{"id":33460,"date":"2023-08-20T11:46:43","date_gmt":"2023-08-20T17:46:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33460"},"modified":"2023-08-20T11:46:43","modified_gmt":"2023-08-20T17:46:43","slug":"voy-a-dar-la-vuelta-a-todos-los-cerebros-no-se-puede-hacer-todo-fontacho-yo-si-porque-soy-el-macalacachimba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33460","title":{"rendered":"Voy a dar la vuelta a todos los cerebros&#8230;  \u2013No se puede hacer todo,\u00a0Fontacho.  \u2013Yo s\u00ed, porque soy el macalacachimba&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Carlos Fuentes<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Elena Poniatowska<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">\u00bfQu\u00e9 vas a ser de grande?<\/div>\n<p>\u2013Todo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfC\u00f3mo que todo?<\/p>\n<p>\u2013Todo. Voy a ser el todo de todos. Voy a inaugurar un nuevo tiempo, a sacudir las buenas conciencias, a cambiar el\u00a0<em>statu quo,\u00a0<\/em>a jug\u00e1rmela; voy a meterme en camas victorianas y a cargar todas las culpas; voy a hacer ver a mis cuates, y a quienes no lo son, la hipocres\u00eda surgida de la Revoluci\u00f3n Mexicana; voy a denunciar a los todos los Federicos Robles; voy a largar todo el velamen, recorrer paralelos y meridianos hasta amarrarlos al asta mayor; voy a dar la vuelta a todos los cerebros&#8230;<\/p>\n<p>\u2013No se puede hacer todo,\u00a0<em>Fontacho.<\/em><\/p>\n<p>\u2013Yo s\u00ed, porque soy el icuiricui, el macalacachimba&#8230;<\/p>\n<p>En los a\u00f1os de Fuentes, los lectores mexicanos eran un hueso duro de roer. O eran salvajemente indiferentes o se pon\u00edan de rodillas.\u00a0<q>Yo s\u00f3lo leo en franc\u00e9s<\/q>, me dijo una Pimpinela de Ovando.<\/p>\n<p>En su\u00a0<em>Laberinto de la soledad,\u00a0<\/em>Octavio Paz analiz\u00f3 los rasgos de nuestro car\u00e1cter, y Carlos Fuentes se lanz\u00f3 a una pesquisa que ser\u00eda la de toda su vida. Acus\u00f3 al banquero ambicioso que antes galop\u00f3 sobre su caballo en aras de la Revoluci\u00f3n; a la\u00a0<q>ni\u00f1a bien<\/q>\u00a0empobrecida ya sin hacienda pulquera o ganadera, temerosa de desclasarse; a la taquimecan\u00f3grafa que ense\u00f1a las piernas que suplen sus faltas de ortograf\u00eda; a la ni\u00f1a clasemediera que ambiciona figurar en\u00a0<q>Sociales<\/q>\u00a0del peri\u00f3dico de la vida nacional. En medio de los zarpazos en la Bondojito, en El Pedregal de San \u00c1ngel, en la Candelaria de los Patos y en las Lomas de Chapultepec, Carlos Fuentes cosech\u00f3 sus personajes, los mezcl\u00f3 en la licuadora y sent\u00f3 en la misma mesa a la\u00a0<q>ni\u00f1a bien<\/q>\u00a0y a la corista del Waikik\u00ed para confrontarnos con un M\u00e9xico nacido de la Revoluci\u00f3n Mexicana que a todos nos \u201calborot\u00f3 el\u00a0<em>homonamen\u201d,\u00a0<\/em>como sol\u00eda decirse en los a\u00f1os 50.