{"id":32715,"date":"2023-06-19T13:29:25","date_gmt":"2023-06-19T19:29:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32715"},"modified":"2023-06-19T13:29:25","modified_gmt":"2023-06-19T19:29:25","slug":"una-mentira-que-dice-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32715","title":{"rendered":"Una mentira que dice la verdad"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Una mentira que dice la verdad: el espacio cr\u00edtico de Juan Rulfo<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Roberto Bernal<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">V\u00edctor Jim\u00e9nez Mu\u00f1oz (Santiago Ixcuintla, Nayarit, 1945) es arquitecto por la UNAM, donde fue profesor de Historia de la Arquitectura. Restaur\u00f3 las casas de Diego Rivera y Frida Kahlo, de Juan O\u2019Gorman, y el Museo Experimental El Eco, de Mathias Goeritz, as\u00ed como la Casa O\u2019Gorman de 1929. Desde 1998 dirige la Fundaci\u00f3n Juan Rulfo, y es autor de numerosos textos sobre el escritor y fot\u00f3grafo mexicano, como la introducci\u00f3n a \u2018Juan Rulfo, letras e im\u00e1genes\u2019 y los ensayos \u201cPalabra llana y poes\u00eda en Rulfo\u201d y \u201cUna estrella para la muerte y la vida\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su m\u00e1s reciente libro en este tema es\u00a0<i>Ladridos, astros, agon\u00edas. Rilke y Broch en el lector Rulfo<\/i>\u00a0(2017). Platicamos con \u00e9l en relaci\u00f3n con el nuevo t\u00edtulo de Juan Rulfo,\u00a0<i>Una mentira que dice la verdad<\/i>\u00a0(Editorial RM, M\u00e9xico, 2022).<\/p>\n<p>\u2013<b>De los diecinueve textos reunidos en\u00a0<\/b><i><b>Una mentira que dice la verdad<\/b><\/i><b>, la mayor parte permite advertir a un Juan Rulfo que reflexion\u00f3 sobre la literatura desde un lugar que Ricardo Piglia llam\u00f3 \u201cno estabilizado\u201d.<\/b><\/p>\n<p>\u2013Para Piglia las otras dos clases de cr\u00edtica \u2013la period\u00edstica y la acad\u00e9mica\u2013 est\u00e1n ya predeterminadas por lo que \u00e9l llama \u201cun saber externo\u201d (la sociolog\u00eda, el psicoan\u00e1lisis, la historia de la literatura, etc\u00e9tera), mientras que la que \u00e9l valoraba m\u00e1s, la cr\u00edtica de los escritores, no tiene tales restricciones sino que, al ser \u201cconstructivista\u201d (como la identifica), parte de la obra que un escritor va a tomar como tema de reflexi\u00f3n. El periodista y el acad\u00e9mico, agrega Piglia, \u201cinterpretan\u201d la obra; el escritor, en cambio, nos dice<i>\u00a0c\u00f3mo est\u00e1 construida\u00a0<\/i>desde su experiencia como autor: es lo que llama \u201clugar no estabilizado\u201d, que es s\u00f3lo personal. Las cr\u00edticas period\u00edstica y acad\u00e9mica no pocas veces resultan predecibles; un escritor, en cambio, siempre hace cr\u00edtica desde su propio e intransferible espacio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013<b>Los autores que un escritor admira no son precisamente los que m\u00e1s contribuyen a su trabajo. En el caso de la cr\u00edtica que elabor\u00f3 Rulfo, parece que sus reflexiones transitaron entre autores que apreciaba y aquellos que le sugirieron una revisi\u00f3n t\u00e9cnica de la escritura.<\/b><\/p>\n<p>\u2013Sabemos qu\u00e9 autores ponderaba Rulfo, pues se refiri\u00f3 a ellos con frecuencia: n\u00f3rdicos como Hamsun y Laxness, por ejemplo, o estadunidenses como Langston Hughes. Y qu\u00e9 decir del que m\u00e1s admir\u00f3: Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa, cuyo\u00a0<i>Gran Sert\u00f3n\u00a0<\/i>es posterior a la obra de Rulfo. En cambio, no parece haber apreciado a ning\u00fan espa\u00f1ol y se expresaba mal de la tradici\u00f3n ret\u00f3rica hisp\u00e1nica, como dijo a Alejandro Avil\u00e9s. Consideraba a Gorostiza el mejor poeta mexicano y en su honor se refiri\u00f3 a Rilke, a quien Rulfo tradujo parcialmente; la Eleg\u00eda 9, dedicada a la ciudad de los muertos, tendr\u00eda un eco en su primera novela. No se refiri\u00f3 nunca, que yo sepa, a Hermann Broch, pero\u00a0<i>La muerte de Virgilio\u00a0<\/i>tiene m\u00e1s de un eco en cuentos como \u201cNos han dado la tierra\u201d, \u201cLa Cuesta de las Comadres\u201d, \u201cNo oyes ladrar los perros\u201d