{"id":32507,"date":"2023-05-28T11:51:19","date_gmt":"2023-05-28T17:51:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32507"},"modified":"2023-05-28T11:51:19","modified_gmt":"2023-05-28T17:51:19","slug":"mexico-tiene-para-mi-cierto-misterio-de-belleza-como-si-los-dioses-estuvieran-aqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32507","title":{"rendered":"M\u00e9xico tiene para m\u00ed cierto misterio de belleza.  como si los dioses estuvieran aqu\u00ed."},"content":{"rendered":"<h2 id=\"article-title-tts\" class=\"title title-default\">La serpiente emplumada&#8217;: D.H. Lawrence en M\u00e9xico<\/h2>\n<h2 class=\"title title-default\">\u2018La Semanal\u2019<\/h2>\n<div class=\"article-info\"><a class=\"author\" href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/author\/alberto-rebollo.html\">Alberto Rebollo<\/a> .<\/div>\n<div id=\"article-content-images\" class=\"content-items-media\"><\/div>\n<div class=\"article-row\">\n<div class=\"social-links right\">\n<div id=\"content-sintesis-audio\" class=\"sintesis-audio\">\n<div class=\"speak-cont btn-group\">\n<form>Una vez terminada la Revoluci\u00f3n Mexicana y hasta el estallido de la segunda guerra mundial, M\u00e9xico llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n de artistas, intelectuales y pol\u00edticos de todo el mundo. Estas personalidades vieron en el renacimiento cultural mexicano una copiosa fuente de inspiraci\u00f3n. Uno de los grupos m\u00e1s prol\u00edficos fue el de los escritores de la esfera anglobrit\u00e1nica. Entre los m\u00e1s aclamados se encuentra David Herbert Lawrence (1885-1930), conocido sobre todo por la c\u00e9lebre novela &#8216;El amante de Lady Chatterley&#8217;. Autor de novelas, relatos, cr\u00edtica literaria y cr\u00f3nicas de viaje, entre su diversa obra se cuentan, entre otros, los libros &#8216;Hijos y amantes&#8217;, &#8216;Mujeres enamoradas&#8217;, &#8216;El oficial prusiano y otras historias&#8217;, &#8216;La ni\u00f1a perdida&#8217; y &#8216;La serpiente emplumada&#8217;, novela en la que recoge las impresiones que le dejara un viaje a M\u00e9xico.<\/form>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"article-main\">\n<div class=\"\">\n<div id=\"article-content-tts\" class=\"article-content ljn-nota-contenido\">\n<div id=\"content_nitf\">\n<div class=\"teads-inread\">\n<div data-integralas-id-7649c503-6df7-5a50-7c05-6f38997af7c8=\"\">\n<div class=\"teads-ui-components-adchoices\"><\/div>\n<div id=\"teads0\" class=\"teads-player\">M\u00e9xico tiene para m\u00ed cierto misterio de belleza.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<h2>como si los dioses estuvieran aqu\u00ed.<\/h2>\n<p>D.H. Lawrence.<\/p>\n<p><em>Lawrence ten\u00eda el don po\u00e9tico por excelencia: transfigurar aquello de que hablaba. As\u00ed logr\u00f3 lo que otros novelistas mexicanos y extranjeros no han conseguido: convertir a los \u00e1rboles y las flores, los montes y los lagos, las serpientes y los p\u00e1jaros de M\u00e9xico, en presencias. [\u2026] Es curioso, por no decir lamentable, que ning\u00fan cr\u00edtico nuestro haya dedicado un estudio serio a la producci\u00f3n mexicana de Lawrence. La serpiente emplumada es un libro disparatado y entra\u00f1able, Ma\u00f1anas de M\u00e9xico vale m\u00e1s que cualquier tratado de psicolog\u00eda y varios de los himnos y poemas que esmaltan \u2013la palabra es justa\u2014 su gran y fracasada novela est\u00e1n entre lo mejor de su poes\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Octavio Paz.