<\/p>\n<p>Los 50, los 60, los 80, los 2000, son los a\u00f1os de Carlos Fuentes, como los 30 fueron los de Jos\u00e9 Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, Alfonso Reyes, Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, Jos\u00e9 Vasconcelos, Mariano Azuela y Nelly Campobello. Si un escritor mexicano abarca dos siglos (el XIX y el XX) \u00e9se es Carlos Fuentes. Expandi\u00f3 nuestras fronteras, atraves\u00f3 pistas de obst\u00e1culos de toda \u00edndole, invit\u00f3 a Mercedes Zamacona al Waikiki, convirti\u00f3 su escritura en el agua salada del Atl\u00e1ntico y la hizo bogar rumbo a Europa. Finalmente, un joven imberbe apostaba a algo grande, y Fuentes apost\u00f3 a novelas-r\u00edo, novelas oce\u00e1nicas como\u00a0<em>Terra nostra,<\/em>\u00a0publicada en 1975 con sus 960 p\u00e1ginas, y a\u00f1os m\u00e1s tarde (con el mismo vigor, la misma alegr\u00eda) las 563 de\u00a0<em>Crist\u00f3bal nonato<\/em>\u00a0que apareci\u00f3 en dos continentes en 1987.<\/p>\n<p>Fuentes se la jug\u00f3 con obras infinitas que rebasaron a M\u00e9xico y arroll\u00f3 a la novel\u00edstica anterior, y quiz\u00e1s a la que est\u00e1 por venir. Giraba a m\u00e1s de 500 revoluciones por minuto. Chac Mool de s\u00ed mismo, Fuentes alumbr\u00f3 a sus lectores desde el momento de la publicaci\u00f3n de\u00a0<em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente,\u00a0<\/em>en 1958, hasta su \u00faltimo ensayo en 2011 que titul\u00f3:\u00a0<em>La gran novela latinoamericana.<\/em><\/p>\n<p>En \u00e9l todo fue grande.<\/p>\n<p>La poes\u00eda tambi\u00e9n figura en su cosmogon\u00eda. Late en el ritmo de sus frases y en el vuelo de sus encantaciones. Fuentes convirti\u00f3 cada una de sus obras en una empresa formidable. \u00c9l era Balzac y Kafka, Dos Pasos y Faulkner. A todos los grandes que fueron sus contempor\u00e1neos les agradeci\u00f3 que escribieran a su lado, a William Styron y a Milan Kundera qui\u00e9n falleci\u00f3 este a\u00f1o; a Nadine Gordimer y a Susan Sontag, a Julio Cort\u00e1zar y, sobre todo, a Salman Rushdie, a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, su cuate del alma, y a los j\u00f3venes amigos de los \u00faltimos tiempos: Federico Reyes Heroles, V\u00edctor Flores Olea, Enrique Gonz\u00e1lez Pedrero, Julieta Campos, a quien le puso\u00a0<q>la princesa Micomicona<\/q>. Tambi\u00e9n am\u00f3 a j\u00f3venes que lo deslumbraron y alent\u00f3: \u00c1ngeles Mastretta, H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn, Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Gay (Chema) y toda la generaci\u00f3n del crack: Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Vicente Herrasti, Ricardo Ch\u00e1vez Casta\u00f1eda, Eloy Urroz y Pedro \u00c1ngel Palau.<\/p>\n<p>Al construir cap\u00edtulo tras cap\u00edtulo de sus 20 novelas, levant\u00f3 tambi\u00e9n el esp\u00edritu de sus lectores. Supo muy pronto que m\u00e1s de 500 millones de hombres, mujeres y ni\u00f1os en el mundo hablan espa\u00f1ol, y quiso que esos millones abrieran las p\u00e1ginas de un libro para hacerlos libres. Lo dijo muy claro:\u00a0<q>Si no tienes educaci\u00f3n, descuenta lo dem\u00e1s, no tienes nada<\/q>. En 2001, invitado y premiado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, se defini\u00f3 en un congreso en Guatemala y dej\u00f3 su huella de angustia por nuestro analfabetismo:\u00a0<q>Yo soy Carlos Fuentes, y creo que todos los ni\u00f1os tienen el derecho de crecer con buena salud, con paz y con dignidad. El destino de la ni\u00f1ez latinoamericana es inseparable del destino social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico de cada una de nuestras naciones<\/q>. Tambi\u00e9n hizo estallar la indignaci\u00f3n que le caus\u00f3 la muerte de 2 millones de ni\u00f1os en conflictos armados en el mundo y los 100 millones que entonces viv\u00edan en la calle. (\u00bfCu\u00e1ntos todav\u00eda lo har\u00e1n?) Insisti\u00f3 en que nuestro peor crimen es el abandono de la ni\u00f1ez. A todos los oyentes les conmovi\u00f3 la c\u00f3lera de su denuncia.