{"id":33371,"date":"2023-08-13T10:02:09","date_gmt":"2023-08-13T16:02:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33371"},"modified":"2023-08-13T10:02:09","modified_gmt":"2023-08-13T16:02:09","slug":"adela-fernandez-1942-2013-dejo-una-obra-cuentistica-breve-pero-muy-intensa-obras-de-treatro-gastronomia-ensayos-ehispanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33371","title":{"rendered":"Adela Fern\u00e1ndez (1942- 2013) dej\u00f3 una obra cuent\u00edstica breve pero muy intensa, obras de treatro, gastronom\u00eda, ensayos.ehisp\u00e1nica."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Adela Fern\u00e1ndez y la belleza de la crueldad<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Hija del genial y controvertido director de cine Emilio el &#8216;Indio&#8217; Fern\u00e1ndez (1904-1986), Adela Fern\u00e1ndez (1942- 2013) dej\u00f3 una obra cuent\u00edstica breve pero muy intensa, adem\u00e1s de obras de treatro, gastronom\u00eda, ensayos sobre drogas y cultura prehisp\u00e1nica. Tambi\u00e9n escribi\u00f3 y dirigi\u00f3 dos cortometrajes: &#8216;Claroscuro&#8217; y &#8216;Cotidiano surrealismo&#8217;.<\/p>\n<p>El Fondo de Cultura Econ\u00f3mica ha realizado una extraordinaria labor al reeditar obra de autoras injustamente olvidadas y rescatar material in\u00e9dito o recuperado, as\u00ed como correspondencia personal de otras. Doblemente se agradece, sin embargo, que visibilicen a una de las voces m\u00e1s transgresoras e imaginativas de nuestra literatura: Adela Fern\u00e1ndez, cuya obra se encontraba desperdigada en ediciones de muy corto tiraje, en editoriales artesanales o, de plano, desaparecidas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p><i>Cuentos reunidos<\/i>, con pr\u00f3logo de Jazm\u00edn V\u00e1zquez, ensambla los \u00fanicos dos libros de cuentos de esta, dig\u00e1mosle, discreta autora:\u00a0<i>Duermevelas\u00a0<\/i>(1986) y\u00a0<i>Vago espinazo de la noche<\/i>\u00a0(1996), publicados, como puede verse, con gran distancia entre ambos. Fern\u00e1ndez no fue, al menos en apariencia, una autora prol\u00edfica, pero \u2013y perd\u00f3n si afecto alguna sensibilidad\u2013 la calidad de su obra es perfectamente equiparable con la de otros \u201ct\u00edmidos\u201d como Juan Rulfo o Josefina Vicens, si bien es m\u00e1s viable equipararla concretamente con el primero ya que, en su mayor\u00eda, los escenarios donde transcurren sus narraciones son rurales y espectrales, salvo por escasas excepciones. Es necesario aclarar, sin embargo, que esta autora tambi\u00e9n cuenta con obras teatrales, libros sobre gastronom\u00eda y ensayos relacionados con las<br \/>\ndrogas y la cultura prehisp\u00e1nica. Escribi\u00f3 y dirigi\u00f3, adem\u00e1s, dos cortometrajes cuyos t\u00edtulos parecen nominar en cierto modo su obra cuent\u00edstica:\u00a0<i>Claroscuro<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Cotidiano surrealismo<\/i>.<\/p>\n<p>A Adela le toc\u00f3 en suerte un padre cuya membruda y alargada sombra virtualmente la aplast\u00f3: el legendario actor y director Emilio\u00a0<i>el Indio\u00a0<\/i>Fern\u00e1ndez. Su madre fue la cubana Gladys Fern\u00e1ndez, primera esposa del cineasta, de la que se dice, lo cautiv\u00f3 con su hermosura cuando se la top\u00f3, en un viaje por La Habana, paseando por El Malec\u00f3n. En la narrativa de la Hija se advierte una cierta influencia de la visi\u00f3n pesimista y brutal que \u00e9ste plasm\u00f3 en sus extraordinarias pel\u00edculas, as\u00ed como el peso, muchas veces aplastante, de esa figura paterna que parece reflejarse en muchos de los relatos donde abundan los padres no convencionales, cuando no francamente inhumanos. La biograf\u00eda de nuestra autora, aunque escueta, espejea varias de las circunstancias planteadas en su narrativa, empezando con la duda, en apariencia irresuelta, de que\u00a0<i>el Indio\u00a0<\/i>haya sido su padre biol\u00f3gico, sembrada por la actriz Columba Dom\u00ednguez, tercera y \u00faltima esposa del artista (existen fundadas sospechas sobre la legitimidad del matrimonio), cuando al fallecer \u00e9ste, intestado, ella intenta demostrar que Adela no s\u00f3lo no era hija consangu\u00ednea, sino que ni siquiera se la adopt\u00f3 legalmente. Mirando retratos de Adela, se advierte cierta semejanza con el padre, especialmente en la