<\/p>\n<p>D.H. Lawrence hab\u00eda estudiado Lenguas Modernas en la Universidad de Nottingham de Londres, y desde los veintis\u00e9is a\u00f1os abandon\u00f3 la docencia para dedicarse exclusivamente a su carrera como escritor. Buscaba encontrar un lugar en donde pudiera hacerse de una granja para vivir con su mujer y sus amigos en una especie de aldea jipi, lejos de la Europa b\u00e9lica, racional y moralista. Sus amigos le dieron por su lado, pero \u00e9l sigui\u00f3 adelante porque tambi\u00e9n buscaba recolectar material para sus siguientes novelas y, de paso, alejarse de un cristianismo europeo que consideraba muerto.<\/p>\n<p>Lawrence lleg\u00f3 por primera vez a nuestro pa\u00eds en la primavera de 1923, acompa\u00f1ado de su esposa Frieda Weekley, luego de una breve estancia en Taos, Nuevo M\u00e9xico. En ese momento ya hab\u00eda publicado\u00a0<em>El pavorreal blanco<\/em>\u00a0(1910),\u00a0<em>Hijos y amantes<\/em>\u00a0(1913),\u00a0<em>El arco\u00edris<\/em>\u00a0(1915) y\u00a0<em>Mujeres enamoradas<\/em>\u00a0(1920), entre otras obras. Sin embargo, Lawrence no estaba muy a gusto con su tierra porque dos de sus novelas ya hab\u00edan sido censuradas bajo cargos de \u201cobscenidad\u201d. Antes de partir hacia nuestro pa\u00eds, sus amigos en Estados Unidos le advirtieron que los \u201cgringos\u201d (en M\u00e9xico todos los g\u00fceros son considerados \u201cgringos\u201d) no eran muy bien recibidos, pero \u00e9l, testarudo como era, cruz\u00f3 la frontera por El Paso a Ciudad Ju\u00e1rez y de ah\u00ed tom\u00f3 un tren hasta Ciudad de M\u00e9xico. Ya se sab\u00eda que el escritor estadunidense Ambrose Bierce hab\u00eda desaparecido pocos a\u00f1os antes, durante la Revoluci\u00f3n Mexicana y, de hecho, a\u00fan quedaban rebeldes armados en varias partes del pa\u00eds, bandidos, cuatreros y conflictos religiosos. Aun as\u00ed, Lawrence lleg\u00f3 a la capital de la Rep\u00fablica a finales de marzo de 1923.<\/p>\n<div class=\"teads-inread\">\n<div id=\"teads1\" class=\"teads-player\">Pronto empez\u00f3 a documentarse sobre las culturas precolombinas, recorri\u00f3 Cuernavaca, Orizaba, Cholula, Puebla, Oaxaca y otras ciudades. En una visita a la ciudad ancestral de Teotihuacan, Lawrence qued\u00f3 impactado con el palacio de Quetzalc\u00f3atl. En ese entonces se pod\u00eda subir a las pir\u00e1mides, entrar a los templos e incluso tocar las esculturas. Poco despu\u00e9s se estableci\u00f3 en Jalisco, en la ribera del lago de Chapala y empez\u00f3 a tomar notas para su novela, que a la postre llevar\u00eda como t\u00edtulo <em>La serpiente emplumada<\/em>. (Para el presente estudio se ha utilizado la versi\u00f3n digital de la editorial Titivilus. Espa\u00f1a. 2021.)<\/div>\n<\/div>\n<p>La novela cuenta la historia de Kate Leslie, una mujer irlandesa de cuarenta a\u00f1os quien, luego de dos matrimonios, llega a Ciudad de M\u00e9xico en compa\u00f1\u00eda de su primo Owen Rhys. Ambos asisten a una corrida de toros junto con unos amigos, pero el espect\u00e1culo les resulta repugnante. Al poco tiempo Owen regresa a Estados Unidos y Kate se establece en Jalisco, en las cercan\u00edas de la laguna de Sayula. En el trayecto el narrador va adjudicando a varios de sus personajes europeos impresiones del paisaje y de los \u201cnativos\u201d, sumamente chispeantes y casi siempre despectivas. La protagonista se hace amiga de don Cipriano y de don Ram\u00f3n, generales excombatientes de la Revoluci\u00f3n Mexicana, quienes conforman una especie de secta llamada Los Hombres de Quetzalc\u00f3atl, cuyo prop\u00f3sito es establecer una nueva religi\u00f3n nacional basada en los antiguos dioses aztecas, fundamentalmente en Quetzalc\u00f3atl y Huitzilopochtli. Plantean que Jesucristo, el dios muerto que fue tra\u00eddo desde el otro lado del oc\u00e9ano, regrese por donde vino, pues consideran que ha fracasado en su intento por salvar a M\u00e9xico. Este argumento puede parecer extraordinario y hasta m\u00edstico. Sin embargo, quiz\u00e1 la idea no sea tan original, pues por esos tiempos el presidente Plutarco El\u00edas Calles hab\u00eda propuesto algo similar.<\/p>\n<p>En uno de los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos de la novela (si no es que el \u00fanico, pues tiene un ritmo muy lento, es profusa, repetitiva, con muy poca acci\u00f3n, mayormente reflexiva y po\u00e9tica), de pronto hay un intento de atentado en contra de don Ram\u00f3n en la Hacienda de Jamiltepec. \u201cLos Caballeros de Cort\u00e9s\u201d, brazo armado de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica, ha llegado con la intenci\u00f3n de quitar del camino al general, pero el ataque es frustrado en parte por la ayuda de Kate, quien le dispara a uno de los agresores, mat\u00e1ndolo y haciendo huir al resto. A partir de ese momento la relaci\u00f3n de Kate con Los Hombres de Quetzalc\u00f3atl se hace m\u00e1s fuerte, aunque todav\u00eda no se decide a formar parte de la congregaci\u00f3n. Sin embargo, y a pesar de sus deseos de regresar a las islas brit\u00e1nicas, con el paso del tiempo don Cipriano (quien en su juventud hab\u00eda estudiado en Inglaterra) la va enamorando y ella termina accediendo a casarse con \u00e9l. Empero, la parte m\u00e1s interesante son las visiones que va expresando el narrador a lo largo de la obra, en la cual M\u00e9xico es un lugar cruel, de dioses inmisericordes, pero al mismo tiempo lleno de magia y de vibraciones c\u00f3smicas s\u00f3lo perceptibles por \u201cpoetas, ni\u00f1os y alguno que otro loco\u201d, como dir\u00eda Ronald Walker.<\/p>\n<h2>El prejuicio en el ojo<\/h2>\n<p><em>La serpiente emplumada<\/em>\u00a0no ser\u00eda muy bien recibida en M\u00e9xico dado que, a pesar de toda su poes\u00eda, tambi\u00e9n est\u00e1 repleta de descripciones racistas de los mexicanos; entre otras, se dice que son \u201csalvajes\u201d, \u201cprimitivos\u201d, \u201ctribales\u201d y cosas por el estilo. Adem\u00e1s tambi\u00e9n hay fuertes comentarios como lo siguientes:<\/p>\n<p>El caballero mexicano es tan valiente, que mientras el soldado est\u00e1 violando a su esposa en la cama, \u00e9l se esconde debajo y contiene el aliento para que no le encuentren. Es as\u00ed de valiente.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En M\u00e9xico la gran mayor\u00eda somos indios. Y los indios no pueden comprender el cristianismo elevado, padre, y la Iglesia lo sabe. El cristianismo es una religi\u00f3n del esp\u00edritu, y es preciso que sea comprendida para surtir efecto. Los indios no pueden comprenderla m\u00e1s que los conejos de las colinas.