{"id":32819,"date":"2023-06-28T12:06:45","date_gmt":"2023-06-28T18:06:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32819"},"modified":"2023-06-28T12:06:45","modified_gmt":"2023-06-28T18:06:45","slug":"hace-poco-se-reunieron-en-el-zocalo-de-la-capital-veinte-mil-ajedrecistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32819","title":{"rendered":"Hace poco se reunieron en el Z\u00f3calo de la capital veinte mil ajedrecistas"},"content":{"rendered":"<div id=\"js_3\" class=\"_5pbx userContent _3576\" data-testid=\"post_message\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}\">\n<p>Ensayo publicado en 2008<\/p>\n<p>OVIDIO EN EL iPOD<\/p>\n<p>Por Jos\u00e9 Emilio Pacheco<\/p>\n<p>Hace poco se reunieron en el Z\u00f3calo de la capital veinte mil ajedrecistas. Si convoc\u00e1ramos a una reuni\u00f3n semejante de lectores de poes\u00eda acaso lograr\u00edamos juntar apenas mil. En cambio, un llamado a todas las personas que la escriben en M\u00e9xico tal vez duplicar\u00eda o triplicar\u00eda la cantidad de quienes practican el ajedrez.<\/p>\n<p>Es s\u00f3lo una entre las muchas paradojas de la poes\u00eda. Nadie puede explicarnos c\u00f3mo se sostiene una actividad en que la oferta sobrepasa por cien o por mil la demanda, ni c\u00f3mo es posible una separaci\u00f3n de esta naturaleza entre lectura y escritura.<\/p>\n<p>Sin embargo la poes\u00eda florece en M\u00e9xico de un modo que nadie se imagina. No hay estado, no existe ciudad en que no funcionen talleres de poes\u00eda, revistas y sobre todo libros, a menudo de gran calidad, que rara vez o nunca salen de su lugar de origen.<\/p>\n<p>ll<br \/>\nCelebro todas las formas electr\u00f3nicas, esc\u00e9nicas o gr\u00e1ficas en que se difunde, pero aqu\u00ed hablo de la poes\u00eda como de un arte \u00edntimo, algo que se escribe en la soledad y se lee en el silencio para lograr as\u00ed la comunicaci\u00f3n m\u00e1s honda que pueda establecerse entre dos seres humanos. Leo, es decir, le doy a dos versos de Job mi voz interior, la que nadie podr\u00e1 escuchar nunca,<\/p>\n<p>Pues nosotros somos de ayer y nada sabemos<br \/>\ny nuestros d\u00edas en la Tierra son como sombra.<\/p>\n<p>En ese instante todo se actualiza y se vuelve real. El texto est\u00e1 hablando s\u00f3lo para m\u00ed. No pienso que esas palabras me llegan desde el fondo de los milenios y mediante muchas traducciones de traducciones que desembocaron hacia 1600 en la versi\u00f3n de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Otra gran paradoja de la poes\u00eda es ser, como dijo George Orwell, un arte de familia que s\u00f3lo pueden disfrutar y entender a cabalidad los hablantes nativos de una lengua, los \u00fanicos capaces de apreciar cada matiz de sonido y sentido. La tercera paradoja es constituir una expresi\u00f3n transnacional e interling\u00fc\u00edstica, dir\u00edamos hoy, en que la mayor\u00eda de nuestras lecturas son traducciones de otros idiomas, otras culturas, otras \u00e9pocas a menudo muy remotas.<\/p>\n<p>lll<br \/>\nHace cincuenta a\u00f1os, por los d\u00edas finales de 1957, apareci\u00f3 Piedra de sol, el gran poema de Octavio Paz. Se preguntaba:<\/p>\n<p>\u00bfla vida, cu\u00e1ndo fue de veras nuestra?,<br \/>\n\u00bfcu\u00e1ndo somos de veras lo que somos?,<br \/>\n[&#8230;]<br \/>\nnunca la vida es nuestra, es de los otros,<br \/>\nla vida no es de nadie, todos somos<br \/>\nla vida \u2014pan de sol para los otros,<br \/>\nlos otros todos que nosotros somos [&#8230;]<\/p>\n<p>All\u00ed alcanzaba su punto m\u00e1s alto