forma almendrada de los ojos, as\u00ed como tambi\u00e9n con Gladys, la madre que, se lleg\u00f3 a decir, la hab\u00eda abandonado a merced del padre para casarse con un m\u00e9dico. La mirada de Adela parece descrita por ella misma en el relato \u201cStasho\u201d, incluido en su segundo cuentario: \u201c&#8230;era suavecita con temor de molestar las cosas que miraba\u201d. El inmueble en pugna, que se encuentra en Coyoac\u00e1n y origin\u00f3 esta devastadora disputa, fue finalmente cedido a la escritora. Mucho se ha hablado, sin embargo, de que la relaci\u00f3n de Adela con su padre se torn\u00f3 r\u00edspida, invivible, cuando, siendo adolescente, \u00e9l descubri\u00f3 de que era lesbiana, cosa dif\u00edcil de digerir en la d\u00e9cada de los sesenta, y m\u00e1s para alguien tan c\u00e9lebre por su machismo y su mecha corta. A partir de este momento, la joven Adela pr\u00e1cticamente se recluy\u00f3 en su habitaci\u00f3n, asustada de la ira paterna, f\u00e9rreamente vigilada por la servidumbre. Me atrevo a afirmar que fue entonces cuando comenz\u00f3 a redactar estos relatos, terror\u00edficos en su mayor\u00eda, donde abundan seres deformes (en lo f\u00edsico y en lo moral); inventario de fen\u00f3menos humanos, infantes sometidos al escarnio y al constante maltrato f\u00edsico, ni\u00f1as prostituidas o ninfomaniacas; \u00e1ngeles que mutan en encarnaciones mismas de la perversidad, padres y madres que injurian y realizan actos aberrantes con su prole: \u201cAhora recuerdo que un d\u00eda me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 Dios hace pedazos de hombre. Seguramente \u00e9l siente que su madre es uno de esos tantos sue\u00f1os de Dios, inacabados, un simple fragmento, algo trunco (\u201cAna y el tiempo\u201d).<\/p>\n<p>Nacida el 6 de diciembre de 1942 en la Ciudad de M\u00e9xico, en la famosa casona conocida como La Casa Fuerte, que finalmente heredar\u00eda, una joven Adela habr\u00e1 bebido hasta la \u00faltima gota, lo mismo de espectros, ruidos que suger\u00edan algo o alguien arrastr\u00e1ndose de madrugada, chirriante, por aquellos pisos de chopo; sombras buscando desesperadamente embonar en la silueta de alguien muerto en las cercan\u00edas; situaciones an\u00f3malas para la que ojos juveniles y una psique sensible no estaban preparados; golpes, jadeos, balazos, episodios de ebriedad y violencia de su c\u00e9lebre padre (un hermoso genio, pero, a decir de quienes lo trataron, machista, mis\u00f3gino y broncudo. La cantante Chavela Vargas lo tild\u00f3 de \u201cpadre maltratador\u201d); muy probablemente registrara cada detalle en un cuaderno secreto o, para mayor seguridad, en su imaginaci\u00f3n que, se advierte, boquete y abismo de espasmos, horrores y actos criminales de toda laya. Ley\u00e9ndola me pregunt\u00e9 si estar\u00eda influenciada por la uruguaya Armon\u00eda Somers o la argentina Silvina Ocampo. Pese a los puntos en com\u00fan con ambas casi me atrever\u00eda a afirmar que \u00e9stos son producto de la casualidad pues los relatos de Adela Fern\u00e1ndez se sienten sumamente v\u00edvidos, tr\u00e9mulos en su desplazamiento y discursividad, como si enfrentara dificultad para dominar su propio asco o terror, aspecto notable que la diferencia de las autores antes citadas, a quienes el horror se les da de manera muy natural e internalizada. Es por ello que la narrativa de Fern\u00e1ndez, por antinaturales u horribles que sean los hechos expuestos, conecta en el acto con su lector que, intuye de alg\u00fan modo, presencia algo que tiene su punto de partida en un hecho real o, cuando menos, en una pesadilla especialmente traum\u00e1tica de la autora<\/p>\n<p>Aunque ambos libros encajan en el g\u00e9nero fant\u00e1stico y el terror y, eventualmente, en el surrealismo \u2013porque una de las peculiaridades de esta autora es el realismo expl\u00edcito de su narrativa\u2013,\u00a0<i>Duermevelas<\/i>\u00a0tiende m\u00e1s a lo sobrenatural. Su sello personal es arrancar la narraci\u00f3n, casi siempre, con frases simples, inocuas o muy concretas, para m\u00e1s adelante tomar por asalto al lector con un radical quiebre de los sucesos, como en el relato \u201cUna distinta geometr\u00eda del silencio\u201d, donde presenta a una familia, m\u00e1s que normal, perfecta. Pero la aparente ternura va deform\u00e1ndose espantosamente