{"id":32404,"date":"2023-05-21T12:07:28","date_gmt":"2023-05-21T18:07:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32404"},"modified":"2023-05-21T12:11:31","modified_gmt":"2023-05-21T18:11:31","slug":"32404","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32404","title":{"rendered":"Narradora, fil\u00f3sofa, profesora, ensayista, cineasta y guionista estadunidense Susan Sontag, Nueva York, 1933-2004"},"content":{"rendered":"<h2 id=\"article-title-tts\" class=\"title title-default\">Susan Sontag y la reinterpretaci\u00f3n de la fotograf\u00eda<\/h2>\n<div class=\"article-info\"><a class=\"author\" href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/author\/geoffrey-movius.html\">Geoffrey Movius<\/a><\/div>\n<div class=\"article-info\">.<\/div>\n<div id=\"article-content-images\" class=\"content-items-media\">La narradora, fil\u00f3sofa, profesora, ensayista, cineasta y guionista estadunidense Susan Sontag (Nueva York, 1933-2004) fue una de las intelectuales m\u00e1s influyentes en la escena mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX. Autora de las novelas &#8216;En Am\u00e9rica&#8217; y &#8216;El benefactor&#8217;, y de los ensayos &#8216;Sobre la fotograf\u00eda&#8217; y &#8216;La enfermedad y sus met\u00e1foras&#8217;, Sontag desarroll\u00f3 temas de cultura, arte y cuestiones filos\u00f3ficas que todav\u00eda se discuten entre los acad\u00e9micos m\u00e1s prestigiosos.<\/div>\n<div class=\"article-row\">\n<div class=\"article-main\">\n<div class=\"\">\n<div id=\"article-content-tts\" class=\"article-content ljn-nota-contenido\">\n<div id=\"content_nitf\">\n<div class=\"teads-inread\">\n<div class=\"teads-ui-components-adchoices\"><\/div>\n<div id=\"teads0\" class=\"teads-player\">Tambi\u00e9n cr\u00edtica de fotograf\u00eda, defini\u00f3 al mexicano Juan Rulfo como \u201cel mejor fot\u00f3grafo de Latinoam\u00e9rica\u201d. La presente entrevista, in\u00e9dita en espa\u00f1ol, ocurri\u00f3 en junio de 1975.<\/div>\n<\/div>\n<p>\u2013<strong>En uno de sus recientes ensayos sobre fotograf\u00eda en<\/strong>\u00a0<strong><em>The New York Review of Books<\/em>, escribi\u00f3 que \u201cninguna obra narrativa puede contener la misma veracidad que un documento\u201d, y que en Estados Unidos existe \u201cuna desconfianza vehemente hacia todo lo que parezca literario\u201d. \u00bfCree que la ficci\u00f3n est\u00e1 en v\u00edas de desaparecer? \u00bfEst\u00e1 en camino la extinci\u00f3n de la palabra impresa?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Los narradores se han puesto muy nerviosos por un problema de credibilidad. Muchos no se sienten c\u00f3modos haciendo ficci\u00f3n abiertamente e intentan dotarla del car\u00e1cter de lo ver\u00eddico. Un ejemplo reciente es\u00a0<em>Mi vida como hombre<\/em>, de Philip Roth, t\u00edtulo al que lo conforman tres novelas: las dos iniciales \u2013contrario a la \u00faltima\u2013 est\u00e1n supuestamente escritas por el narrador en primera persona. Que el registro sobre la identidad y la experiencia del propio escritor parezca tener m\u00e1s autoridad que la invenci\u00f3n, es una idea que quiz\u00e1 est\u00e1 m\u00e1s extendida en este pa\u00eds que en otros y refleja el triunfo de las formas psicol\u00f3gicas de verlo todo. Tengo amigos que me dicen que los \u00fanicos libros de narradores que realmente les interesan son sus cartas y diarios.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfCree que esto ocurre porque la gente siente la necesidad de entrar en contacto con el pasado, ya sea propio o ajeno?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Creo que tiene que ver m\u00e1s con su falta de conexi\u00f3n con el pasado que con su inter\u00e9s por \u00e9l. Mucha gente no cree que se pueda dar testimonio del mundo y de la sociedad sino \u00fanicamente a trav\u00e9s de uno mismo, de \u201cc\u00f3mo lo vi\u201d. Suponen que la funci\u00f3n de los escritores es ofrecer un testimonio \u2013cuando no confesarse\u2013 y que una obra se trata de c\u00f3mo el escritor ve el mundo y se expone a s\u00ed mismo. Suponen que la ficci\u00f3n es \u201cver\u00eddica\u201d. Como las fotograf\u00edas.