algo iniciado en el convento de Tlatelolco, durante el siglo XVI, cuando se fundi\u00f3 la poes\u00eda n\u00e1huatl con la tradici\u00f3n grecolatina y las novedades importadas de Italia para renovar la l\u00edrica espa\u00f1ola. Fernando de Alva Ixtlilx\u00f3chitl tradujo en liras como las de Garcilaso y fray Luis de Le\u00f3n los poemas de Nezahualc\u00f3yotl y estableci\u00f3 una l\u00ednea que dar\u00e1 a sor Juana, a los modernistas y los \u201cContempor\u00e1neos\u201d. Todo eso culmina en Muerte sin fin (1939) y dieciocho a\u00f1os m\u00e1s tarde en Piedra de sol.<\/p>\n<p>Pareci\u00f3 claro entonces que la poes\u00eda mexicana fue excelente, l\u00e1stima que nadie se enorgulleciera de ella y no saliese casi nunca de las fronteras nacionales. En adelante s\u00f3lo quedaban la oscuridad y el vac\u00edo. Despu\u00e9s de 1957 nadie se interesar\u00eda por leerla, nadie se arriesgar\u00eda a escribirla, se crey\u00f3. El mundo moderno, la era posterior a Auschwitz e Hiroshima, ya la hab\u00eda convertido en una actividad anacr\u00f3nica.<\/p>\n<p>lV<br \/>\nGabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y Carlos Monsiv\u00e1is han insistido en que la poes\u00eda fue derrocada, perdi\u00f3 el sitio central que tuvo en nuestras sociedades y por lo tanto en nuestras vidas. No estoy seguro de esta afirmaci\u00f3n. Hallo por todas partes datos contradictorios. De un lado est\u00e1, por ejemplo, el fen\u00f3meno de masas que fue en 1919 el entierro apote\u00f3sico de Amado Nervo. Del otro, el hecho incontrovertible de que libros tan influyentes como &#8216;Cantos de vida y esperanza&#8217; (1905) de Rub\u00e9n Dar\u00edo no alcanzaron tiradas de m\u00e1s de quinientos ejemplares.<\/p>\n<p>Puede ser que el libro era, como lo es hoy, la base pero no el medio esencial de difusi\u00f3n. Los peri\u00f3dicos reproduc\u00edan poemas en sitios que poco a poco fue llenando la publicidad. A falta de discos, radio, televisi\u00f3n e internet, en las reuniones se tocaba el piano y se declamaba. En las ceremonias se le\u00edan poemas alusivos. En las escuelas se practicaba la declamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed me declaro culpable de haber contribuido desde mi insignificancia a su destierro. Como todos, hice de mis ineptitudes mi dogma y mi doctrina. No tuve talento para declamar, por tanto la juzgu\u00e9 una actividad pomposa y cursi. Puede ser, pero lo cierto es que la declamaci\u00f3n nos ense\u00f1aba a hablar y a pronunciar bien, daba el gusto por la lengua materna y el placer por su sentido r\u00edtmico y nos proporcionaba un vocabulario no tan restringido como el de nuestro \u201cBasic Spanish\u201d, las doscientas o trescientas palabras con que hoy todos nos comunicamos.<\/p>\n<p>V<br \/>\nA fines de siglo la aparici\u00f3n de la computadora personal suscit\u00f3 la esperanza: al fin nos librar\u00edamos de la hojarasca que destruye los bosques y congestiona los archivos. Ahora vemos que la multiplic\u00f3 al infinito. La otra gran ilusi\u00f3n fue ver en la pantalla escrita el sitio en que se reconciliar\u00edan Gutenberg y Edison.<\/p>\n<p>Es cierto que hoy se escribe m\u00e1s que nunca, pero con toda honradez hay que preguntarse si el correo electr\u00f3nico y el surgimiento democr\u00e1tico de un inmenso bloguetariado, en que las estrellas del blog se aprestan a sustituir a las estrellas del rock, han hecho que por la simple pr\u00e1ctica intensiva mejoren nuestra prosa y nuestro sentido del idioma. Por otra parte, cada d\u00eda es mayor el influjo del newspeak de los tel\u00e9fonos celulares en la redacci\u00f3n de nuestros mensajes.