{"id":33132,"date":"2023-07-24T13:25:24","date_gmt":"2023-07-24T19:25:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33132"},"modified":"2023-07-24T13:25:24","modified_gmt":"2023-07-24T19:25:24","slug":"leer-o-no-leer-en-libro-o-en-alguna-de-las-plataformas-digitales-de-ese-problema-que-no-es-menor-trata-este-articulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33132","title":{"rendered":"Leer o no leer, en libro o en alguna de las plataformas digitales. De ese problema, que no es menor, trata este art\u00edculo"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Leer o &#8216;navegar&#8217;: he ah\u00ed la cuesti\u00f3n<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Alejandro Anaya Rosas<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Leer o no leer, en libro f\u00edsico o en alguna de las plataformas digitales disponibles y cada vez m\u00e1s en boga. De ese problema, que no es menor, trata este art\u00edculo y para ello acude a datos, estad\u00edsticas, estudios y expertos en educaci\u00f3n y en fomento a la lectura y, a partir de ah\u00ed, a una dosis oportuna de buen sentido com\u00fan.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Tratar el tema de la lectura no es ocioso pues, a nivel mundial, quedamos mal parados en dicho rubro. En una nota sobre una charla impartida por el doctor Edgardo \u00cd\u00f1iguez, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), se menciona que \u201cdatos sobre \u00edndice de lectura de la UNESCO [\u2026] ubican a M\u00e9xico en el lugar 107 de 108 pa\u00edses\u201d (2018). Otra cifra preocupante viene del Programa para la Evaluaci\u00f3n Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en ingles), que en su tabla de \u201cDesempe\u00f1o de lectura\u201d muestra un descenso m\u00ednimo pero gradual, desde 2009, con un puntaje de 425 a 420 en 2018, mientras que el promedio de la OCDE es de 487 de 600. En el mismo documento vemos a nuestro pa\u00eds con un promedio de cuarenta y cinco por ciento de alumnos evaluados con bajo nivel de competencia lectora, cuando el n\u00famero promedio de la OCDE est\u00e1 en veintitr\u00e9s por ciento; y podr\u00edamos seguir acumulando datos adversos\u2026 \u00bfQu\u00e9 pasa con la lectura en M\u00e9xico?<\/p>\n<p>Ahora una nota, sin ahondar, que de alguna manera se contrapone a lo antes mencionado.<\/p>\n<p>Se lee en la p\u00e1gina del Grupo Banco Mundial, con la leyenda \u201c\u00daltima actualizaci\u00f3n, Abr 04, 2023\u201d al final de la misma, lo siguiente: \u201cM\u00e9xico se encuentra entre las quince econom\u00edas m\u00e1s grandes del mundo y es la segunda de Am\u00e9rica Latina\u201d; nada mal tomando en cuenta que en el mundo hay m\u00e1s de ciento noventa pa\u00edses. Inferimos, pues, que en el rubro econ\u00f3mico \u201cnos han salido mejor las cuentas\u201d que en el de la educaci\u00f3n. Ahora bien, por sentido com\u00fan creemos que la cota econ\u00f3mica de una sociedad junto a otras tantas contingencias deber\u00eda influir en el desempe\u00f1o educativo de sus individuos. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 motivo en unos campos derivan n\u00fameros rojos y en otros cifras afortunadas? \u00bfNo tendr\u00eda que ser equivalente dicha posici\u00f3n econ\u00f3mica a la formaci\u00f3n educativa o en todo caso menos dispar?\u00bfPor qu\u00e9 estos datos en un pa\u00eds que cada vez tiene m\u00e1s acceso a la tecnolog\u00eda y por ende a la informaci\u00f3n; en un pa\u00eds donde, tan s\u00f3lo en 2021, m\u00e1s de setenta y ocho por ciento de la poblaci\u00f3n \u201cde 6 a\u00f1os o m\u00e1s\u201d contaba ya con un dispositivo m\u00f3vil, y que nueve de cada diez de esas personas dispon\u00edan de un tel\u00e9fono inteligente, seg\u00fan la ENDUTIH, 2021?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El espejismo de la pantalla<\/b><\/p>\n<p>Cambiemos de contexto, luego se atar\u00e1n cabos. En un video producido por la radiodifusora alemana DW que aparece en la serie documental\u00a0<i>42- La respuesta a casi todo<\/i>, con el incisivo t\u00edtulo: \u201c\u00bfNos volvemos cada vez m\u00e1s tontos?\u201d, se alude un test de inteligencia en la Universidad de Stanford llevado a cabo por quinientos estudiantes divididos en tres grupos. Un grupo no deb\u00eda portar tel\u00e9fono m\u00f3vil durante la prueba; otro s\u00ed, pero apagado; el tercero no s\u00f3lo pod\u00eda traerlo consigo, adem\u00e1s se le dio la oportunidad de encenderlo.<br \/>\nEl grupo sin tel\u00e9fono logr\u00f3 la puntuaci\u00f3n m\u00e1s alta y la peor calificaci\u00f3n fue para quien llevaba el celular encendido. Los cabos se van atando, por lo visto, a no ser que neguemos lo obvio: el uso extendido de la tecnolog\u00eda nos conduce cuesta abajo; nos han facilitado la comunicaci\u00f3n y, en general, la vida, pero el precio que pagamos es alto. Aunque al portar tel\u00e9fono m\u00f3vil creamos llevar el mundo en las manos, quiz\u00e1 s\u00f3lo sea un espejismo. \u00bfPor qu\u00e9 dichos aparatos obstaculizan nuestro desempe\u00f1o como lectores?