<\/p>\n<div class=\"teads-inread\">\n<div class=\"teads-ui-components-adchoices\"><\/div>\n<div id=\"teads1\" class=\"teads-player\">\u2013*<em>\u00bf<\/em>El benefactor<strong><em>\u00a0y\u00a0<\/em><\/strong>Estuche de muerte<strong><em>\u00a0<\/em>*no son novelas autobiogr\u00e1ficas?<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<p>\u2013En esas dos novelas el material inventado es m\u00e1s veros\u00edmil que el autobiogr\u00e1fico. Algunos relatos recientes, como \u201cProyecto para un viaje a China\u201d, que apareci\u00f3 en la revista\u00a0<em>Atlantic Monthly<\/em>\u00a0del mes de abril de 1973, s\u00ed se basan en mi propia experiencia. Pero no pretendo sugerir que la inclinaci\u00f3n por lo testimonial y lo confesional \u2013real o ficticio\u2013 es lo que realmente motiva a lectores y escritores ambiciosos. El gusto por la futurolog\u00eda o profec\u00eda tiene al menos la misma relevancia. Pero esta propensi\u00f3n tambi\u00e9n confirma la irrealidad imperante del pasado hist\u00f3rico. Algunas novelas que se sit\u00faan en el pasado, como las de Thomas Pynchon, son realmente obras de ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013<strong>El contraste que usted hace entre los escritores autobiogr\u00e1ficos y los que producen ficci\u00f3n me recuerda un pasaje de uno de los ensayos que escribi\u00f3 para la<\/strong>\u00a0<strong><em>New York Review<\/em>, en el que afirma que algunos fot\u00f3grafos se erigen como cient\u00edficos, mientras que otros lo hacen como moralistas. Los cient\u00edficos, dijo, \u201celaboran un inventario del mundo\u201d, mientras que los moralistas \u201cse concentran en sucesos dram\u00e1ticos\u201d. Actualmente, \u00bfqu\u00e9 tipo de eventos cree que deber\u00edan atender los fot\u00f3grafos moralistas?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Soy reacia a hacer afirmaciones normativas acerca de lo que la gente deber\u00eda hacer, ya que siempre espero que est\u00e9n realizando cosas nuevas. Los principales intereses del fot\u00f3grafo como moralista han sido la guerra, la pobreza, las cat\u00e1strofes naturales, los accidentes, los desastres y la decadencia. Cuando los fotoperiodistas notifican que \u201cno hab\u00eda nada que fotografiar\u201d, en realidad quieren decir que no hab\u00eda nada terrible que atender.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfY los cient\u00edficos?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Supongo que la principal tradici\u00f3n en fotograf\u00eda es la que implica que cualquier cosa puede ser interesante si la capturas. Consiste en descubrir la belleza, una belleza que puede existir en todas partes pero que se sospecha que habita especialmente en lo aleatorio y lo banal. La fotograf\u00eda conjunta las nociones de lo \u201cbello\u201d y lo \u201cinteresante\u201d. Es una forma de estetizar el mundo entero.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfPor qu\u00e9 decidi\u00f3 escribir sobre fotograf\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Porque tengo como costumbre el estar obsesionada por las fotograf\u00edas. Y porque pr\u00e1cticamente todos los problemas est\u00e9ticos, morales y pol\u00edticos importantes \u2013la cuesti\u00f3n misma de la \u201cmodernidad\u201d y del gusto \u201cmodernista\u201d\u2013 se desarrollaron en la relativamente breve historia de la fotograf\u00eda. William K. Ivins calific\u00f3 a la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica como el invento m\u00e1s importante desde la imprenta. Para la evoluci\u00f3n de la sensibilidad, la invenci\u00f3n de la c\u00e1mara es quiz\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s importante. Por supuesto, son los usos que se dan a la fotograf\u00eda en nuestra cultura \u2013en la sociedad del consumo\u2013 los que hacen que la fotograf\u00eda sea tan interesante y tan potente. En la Rep\u00fablica Popular China, la gente no observa \u201cfotogr\u00e1ficamente\u201d. Los chinos, al igual que nosotros, se hacen fotos entre ellos y tambi\u00e9n a lugares y monumentos famosos. Pero les desconcierta que el extranjero se apresure a fotografiar un viejo port\u00f3n de una granja maltrecha y agrietada. No tienen nuestra noci\u00f3n de lo \u201cpintoresco\u201d. No entienden la fotograf\u00eda como un m\u00e9todo de apropiaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de una realidad fragmentada que niega la existencia misma de temas inapropiados o indignos. Como dice un anuncio de la Polaroid SX-70: \u201cNo te permite detenerte. De repente ver\u00e1s una foto donde sea que observes.