{"id":32946,"date":"2023-07-08T13:08:29","date_gmt":"2023-07-08T19:08:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32946"},"modified":"2023-07-08T13:08:29","modified_gmt":"2023-07-08T19:08:29","slug":"de-fabienne-bradu-residencias-invisibles-sobre-el-ensayo-como-genero-autobiografico-por-excelencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=32946","title":{"rendered":"De Fabienne Bradu,\u00a0\u00abResidencias invisibles\u00bb sobre el ensayo como g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico por excelencia"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Biblioteca fantasma<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">El libro habitable<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leyendo con fruici\u00f3n el m\u00e1s reciente libro de Fabienne Bradu,\u00a0<i>Residencias invisibles<\/i>\u00a0(Bonilla Artigas Editores, M\u00e9xico, 2022), me asalta la m\u00e1xima montaigniana sobre el ensayo como g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico por excelencia. A trav\u00e9s de esta colecci\u00f3n de ensayos, originalmente publicados en medios dispersos, o elaborados\u00a0<i>ex profeso\u00a0<\/i>para conferencias u homenajes, que parecieran hechos para cohabitar en esta residencia de ventanales luminosos, es posible armar un perfil n\u00edtido de aquella que se pertrecha tras sus autores m\u00e1s entra\u00f1ables, entre otros (y considerando la frecuencia con que se les cita) Andr\u00e9 Gide, Nina Berberova, Gonzalo Rojas, Octavio Paz, \u00c1lvaro Mutis y Adolfo Casta\u00f1\u00f3n. Fue justo mientras le\u00eda el ensayo dedicado al \u00faltimo que opt\u00e9 por imitar, hasta donde mis capacidades y el espacio lo permitan, ese careo de la autora francomexicana con sus autores, si bien uno de los rasgos que m\u00e1s admiro en Bradu es su extraordinaria capacidad para aunar a la objetividad (que se siente, a veces, como \u201ccontenci\u00f3n\u201d) un apasionamiento que, a la velocidad del parpadeo, frena, no siempre en seco. Justo entonces pareciera escucharse su potente, caracter\u00edstica voz, la vocal, no la literaria, citando a Montaigne: \u201cEntre personas de buen trato, me gusta la valent\u00eda de la expresi\u00f3n y que las palabras lleguen hasta donde alcanza el pensamiento; es necesario que nos fortifiquemos el o\u00eddo y lo endurezcamos contra la ternura.\u201d<\/p>\n<p>Miembro de la Real Academia de la Lengua en Chile, naci\u00f3 en Par\u00eds en 1954 y radica en M\u00e9xico desde 1978. Seg\u00fan sus propias palabras, le toc\u00f3 habitar el verdadero Par\u00eds, el plasmado en las im\u00e1genes de Robert Doisneau, que cada vez se aparta m\u00e1s del recuerdo para imitar a las postales. Con cada retorno a su lugar de origen, al que rinde tributo a trav\u00e9s de sus influencias literarias, francesas en su mayor\u00eda, m\u00e1s se la percibe como una turista; extrav\u00edo temporal, m\u00e1s que geogr\u00e1fico, impregnada del desenfado del pa\u00eds que eligi\u00f3 para quedarse, como ilustra el episodio narrado en su ensayo sobre Sartre, donde, en su incursi\u00f3n en el c\u00e9lebre Les Deux Magots, caf\u00e9 que debe su popularidad a servir de refugio al fil\u00f3sofo beligerante, donde se reun\u00eda a polemizar con sus estudiantes, es mal vista por aposentarse, sin saberlo, en la mesa que \u00e9l sol\u00eda ocupar, armada por un ejemplar reci\u00e9n adquirido de\u00a0<i>El primer hombre<\/i>, de Albert Camus. Me sorprende descubrir que nuestra autora fue militante del feminismo durante su juventud, dadas algunas de sus aversiones: su desilusi\u00f3n ante lo que considera una \u201cpose\u201d de Simone de Beauvoir (a quien insiste en nombrar \u201cCastor\u201d, usurpando juguetonamente a Sartre) que, a trav\u00e9s de su correspondencia con Nelson Algren, dej\u00f3 en claro que, a fin de cuentas, no era la mujer evolucionada que pretend\u00eda ser, sino una empedernida rom\u00e1ntica de cl\u00f3set (aunque algo de eso sale a relucir desde\u00a0<i>Memorias de una joven formal)\u2026\u00a0<\/i>o su altisonante condena al divismo de Marguerite Duras, si bien rectifica, m\u00e1s adelante, y reconoce en ella una se\u00f1era genialidad. M\u00e1s identificada con An\u00e4is Nin,\u00a0<i>summum<\/i>\u00a0de la feminidad sensitiva, pr\u00f3xima a las diosas&#8230; m\u00e1s espejeada a\u00fan en la maravillosa Berberova a quien denomina \u201cla Nabokov femenina\u201d, m\u00e1s por la semejanza de sus respectivas vivencias y su continuo coincidir entre exilios, el franc\u00e9s y el americano. Con Berberova se identifica en tanto ser emancipado por naturaleza que no requiere abrazarse a ideolog\u00eda alguna para rescatar su lugar en el mundo y en la literatura. No olvidar por supuesto a Marguerite Yourcenar, de quien toma el t\u00edtulo para este volumen.<\/p>\n<p>La parte en que, a petici\u00f3n de Philippe Oll\u00e9-Laprune, expone sobre los cinco libros que han marcado su vida, funciona, en gran medida, para comprender el origen de sus afectos literarios que, eventualmente, trascienden lo libresco. Estamos ante un libro en verdad apasionante que, en palabras de Adolfo Casta\u00f1\u00f3n, \u201ces un regalo de remansos y una gu\u00eda de experiencias\u201d.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca fantasma Evelina Gil El libro habitable &nbsp; Leyendo con fruici\u00f3n el m\u00e1s reciente libro de Fabienne Bradu,\u00a0Residencias invisibles\u00a0(Bonilla Artigas Editores, M\u00e9xico, 2022), me asalta la m\u00e1xima montaigniana sobre el ensayo como g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico por excelencia. 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