{"id":32607,"date":"2023-06-04T14:02:13","date_gmt":"2023-06-04T20:02:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32607"},"modified":"2023-06-04T14:02:13","modified_gmt":"2023-06-04T20:02:13","slug":"la-poetica-bolivariana-en-la-obra-de-carlos-pellicer-es-una-la-veta-menos-atractivas-y-estudiadas-de-su-corpus-poetico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32607","title":{"rendered":"La po\u00e9tica bolivariana en la obra de Carlos Pellicer es una  la veta menos atractivas y estudiadas de su\u00a0corpus\u00a0po\u00e9tico"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">La po\u00e9tica bolivariana de Carlos Pellicer<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">&#8216;Retrato de Carlos Pellicer&#8217;, Diego Rivera, 1942<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">En la realizaci\u00f3n de la antolog\u00eda \u2018Poetas mexicanos\u2019, de la colecci\u00f3n 20 del XX, de La Otra ediciones, result\u00f3 muy complicado decidir bajo qu\u00e9 criterio elegir veinte poetas. S\u00f3lo la presencia del grupo de los Contempor\u00e1neos hubiese ocupado la mitad del recuento. Se opt\u00f3 por un criterio fundamental: su lealtad a la poes\u00eda.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carlos Pellicer, nacido en 1897, ser\u00eda el primero de la n\u00f3mina, seguido por Manuel Maples Arce (1900). De los Contempor\u00e1neos se incluy\u00f3 adem\u00e1s a Jos\u00e9 Gorostiza y Xavier Villaurrutia, partiendo de la consideraci\u00f3n de Octavio Paz, y otros cr\u00edticos, de que Jos\u00e9 Juan Tablada y Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde fueron precursores de la modernidad en la l\u00edrica nacional, pero el primer poeta verdaderamente moderno es Carlos Pellicer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La po\u00e9tica bolivariana en la obra de Carlos Pellicer es una de las vetas menos atractivas y estudiadas de su\u00a0<i>corpus<\/i>\u00a0po\u00e9tico, pero quiz\u00e1 la que m\u00e1s razones \u2013literarias y extraliterarias\u2013 da para entender por qu\u00e9 Pellicer es el m\u00e1s atendido y mimado de los poetas tabasque\u00f1os y de los Contempor\u00e1neos. Hay, por cierto, una l\u00ednea singular en su biograf\u00eda y en la pol\u00edtica actual. Pellicer fue secretario particular de Jos\u00e9 Vasconcelos y Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador lo fue del poeta-senador. \u00bfQu\u00e9 tanto de esa visi\u00f3n cosmopolita, latinoamericanista y cultural queda en el proyecto del actual r\u00e9gimen? Son otros tiempos. El levantamiento de los pueblos originarios en 1994 hizo visible otra realidad, oculta por una mentalidad castellanizante y excluyente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El contexto pelliceriano<\/b><\/p>\n<p>Es importante reconocer\u00a0el contexto y las coordenadas intelectuales que definen la carta de navegaci\u00f3n del poeta, del pol\u00edtico, del gestor cultural. En primer lugar la relaci\u00f3n intr\u00ednseca con sus padres y su hermano Juan, con su madre y su fe cat\u00f3lica, con sus amistades tempranas con quienes mantiene una estrecha comunicaci\u00f3n, como es el caso de Carlos Ch\u00e1vez y de su paisano Jos\u00e9 Gorostiza. Estudia en la Escuela Nacional Preparatoria y asiste a las tertulias literarias de Enrique Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez, donde tiene los primeros contactos con Salvador Novo, Bernardo Ortiz de Montellano, Jorge Cuesta, Jaime Torres Bodet. Antonio Caso fue particularmente generoso con Pellicer, quiz\u00e1 porque adem\u00e1s de reconocer sus dotes