<\/p>\n<p>Otra pregunta es si de verdad el progreso medi\u00e1tico hizo desaparecer a los declamadores o nada m\u00e1s los actualiz\u00f3. Por cada diez mil personas dispuestas a escuchar poemas acompa\u00f1ados por m\u00fasica y espect\u00e1culos, s\u00f3lo hay veinte con la voluntad de comprar los libros donde se hallan los textos que tanto aplaudieron esa noche.<\/p>\n<p>La poes\u00eda \u2014tal vez haya que a\u00f1adir desde ahora: la poes\u00eda escrita\u2014 qued\u00f3 al margen de la vida cotidiana: una afici\u00f3n tan privada y minoritaria como el ajedrez. S\u00f3lo que el ajedrez tiene el respeto negado a la otra. Aunque tambi\u00e9n improductivo en el planeta que domina el mercado, el ajedrez se considera una actividad inteligente, no sentimental como hacer versos. Puedo decir \u201csoy ajedrecista\u201d y ser mirado con respeto. Si me atreviera a decir \u201csoy poeta\u201d provocar\u00eda risa.<\/p>\n<p>Vl<br \/>\nLa vida toda no se explica sin el cambio incesante. As\u00ed, negar la necesidad hist\u00f3rica de la vanguardia es imposible. Pero no menos cierto es que la vanguardia segreg\u00f3 de la poes\u00eda al p\u00fablico. Una explicaci\u00f3n probable es que la gente tard\u00f3 ochocientos a\u00f1os en habituarse a la rima y de pronto la despojamos de ella. No existe rima en la poes\u00eda cl\u00e1sica y no apareci\u00f3 hasta 1200 en los himnos eclesi\u00e1sticos de un lat\u00edn ya contaminado por las lenguas vern\u00e1culas.<\/p>\n<p>Como el verso mismo, la rima es en principio un recurso mnemot\u00e9cnico que se usaba hasta en las cartillas y catecismos escolares. Al dejar de ser memorizable la poes\u00eda dej\u00f3 de ser memorable. \u00bfQu\u00e9 responder\u00edamos ahora si alguien nos preguntara cu\u00e1ntos poemas nos sabemos de memoria? Esto es, cu\u00e1ntos poemas llevamos dentro de nosotros. No olvidemos que en otros idiomas se habla del coraz\u00f3n: uno se sabe poemas by heart, par coeur, esto es: \u00edntimamente, por dentro.<\/p>\n<p>Hoy el \u00fanico poema que casi todos recuerdan y es por tanto el m\u00e1s popular de la lengua espa\u00f1ola resulta:<\/p>\n<p>En este mundo traidor<br \/>\nNada es verdad ni mentira.<br \/>\nTodo es seg\u00fan el color<br \/>\nDel cristal con que se mira.<\/p>\n<p>Pero si preguntamos qui\u00e9n lo escribi\u00f3 \u00bfcu\u00e1ntos dir\u00e1n que fue Ram\u00f3n de Campoamor (1817-1901)? El verdadero triunfo de la poes\u00eda consiste en volverse an\u00f3nima, disolverse en la vida. El poema se disgrega en versos sueltos y en frases. Una m\u00ednima fracci\u00f3n del p\u00fablico que ha devorado &#8216;El c\u00f3digo Da Vinci&#8217; lee los libros de T.S. Eliot; no obstante, todos los d\u00edas y en todos los medios de habla inglesa se cita \u201cAbril es el mes m\u00e1s cruel\u201d o \u201cNo podemos soportar un exceso de realidad\u201d.<\/p>\n<p>Vll<br \/>\nM\u00e1s paradojas y extra\u00f1ezas: Nadie, se supone, lee poes\u00eda y, con todo, no hay nadie que en alg\u00fan momento de su vida no haya escrito algunos versos. En cambio, muy pocas personas han hecho novelas o sinfon\u00edas o pinturas murales. Si pregunto a quienes me rodean la respuesta m\u00e1s previsible es: \u201cNo me interesa para nada. Desde que sal\u00ed de la escuela jam\u00e1s he vuelto a leer un poema. No tiene que ver con mi vida.