\u201d<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfC\u00f3mo cambia el mundo la fotograf\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013D\u00e1ndonos una inmensa cantidad de experiencias que \u201cnormalmente\u201d no son nuestras. Y haciendo una selecci\u00f3n de la experiencia que es muy tendenciosa e ideol\u00f3gica. Mientras parece que no hay nada que la fotograf\u00eda no pueda devorar, lo que no se logra fotografiar pierde importancia. La idea de Malraux de un museo sin paredes es una idea sobre las consecuencias de la fotograf\u00eda: nuestra manera de ver la pintura y la escultura est\u00e1 ahora determinada por las fotograf\u00edas. No s\u00f3lo conocemos el mundo del arte y la historia del arte principalmente a trav\u00e9s de fotograf\u00edas, sino que lo conocemos de una forma que nadie podr\u00eda haberlas conocido en el pasado. Cuando estuve en Orvieto por primera vez hace varios meses, me pas\u00e9 horas observando la fachada de la catedral; pero s\u00f3lo una semana m\u00e1s tarde, cuando adquir\u00ed un libro sobre la catedral, la vi realmente, en el sentido moderno de ver. Las fotograf\u00edas me permitieron observar de un modo que mi ojo \u201cdesnudo\u201d no pod\u00eda atender a la catedral \u201creal\u201d.<\/p>\n<p>\u2013<strong>Esto demuestra que la fotograf\u00eda puede producir literalmente toda una forma de ver.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Las fotograf\u00edas convierten las obras de arte en elementos de informaci\u00f3n. Para ello hacen homog\u00e9neas las fracciones y el todo. Cuando estuve en Orvieto pude ver toda la fachada apart\u00e1ndome, pero no pod\u00eda ver los detalles. Posteriormente pude acercarme y ver todos los pormenores que no estaban m\u00e1s all\u00e1, digamos, de dos metros y medio, pero no hab\u00eda forma de que mi ojo pudiera abarcar la totalidad de la catedral. La c\u00e1mara fotogr\u00e1fica eleva el fragmento a una posici\u00f3n privilegiada. Como se\u00f1ala Malraux, una fotograf\u00eda puede mostrar una pieza de escultura \u2013una cabeza o una mano\u2013 que parece magn\u00edfica por s\u00ed misma, y \u00e9sta puede reproducirse junto a otro objeto que podr\u00eda ser diez veces m\u00e1s grande pero que, en el formato del libro, ocupa el mismo espacio. De este modo, la fotograf\u00eda aniquila nuestro sentido de la escala. Tambi\u00e9n afecta de forma extra\u00f1a nuestra noci\u00f3n del tiempo. Nunca antes en la historia de la humanidad se pudo saber qu\u00e9 aspecto ten\u00edan los ni\u00f1os. Los ricos encargaban retratos de sus hijos, pero las convenciones del retrato desde el Renacimiento hasta el siglo XIX estaban totalmente determinadas por ideas de clase y no daban a la gente una idea muy fiable del aspecto de su propia ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>\u2013<strong>A veces, el retrato pod\u00eda implicar el cuerpo de otra persona con tu cabeza sobre \u00e9l.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Es cierto. Y la inmensa mayor\u00eda de la gente \u2013los que no pod\u00edan permitirse un retrato\u2013 no ten\u00edan constancia de su apariencia cuando eran ni\u00f1os. Actualmente todos tenemos fotograf\u00edas en las que podemos vernos a la edad de seis a\u00f1os, con nuestro rostro ya insinuando c\u00f3mo ser\u00edamos m\u00e1s tarde. Tenemos informaci\u00f3n similar sobre nuestros padres y abuelos. Y existe una gran conmoci\u00f3n en estas fotograf\u00edas; te hacen darte cuenta de que las personas realmente fueron ni\u00f1os alguna vez. Poder verte a ti mismo y a tus padres como ni\u00f1os es una experiencia \u00fanica en nuestra \u00e9poca. La c\u00e1mara ha aportado a la gente una relaci\u00f3n nueva y esencialmente pat\u00e9tica consigo misma, con su aspecto f\u00edsico, con el envejecimiento, con su propia mortalidad. Es un tipo de patetismo que nunca antes hab\u00eda existido.