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Do\u00f1a Carlota era una mujer delgada, dulce, de ojos grandes, una expresi\u00f3n ligeramente asombrada y suaves cabellos casta\u00f1os. Era de pura extracci\u00f3n europea, de padre espa\u00f1ol y madre francesa; muy diferente de la habitual matrona mexicana, entrada en carnes, empolvada en exceso, parecida a un buey.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u2026abajo, cuatro hombres grotescos y afeminados, con ropas ce\u00f1idas y adornadas, eran los h\u00e9roes. Con sus traseros algo gruesos, sus rid\u00edculas coletas y caras bien afeitadas, parec\u00edan eunucos, o mujeres embutidas en estrechos pantalones, estos preciosos toreros.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u2013\u00a1F\u00edjense en los mexicanos! \u2013prosigui\u00f3 Toussaint, ardoroso\u2013. No les importa nada. Comen alimentos tan cargados de chile, que les agujerean las entra\u00f1as. Y no les nutren. Viven en casas donde un perro se avergonzar\u00eda de vivir, y se acuestan temblando de fr\u00edo. Pero no hacen nada\u2026 se echan como perros, como si se acostaran para morir. \u00a1Digo perros, aunque \u00e9stos siempre buscan un lugar resguardado!\u2026 \u00a1Es como si quisieran castigarse por el hecho de estar vivos!<\/p>\n<p>\u2013Pero, entonces, \u00bfpor qu\u00e9 tienen tantos hijos? \u2013quiso saber Kate.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9? Pues por lo mismo, porque no les importa. No les importa el dinero, no les importa nada, absolutamente nada. S\u00f3lo las mujeres les procuran alguna emoci\u00f3n, m\u00e1s o menos como el chile. Les gusta sentir la pimienta roja quemando sus entra\u00f1as, y les gusta sentir lo otro, el sexo, quem\u00e1ndoles por dentro. Pero un momento despu\u00e9s, ya no les importa, nada les importa.<\/p>\n<p>Tomando en cuenta el contexto hist\u00f3rico, no podemos juzgar una obra del siglo XX ni a su autor con criterios del siglo XXI. Por otro lado, conviene recordar que, en ese momento, M\u00e9xico todav\u00eda era un pa\u00eds agr\u00edcola, rural, con un pueblo analfabeta, ind\u00edgena, empobrecido, etc\u00e9tera. Otro problema que Lawrence no toma en cuenta es que toda esta realidad social se deb\u00eda en gran parte a que los habitantes de estas tierras ven\u00edan de padecer una serie de atrocidades cometidas por pa\u00edses europeos \u2013o descendientes de europeos\u2013 que hab\u00edan marcado su realidad: la invasi\u00f3n y el brutal genocidio espa\u00f1ol, la esclavitud forzada, tres siglos de explotaci\u00f3n colonialista, una intervenci\u00f3n armada por parte de Francia y dos m\u00e1s por parte de Estados Unidos, en una de las cuales nos arrebataron m\u00e1s de la mitad del territorio nacional. Por si fuera poco todav\u00eda faltaban por padecerse otros treinta a\u00f1os de una dictadura porfirista que hab\u00eda dejado a la gente endeudada y sumida en la pobreza. Para 1923, en Londres ya hab\u00eda un sistema subterr\u00e1neo de transporte (Metro), mientras que en Ciudad de M\u00e9xico todav\u00eda quedaban algunos tranv\u00edas jalados por mulas.