{"id":32500,"date":"2023-05-27T12:57:03","date_gmt":"2023-05-27T18:57:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32500"},"modified":"2023-05-27T12:57:03","modified_gmt":"2023-05-27T18:57:03","slug":"las-madres-arquetipos-de-la-dulce-y-sacrificada-o-despiadada-y-fria-pero-la-maternidad-va-mucho-mas-alla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32500","title":{"rendered":"Las madres arquetipos de la dulce y sacrificada o despiadada y fr\u00eda, pero la maternidad va mucho m\u00e1s all\u00e1"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">De brechas y cicatrices la literatura de la maternidad<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Blanca Athi\u00e9<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Tanto la literatura como el cine han mostrado a las madres como arquetipos en oposici\u00f3n, ya sea como la dulce y sacrificada madre o como la despiadada y fr\u00eda, pero la experiencia de la maternidad va mucho m\u00e1s all\u00e1 de esos extremos. Se habla de grandes novelas de guerra, pero no de grandes novelas de maternidad, siendo una experiencia m\u00e1s universal todav\u00eda, pese a lo cual muchas mujeres no tienen referencias donde reflejar su dolor, injusticia, decisiones, aprendizaje, incluso en algunos casos soledad y supervivencia. Sobre ese gran vac\u00edo del canon literario trata el presente art\u00edculo. Hay quienes prefieren hablar no de enfermedad sino de pacientes. Lo mismo puede aplicarse a la maternidad: es preferible escribir sobre maternidades variadas, m\u00faltiples, heterog\u00e9neas y disidentes, porque si bien a todas atraviesa la misma experiencia, las historias dependen de sus protagonistas. Aqu\u00ed, tres grandes novelas que pueden considerarse desde ya un referente absoluto.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La\u00a0<i>brecha<\/i>, de Mercedes Valdivieso<\/b><\/p>\n<p>Publicada hace m\u00e1s de sesenta a\u00f1os en 1961,\u00a0<i>La brecha<\/i>\u00a0es la novela con la que se dio<br \/>\na conocer la escritora chilena Mercedes Valdivieso, considerada por la cr\u00edtica como la gran primera novela feminista de Latinoam\u00e9rica, alabada por algunas voces radicales y condenada por los sectores eclesi\u00e1sticos y conservadores. La obra abre con la siguiente inscripci\u00f3n: \u201cEl personaje de esta novela no tiene nombre, pero podr\u00eda ser el de cualquier mujer de nuestra generaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Esa generaci\u00f3n a la que se refiere Valdivieso ten\u00eda pocos a\u00f1os de haber conquistado apenas el voto de la mujer tanto en Chile como en M\u00e9xico, y se enmarcaba en una segunda ola feminista que pon\u00eda en el centro los derechos reproductivos y sexuales, as\u00ed como la necesidad de un enfoque interseccional y anticolonial de la mujer.<\/p>\n<p>Por eso no sorprende que sea la novela que refleja el empoderamiento femenino y cuestiona el destino biol\u00f3gico que ya Simone de Beauvoir hab\u00eda criticado a\u00f1os antes en\u00a0<i>El segundo sexo.\u00a0<\/i>Con una prosa sencilla, directa y con explosividad emocional, Valdivieso narra la vida de una mujer joven que decide sobre su cuerpo y vida. No es una novela de personajes porque no busca el dramatismo beligerante, es m\u00e1s bien sobre una mujer que renuncia a hombres, cosas y situaciones para encontrar su propia forma de ser mujer y su estilo de vida, uno que se antoja m\u00e1s libre y moderno. Para ello recurre a sus recuerdos con su linaje femenino, en el que si bien no busca entablar un juicio de por medio, s\u00ed una sutil forma de exponer lo que era ser mujer en determinada \u00e9poca, como lo refleja el siguiente di\u00e1logo entre abuela-nieta: \u201cEres mujer y aprender\u00e1s a zurcir y a estar quieta; nadie querr\u00e1 que a los diez d\u00edas de casada te devuelvan por in\u00fatil.