\u201d<\/p>\n<p>Quien lo dice, o bien se conmueve con el Himno Nacional o pasa muchas horas de su vida conectado a aud\u00edfonos que trasmiten desde su iPod, si no poes\u00eda en sentido estricto, al menos versos que se ci\u00f1en a la m\u00fasica. Esas letras s\u00ed son memorables y memorizables y se llevan by heart, par coeur toda la vida.<\/p>\n<p>Vlll<br \/>\nLa poes\u00eda personal se llama \u201cl\u00edrica\u201d porque estaba hecha para cantarse o decirse con acompa\u00f1amiento musical. En el Renacimiento letra y m\u00fasica se apartaron y la poes\u00eda, gracias al desarrollo de la imprenta, se convirti\u00f3 en un g\u00e9nero escrito, hecho para la entonces todav\u00eda reciente lectura en silencio.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el efecto de los instrumentos electr\u00f3nicos que desplazaron a la poes\u00eda de su empleo familiar no ha sido abolirla sino regresarla a los or\u00edgenes musicales. Vuelvo a mi ejemplo audiovisual: A una lectura de poes\u00eda asisten, en el mejor caso, cien personas; a un concierto de rock, cien mil. De un libro de poemas se venden, durante varios a\u00f1os, si logra el milagro de permanecer en circulaci\u00f3n, mil ejemplares. De un disco, aun en la \u00e9poca en que es posible \u201cbajarlo\u201d de internet, un mill\u00f3n de copias.<\/p>\n<p>Internet ha multiplicado hasta el punto de volverlos inabarcables los sitios y los blogs dedicados a la poes\u00eda. Ahora quien tenga acceso a una computadora puede leer, y si lo desea imprimir, decenas de miles de poemas. Tambi\u00e9n est\u00e1 en posibilidad de difundir \u2013virtualmente al infinito\u2013 sus propios trabajos. La l\u00ednea divisoria entre productor y consumidor se ha roto. Es un fen\u00f3meno tan relativamente nuevo que a\u00fan no podemos asimilarlo ni saber a ciencia cierta cu\u00e1les son sus beneficios y maleficios.<\/p>\n<p>lX<br \/>\nPor lo pronto, la masificaci\u00f3n no debe asustarnos. Siempre se ha escrito una cantidad inmensa de versos y de ellos menos del uno por ciento alcanza a sobrevivir un a\u00f1o o una d\u00e9cada. Vivimos en el mundo de lo ef\u00edmero, lo perecedero, lo desechable. Nos habituamos a asociar la poes\u00eda con los valores eternos. Horacio pod\u00eda creer que sus poemas iban a ser m\u00e1s perdurables que el bronce y las pir\u00e1mides; Ovidio supuso que lo seguir\u00edan leyendo por los siglos de los siglos. Su creencia estaba basada en que el imperio romano durar\u00eda miles de a\u00f1os y la lengua latina seguir\u00eda viva siempre en el mundo que el c\u00e9sar dominaba. Hoy sabemos que todo nace muerto o se deshace en el aire.<\/p>\n<p>El c\u00e9sar y su imperio se vinieron abajo, pero tampoco se equivocaron estos poetas: gracias a las constantes traducciones los seguimos leyendo, aunque necesitemos de lo que George Steiner llam\u00f3 \u201cel aparato ortop\u00e9dico de las notas al pie\u201d. Adem\u00e1s perdimos la noci\u00f3n de \u201ccantidad\u201d, indispensable para leer bien sus versos, y nadie sabe realmente c\u00f3mo se pronunciaba el lat\u00edn.<\/p>\n<p>En los setenta llegamos a creer que los libros producidos entonces se desmoronar\u00edan f\u00edsicamente antes de cumplir quince a\u00f1os y que para el siglo XXI versos tan claros como los que inician Piedra de sol:<\/p>\n<p>un sauce de cristal, un chopo de agua,<br \/>\nun alto surtidor que el viento arquea,<\/p>\n<p>ya no podr\u00edan leerse sin asteriscos:<\/p>\n<p>\u201c*Sauce, \u00e1rbol que crece a la orilla del agua.\u201d \u201c*Chopo, especie de \u00e1lamo.\u201d \u201c*\u00c1lamo, \u00e1rbol que en poco tiempo alcanza gran altura y proporciona una madera muy resistente al agua.