y, desde luego y sobre todo, en\u00a0<i>Pedro P\u00e1ramo<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013<b>Rulfo destaca, tanto en Joaquim Machado de Assis como en Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa, una de las cualidades m\u00e1s importantes de su propio trabajo: la capacidad de inventar un lenguaje nuevo, y cita a un periodista del\u00a0<\/b><i><b>Jornal do Brasil<\/b><\/i><b>, quien afirm\u00f3 que la obra de Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa \u201ces una admirable e incomparable tapicer\u00eda tejida con fibra t\u00edpicamente nacional, que podemos considerar, al mismo tiempo, como un aporte de humanismo universal\u201d. Esto es algo que tambi\u00e9n podr\u00edamos decir sobre la obra de Rulfo. Sin embargo, parece que todav\u00eda prevalece, en la cr\u00edtica que aborda su narrativa, la idea que vincula al lenguaje inventado por el narrador jalisciense con la tradici\u00f3n oral o con una especie de patriotismo.<\/b><\/p>\n<p>\u2013Debe recordarse que Rulfo hizo un pr\u00f3logo a las\u00a0<i>Memorias p\u00f3stumas de Blas Cubas<\/i>, ya muerto cuando las escribi\u00f3: \u201cno soy un escritor muerto, sino un muerto escritor\u201d, y que es una novela hecha de fragmentos, alejada del regionalismo latinoamericano, pues Brasil en el siglo XIX ten\u00eda una mejor literatura que la escrita en espa\u00f1ol, como dijo Rulfo. Guimar\u00e3es reinvent\u00f3 el portugu\u00e9s de manera m\u00e1s ostensible, pero el espa\u00f1ol de Rulfo es una creaci\u00f3n tan original como \u00e9sta, aunque los lectores apresurados no lo adviertan y a\u00fan confundan su lengua literaria con el espa\u00f1ol del campo mexicano. Problema de esos lectores, por supuesto. Con Guimar\u00e3es la confusi\u00f3n va a los temas: \u201cEl burrito pardo\u201d se lee como un cuento regional hasta que te enteras de que fue escrito por Guimar\u00e3es en el Hamburgo de la II Guerra, bajo las bombas aliadas, pues era diplom\u00e1tico. En la entrevista del<i>\u00a0mineiro\u00a0<\/i>con G\u00fcnter W. Lorenz \u00e9ste le pregunta sobre los jud\u00edos que ayud\u00f3 a salvar contra la decisi\u00f3n de su gobierno, y el escritor le dijo que no deseaba hablar de eso, sino de las vacas de su natal Minas Ger\u00e3is. En Israel lo recuerdan con agradecimiento de manera oficial. Hablaba quince idiomas y su tema predilecto y casi \u00fanico (a no ser su relato p\u00f3stumo \u201cP\u00e1ramo\u201d, que podr\u00eda ser una alusi\u00f3n a la obra de Rulfo y no ocurre en Brasil) fue el campo del Sert\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013<b>Rulfo concedi\u00f3 multitud de entrevistas. Sin embargo, la mayor\u00eda parecen interesadas \u00fanicamente en indagar la biograf\u00eda del escritor jalisciense, como si ello contribuyera a revelar las motivaciones de sus personajes. En este libro parece claro que se cuid\u00f3 este aspecto.<\/b><\/p>\n<p>\u2013En este libro decimos que la calidad de las entrevistas hechas a Rulfo var\u00eda seg\u00fan el entrevistador: la mayor\u00eda se las hicieron periodistas mexicanos que no ten\u00edan ning\u00fan conocimiento literario importante y s\u00f3lo se dedicaban a reiterar lugares comunes. No damos importancia al n\u00famero de estas entrevistas y Rulfo a veces s\u00f3lo respond\u00eda esperando terminar pronto. Dijo que hab\u00eda aprendido de Guimar\u00e3es (quien s\u00f3lo dio una entrevista larga en su vida) a escapar de los periodistas por las escaleras de servicio de los hoteles. De un c\u00e9lebre periodista mexicano (ni se imaginan qui\u00e9n) me dijo una vez que \u201cera s\u00f3lo un periodista\u201d, para que no buscase ya un supuesto libro de historia del reverenciado se\u00f1or. El biografismo es una plaga de la cr\u00edtica literaria desde Sainte-Beuve y ya Proust deshizo a este periodista. Ese biografismo tambi\u00e9n persigui\u00f3 a Rulfo, quien repiti\u00f3 siempre que sus personajes no eran \u00e9l. Dijo incluso c\u00f3mo los conceb\u00eda, y no era precisamente a partir de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013<b>Uno de los apartados m\u00e1s significativos del libro es el titulado Situaci\u00f3n actual de la novela c<\/b><b>ontempor\u00e1nea, porque el lector acompa\u00f1a a Rulfo en un recorrido en el que analiza novelas que se gestaron pr\u00e1cticamente en todas las latit<\/b><b>udes del mundo. Esto, al mismo tiempo, deja mal parados a quienes por d\u00e9cadas se han empe\u00f1ado en producir \u2013dir\u00eda que malintencionadamente\u2013 la imagen de un Juan Rulfo inculto que escribi\u00f3 sus libros desde un talento misterioso e inexplicable, algo as\u00ed como \u201cun milagro de provincia\u201d.