<\/p>\n<p>Antes de buscar argumentos que den luz a esta cuesti\u00f3n, aclaremos: el buen empleo de la \u201ccompetencia lectora\u201d abarca un horizonte m\u00e1s amplio que la mera alfabetizaci\u00f3n; es decir, las posibilidades que brinda una lectura profunda van desde el placer y el desarrollo de habilidades sociales, como la empat\u00eda, hasta, por citar uno de tantos ejemplos, lo que Moniek M. Kuijpers comenta en un art\u00edculo sobre la biblioterapia: \u201cSe observ\u00f3 una reducci\u00f3n del veinte por ciento en la tasa de mortalidad en aquellas personas que leen libros, en comparaci\u00f3n con quienes no leen\u2026\u201d, seg\u00fan un estudio llevado a cabo en 2016.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El empobrecimiento de la facilidad<\/b><\/p>\n<p>Evidentemente, aprender a leer conlleva cierto esfuerzo, conforme avanzamos en los grados es\u00adcolares no s\u00f3lo descodificamos: comprendemos e interpretamos. Pero encontrarnos de pronto con las tecnolog\u00edas y su consigna de \u201cfacilitar la vida\u201d ha desproporcionado el uso de las mismas, impidiendo aspectos important\u00edsimos para el\u00a0<i>crecimiento<\/i>\u00a0humano, como la educaci\u00f3n. En este rubro, concretamente en la lectura, es indiscutible que la variedad de soportes actualmente utilizados \u2013pantallas, tel\u00e9fonos celulares, libros\u2013 funcionan de modo muy distinto en nuestra cognici\u00f3n. En primer lugar, pensemos en el objetivo \u00fanico de un libro y en la contraparte: un tel\u00e9fono celular\u00a0y su car\u00e1cter miscel\u00e1neo. De este razonamiento surge otro muy elemental: la extensi\u00f3n de los textos consumidos se reduce significativamente cuando pasamos de los impresos a los digitales, ello sin tomar en cuenta la interacci\u00f3n permanente que demandan dichos soportes: mensajes, notificaciones, etc\u00e9tera. A menor cantidad de texto, menos vocabulario; entonces la comprensi\u00f3n de textos amplios, profundos, complejos, se convierte en un quehacer intrincado. De ello existen muchas investigaciones; aqu\u00ed una prueba tomada de un art\u00edculo de Miha Kovac y Adriaan van der Weel titulado \u201cLa lectura en una era postextual\u201d: \u201cestudios que lograron sondear la comprensi\u00f3n en m\u00e1s de un nivel encontraron que en cuanto m\u00e1s complejo era el texto, mejor era la comprensi\u00f3n cuando el texto se le\u00eda en papel\u201d. Los investigadores est\u00e1n dejando material bien sustentado para persuadirnos a no abandonar la lectura en papel. Para ser suspicaces a la hora de elegir un soporte d\u00f3nde leer, ahondan en las respuestas del cerebro a cada uno de ellos y desenmascaran celadas como la de los \u201cnativos digitales\u201d\u2026 Atan muchos cabos sueltos.<\/p>\n<p>La modernidad y las tecnolog\u00edas reclaman velocidad en nuestras vidas, exigen acoplamiento a las malentendidas multitareas \u2013no es posible realizar demasiadas cosas a la vez, sino una tras otra de manera r\u00e1pida, mec\u00e1nica. Aun as\u00ed existe la percepci\u00f3n de que el tiempo se va de las manos. \u00bfValdr\u00e1 la pena, entonces, dedicarle unos momentos serenos a la lectura? \u00bfEs una inversi\u00f3n o s\u00f3lo un sinsentido leer libros extensos, profundos o entretenidos, en el formato tradicional? El fruto no s\u00f3lo es para el esp\u00edritu, tambi\u00e9n para la vida pr\u00e1ctica; pensemos en los bretes de un estudiante de universidad que no se ha \u201centrenado\u201d leyendo literatura. En nuestro pa\u00eds, gente como Pablo Boullosa o el poeta Juan Domingo Arg\u00fcelles han trabajado de manera contundente en el impulso de la educaci\u00f3n y la lectura; lo innovador de sus textos, a nuestro modo de ver las cosas, radica en que nos develan la parte amena, grata y, sobre todo, estimulante de la literatura; descartan el lado obligatorio: \u201cla imposici\u00f3n de leer libros [\u2026] ha conseguido [\u2026] vacunar contra la lectura\u201d (Arg\u00fcelles,\u00a0<i>Leer y escribir<\/i>) y acent\u00faan las bondades del denuedo en el estudio; as\u00ed lo explica Boullosa en uno de sus videoensayos, donde pone en entredicho la tendencia a aprender de manera c\u00f3moda, sin esfuerzo: \u201ccomo si el mejor de los mundos posibles fuese uno donde los mayores beneficios se obtuviesen a cambio de nada\u201d. Es entonces que se devela la disyuntiva de leer o\u00a0<i>navegar<\/i>\u2026 o mejor dicho de leer o no leer; como dir\u00eda el gran poeta: \u201che ah\u00ed la cuesti\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer o &#8216;navegar&#8217;: he ah\u00ed la cuesti\u00f3n Alejandro Anaya Rosas Leer o no leer, en libro f\u00edsico o en alguna de las plataformas digitales disponibles y cada vez m\u00e1s en boga. 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