las calles: \u201clos\u00a0<i>papeleritos<\/i>\u00a0de\u00a0<i>Exc\u00e9lsior<\/i>\u00a0que empezaban su faena a las cuatro de la ma\u00f1ana\u201d, en un relato que mezcla minih\u00e9roes cotidianos recompensados al final por las autoridades del mismo peri\u00f3dico y los jovenzuelos malvados terminan en prisi\u00f3n por su inclinaci\u00f3n al crimen, como tristes parodias involuntarias de\u00a0<i>el Jaibo\u00a0<\/i>y su palomilla. Aqu\u00ed, las tragedias e injusticias cometidas contra ese grupo de desheredados sociales se premiaba con becas \u201cen el mejor colegio\u201d y un flamante puesto de antojitos para esa madre postiza de ni\u00f1os empobrecidos.<\/p>\n<p>Otra cinta de 1950 es\u00a0<i>Pata de palo<\/i>, de Emilio G\u00f3mez Muriel. El protagonista es el ni\u00f1o Jos\u00e9 Luis Moreno, a quien Carlos L\u00f3pez Moctezuma, con una pierna de madera, amenaza con dejarlo ciego y a su vez desea llevarse a la cama a la hermana del chamaco (Lilia Prado), en un filme en el que se aprecia la exavenida Ni\u00f1o Perdido, la calle Belisario Dom\u00ednguez o el extinto Cine Maya.\u00a0<i>Pata de Palo\u00a0<\/i>le dice al ni\u00f1o: \u201cDesde hoy no te separar\u00e1s de m\u00ed\u201d y lo obliga a timar a la gente con remedios que no sirven para nada. Por supuesto, el final del desalmado es brutal cuando resbala y cae desde unas escaleras de la vecindad, donde est\u00e1 a punto de asesinar al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Las rutas del olvidado<\/b><\/p>\n<p>Finalmente,\u00a0<i>El camino de la vida\u00a0<\/i>(Alfonso Corona Blake, 1956), escrito por Matilde Landeta en 1950 para dirigirlo ella misma, remite a la premisa de\u00a0<i>Los olvidados\u00a0<\/i>pero desde una perspectiva m\u00e1s ejemplar y paternalista, sugerida a su vez por tramas reales entresacadas de tribunales y reformatorios infantiles. La historia abre con Enrique Lucero en el papel de un exni\u00f1o de la calle, convertido en un buen abogado que presta sus servicios en un centro correccional para varones en donde se intenta regenerar a peque\u00f1os delincuentes.\u00a0Varios\u00a0<i>flashbacks<\/i>\u00a0nos remiten a diversos casos donde se narran las tristes y conflictivas situaciones de infantes\u00a0<i>olvidados de la mano de Dios<\/i>, como Mario N. Navarro, que asesina por accidente a su padrastro dedicado a alcoholizarse y a golpear a su mujer, quien se declara culpable del crimen para salvar a su hijo, quien confiesa la verdad.<\/p>\n<p>Otro caso es el del gangoso Pedro (Ignacio Garc\u00eda Torres), que debido a las constantes burlas de sus compa\u00f1eros decide utilizar el ojo de un compa\u00f1erito como recipiente de tinta china, clav\u00e1ndole una pluma fuente, y cierra con la historia de\u00a0<i>Frijolito\u00a0<\/i>(Rogelio Jim\u00e9nez Pons) y\u00a0<i>Chinampina<\/i>\u00a0(Humberto Jim\u00e9nez Pons), dos hermanos hu\u00e9rfanos que vagan por la vida flacos, ojerosos y sin ilusiones hasta que son acogidos por un pu\u00f1ado de papeleritos \u2013entre ellos\u00a0<i>Poncianito\u2013,\u00a0<\/i>con quienes comparten el traj\u00edn diario de la venta de peri\u00f3dicos y los cielos tapizados de estrellas al dormir a la intemperie, cobijados con las noticias del d\u00eda anterior hasta que, en plena Nochebuena,\u00a0<i>Chinampina<\/i>\u00a0trata de robar un bolso y ese acto temerario finaliza con la muerte de su hermano, atropellado por un cami\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de sus situaciones melodram\u00e1ticas tendientes a la moraleja y a la compasi\u00f3n,\u00a0<i>El camino de la vida\u00a0<\/i>destaca por algunas de sus im\u00e1genes veristas de gran aliento documentalista, como la escena de los ba\u00f1os comunales a donde llevan a los ni\u00f1os que retiran de las calles para que se duchen, o la recogida nocturna de esos infantes olvidados con im\u00e1genes reales de verdaderos ni\u00f1os abandonados, as\u00ed como la entrega de peri\u00f3dicos a los peque\u00f1os papeleros en plena madrugada en los alrededores de Bucareli, y las reacciones de los actores infantiles que parecen dotar de vida a personajes reales: una ni\u00f1ez y juventud abandonada y sojuzgada como adultos peligrosos.<\/p>\n<p>Mi colegio, ubicado en la calle de Apartado No. 30, Centro Hist\u00f3rico, desapareci\u00f3. Jam\u00e1s obtuve el Premio Scribe. Como cada a\u00f1o, Omar Castellanos gan\u00f3 el concurso de disfraces con un traje de astronauta y no olvido ni olvidar\u00e9 nunca las im\u00e1genes que sal\u00edan de aquel peque\u00f1o proyector Kodak de su padre. Aquel 30 de abril de 1967 quer\u00eda ser\u00a0<i>La sombra vengadora\u00a0<\/i>y, pese a todo, obtuve el segundo lugar, ataviado de\u00a0<i>teporochito<\/i>, de paria, de\u00a0<i>olvidado\u2026<\/i><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Infancia es destino: Algunos retratos de ni\u00f1ez f\u00edlmica Rafael Avi\u00f1a Recuento y cuento de algunas de las pel\u00edculas de nuestra cinematograf\u00eda de mediados del siglo pasado, cuyo eje principal es la ni\u00f1ez: actores, tramas y personajes, sobre todo en contexto de marginaci\u00f3n o tragedia, que muestran una infancia abandonada y v\u00edctima del abuso y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":32134,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-32133","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32133","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32133"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32133\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32135,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32133\/revisions\/32135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}