<\/p>\n<p>Dejando de lado esa visi\u00f3n que puede atribuirse al choque cultural, aunado al mal humor de un hombre como Lawrence,\u00a0<em>La serpiente emplumada<\/em>\u00a0tiene varios puntos muy interesantes que vale la pena rescatar. Como se\u00f1ala el investigador estadunidense Drewey Wayne Gunn (1939-2018), a pesar de que los cr\u00edticos nunca quedan satisfechos con la novela de Lawrence, tampoco se abstienen de escribir al respecto. En efecto, la obra tiene algo que ejerce una extra\u00f1a fascinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Regresando a la novela, de pronto Los Hombres de Quetzalc\u00f3atl se apoderan de un templo cat\u00f3lico, reemplazan las im\u00e1genes cristianas por las de los dioses aztecas y empiezan a cantar una serie de textos po\u00e9ticos que llaman \u201chimnos\u201d, una especie de plegarias al dios Quetzalc\u00f3atl en donde se va narrando la historia de M\u00e9xico en t\u00e9rminos mitol\u00f3gicos. El resultado es notable:<\/p>\n<p><em>Quetzalc\u00f3atl<\/em>\u00a0dijo: Esto est\u00e1 muy bien. Yo soy viejo; no podr\u00eda hacer mucho. Tengo que irme ahora. Adi\u00f3s, pueblo de M\u00e9xico. Adi\u00f3s, hermano desconocido llamado Jes\u00fas. Adi\u00f3s, mujer llamada Mar\u00eda. Es hora de que me vaya.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Quetzalc\u00f3atl mir\u00f3 a su pueblo; y abraz\u00f3 a Jes\u00fas, el Hijo del Cielo; y abraz\u00f3 a Mar\u00eda, la Sant\u00edsima Virgen, la Santa Madre de Jes\u00fas, y se volvi\u00f3. Se fue con lentitud. Pero en sus o\u00eddos reson\u00f3 la destrucci\u00f3n de sus templos en M\u00e9xico. Pese a ello, continu\u00f3 alej\u00e1ndose, pues era viejo y estaba cansado de tanto vivir. Trep\u00f3 hasta la cumbre de la monta\u00f1a, donde hab\u00eda la nieve blanca del volc\u00e1n. Mientras se iba, a sus espaldas se oy\u00f3 un clamor de personas moribundas y se elev\u00f3 la llama de muchos incendios. Se dijo: \u201c\u00a1Seguramente son mexicanos que lloran! Pero no debo escuchar, pues Jes\u00fas ha venido al pa\u00eds y secar\u00e1 las l\u00e1grimas de todos los ojos, y su Madre les har\u00e1 felices a todos.\u201d<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dijo: \u201cSeguramente es M\u00e9xico que arde. Pero no debo mirar, pues todos los hombres ser\u00e1n hermanos; ahora Jes\u00fas ha venido al pa\u00eds y las mujeres se sentar\u00e1n en el regazo azul de Mar\u00eda, sonriendo con paz y con amor.\u201d As\u00ed el viejo dios lleg\u00f3 a la cima de la monta\u00f1a y mir\u00f3 hacia el azul del cielo. Y a trav\u00e9s de una puerta de la pared azul vio una gran oscuridad, y las estrellas y la luna brillando. Y m\u00e1s all\u00e1 de la oscuridad vio una gran estrella, como un umbral brillante. Entonces el volc\u00e1n vomit\u00f3 fuego en torno al viejo Quetzalc\u00f3atl, en forma de alas y f\u00falgidas plumas. Y con las alas del fuego y el centelleo de las chispas Quetzalc\u00f3atl vol\u00f3 hacia arriba, muy arriba, como una llama recta, como un ave rutilante, hacia el espacio y los blancos pelda\u00f1os del cielo que conducen a las murallas azules donde est\u00e1 la puerta de la oscuridad. All\u00ed entr\u00f3 y desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Cay\u00f3 la noche, y Quetzalc\u00f3atl hab\u00eda desaparecido, y los hombres del mundo ve\u00edan s\u00f3lo una estrella que viajaba hacia el cielo, alej\u00e1ndose bajo las ramas de la oscuridad. Entonces los hombres de M\u00e9xico dijeron \u201cQuetzalc\u00f3atl se ha ido. Incluso su estrella ha desaparecido. Hemos de escuchar a este Jes\u00fas, que habla una lengua extranjera\u201d. Y as\u00ed aprendieron una nueva lengua de los sacerdotes que llegaron desde las grandes aguas del este. Y se hicieron cristianos.