<\/b><\/p>\n<p>\u2013Esa conferencia, que dio Rulfo en Chiapas en 1965, es muy importante. As\u00ed lo considera Jos\u00e9 Carlos Gonz\u00e1lez Boixo en una rese\u00f1a in\u00e9dita de\u00a0<i>Una mentira que dice la verdad\u00a0<\/i>que hemos propuesto publicar a una revista acad\u00e9mica mexicana. Apareci\u00f3 impresa en Chiapas el mismo 1965 a partir de una grabaci\u00f3n, y se aclaraba entonces que no se pudieron verificar los nombres de autores y obras citados por Rulfo. Bueno: nosotros lo hicimos, consultando la biblioteca de Rulfo. Los errores eran much\u00edsimos (y se reprodujeron todas las ocasiones en que esta conferencia sigui\u00f3 public\u00e1ndose, que no fueron pocas) porque se trataba a menudo de libros y autores poco conocidos y muy recientes. Todos est\u00e1n en la biblioteca de Rulfo, y con la invaluable ayuda de Juan Francisco Rulfo verificamos cada uno de ellos, precisando t\u00edtulos, apellidos, editoriales, traductores, fechas, etc\u00e9tera, y as\u00ed se hace constar ahora en nuestro libro. Gonz\u00e1lez Boixo se\u00f1ala con acierto que no s\u00f3lo esta conferencia (aunque \u00e9sta de manera notable), sino todo\u00a0<i>Una mentira que dice la verdad<\/i>, es testimonio de los excepcionales niveles que alcanz\u00f3 Rulfo como lector. En cuanto a los detractores de Rulfo que citas, y que todos recuerdan, prefiero practicar con ellos lo que me recomienda un amigo estadunidense hacer siempre en casos como estos:\u00a0<i>my friend, be kind to animals<\/i>.<b><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013<b>Una de las afirmaciones de Rulfo que genera que el lector se detenga en ella es la que dice: \u201cEn M\u00e9xico, s\u00f3lo los solitarios han podido hacer obra hasta ahora y quiz\u00e1 seguir\u00e1n siendo ellos los \u00fanicos creadores de conciencias.\u201d Dice mucho de su personalidad discreta y de la relaci\u00f3n privada que manten\u00eda con cada uno de sus distintos quehaceres.<\/b><\/p>\n<p>\u2013Esas palabras las dijo Rulfo sobre Mariano Azuela, quien no pertenec\u00eda a capillas literarias: nunca abandon\u00f3 su profesi\u00f3n de m\u00e9dico y se abri\u00f3 camino por s\u00ed mismo, publicando en el extranjero, por ejemplo. En una entrevista que se le hizo a Azuela para la revista\u00a0<i>Amauta<\/i>\u00a0(n\u00fam. 11, enero de 1928), de Mari\u00e1tegui, se le pregunt\u00f3 \u201c\u00bfPor qu\u00e9 son reaccionarios los intelectuales mexicanos?\u201d, y el mexicano estuvo de acuerdo en que lo eran, citando ejemplos que lo confirmaban: los que apoyaron a Huerta (esto lo trat\u00f3 Juan Schulz en este mismo suplemento, en abril de 2020), y que segu\u00edan activos en tiempos de Azuela. \u00bfAgruparse con ellos? Hoy vivimos un momento similar, con los intelectuales de las dos revistas antes rivales c\u00f3modamente agrupados en el nuevo huertismo de hoy. Sus afinidades como \u201creaccionarios\u201d, citando a\u00a0<i>Amauta<\/i>, son m\u00e1s fuertes que sus rivalidades circunstanciales. Rulfo agrupaba a los Contempor\u00e1neos, en un ensayo de\u00a0<i>Una mentira que dice la verdad<\/i>, como simplemente \u201cafrancesados\u201d, que reeditaron esa misma afinidad que hab\u00eda florecido en el Porfiriato y a la que se adhiri\u00f3 la derecha literaria postrevolucionaria. Porque los grupos literarios, nadie lo ignora, son grupos pol\u00edticos con s\u00f3lo, a veces, una c\u00e1scara de literatura.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mentira que dice la verdad: el espacio cr\u00edtico de Juan Rulfo Roberto Bernal V\u00edctor Jim\u00e9nez Mu\u00f1oz (Santiago Ixcuintla, Nayarit, 1945) es arquitecto por la UNAM, donde fue profesor de Historia de la Arquitectura. 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