\u201d<\/p>\n<p>Hay quienes la ven como una novela sobre el aborto y el divorcio; lo cierto es que detr\u00e1s de ese lenguaje llano y exacto existe (y resiste) una voz en primera persona decidida y reflexiva. \u201cValiente\u201d ser\u00eda la palabra para definir esta novela que se puede resumir en la siguiente frase, dicha por su protagonista, que forma parte ya de la literatura universal: \u201cCuesta sangre romper, levantar cabeza; la compensaci\u00f3n comienza con la soledad, pero se ha abierto una brecha. Aguanta.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Lo que no tiene nombre<\/i>,\u00a0de Piedad Bonnet<\/b><\/p>\n<p>En\u00a0<i>Lo que<\/i><i>\u00a0no tiene nombre<\/i>, la colombiana Piedad Bonnet nos ofrece un testimonio doloroso en el que pueden verse reflejadas muchas madres que pasan por la experiencia del suicidio de un hijo o hija. A Piedad le pas\u00f3 con su hijo Daniel, quien, atormentado por su enfermedad mental, se arroj\u00f3 de la azotea de un edificio en Nueva York a la edad de veintiocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Publicada por Alfaguara en 2013, la novela abre con la irrupci\u00f3n de la escritora junto a su esposo e hija Camila en el departamento de Daniel, un d\u00eda despu\u00e9s del suceso. Una madre que trata de imaginar los \u00faltimos momentos de su hijo a trav\u00e9s de una atm\u00f3sfera donde se intuye la ausencia dolorosa de alguien enmarcada por el perfecto orden de sus objetos personales:<\/p>\n<p>Siento, por un instante, que profanamos con nuestra presencia un espacio \u00edntimo, ajeno; pero tambi\u00e9n, atrozmente, que estamos en\u00a0<i>escenario<\/i>. Me pregunto qu\u00e9 sucedi\u00f3 aqu\u00ed en los \u00faltimos veinte minutos de vida de Daniel. \u00bfAcaso sostuvo consigo mismo un \u00faltimo di\u00e1logo ansioso, desesperado, dolorido? \u00bfO tal vez su lucidez fue oscurecida por un ej\u00e9rcito de sombras?<\/p>\n<p>Aunque la colombiana nos deja claro que nunca podr\u00e1 narrar con el lenguaje lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mismo, es a trav\u00e9s de sus cicatrices que el lenguaje se hace palpable. Un di\u00e1logo constante a su vez con poemas y frases literarias que la acompa\u00f1aron en el momento m\u00e1s \u00edntimo, profundo y doloroso de su existencia.<\/p>\n<p>Bonnet escribe la historia de su hijo y la suya propia no como un manual de duelo, sino como un ritual\u00a0<i>a posteriori<\/i>: hace consciente su dolor para transfigurarlo en lenguaje vivo, porque ya sabemos que si puede existir belleza en medio de la tragedia, es precisamente en el lenguaje. Una novela necesaria por su sinceridad valiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>M\u00e1tate, amor,<\/i>\u00a0de Ariana Harwickz<\/b><\/p>\n<p>El caso de la escritora argentina Ariana Harwickz ilustra muy bien lo que en un principio se expuso.\u00a0<i>M\u00e1tate, amor<\/i>\u00a0es su \u00f3pera prima, una obra sumamente original en su forma pero que vivi\u00f3 un periplo antes de ver la luz. La misma Ariana ha contado en numerosas charlas que en su natal Argentina ninguna editorial se quer\u00eda arriesgar a publicarla, nadie quer\u00eda una novela que abordara la maternidad y la locura, y en una prosa adem\u00e1s muy intensa y descarnada. Finalmente vio la luz en 2012, y hasta 2019 fue nominada al prestigioso Premio Booker en su traducci\u00f3n al ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Desde la primera p\u00e1gina su protagonista se expone crudamente; entre la maleza, con un filo en mano, imagina lo liberador que ser\u00eda un corte fino en su yugular; no lo hace, y en vez de eso mira la pileta de su casa de campo donde su esposo y su beb\u00e9 juegan, mientras ella s\u00f3lo los observa delirante, atormentada. Se trata de una novela que puede ser le\u00edda como si fueran vi\u00f1etas o pinturas propias, cada cap\u00edtulo traza su propia atm\u00f3sfera y tonalidad emocional, que no obedece a la historia cronol\u00f3gicamente, sino a la propia hambre y rabia de su protagonista.