<\/p>\n<p>\u2013<strong>Pero hay algo en lo que menciona que contradice la idea de que la fotograf\u00eda nos aleja de los acontecimientos hist\u00f3ricos. De la columna de Anthony Lewis en el<\/strong>\u00a0<strong><em>New York Times<\/em><\/strong>\u00a0<strong>de esta ma\u00f1ana, anot\u00e9 esta cita de Alexander Woodside \u2013especialista en estudios chino-vietnamitas en Harvard\u2013 que dice: \u201cVietnam es probablemente uno de los ejemplos m\u00e1s claros del mundo contempor\u00e1neo acerca de una sociedad dependiente de la historia, obsesionada con la historia\u2026 En contraste, la sociedad estadunidense intenta perpetuamente abolir el pasado, evita pensar en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, asociando dinamismo con amnesia premeditada\u201d. Me llama la atenci\u00f3n que, en sus ensayos, usted tambi\u00e9n afirma que los estadunidenses estamos desarraigados, que no poseemos nuestro pasado. Quiz\u00e1 haya un impulso redentor en el hecho de que conservemos archivos fotogr\u00e1ficos.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013El contraste entre Estados Unidos y Vietnam no podr\u00eda ser m\u00e1s notable. En\u00a0<em>El viaje a Hanoi<\/em>, un libro breve que escrib\u00ed tras mi primer viaje a Vietnam del Norte en 1968, narr\u00e9 lo mucho que me sorprendi\u00f3 la inclinaci\u00f3n de los vietnamitas por establecer conexiones y analog\u00edas hist\u00f3ricas, por burdas o simples que nos parecieran. Al hablar de la agresi\u00f3n estadunidense, los vietnamitas citaban algo similar que hab\u00edan hecho los franceses, o algo que hab\u00eda sucedido durante los miles de a\u00f1os de invasiones procedentes de China. Los vietnamitas se sit\u00faan en un constante historicismo. Esa continuidad implica vueltas al pasado. A los estadunidenses, si es que alguna vez reflexionan sobre el pasado, no les interesa regresar a \u00e9l. Acontecimientos importantes como la Independencia, la Guerra Civil o la Depresi\u00f3n son tratados como hechos \u00fanicos, extraordinarios y aislados. Es una relaci\u00f3n diferente con la experiencia: no hay sensaci\u00f3n de vuelta atr\u00e1s. Los estadunidenses tienen un sentido completamente lineal de la historia, si es que lo tienen.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfY cu\u00e1l ser\u00eda el papel de las fotograf\u00edas en todo esto?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013La relaci\u00f3n b\u00e1sica de los estadunidenses con el pasado es no tener que cargar demasiado con \u00e9l. El pasado impide la acci\u00f3n, mina la energ\u00eda. Es una carga porque modifica o contradice el optimismo. Si las fotograf\u00edas son nuestra conexi\u00f3n con el pasado, es una conexi\u00f3n muy peculiar, fr\u00e1gil y sentimental. Se hace una fotograf\u00eda de algo antes de destruirlo. La fotograf\u00eda es su existencia p\u00f3stuma.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfPor qu\u00e9 cree que los estadunidenses sienten que el pasado es una carga?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Porque, a diferencia de Vietnam, este no es un pa\u00eds \u201creal\u201d, sino un pa\u00eds inventado, querido, un pa\u00eds del cambio. La mayor\u00eda de los estadunidenses son hijos o nietos de inmigrantes, cuya decisi\u00f3n de venir aqu\u00ed tuvo, para empezar, mucho que ver con cortar por lo sano. Si los inmigrantes conservaban alg\u00fan v\u00ednculo con su pa\u00eds o cultura de origen, era muy selectivo. El principal impulso era olvidar. En alguna ocasi\u00f3n le pregunt\u00e9 a la madre de mi padre, que muri\u00f3 cuando yo ten\u00eda siete a\u00f1os, de d\u00f3nde ven\u00eda. Me contest\u00f3: \u201cDe Europa.\u201d Incluso con seis a\u00f1os sab\u00eda que no era una buena respuesta. Le dije: \u201c\u00bfPero de d\u00f3nde, abuela?\u201d Y ella repiti\u00f3: \u201cEuropa.\u201d Y de ese modo, hasta el d\u00eda de hoy, no s\u00e9 de qu\u00e9 pa\u00eds vinieron mis abuelos paternos. Pero tengo fotograf\u00edas de ellos, que aprecio mucho, porque act\u00faan como misteriosas evidencias de todo lo que no s\u00e9 de ellos.