oratorias e intelectuales se identificaba con su fervor cristiano. Narra Samuel Gordon en su\u00a0<i>Breve biograf\u00eda literaria\u00a0<\/i>(CONACULTA\/El equilibrista, 1997) que Pellicer fue testigo de la muerte del general Bernardo Reyes desde su casa, en la calle Seminario, donde su padre, Carlos Pellicer Marchena, de profesi\u00f3n farmacobi\u00f3logo, ten\u00eda una farmacia. El general Reyes, quien hab\u00eda sido liberado de la prisi\u00f3n, arribaba con los sublevados a Palacio Nacional con la intenci\u00f3n de derrocar a Francisco I. Madero. Lauro Villar, antiguo compa\u00f1ero de armas de Bernardo Reyes, tras la tercera advertencia y el silencio obstinado de Reyes, ordena abrir el fuego de metralla. Tiempo despu\u00e9s, el padre de Pellicer se enlista, con el rango de coronel, en las filas del ej\u00e9rcito constitucionalista a las \u00f3rdenes de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n. A pesar de la diferencia de edades, la amistad entre Alfonso Reyes y Carlos Pellicer C\u00e1mara ser\u00eda determinante en el futuro del segundo.<\/p>\n<p>En 1918, el presidente Carranza ordena que se comisione a estudiantes mexicanos para llevar el mensaje revolucionario y estrechar lazos con los estudiantes de las naciones \u201camerindias\u201d. Carlos Pellicer es comisionado para viajar a Colombia, representando a la Federaci\u00f3n de Estudiantes de M\u00e9xico. Primero viaja a Nueva York, donde queda deslumbrado por el poder\u00edo econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico de Estados Unidos y por el acervo de obras maestras del Museo Metropolitano, por su oferta cultural, pero critica fuertemente la incultura de la clase media estadunidense y el ruido y la estridencia de la urbe. Parad\u00f3jicamente, su cosmopolitismo y su modernidad literaria no exalta las ciudades del presente, sino las del pasado y las que a\u00fan conservan la imagen y el aroma de su Antig\u00fcedad, como Constantinopla, Jerusal\u00e9n, Palenque, Roma, el Cairo, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En Nueva York conoce a Jos\u00e9 Juan Tablada y a Amado Nervo, a quien llama amigo en la asidua correspondencia con su madre (<i>Correo familiar<\/i>, 1918-1920, Factor\u00eda ediciones, M\u00e9xico, 1998). Gabriel Zaid ha escrito que Pellicer se form\u00f3 entre dos enormes columnas: Amado Nervo y Enrique Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez. Se embarca de Washington a La Habana y all\u00ed traba amistad con el poeta veracruzano Salvador D\u00edaz Mir\u00f3n, exiliado en Cuba por su apoyo incondicional a Victoriano Huerta. Pellicer ten\u00eda veinti\u00fan a\u00f1os, en ese diciembre de 1918, cuando arriba a Santa Marta y se embarca primero por el r\u00edo Magdalena para alcanzar luego en tren las alturas de Bogot\u00e1. Es el mismo arduo viaje descrito por Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en sus memorias\u00a0<i>Vivir para contarla\u00a0<\/i>y en algunas de sus novelas. Para entonces Bogot\u00e1 contaba con una poblaci\u00f3n creciente de aproximadamente 200 mil habitantes y Ciudad de M\u00e9xico con cerca de un mill\u00f3n de habitantes. La recepci\u00f3n de Pellicer es memorable y los estudiantes bogotanos lo colman de atenciones durante los trece meses que permanece all\u00ed \u2013en febrero de 1920 parte hacia Caracas invitado por Jos\u00e9 Juan Tablada, embajador en Venezuela. Es tan honda esa experiencia que, en\u00a0marzo de 1946 \u2013a\u00f1o en que vuelve a Colombia para llevar las cenizas de Porfirio Barba Jacob\u2013, le escribe a su amigo Arciniegas: \u201cEn ninguna otra parte tengo las ra\u00edces tan hondamente echadas como en Colombia.