{"id":32709,"date":"2023-06-19T12:56:51","date_gmt":"2023-06-19T18:56:51","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32709"},"modified":"2023-06-19T12:56:51","modified_gmt":"2023-06-19T18:56:51","slug":"a-los-14-anos-deje-de-tener-remedio-morral-y-no-mochila-la-tentacion-del-pelo-largo-los-primeros-huaraches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32709","title":{"rendered":"A los 14 a\u00f1os dej\u00e9 de tener remedio; morral y no mochila. La tentaci\u00f3n del pelo largo. Los primeros huaraches."},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">El rock del Gran Sue\u00f1o<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Cuando curs\u00e9 la secundaria ocurri\u00f3 el\u00a0<em>Summer of Love<\/em>. Aunque no me enter\u00e9, bien pod\u00eda sentirlo en los huesos. Tambi\u00e9n fue entonces que empec\u00e9 a escribir poes\u00eda. O sea,\u00a0 los a los 14 a\u00f1os dej\u00e9 de tener remedio; morral y no mochila. La tentaci\u00f3n del pelo largo. Los primeros huaraches. La preparatoria fue definitiva. \u00c9ramos buenos y malos, bonitos y feos, brutos y sabelotodo. Como el rock. El siguiente paso, que no di, fue tocar la guitarra y, ya encarrerados, formar un grupo. El pedo era conseguir los instrumentos el\u00e9ctricos, que sal\u00edan car\u00edsimos. La bater\u00eda ocupaba demasiado espacio. Vecinos y familiares detestaban los ensayos.<\/div>\n<p>De la\u00a0<em>prepa<\/em>\u00a0recuerdo dos bandas, una familiar, la otra mera pachanga y, a la larga, persistente. Hab\u00eda unos hermanos Alan\u00eds, futuros m\u00e9dicos que viv\u00edan en la Anzures. Tocaban bastante bien y pasaron del tono estudiantina al rocanrol en un abrir y cerrar de ojos. La otra banda escolar fue emblem\u00e1tica, formada por naturales del rock que adem\u00e1s cantaban en ingl\u00e9s, como Paco, de mam\u00e1 texana. Se pusieron Flower Power. Paco era, adem\u00e1s de bajista, mi primo segundo, vecino de cuadra en la Irrigaci\u00f3n y compa\u00f1ero de clase. En un futuro, inimaginable entonces, ser\u00eda mi dentista.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol hab\u00eda ca\u00eddo en total descr\u00e9dito en materia de rock. Nos guiaban las par\u00e1frasis de los escritores de La Onda y los conductores de\u00a0<q>La Respuesta est\u00e1 en el Aire<\/q>, de Radio UNAM. Pasado\u00a0<q>el 68<\/q>\u00a0todav\u00eda fuera de mi alcance, la politizaci\u00f3n en el aire me llev\u00f3 a Marcuse y Reich. Al salir de\u00a0<em>prepa<\/em>\u00a0ya me cre\u00eda marxista. Y la m\u00fasica, todo el tiempo, cambiante, arriesgada, inesperada, po\u00e9tica. El \u00e1cido, la mota y los honguitos, igual que el sexo, merodeaban mi pu\u00f1etera imaginaci\u00f3n. Me pudr\u00eda de quinto.\u00a0<em>In-A-Gadda-Da-Vida<\/em>\u00a0duraba hasta el amanecer.<\/p>\n<p>Todos alardeaban de meterse drogas. Mi cuate Pancho, bueno para los n\u00fameros, encuest\u00f3 a la generaci\u00f3n y 90 por ciento aseguraba al menos haber fumado mariguana. Yo pertenec\u00eda al 10 por ciento restante, que sospecho \u00e9ramos m\u00e1s. El m\u00e1s original y\u00a0<em>hip<\/em>, Ra\u00fal\u00a0<em>el<\/em>\u00a0Rodarte, se enfundaba en cuero negro pose\u00eddo por Jim Morrison y el Marqu\u00e9s de Sade. Actor talentoso y tal vez escritor genial, abiertamente bisexual, que a la saz\u00f3n resultaba inaudito, se met\u00eda de todo. \u00c9l s\u00ed. \u00c1cido, mota, coca, peyote, Librium, anfetas. Dec\u00eda haberse picado. Un d\u00eda platicando (todos nos la pas\u00e1bamos choreando) acerca de las puertas de la percepci\u00f3n, seg\u00fan Huxley, le confes\u00e9 que nunca hab\u00eda probado LSD ni mota. Su respuesta me sigue sorprendiendo:\u00a0<q>No lo