ante nuestros ojos, trastoc\u00e1ndose a pedazos en obscenidad y crueldad. \u201cAgosto el mes de los ojos\u201d tiende m\u00e1s al surrealismo pero, como no lo es ninguno de los relatos de esta autora, dista por mucho de ser inocente o maravilloso. Y perd\u00f3n por el clich\u00e9: nadie volver\u00e1 a ver de la misma manera un paraguas luego de esto (n\u00f3tese la omisi\u00f3n de \u201clos ojos\u201d en el acto de mirar). \u201cLos mimos vac\u00edos\u201d es el que m\u00e1s se aproxima al surrealismo puro, adem\u00e1s de ser especialmente cautivador, incluso po\u00e9tico, si bien la narrativa de Fern\u00e1ndez conjuga el horror de los hechos con la belleza en la descripci\u00f3n de los detalles, incluidos los m\u00e1s b\u00e1rbaros.<\/p>\n<p>Aunque la violencia contra ni\u00f1os abunda en este primer libro, el segundo es todav\u00eda m\u00e1s expl\u00edcito al respecto y se ensa\u00f1a m\u00e1s con las ni\u00f1as, violadas y prostituidas cada tanto. Habituadas algunas desde la m\u00e1s tierna infancia, al grado de no recordar la existencia antes de la primera violaci\u00f3n; u otras, ya nacidas con el sino de la perversi\u00f3n y perpetradoras de su propia consunci\u00f3n, como en el terrible \u201cCon los pies en el agua\u201d. \u201cVago espinazo de la noche\u201d se caracteriza por un mayor realismo, aunque tocado, de alguna forma, por un fuerte matiz de extra\u00f1eza. El relato \u201cTaciturno\u201d aborda la relaci\u00f3n entre dos hermanos por completo opuestos, tocado uno por una muy particular sensibilidad que choca tremendamente con el temperamento guerrillero del mayor, involucrado en una cruenta revuelta estudiantil que podr\u00eda ser la del \u201968. \u00c9ste termina por convencer al hermano tierno, poeta, amante de Lorca y de los caracoles, de salir a conocer la realidad del pa\u00eds, con resultados m\u00e1s que inesperados.<\/p>\n<p>El relato m\u00e1s corto de este libro, \u201cLa venganza de Flaubert\u201d habla de un padre omnipresente que sostiene con su hijo (var\u00f3n) un juego cruel en el que, estando en un lugar determinado, lo env\u00eda a buscarlo a otro: \u201cSin percatarme de lo imposible de la ubicuidad y de su burla, yo me esmeraba en la b\u00fasqueda, dispuesto a encontrarlo a como diera lugar.\u201d Hastiado del juego, cuando durante el desayuno el padre cruel lo manda a buscarlo en su habitaci\u00f3n, el hijo se levanta diligentemente. Lo que encuentra \u2013nunca se especifica qu\u00e9\u2013 lo llena de ira y rebeli\u00f3n. Cuando retorna a la mesa, desprovisto de temor pero, sobre todo, de respeto, le reclama al padre. \u00c9ste, turbado y enrojecido, hace de lado la servilleta con la que se secaba la sonrisa satisfecha y corre a reencontrarse consigo mismo en un acto o posici\u00f3n aberrante. En este, como en ning\u00fan otro relato, es posible asomarnos a la turbulenta relaci\u00f3n entre Adela y su padre, el que exig\u00eda pleites\u00edas que, en alg\u00fan momento, ella opt\u00f3 por dejar de brindarle.<\/p>\n<p>Adela, aunque prisionera en casa, siempre estuvo rodeada de artistas, amigos de su padre, y es posible conjeturar que tal circunstancia haya contribuido a hacerla tan \u00fanica como escritora y espectadora del mundo, no el mismo que el de afuera. A los diecis\u00e9is a\u00f1os consigui\u00f3 escapar de la prisi\u00f3n paterna y se reuni\u00f3 con su madre, ya casada con un m\u00e9dico chihuahuense. Adela Fern\u00e1ndez y Fern\u00e1ndez fue la hija mayor de Emilio Fern\u00e1ndez, quien posteriormente engendrar\u00eda otras dos hijas: X\u00f3chitl Fern\u00e1ndez, con Gloria De Valois, y Jacaranda Fern\u00e1ndez, con la ya citada Columna Dom\u00ednguez. Por parte de su madre, Adela ten\u00eda otros tres medios hermanos: Gabriela, Cecilia y Enrique. Falleci\u00f3 el 18 de agosto de 2013 a consecuencia de una obstrucci\u00f3n intestinal.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adela Fern\u00e1ndez y la belleza de la crueldad Evelina Gil Hija del genial y controvertido director de cine Emilio el &#8216;Indio&#8217; Fern\u00e1ndez (1904-1986), Adela Fern\u00e1ndez (1942- 2013) dej\u00f3 una obra cuent\u00edstica breve pero muy intensa, adem\u00e1s de obras de treatro, gastronom\u00eda, ensayos sobre drogas y cultura prehisp\u00e1nica. 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