<\/p>\n<p>\u2013<strong>Usted habl\u00f3 de las fotograf\u00edas como fragmentos \u2013fuertes, manejables, discretos y \u201cordenados\u201d\u2013 del tiempo. \u00bfCree que retenemos mejor un retrato que las im\u00e1genes en movimiento?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfPor qu\u00e9 cree que recordamos mejor un retrato?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Creo que tiene que ver con la naturaleza de la memoria visual. No s\u00f3lo recuerdo mejor las fotograf\u00edas que las im\u00e1genes en movimiento, porque lo que recuerdo de una pel\u00edcula es un conjunto de tomas sueltas. Puedo recordar la historia, las l\u00edneas de di\u00e1logo, el ritmo; pero lo que recuerdo visualmente son momentos aislados que, de hecho, reduje a fotograf\u00edas. Lo mismo ocurre con la propia vida. Cada recuerdo de la infancia, o de cualquier per\u00edodo que no sea el pasado inmediato, es como una fotograf\u00eda fija en lugar de una secuencia f\u00edlmica. Y la fotograf\u00eda ha objetivado esta manera de ver y de recordar.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfUsted observa fotogr\u00e1ficamente?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Desde luego.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfRealiza fotograf\u00edas?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013No tengo una c\u00e1mara. Soy adicta a las fotograf\u00edas, pero no me gusta tomarlas.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Quiz\u00e1 me aficione de verdad.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfEso ser\u00eda malo? \u00bfSignifica que uno no puede pasar de ser escritor a ser otra cosa?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Creo que la postura del fot\u00f3grafo frente al mundo compite con la forma de ver del escritor.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfEn qu\u00e9 se diferencian?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Los escritores hacen m\u00e1s cuestionamientos. Es dif\u00edcil para el escritor trabajar partiendo del supuesto de que cualquier cosa puede resultar interesante. Muchas personas experimentan su vida como si tuvieran una c\u00e1mara. Pero, aunque pueden verlo, no pueden describirlo. Cuando relatan un suceso interesante, sus narraciones suelen quedarse en la afirmaci\u00f3n que dice \u201cojal\u00e1 hubiera tenido mi c\u00e1mara para describirlo mejor\u201d. La capacidad narrativa se ha deteriorado y ya son pocos los que cuentan bien las historias.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfCree que este colapso coincide con el auge de la fotograf\u00eda, o cree que existe alg\u00fan factor que la involucra directamente?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013La narraci\u00f3n es lineal. La fotograf\u00eda es antilineal. La gente ahora tiene una sensibilidad muy desarrollada acerca de los procedimientos y lo transitorio, pero ya no entiende lo que constituye un principio, un intermedio y un final. Los finales o conclusiones est\u00e1n desacreditados. Toda narraci\u00f3n \u2013como toda psicoterapia\u2013 parece potencialmente interminable. As\u00ed que cualquier final parece arbitrario y se vuelve autoconsciente, y la forma de comprensi\u00f3n con la que nos sentimos c\u00f3modos es cuando las cosas son tratadas como una porci\u00f3n o un trozo de algo m\u00e1s grande, potencialmente infinito. Creo que esta sensibilidad est\u00e1 relacionada con la falta de sentido de la historia de la que habl\u00e1bamos antes. Me asombra y descorazona la visi\u00f3n tan subjetiva del mundo que tiene la mayor\u00eda de la gente, que reduce todo a sus propias preocupaciones e implicaciones personales. Pero quiz\u00e1 \u2013una vez m\u00e1s\u2013 esto sea particularmente estadunidense.<\/p>\n<p>\u2013<strong>Todo esto se relaciona tambi\u00e9n con su reticencia a construir su narrativa desde su propia experiencia.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Escribir primordialmente sobre m\u00ed misma me parece un camino bastante desviado para llegar a aquello que quiero narrar. Aunque mi evoluci\u00f3n como escritora ha sido hacia una mayor libertad del \u201cyo\u201d y un uso progresivo de mi experiencia privada, nunca he pensado que mis gustos, aciertos y desventuras tengan un car\u00e1cter particularmente ejemplar. Mi vida es mi capital, el capital de mi imaginaci\u00f3n. Me gusta colonizar.