necesitas, t\u00fa todo el viaje lo traes adentro<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Gracias a mi esquizofrenia funcional, ese roquerismo no impidi\u00f3 el amor desde la cuna por la m\u00fasica cl\u00e1sica, del Barroco a Mahler, don Igor y el t\u00edo Arnold, cl\u00e1sicos, rom\u00e1nticos, impresionistas y rusos de por medio. Lo mismo hac\u00edan nuestros h\u00e9roes juveniles. Varios incurrieron en Stockhausen, quiz\u00e1 torpemente. Spooky Tooth ofici\u00f3 una misa electr\u00f3nica con Pierre Henri. Los grupos devinieron barrocos, sinf\u00f3nicos, o lo tramitaron v\u00eda Moog, Melotron y otros artefactos electr\u00f3nicos que arrojaron al cuarto de trebejos las Ondas Martenot y las variaciones estoc\u00e1sticas de Xenakis. Pero mientras Ligueti hac\u00eda de las suyas, Londres, Nueva York y San Francisco representaban la meca del rock; Los \u00c1ngeles puso su parte.<\/p>\n<p>Al jazz me aficion\u00e9 seriamente gracias a Juan L\u00f3pez Moctezuma en Radio UNAM, a Kerouac y\u00a0<em>Rayuela<\/em>, siendo mi tr\u00edada Charlie Parker, Ornette Coleman (fui muy esnob) y Miles Davis, quien \u00e1gilmente incursion\u00f3 en el rock y el funk, y por momentos, al aire de Herbie Hancock, Wayne Shorter y John McLaughlin, pareci\u00f3 rebasarlo.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu del 69 se estir\u00f3 hasta el 72. Me la pas\u00e9 rolando por todo M\u00e9xico, sobre todo el sur, y esper\u00e9 casi un a\u00f1o a que despertara la UNAM del nocaut de Tlatelolco. Mi cuate Pancho, el m\u00e1s chorero de todos, pon\u00eda las telenovelas de la tarde sin volumen con fondo musical de Frank Zappa o\u00a0<em>Witches Brew<\/em>, fum\u00e1ndose un gallo. Eugenio pelaba mucho a los gringos como Joan Baez; dylaniano temprano, blusero y country, apreciaba la alegr\u00eda de Steve Miller, los infinitos de Gratful Dead, el espesor de Blue Cheer. Jaime respiraba por\u00a0<em>Arthur<\/em>,\u00a0<em>Stand Up<\/em>, Donovan, y compart\u00edamos una debilidad absoluta por The Incredible Sting Band. Mi hermano Carlos se enfilaba por segunda y definitiva ocasi\u00f3n a la Nacional de M\u00fasica con Led Zeppelin bajo el brazo. Traffic viv\u00eda en nuestras rec\u00e1maras, que quer\u00edan imitar la portada de\u00a0<em>Mr. Fantasy<\/em>.<\/p>\n<p>Muddy Waters y Howlin\u2019 Wolf se nos revelaron como los padres de todo. Elvis nunca me impresion\u00f3, salvo\u00a0<em>Jailhouse Rock<\/em>. Mil veces preferible Chuck Berry, en esos a\u00f1os\u00a0<q>cancelado<\/q>, como se dice ahora, por sus delitos sexuales, y peor, negro. Lennon y los Stones lo reivindicaban. No hab\u00eda como ignorar\u00a0<em>Johnny B. Goode<\/em>, que hasta para el reggae resultar\u00eda seminal.<\/p>\n<p>Vener\u00e1bamos a los Beatles, pero siempre me inclin\u00e9 por los Stones, que se la sacaron todita con\u00a0<em>Beggar\u2019s Banquet<\/em>. El rock heredaba la Tierra. Para nuestro regocijo, Jim Morrison aullaba:\u00a0<q>We want the world and we want it now!<\/q><\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div id=\"interstitialdfpportadas\" data-google-query-id=\"CMC5qN-A0P8CFag2Twgd0w8EEA\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/70932171\/interstitial_editorial_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rock del Gran Sue\u00f1o Hermann Bellinghausen Cuando curs\u00e9 la secundaria ocurri\u00f3 el\u00a0Summer of Love. Aunque no me enter\u00e9, bien pod\u00eda sentirlo en los huesos. Tambi\u00e9n fue entonces que empec\u00e9 a escribir poes\u00eda. O sea,\u00a0 los a los 14 a\u00f1os dej\u00e9 de tener remedio; morral y no mochila. La tentaci\u00f3n del pelo largo. 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