\u201d Y es quiz\u00e1s en ese pa\u00eds donde descubre su gran admiraci\u00f3n por lo que \u00e9l llama el genio americano, que su padre siembra en la ni\u00f1ez al obsequiarle\u00a0<i>Vida del libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/i>, y donde emerge con mayor determinaci\u00f3n su vena de poeta. Pellicer era, hasta ese momento de su juventud, admirado como un extraordinario orador, pero el 7 de agosto de 1919, con motivo del centenario del triunfo de Boyac\u00e1, lee su poema \u201cA Bol\u00edvar\u201d. El texto rezuma ya elementos con los que est\u00e1 forjado su esp\u00edritu, su fe cat\u00f3lica, su misticismo combativo, el idealismo de una patria continental, la figura del h\u00e9roe, la limpieza moral, el pasado glorioso, la memoria y el sue\u00f1o, el amor y la belleza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Un americanista genuino<\/b><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de\u00a0Pellicer con Germ\u00e1n Arciniegas y con Germ\u00e1n Pardo, principalmente, es determinante en sus v\u00ednculos afectivos con este pa\u00eds. Igualmente con Le\u00f3n de Greiff e incluso con Luis Vidales, el comunista y vanguardista solitario, autor de\u00a0<i>Suenan timbres<\/i>\u00a0(publicado en 1926). Colombia le potencia a Pellicer un sentimiento grandilocuente por la figura de Bol\u00edvar. Es un hombre de veintid\u00f3s a\u00f1os de edad, pero ya es una figura que se proyecta a s\u00ed misma en un horizonte hist\u00f3rico y cultural de grandes alcances. Pellicer ve en Rub\u00e9n Dar\u00edo el equivalente de la figura del libertador Bol\u00edvar que, como se ha dicho, devuelve las carabelas de la lengua a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El padre del poeta hab\u00eda sido expulsado del ej\u00e9rcito por denunciar a un general involucrado en el trasiego de drogas. Pellicer ve en \u00e9l un paradigma de la moral revolucionaria, un modelo de conducta ciudadana sin parang\u00f3n. En cierto modo, h\u00e9roe y v\u00edctima de su amor por los hombres, de su fe; un idealista traicionado por la idiosincrasia impl\u00edcita en la famosa sentencia de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n: \u201cNadie aguanta un ca\u00f1onazo de 50 mil pesos.\u201d Su madre, Deifilia (hija de dios), es la representaci\u00f3n de las virtudes cristianas, el modelo de la mujer casi imposible de encontrar y que advierte, al menos plat\u00f3nicamente, en Esperanza Nieto, con quien fantasea casarse, pero nunca lo hace. En Pellicer domina freudianamente el deber ser, el superyo a rajatabla. As\u00ed, el ideal bolivariano quedar\u00e1 impreso en su pensamiento para siempre.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mart\u00ed es el otro referente moral y pol\u00edtico que Pellicer enarbola, emula y coloca en su pante\u00f3n de h\u00e9roes. A este dedica \u201cLas estrofas a Jos\u00e9 Mart\u00ed\u201d: \u201cTe necesito a esta hora\/ en que la militarada\/ una vez m\u00e1s a Bol\u00edvar destierra.\/ Te necesito a esta hora\/ en que el cad\u00e1ver de Sandino\/ en mi coraz\u00f3n se quema.\/ \u2026\/ Te necesito a esta hora\/ en que mi lengua cristiana\/ pregunta a los ricos por tanta miseria,\/\u2026\/ Tu boca llena de Dios, tu heroica decencia\/ nos haga esbeltos r\u00edos con generoso estuario.