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Octavio Paz que lo \u00fanico que importa es la obra, que todo lo dem\u00e1s es\u00a0<em><q>la petite histoire<\/q>,\u00a0<\/em>y Carlos Fuentes dej\u00f3 una gran obra, pero tambi\u00e9n nos hered\u00f3 su capacidad de protesta ante la desigualdad y la injusticia. Despu\u00e9s de\u00a0<em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente,\u00a0<\/em>que lo volvi\u00f3 c\u00e9lebre en 1958, 1962 le dio la consagraci\u00f3n definitiva.\u00a0<em>Aura\u00a0<\/em>y\u00a0<em>La muerte de Artemio Cruz\u00a0<\/em>se publicaron con escasos meses de diferencia. Ya para entonces, Fuentes cabalgaba a galope tendido en el inmenso llano de la literatura latinoamericana.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, la Ciudad de M\u00e9xico fue una mujer a veces de ojitos de capul\u00edn y tacones altos, como la Gladys Garc\u00eda de\u00a0<em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente;<\/em>\u00a0a veces la amante que todo asume, como Regina, la de\u00a0<q>la mirada so\u00f1adora y encendida<\/q>, la \u00fanica compa\u00f1era de Artemio Cruz, el revolucionario que se traicion\u00f3 a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Si alguien tuviera oportunidad de regresar a la Tierra por segunda vez, \u00e9se ser\u00eda Fuentes, porque, a diferencia de muchos, el novelista tir\u00f3 a lo grande. Escribi\u00f3 en M\u00e9xico, en Estados Unidos, en Europa y m\u00e1s tarde como invitado en Harvard y en Martha\u2019s Vineyard, esa isla de Massachussets que Clinton hizo famosa. Finalmente, en su casa en Londres nos ense\u00f1\u00f3 la Espa\u00f1a de los reyes cat\u00f3licos y el M\u00e9xico de hoy. Fuentes nos regal\u00f3 una visi\u00f3n in\u00e9dita de la ciudad que llevaba el espantoso nombre de Distrito Federal y desacraliz\u00f3 la Revoluci\u00f3n Mexicana. En vez de dejar un mill\u00f3n de muertos y un mont\u00f3n de multimillonarios, Carlos Fuentes puso a M\u00e9xico tan alto como habr\u00edan de hacerlo los Tres Grandes y Tamayo y Luis Barrag\u00e1n, Juan O\u2019Gorman y Octavio Paz, quien muri\u00f3 el 19 de abril de 1998, de c\u00e1ncer de huesos despu\u00e9s de habernos dado el Nobel.<\/p>\n<p>As\u00ed como \u00e9l, Fuentes no ha muerto: ha cambiado de lugar. Nunca fue ajeno a la muerte, siempre supo lo que era cuando nadie sabe lo que es y no le tuvo miedo. La ve\u00eda como a la\u00a0<em>Catrina\u00a0<\/em>de Posada. Para eso era mexicano, para saber que tras de la piel hay un cr\u00e1neo como el de cristal tallado, una de las 13 calaveras que los mayas dispersaron por el mundo con sus poderes m\u00e1gicos. Tambi\u00e9n el suyo fue de cristal y en sus m\u00faltiples y diversos fulgores nos hace el relato de su vida, el de la vida de Sylvia, su mujer, el de su hija mayor Cecilia (a quien quiero mucho desde hace a\u00f1os) y el de sus dos hijos que supieron antes que \u00e9l que el mundo est\u00e1 en llamas y que la relaci\u00f3n con la muerte es finalmente nuestro \u00fanico calendario solar.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Fuentes Elena Poniatowska \u00bfQu\u00e9 vas a ser de grande? \u2013Todo. \u2013\u00bfC\u00f3mo que todo? \u2013Todo. Voy a ser el todo de todos. 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