\u201d \u201c*Surtidor, chorro de agua que brota hacia arriba de una fuente.\u201d Hasta el momento nada de esto ha ocurrido.<\/p>\n<p>X<br \/>\nHoracio y Ovidio nos conducen a otra paradoja y a otro ejemplo de la frontera movediza entre lo culto y lo popular. El hex\u00e1metro fue el metro por excelencia de la poes\u00eda latina. Los grandes poetas europeos y americanos han tratado en vano de reproducir en las lenguas modernas los seis pies m\u00e9tricos de que consta en el original. El resultado no es satisfactorio ni siquiera en maestros como Dar\u00edo:<\/p>\n<p>\u00cdnclitas razas ub\u00e9rrimas, sangre de Hispania fecunda,<\/p>\n<p>carece de la flexibilidad y la naturalidad que el hex\u00e1metro tiene en manos de Ovidio y sus contempor\u00e1neos. Los herederos del hex\u00e1metro han sido los poetas populares.<\/p>\n<p>Hace mil a\u00f1os Per Abbat, o quien haya escrito o transcrito el Cantar de M\u00edo Cid, hall\u00f3 que en la naciente lengua castellana lo m\u00e1s aproximado al hex\u00e1metro cl\u00e1sico era un verso largo de diecis\u00e9is s\u00edlabas. El pueblo espa\u00f1ol lo parti\u00f3 en dos y naci\u00f3 nuestro octos\u00edlabo, el metro por excelencia de este idioma, a tal grado que, seg\u00fan Alfonso Reyes, para el o\u00eddo popular no suena a poes\u00eda nada que exceda de ocho s\u00edlabas.<\/p>\n<p>C\u00f3mo se asombrar\u00edan los poetas latinos y los gruperos de hoy al enterarse de que la m\u00e1s cercana perduraci\u00f3n de los versos que sonaban en Roma son las letras de los narcocorridos, y tambi\u00e9n de que, cultos o populares, todos los versos octosil\u00e1bicos espa\u00f1oles pueden cantarse perfectamente con la m\u00fasica de La llorona, La guantanamera o El jinete. Basta citar el mon\u00f3logo de Segismundo en La vida es sue\u00f1o que comienza:<\/p>\n<p>Apurar, cielos, pretendo,<br \/>\nya que me trat\u00e1is as\u00ed,<br \/>\nqu\u00e9 delito comet\u00ed<br \/>\ncontra vosotros naciendo.<\/p>\n<p>Xl<br \/>\nEl contraste m\u00e1s fuerte es el que existe hoy entre la poes\u00eda y el futbol. No tengo nada contra el futbol, todo lo contrario; pero no dejan de llamarme la atenci\u00f3n los suplementos a color que le dedican a diario todos nuestros peri\u00f3dicos frente a las cada vez m\u00e1s menguadas p\u00e1ginas culturales. Y en ellas se reduce d\u00eda con d\u00eda el breve espacio que un tiempo tuvieron los poemas y los libros de poemas.<\/p>\n<p>Ser\u00eda abominable una dictadura ilustrada que impusiera por decreto el leer poes\u00eda. M\u00e1s bien, muchos piensan que habr\u00eda que prohibirla y perseguirla para hacerla deseable y disfrutarla. Ezra Pound habl\u00f3 de \u201cEl pensamiento de lo que Norteam\u00e9rica ser\u00eda\/ Si los cl\u00e1sicos tuvieran m\u00e1s circulaci\u00f3n\u201d. Menos ambicioso que Pound, no dejo de pensar en lo que M\u00e9xico ser\u00eda si la gente supiera de poes\u00eda el uno por ciento de lo que sabe de futbol, su historia, sus t\u00e9cnicas, sus grandes figuras, su pasi\u00f3n, su misterio.<\/p>\n<p>Xll<br \/>\nSupongo que la capacidad de entender y disfrutar la poes\u00eda es como el don de hallar placer en la m\u00fasica cl\u00e1sica, algo que no todo el mundo tiene ni debe avergonzarse por no tener. Tal vez se trate de una capacidad innata en todas las personas que es sofocada muy pronto por la injusticia y por la falta de instrucci\u00f3n. La idea del ritmo est\u00e1 presente desde el primer d\u00eda de la vida y el beb\u00e9 se adormece a s\u00ed mismo con una canci\u00f3n sin palabras. Poco despu\u00e9s descubre el idioma como materia po\u00e9tica y pregunta a sus padres cosas del estilo de \u201c\u00bfPor qu\u00e9 brilla la luna\u201d o \u201c\u00bfAd\u00f3nde van los d\u00edas que pasan?