<\/p>\n<h2>La admiraci\u00f3n profunda<\/h2>\n<p>Esta idea de narrar la historia de la Conquista en t\u00e9rminos mitol\u00f3gicos es realmente fant\u00e1stica. Lejos de considerarla una cruenta guerra motivada por intereses econ\u00f3micos, pol\u00edticos y religiosos, Lawrence la ve como una negociaci\u00f3n pac\u00edfica entre los distintos dioses con un bell\u00edsimo tono po\u00e9tico. El resultado es sorprendente. El siguiente p\u00e1rrafo es casi propio de un iniciado:<\/p>\n<p>Los dioses deber\u00edan ser iridiscentes como el arco\u00edris en la tormenta. El hombre crea a un Dios a su propia imagen, y los dioses envejecen junto con los hombres que los crearon\u2026 Los dioses mueren con los hombres que los han concebido, pero la noci\u00f3n de Dios permanece eternamente, rugiendo como el mar, cuyo sonido es demasiado vasto para ser captado. Rugiendo como el mar embravecido\u2026 O como el mar del centelleante y et\u00e9reo plasma del mundo, que ba\u00f1a los pies y las rodillas de los hombres como la savia de la tierra ba\u00f1a las ra\u00edces de los \u00e1rboles. Hemos de nacer otra vez. Incluso los dioses han de nacer otra vez. Todos hemos de nacer otra vez.<\/p>\n<p>Me parece que esto redime definitivamente a Lawrence de todo lo que pudiera haber de despectivo en su novela. Incluso la idea descrita va en sentido contrario a lo que sostiene Octavio Paz cuando dice que \u201cla conquista de M\u00e9xico ser\u00eda inexplicable sin la traici\u00f3n de los dioses que reniegan de su pueblo\u201d. Yo me inclinar\u00eda m\u00e1s a pensar en el sentido de Lawrence y de Walker, es decir, si bien los espa\u00f1oles mataron a los aztecas, eso no significa que hubieran podido acabar con sus dioses. Una prueba muy clara es el caso de Coatlicue, cuya escultura monumental sigue intacta en el Museo Nacional de Antropolog\u00eda porque a los antiguos espa\u00f1oles les dio miedo destruirla. Los dioses aztecas siguen flotando aqu\u00ed en el ambiente, de alguna manera, camuflados, ocultos entre la furia de los volcanes, en el gemir de los temblores y en el rugido del mar, en esas vibraciones c\u00f3smicas que s\u00f3lo algunos pueden percibir.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso el mayor s\u00edmbolo religioso de M\u00e9xico, la Virgen de Guadalupe, que cada 12 de diciembre atrae a millones de feligreses de todo el pa\u00eds, no es en realidad la diosa Coatlicue oculta bajo el disfraz de una apacible virgen espa\u00f1ola? \u00bfAcaso no es el Miquixtli el per\u00edodo m\u00e1s relevante del calendario religioso, que convoca a millones de personas en todo el pa\u00eds a seguir honrando a nuestros antepasados? Los mexicanos podemos no ser creyentes, pero nadie deja de celebrar a sus muertos. Por obra de la persistencia de los dioses prehisp\u00e1nicos, hasta la fecha en M\u00e9xico no hay frontera entre los vivos y los muertos.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo que prediquen los padres de la Iglesia cat\u00f3lica, la verdad es que para la mayor\u00eda de los mexicanos en el fondo la Navidad no es m\u00e1s que una bonita cena familiar y la Semana Santa, unos d\u00edas de vacaciones en la playa. Pero el d\u00eda de la Virgen de Guadalupe y el D\u00eda de Muertos (que en realidad son al menos tres d\u00edas), movilizan a millones de personas a lo largo y ancho del pa\u00eds e incluso m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras. La m\u00e1s reciente procesi\u00f3n del D\u00eda de Muertos, del \u00c1ngel de la Independencia al Z\u00f3calo capitalino, atrajo a m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas, muchas de las cuales ven\u00edan de otros pa\u00edses. Con el paso de los siglos pareciera que los mexicanos inconscientemente nos inclinamos m\u00e1s a la devoci\u00f3n de los dioses aztecas (bajo sus distintos disfraces), que a los dioses impuestos.