{"id":33056,"date":"2023-07-16T13:28:29","date_gmt":"2023-07-16T19:28:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33056"},"modified":"2023-07-16T13:28:29","modified_gmt":"2023-07-16T19:28:29","slug":"los-trabajo-de-restauracion-de-la-catedral-notre-dame-de-paris-ya-casi-concluyen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33056","title":{"rendered":"Los trabajo de restauraci\u00f3n de la catedral Notre Dame de Par\u00eds ya casi concluyen."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Notre Dame de Par\u00eds: la restauraci\u00f3n del s\u00edmbolo<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Vilma Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s reconocibles de la gran Ciudad Luz, protagonista de la famosa novela de Victor Hugo y v\u00edctima de un devastador incendio en 2019, los trabajo de restauraci\u00f3n de la catedral Notre Dame de Par\u00eds ya casi concluyen. Este art\u00edculo recuerda el triste acontecimiento que conmovi\u00f3 al mundo entero.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A finales de 2024 quedar\u00e1n terminados los trabajos de restauraci\u00f3n de Notre Dame de Par\u00eds, despu\u00e9s de dos a\u00f1os de labor para consolidar la estructura de la catedral y otros tres para llevar a cabo la total renovaci\u00f3n de las partes da\u00f1adas, tanto en su exterior como en su interior, por el voraz y espectacular incendio ocurrido durante la trist\u00edsima tarde del 15 de abril de 2019.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Las im\u00e1genes de las llamas devorando los techos y del desplome de su hermosa flecha fueron vistas a lo largo y a lo ancho de todo el planeta. Las l\u00e1grimas brotaron de los ojos de creyentes y ateos. La tarde del incendio que devast\u00f3 los techos y provoc\u00f3 el desplome de la flecha de Notre Dame, edificada en el siglo XIX por el original y creativo arquitecto Eug\u00e8ne Violet-le-Duc, seis personas nos encontr\u00e1bamos reunidas en el caf\u00e9 de nuestro amigo Ivanko, establecimiento situado en el muelle de Montebello, es decir, justo enfrente de la catedral, de donde nos fue posible mirar, en directo y desde uno de las mejores vistas del edificio, el catastr\u00f3fico acontecimiento. Entre las seis personas se contaban dos j\u00f3venes estudiantes estadunidenses de viaje en Par\u00eds, silenciosas y atentas al excepcional espect\u00e1culo de las llamaradas que se elevaron hasta la flecha durante los momentos en que \u00e9sta se desplom\u00f3. Ni una palabra, ning\u00fan grito, s\u00f3lo las l\u00e1grimas silenciosas de las j\u00f3venes. No era posible expresar mejor la emoci\u00f3n que todos sent\u00edamos. Como para no creer en sus propios ojos. Cualquier palabra era in\u00fatil. S\u00f3lo quedaba callar.<\/p>\n<p>M\u00e1s que un s\u00edmbolo y un monumento religioso, Notre Dame representa la historia y la existencia de una cultura y de una civilizaci\u00f3n. Mientras, con la mirada vidriosa a causa de mis l\u00e1grimas, ve\u00eda las llamaradas alzarse hacia el cielo, record\u00e9 otras l\u00e1grimas, entonces de exaltaci\u00f3n y regocijo, cuando vi por vez primera la imponente catedral de Par\u00eds. Recuerdo que iba descubri\u00e9ndola a medida que me iba aproximando a ella, desde la plaza Saint-Michel donde comenc\u00e9 a caminar por los muelles hacia el colosal edificio. En su fachada principal, portal y torres, iban apareciendo y creciendo las estatuas de reyes, santos, \u00e1ngeles, formas divinas. Figuras diminutas fundidas en el bloque de piedra, apenas perceptibles a lo lejos, fueron tomando forma y vida al irme acercando, agigant\u00e1ndose hasta volverse de nuevo invisibles al ojo humano a causa de su aplastante y monumental estatura.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de Notre Dame me descubri\u00f3 otra visi\u00f3n, ahora m\u00e1s profunda, m\u00e1s espl\u00e9ndida, de la catedral de M\u00e9xico o la iglesia de Santo Domingo en Oaxaca. El viaje de un continente a otro dejaba de ser un t\u00fanel cerrado, convertido en desfile de espejos y abanico de espejismos: la imagen de Notre Dame me remit\u00eda a la de la catedral mexicana. En la belleza de una ve\u00eda la belleza de la otra. El magnetismo de ambas las atra\u00eda entre s\u00ed, acerc\u00e1ndolas a lo lejos, excavando la distancia, multiplicando semejanzas y diferencias.<\/p>\n<p>Por suerte, me ha tocado vivir en el kil\u00f3metro cero de Par\u00eds, a unos ciento cincuenta metros de Notre Dame. As\u00ed, veo la catedral a cada salida de casa. Es decir, recomienzo a verla. Desde el incendio, ya hace cuatro a\u00f1os, veo m\u00e1s bien los andamios que la envuelven. Ahora, poco a poco, van desapareciendo y me permiten ver algunas de sus partes. Los trabajos de restauraci\u00f3n no pueden ser m\u00e1s r\u00e1pidos, a pesar de la voluntad del presidente Macron, siempre deseoso de ocupar el centro de la foto, quien quer\u00eda reinaugurarla antes de los Juegos Ol\u00edmpicos que tendr\u00e1n lugar en Par\u00eds. Hoy, cunde la man\u00eda de la gente en el poder por las placas con sus nombres colgadas en los muros de los monumentos se\u00f1al\u00e1ndose como constructores: si Mitterrand puso una placa con su nombre en el Louvre, despu\u00e9s de la remodelaci\u00f3n del palacio, Macron puede so\u00f1ar en colgar la suya en Notre Dame. Los mexicanos que instalaron un altar para la Virgen de Guadalupe, el m\u00e1s iluminado por numerosas veladoras, en la catedral de Par\u00eds, prefirieron guardar un modesto anonimato. El orgulloso anonimato de los miles de hombres que la construyeron durante dos siglos, entre el XII y el XIV, as\u00ed como los centenares de restauradores que la han conservado y remodelado en \u00e9pocas posteriores.<\/p>\n<p>Los actuales restauradores de Notre Dame, expertos en materias tan variadas como son la solidez de arcos o la luminosidad de vitrales, quienes pudieron recorrer pasillos y t\u00faneles de la catedral, tuvieron la suerte de descubrir algunos de sus secretos y, tal vez, tambi\u00e9n ver la sombra jorobada de Quasimodo escondi\u00e9ndose en rincones inaccesibles. Alrededor de Notre Dame abundan historias y an\u00e9cdotas. V\u00edctor Hugo tuvo la osad\u00eda de construir su propia catedral en la novela titulada, sin falsas modestias,\u00a0<i>Notre Dame de Paris.\u00a0<\/i>Una mexicana, la muy bella Mar\u00eda Antonieta Rivas Mercado, dej\u00f3 la huella sangrienta de su amor fatal por Vasconcelos al suicidarse frente a uno de los altares de la catedral.<\/p>\n<p>Notre Dame representa una civilizaci\u00f3n secular como ella: el tiempo deja de contarse en siglos cuando se penetra en su seno, monumento sin edad, y puede verse la luz renacer de su viaje<br \/>\ninfinito.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Notre Dame de Par\u00eds: la restauraci\u00f3n del s\u00edmbolo Vilma Fuentes Uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s reconocibles de la gran Ciudad Luz, protagonista de la famosa novela de Victor Hugo y v\u00edctima de un devastador incendio en 2019, los trabajo de restauraci\u00f3n de la catedral Notre Dame de Par\u00eds ya casi concluyen. 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