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfEs consciente de estas interrogantes cuando escribe?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Cuando escribo, no. Cuando hablo de escribir, s\u00ed. Escribir es una actividad misteriosa. Una tiene que estar en diferentes fases de percepci\u00f3n y ejecuci\u00f3n, en una actitud extremadamente alerta y consciente, y en un estado de gran ingenuidad e ignorancia. Aunque esto es probablemente irrefutable en la pr\u00e1ctica de cualquier arte, puede ser m\u00e1s cierto en la escritura porque el escritor \u2013a diferencia del pintor o el compositor\u2013 trabaja con un instrumento que emplea todo el tiempo y durante toda su vida de vigilia. Kafka dijo: \u201cLa conversaci\u00f3n le quita relevancia, seriedad y exactitud a todo lo que pienso.\u201d Supongo que la mayor\u00eda de los escritores desconf\u00edan de las conversaciones, de lo que surge en los usos ordinarios del lenguaje. La gente lo afronta de distintas maneras. Algunos apenas hablan. Otros juegan a ocultar y confesar, como yo, que sin duda estoy jugando con usted. La revelaci\u00f3n tiene un l\u00edmite. Por cada revelaci\u00f3n, tiene que haber un ocultamiento. Un compromiso de por vida con la escritura implica equilibrar estas necesidades incompatibles. Pero creo que el modelo de la escritura como autoexpresi\u00f3n es demasiado burdo. Si pensara que lo que hago cuando escribo es expresarme, tirar\u00eda la m\u00e1quina de escribir. No ser\u00eda algo con lo que podr\u00eda vivir. Escribir es una actividad mucho m\u00e1s complicada que eso.<\/p>\n<p>\u2013<strong>\u00bfNo nos remite esto a su propia ambivalencia sobre la fotograf\u00eda? Le fascina, pero le parece peligrosamente banal.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013No creo que el problema de la fotograf\u00eda es que resulte demasiado banal sino que es una forma de observar muy autoritaria. Su equilibrio entre estar \u201cpresente\u201d y estar \u201causente\u201d me parece sumamente trivial, sobre todo cuando es una postura tan extendida, como ocurre ahora en nuestra cultura. Pero no estoy en contra de la simplicidad como tal. Existe un intercambio dial\u00e9ctico entre la sencillez y la complejidad, como el que existe entre la revelaci\u00f3n y el encubrimiento de uno mismo. Una verdad primaria es que toda perspectiva resulta extremadamente compleja y que cualquier cosa sobre la que reflexionemos se dificulta todav\u00eda m\u00e1s. El principal error que comete la gente cuando piensa en algo\u2013 ya sea un acontecimiento hist\u00f3rico o uno que competa a su vida privada\u2013 es que no vislumbra su complejidad. Una segunda verdad es que no podemos experimentar directamente todas las complejidades que percibimos, y que para poder actuar con inteligencia, decencia, eficacia y compasi\u00f3n, requerimos de una gran simplificaci\u00f3n. As\u00ed que hay momentos en los que uno tiene que olvidar \u2013reprimir y trascender\u2013 cualquier percepci\u00f3n compleja que posea,<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Roberto Bernal.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Susan Sontag y la reinterpretaci\u00f3n de la fotograf\u00eda Geoffrey Movius . La narradora, fil\u00f3sofa, profesora, ensayista, cineasta y guionista estadunidense Susan Sontag (Nueva York, 1933-2004) fue una de las intelectuales m\u00e1s influyentes en la escena mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX. Autora de las novelas &#8216;En Am\u00e9rica&#8217; y &#8216;El benefactor&#8217;, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":32405,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-32404","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32404"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32404\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32409,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32404\/revisions\/32409"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32405"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}