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n una parte humor\u00edstica, quiz\u00e1 involuntaria, en la que Lawrence se refiere a nuestras costumbres culinarias:<\/p>\n<p>Pero hay un pulque mejor que el ardiente co\u00f1ac blanco destilado del maguey:\u00a0<em>mescal, tequila<\/em>, o en las tierras bajas, el horrible co\u00f1ac de ca\u00f1a de az\u00facar, el\u00a0<em>aguardiente<\/em>. Y el mexicano quema su est\u00f3mago con esos terribles aguardientes y cauteriza las quemaduras con el ardoroso chile. Traga un fuego infernal para extinguir el anterior.<\/p>\n<p>Es bien sabido que a los mexicanos nos gusta\u00a0<em>sufrir<\/em>\u00a0en cuanto a la alimentaci\u00f3n se refiere, pero es dif\u00edcil imaginar que un extranjero lo hubiera descrito tan acertadamente. Lo que Lawrence no sab\u00eda es que el chile, adem\u00e1s de enriquecer el sabor de los platillos y calentar el cuerpo, hace que el cerebro genere dopamina, lo que produce una sensaci\u00f3n de bienestar y de placer. Adem\u00e1s, el chile se presta mucho para jugar con la lengua actual de nuestro pa\u00eds, dados los divertidos albures del ingenio popular.<\/p>\n<p><em>La serpiente emplumada<\/em>\u00a0es la obra de un visionario, de una suerte de m\u00e9dium que puede ser brutalmente honesto. D. H. Lawrence era de esas pocas personas en el mundo capaces de percibir la magia y convertirla en palabras, justo lo que hace un poeta. A final de cuentas, el autor termin\u00f3 poniendo a M\u00e9xico en la escena literaria mundial y abri\u00f3 el camino para que muchos otros grandes escritores siguieran llegando a nuestro pa\u00eds. El hecho de que Kate, al final de la novela, se casara con Cipriano, invalida cualquier viso de racismo, pues evidentemente pone a la brit\u00e1nica y al mexicano al mismo nivel. Si Lawrence hubiera sido un racista consumado, nunca los habr\u00eda casado.<\/p>\n<p>En este otro pasaje, el autor deja entrever su verdadero sentimiento que, oculto bajo un disfraz de intolerancia, en el fondo era de empat\u00eda hacia M\u00e9xico y sobre todo de esperanza:<\/p>\n<p>Quer\u00eda ir a Sayula. Quer\u00eda ver el gran lago en el que hab\u00edan vivido los dioses y del que volver\u00edan a emerger. Entre toda la amargura que M\u00e9xico produc\u00eda en su esp\u00edritu, persist\u00eda un extra\u00f1o destello de admiraci\u00f3n y misterio, casi de esperanza. Un destello de oscuras irisaciones de maravilla y de magia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La serpiente emplumada&#8217;: D.H. Lawrence en M\u00e9xico \u2018La Semanal\u2019 Alberto Rebollo . Una vez terminada la Revoluci\u00f3n Mexicana y hasta el estallido de la segunda guerra mundial, M\u00e9xico llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n de artistas, intelectuales y pol\u00edticos de todo el mundo. Estas personalidades vieron en el renacimiento cultural mexicano una copiosa fuente de inspiraci\u00f3n. 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