<\/p>\n<p>\u00bfLa maternidad como un delirio? Puede ser, pero tambi\u00e9n como resistencia, ya que a lo largo de la novela un s\u00edmbolo del bosque se vuelve poderoso y revelador: un ciervo, animal al que la protagonista ans\u00eda ver y tocar en repetidas ocasiones, como si se tratara de un placebo. Los ciervos son conocidos como animales crepusculares, y en la novela puede percibirse la maternidad como el ocaso de su protagonista.<\/p>\n<p>La de la protagonista es una voz que sin tapujos se expone cruda, delirante, violenta y arrepentida de ser madre a lo largo de este\u00a0<i>thriller<\/i>\u00a0campestre. La misma Harwickz expres\u00f3 que comenz\u00f3 a escribirla cuando se mud\u00f3 a una casa de campo en Francia con su esposo. No es una obra autobiogr\u00e1fica, pero s\u00ed una ficci\u00f3n necesaria donde pueden reflejarse muchas mujeres en sus disidencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Otras maternidades imprescindibles<\/b><\/p>\n<p>Otra novela sobresaliente que retrata la experiencia del aborto es\u00a0<i>El acontecimiento<\/i>, de la escritora francesa recientemente laureada con el Nobel, Annie Ernaux. En sus primeras p\u00e1ginas vemos a su protagonista esperando una prueba m\u00e9dica que la llena de angustia: la del sida, enfermedad que en una \u00e9poca represent\u00f3 uno de los miedos m\u00e1s \u00e1lgidos en una sociedad marcada por su libre sexualidad, pero \u00bfacaso no es tambi\u00e9n esa clase de miedo que siente una mujer con sospechas de embarazo no deseado, ya sea por violaci\u00f3n, abandono o pobreza? Nuestros miedos universales siempre han estado eclipsados por otros miedos contagiados en determinada \u00e9poca. Desde las primeras p\u00e1ginas, la intenci\u00f3n de Ernaux consiste en llevarnos a ese cuestionamiento. Una novela para sentir, pero tambi\u00e9n para reflexionar.<\/p>\n<p>Al estilo de Piedad Bonet, existe el libro testimonial\u00a0<i>Noches azules,\u00a0<\/i>que la gran Joan Didion escribi\u00f3 sobre la muerte por enfermedad de su \u00fanica hija, apenas unos meses despu\u00e9s del fallecimiento de Dunne, su esposo. La pluma inteligente, obsesiva, sensible y profunda de esta escritora estadunidense siempre es garant\u00eda. Hay que conmoverse sin renunciar a la belleza del lenguaje.<\/p>\n<p>Otras autoras universales contra la maternidad estereotipada y romantizada son Doris Lessing, Adrienne Rich o la misma Sylvia Plath. Finalmente, deben mencionarse obras m\u00e1s recientes, como\u00a0<i>La hija \u00fanica,<\/i>\u00a0de Guadalupe Nettel (finalista del prestigioso Premio Booker al momento de escribirse el presente texto);\u00a0<i>Casas vac\u00edas<\/i>, de Brenda Navarro, sobre la dolorosa experiencia de hijas e hijos desaparecidos;\u00a0<i>Caballo fantasma<\/i>, de Karina Sosa;\u00a0<i>Nosotras<\/i>, de la sonorense Suzette Celaya, o el libro colectivo de maternidades disidentes antologado por Esther M. Garc\u00eda,\u00a0<i>El tejido de la mujer ara\u00f1a<\/i>, titulado as\u00ed por la referencia a la artista Louise Bourgeois, y su ic\u00f3nica escultura \u201cMam\u00e1\u201d, una enorme ara\u00f1a que refleja a la madre. La maternidad es eso: protecci\u00f3n y depredaci\u00f3n al mismo tiempo, y<br \/>\nes precisamente a trav\u00e9s de la literatura que nuestras cicatrices tambi\u00e9n pueden florecer.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De brechas y cicatrices la literatura de la maternidad Blanca Athi\u00e9 Tanto la literatura como el cine han mostrado a las madres como arquetipos en oposici\u00f3n, ya sea como la dulce y sacrificada madre o como la despiadada y fr\u00eda, pero la experiencia de la maternidad va mucho m\u00e1s all\u00e1 de esos extremos. 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