{"id":32232,"date":"2023-05-08T12:03:56","date_gmt":"2023-05-08T18:03:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32232"},"modified":"2023-05-08T12:04:36","modified_gmt":"2023-05-08T18:04:36","slug":"pocas-veces-un-titulo-honra-a-su-novela-con-tan-diestro-laconismo-como-picnic-nitro-press-mexico-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32232","title":{"rendered":"Pocas veces, un\u00a0t\u00edtulo honra a su novela con tan diestro laconismo como\u00a0Picnic\u00a0(Nitro Press, M\u00e9xico, 2022)"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Biblioteca fantasma<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">(No) todas somos Patti<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pocas veces, un\u00a0t\u00edtulo honra a su novela con tan diestro laconismo como\u00a0<i>Picnic\u00a0<\/i>(Nitro Press, M\u00e9xico, 2022), porque es un d\u00eda de campo; una excursi\u00f3n en m\u00e1s de un punto. No es para le\u00e9rsele en quietud y en silencio: te invita a moverte, a bailar. A seguir a sus personajes por pintorescas callejuelas, plagadas de gente que canta y que reza, pero igual se divierten. Te abre el apetito al grado de terminar parado en la caja de un 7Eleven a la una de la madrugada (me pas\u00f3); posee un\u00a0<i>soundtrack<\/i>\u00a0que una fuerza irrefrenable te empuja a buscar cada tanto o, de plano, como fue mi caso, armarte una playlist de Spotify. Una vez concluida la lectura, te producir\u00e1 admiraci\u00f3n la exquisitez de los gustos musicales de sus protagonistas y de su propia autora, Lorena Ortiz (Guadalajara, 1970).<\/p>\n<p><i>Picnic<\/i>\u00a0te regala m\u00e1s que las muy buenas y poco pretenciosas novelas: desde las ganas locas de poseer unos Dr Martens, hasta sorprenderte a ti misma, que en tu vida s\u00f3lo has fumado una vez, a los trece, porque te cach\u00f3 tu pap\u00e1, envidiando la capacidad de algunas para relajarse con un cigarrillo y\/o un porro. El disfrute de la vida muchas veces implica envenenarte un poquito. Pensado y reflexionado esto, por una lectora noventa por ciento abstemia, aspirante a la santidad del veganismo, y a quien la mota le produce migra\u00f1as.<\/p>\n<p>Esta novela no tiene tres protagonistas, como nos hace creer la cuarta de forros, sino cuatro. Basta mirar el retrato de Lorena Ortiz y leer su semblanza para saber que pertenece al mismo club de Nadia, Irene y Cinta, a quienes de continuo les preguntan: \u201c\u00bfTe han dicho que te pareces a Patti Smith?\u201d Sus\u00a0<i>alter ego<\/i>\u00a0convergen y sintonizan en una universidad del sur de Espa\u00f1a. Irene, una profesora mexicana; Nadia, una joven estudiante uruguaya, y Cinta, afanadora, natural de la regi\u00f3n. Irene, en apariencia la m\u00e1s sensata, se deja arrastrar, literal, por una muchedumbre que la mete en fiestas desenfrenadas, que la dejan desnuda y sin sus preciados Dr. Martens. Nadia, pese a su juventud, prefiere la soledad, pero igual se deja arrastrar cada vez que abandona de puntitas su dormitorio con rumbo a la maquinita de cervezas y refrescos y\u00a0<i>alguien<\/i>\u00a0aparece. Cinta, por su parte, es la fiesta encarnada, hecha mujer, y, parad\u00f3jicamente, o por lo mismo, la que menos se divierte y m\u00e1s piensa. No es mucho lo que sabemos sobre Irene, m\u00e1s all\u00e1 de su trayectoria acad\u00e9mica. Nadia ha sobrevivido a una infancia traum\u00e1tica, gracias a su talento y dedicaci\u00f3n al arte, pero, tambi\u00e9n, al misterioso estuche que acarrea consigo. Cinta, madre de un hijo adolescente, se las ingenia para disimular su alcoholismo, cosa que inevitablemente la golpea en el rostro. No es, sin embargo, de las que se fustiga, como por momentos Irene y Nadia. Y es que Cintia asume, con envidiable desenvoltura, que: \u201cQuien no es raro, no es humano.\u201d<\/p>\n<p>Lorena Ortiz logra una atm\u00f3sfera envolvente y habitable; a trav\u00e9s de las andanzas de sus protagonistas funge como lazarillo en su exploraci\u00f3n m\u00e1s an\u00edmica que tur\u00edstica de una ciudad que ofrece s\u00fabitas oportunidades que se toman o se dejan. No presume de conocer la obra literaria de Patti Smith, ni de ser experta en su m\u00fasica, pero detalles que pueden pasar inadvertidos, como la afici\u00f3n de Cinta por\u00a0<i>La ley y el orden<\/i>\u00a0que, casualmente, es la favorita de Patti, dicho por ella misma en alguno de sus libros. Estas mujeres poseen su propia personalidad, pero tienen en com\u00fan el calzado: Irene los extraviar\u00e1 en medio de uno de sus arrebatos de deseo; los de Cinta ser\u00e1n objetivo de un perro que no alcanza \u00e1rbol. A Nadia le gusta ser \u00fanica y opta por cambiar de marca cuando advierte que su maestra y la afanadora portan los mismos. No faltan momentos de tensi\u00f3n que juguetean con el\u00a0<i>thriller<\/i>\u00a0aunque, finalmente, estamos ante una historia de amistad entre mujeres que terminan conquistando la libertad y la celebran mediante un modesto aquelarre alrededor de una canastita que contiene una botella de tequila El Viejito.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca fantasma Evelina Gil (No) todas somos Patti &nbsp; Pocas veces, un\u00a0t\u00edtulo honra a su novela con tan diestro laconismo como\u00a0Picnic\u00a0(Nitro Press, M\u00e9xico, 2022), porque es un d\u00eda de campo; una excursi\u00f3n en m\u00e1s de un punto. No es para le\u00e9rsele en quietud y en silencio: te invita a moverte, a bailar. 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