\/ Que la Am\u00e9rica m\u00eda se unte de tu presencia\/ y haga de tus palabras su nuevo abecedario\/\u2026\/\u201d<\/p>\n<p>Aunque Pellicer fue un antifranquista declarado y viaj\u00f3 con la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios) al Congreso Antifascista de Valencia, un convencido antiimperialista yanqui que encabez\u00f3 el Comit\u00e9 de Solidaridad con Nicaragua durante la Revoluci\u00f3n sandinista, no pudo ser clasificado dentro de alguna ideolog\u00eda espec\u00edfica. Izquierdista a su manera, fue un devoto seguidor de las ideas de Jos\u00e9 Vasconcelos, quien prolog\u00f3 su libro\u00a0<i>Piedra de sacrificios\u00a0<\/i>(1924); \u00e9ste, al a\u00f1o siguiente, public\u00f3\u00a0<i>La raza c\u00f3smica. Misi\u00f3n de la raza iberoamericana<\/i>, en 1925. Por ese fervor vasconcelista Pellicer fue encarcelado, en 1930, bajo amenaza de ser enviado a las Islas Mar\u00edas. All\u00ed se encontr\u00f3 con un adolescente de diecis\u00e9is a\u00f1os \u2013a quien m\u00e1s tarde reconocer\u00eda como Jos\u00e9 Revueltas\u2013 y con Juan de la Cabada. \u00c9l, por suerte, fue liberado gracias a que alguien advirti\u00f3 a Plutarco El\u00edas Calles de la popularidad del poeta.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la escritura, en la trayectoria de Carlos Pellicer destac\u00f3 su labor como fundador de museos: los dos de Villahermosa, el de Frida Kahlo, el Anahuacalli, el de arqueolog\u00eda de Hermosillo, el de Palenque y el de Tepoztl\u00e1n. Supo dar a cada sitio una din\u00e1mica propia y original. M\u00e1s que la historia, en su concepci\u00f3n dominaba el rescate est\u00e9tico del pasado, su grandeza, su monumentalidad, su refinamiento. Amaba el mundo ind\u00edgena, pero lo conceb\u00eda en el horizonte civilizador de Vasconcelos, que fue la ideolog\u00eda dominante hasta antes de 1994. Pellicer reconoc\u00eda la presencia de una abuela maya, pero se identificaba m\u00e1s a fondo con la herencia espa\u00f1ola y europea.<\/p>\n<p>La suya fue una po\u00e9tica solar, distante de la melancol\u00eda y los oscuros juegos de la muerte, de las urbes modernas. Como el Doctor Atl, hizo\u00a0<i>Pr\u00e1cticas de vuelo<\/i>\u00a0para interiorizar el paisaje. Y si no hubiese sido por Alfonso Reyes que le dio largas \u2013le dio el avi\u00f3n, como se dice\u2013 a su petici\u00f3n de ayudarlo a buscar una escuela de aviaci\u00f3n en Francia, la biograf\u00eda del poeta cristiano y bolivariano hubiera sido otra.<\/p>\n<p>Su poes\u00eda pol\u00edtica no representa otra cosa que el idealismo desbordado, el compromiso moral, como lo revela su poema \u201cL\u00edneas por el Che Guevara\u201d. No obstante, esos textos reflejan la candidez de un hombre complejo que se asume a s\u00ed mismo como un misionero, tal vez af\u00edn a los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n. Viajero y caminante, salvaguarda de la memoria, interlocutor de Neruda, de Frida Kahlo, de Silvestre Revueltas, quien se so\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n a s\u00ed mismo como corsario o misionero. Gabriela Mistral lo describi\u00f3 como un americanista genuino, como un poeta de esp\u00edritu joven, sano, vigoroso, de \u201climpio pulm\u00f3n para el canto\u201d, curado de nacionalismo tras reconocer en Bol\u00edvar la paternidad americana.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La po\u00e9tica bolivariana de Carlos Pellicer Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva &#8216;Retrato de Carlos Pellicer&#8217;, Diego Rivera, 1942 En la realizaci\u00f3n de la antolog\u00eda \u2018Poetas mexicanos\u2019, de la colecci\u00f3n 20 del XX, de La Otra ediciones, result\u00f3 muy complicado decidir bajo qu\u00e9 criterio elegir veinte poetas. 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