\u201d<\/p>\n<p>A veces tiene la dicha de que le permitan apreciar en los versos m\u00e1s sencillos, como<\/p>\n<p>A un panal de rica miel<br \/>\nDos mil moscas acudieron,<br \/>\nQue por golosas murieron,<br \/>\nPresas de patas en \u00e9l,<\/p>\n<p>el hecho de que las palabras poseen otra utilidad distinta de la cotidiana. No s\u00f3lo sirven para decir \u201cTengo hambre\u201d, \u201cMe quiero dormir\u201d, \u201cDame agua\u201d; tambi\u00e9n pueden jugar entre ellas mismas. Cantan en el ritmo y bailan en el encuentro m\u00e1gico de la rima.<\/p>\n<p>La poes\u00eda es la forma m\u00e1s exacta, concentrada y econ\u00f3mica de decir las cosas. As\u00ed, algunos de los mejores poemas de la humanidad, los epigramas griegos y los haik\u00fas japoneses, caben perfectamente, como si estuvieran hechos para ellos, en un correo electr\u00f3nico y hasta en un mensaje de texto, algo que no imaginaba Teognis al escribir hace veinticinco siglos:<\/p>\n<p>Estupidez humana:<br \/>\nTe conmueven los muertos,<br \/>\nno la flor<br \/>\nde juventud que pasa.<\/p>\n<p>O Kobayashi Issa cuando dice en el Jap\u00f3n del siglo XIII:<\/p>\n<p>Te ba\u00f1an cuando naces.<br \/>\nTe ba\u00f1an cuando mueres.<br \/>\nEso es todo.<\/p>\n<p>La paradoja final de la poes\u00eda, que acaso explique su aislamiento, es ser mala conductora de la dicha y el placer, y en cambio recept\u00e1culo privilegiado de la negatividad del mundo. Sus topoi, o lugares comunes o temas privilegiados, son los mismos siempre en todas las lenguas, en todas las \u00e9pocas, en todas las culturas: el dolor, la muerte, el paso del tiempo, lo ef\u00edmero de nuestra experiencia de la vida. Y sin embargo, por obra y gracia del arte, el sufrimiento se transforma en un goce que s\u00f3lo puede dar la poes\u00eda y gracias al verso se logra decir lo que nada m\u00e1s es posible expresar en un poema.~<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"_3x-2\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;H&quot;}\">\n<div data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;H&quot;}\">\n<div class=\"mtm\">\n<div>\n<div class=\"_1ktf\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;E&quot;}\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ensayo publicado en 2008 OVIDIO EN EL iPOD Por Jos\u00e9 Emilio Pacheco Hace poco se reunieron en el Z\u00f3calo de la capital veinte mil ajedrecistas. Si convoc\u00e1ramos a una reuni\u00f3n semejante de lectores de poes\u00eda acaso lograr\u00edamos juntar apenas mil. En cambio, un llamado a todas las personas que la escriben en M\u00e9xico tal vez [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":32820,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-32819","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32819","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32819"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32819\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32821,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32819\/revisions\/32821"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32820"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32819"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32819"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32819"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}