{"id":33472,"date":"2023-08-21T11:31:21","date_gmt":"2023-08-21T17:31:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33472"},"modified":"2023-08-21T11:31:21","modified_gmt":"2023-08-21T17:31:21","slug":"carlos-pellicer-figura-mayor-en-la-poesia-mexicana-fue-un-lucido-admirador-de-salvador-diaz-miron-1853-1928","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33472","title":{"rendered":"Carlos Pellicer figura mayor en la poes\u00eda mexicana fue un l\u00facido admirador de Salvador D\u00edaz Mir\u00f3n (1853-1928)"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Carlos Pellicer y su admiraci\u00f3n por D\u00edaz Mir\u00f3n<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Carlos Pellicer L\u00f3pez<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Carlos Pellicer (1897-1997), figura mayor en la poes\u00eda mexicana del siglo pasado, fue un l\u00facido admirador de Salvador D\u00edaz Mir\u00f3n (1853-1928), poeta emblem\u00e1tico del modernismo y autor, entre otras obras, de \u2018Lascas\u2019. Este art\u00edculo documenta esa admiraci\u00f3n a despecho de algunos \u201c imb\u00e9ciles con talento.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">La relaci\u00f3n entre Carlos Pellicer y Salvador D\u00edaz Mir\u00f3n es especialmente rica. El tabasque\u00f1o siempre admir\u00f3 al veracruzano, al que consideraba uno de los dos o tres poetas grandes de nuestra literatura. Desde su temprana juventud, Pellicer ley\u00f3 con el mayor cuidado la obra de D\u00edaz Mir\u00f3n. Lo deslumbr\u00f3 siempre la exactitud de su palabra, en la que encontraba la precisi\u00f3n de un matem\u00e1tico.<\/p>\n<p align=\"left\">Por suerte, cuando el joven Pellicer viaj\u00f3 a Colombia en 1918 \u2013como representante oficial de los estudiantes mexicanos\u2013 pudo hacer una escala de varios d\u00edas en La Habana, donde aprovech\u00f3 para presentarse ante el entonces exiliado pol\u00edtico que ense\u00f1aba justamente matem\u00e1ticas en la Academia Newton. Seg\u00fan contaba, pudo reunirse varias veces con su admirado D\u00edaz Mir\u00f3n para platicar largo y tendido. Con una sonrisa, mi t\u00edo recordaba que hasta le hab\u00eda presentado algunas j\u00f3venes disc\u00edpulas. A\u00f1os despu\u00e9s, luego de la muerte de D\u00edaz Mir\u00f3n, Pellicer le rindi\u00f3 el mejor homenaje en un extenso poema, \u201cLa oda a D\u00edaz Mir\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Naturalmente, en la desordenad\u00edsima biblioteca de Pellicer se guardaban varias ediciones con la obra de D\u00edaz Mir\u00f3n. Desde la c\u00e9lebre edici\u00f3n de\u00a0<i>Lascas<\/i>\u00a0(acaso la edici\u00f3n de poes\u00eda mejor pagada en todos los tiempos en nuestro pa\u00eds, seg\u00fan aseguraba Jos\u00e9 Emilio Pacheco) hasta otras m\u00e1s, repetidas, de la edici\u00f3n definitiva que hizo Antonio Castro Leal en 1941. Pr\u00e1cticamente todos los ejemplares \u2013salvo el de\u00a0<i>Lascas\u2013<\/i>\u00a0tienen anotaciones de Pellicer, algunos simples subrayados,? ? anotaciones, cuentas de s\u00edlabas o cruces para distinguir alg\u00fan poema. En alguno de estos ejemplares no hace mucho descubr\u00ed varias sorpresas.<\/p>\n<p align=\"left\">Frente al poema \u201cA la se\u00f1orita Sof\u00eda Mart\u00ednez\u201d, fechado en Xalapa en 1899, un peque\u00f1o recorte de peri\u00f3dico con la esquela mortuoria de esta mujer, manuscrito por mi t\u00edo con la fecha: enero de 1945. Pero en la pen\u00faltima hoja, manuscrito igualmente por mi t\u00edo, aparece el siguiente poema con las iniciales, S.D.M. y anotado al final: \u201cdado por F. Santamar\u00eda. 1943\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Reconozco en la fecha el viaje que mi t\u00edo hizo de regreso a Villahermosa luego de veinte a\u00f1os de ausencia. Muy probablemente, tuvo entonces la oportunidad de reencontrar a Francisco Santamar\u00eda, quien le comparti\u00f3 el poema, que se reproduce a continuaci\u00f3n: \u201cNo ha de venir de mi distancia al fondo\/ la dulce luz con<br \/>\nque mi sue\u00f1o esmalto\/ pues perla o sol lo que en mi anhelo escondo\/ si he de pedirlo al cielo est\u00e1 muy alto,\/ si he de pedirlo al mar est\u00e1 muy hondo.\u201d (Falt\u00f3 la palabra \u201che\u201d en el \u00faltimo verso).<\/p>\n<p align=\"left\">No soy un especialista en la obra de D\u00edaz Mir\u00f3n, pero tal vez se trata de un poema no recopilado.?A\u00f1os despu\u00e9s, en 1962, la UNAM le encarg\u00f3 a Pellicer una antolog\u00eda del poeta veracruzano para grabarla con su voz en la colecci\u00f3n\u00a0<i>Voz Viva de M\u00e9xico<\/i>. Fue un homenaje extraordinario no s\u00f3lo por la selecci\u00f3n, sino por la lectura magistral que nos ense\u00f1\u00f3 \u2013a las claras\u2013 que aquella era la voz precisa para leer esos poemas.<\/p>\n<p align=\"left\">En la presentaci\u00f3n del disco hay una frase altisonante que siempre me inquiet\u00f3, hasta que un d\u00eda, releyendo el tan desafortunado ensayo de Octavio Paz sobre Pellicer en<i>\u00a0Las peras del olmo<\/i>\u00a0(1957), encontr\u00e9 este p\u00e1rrafo: \u201cPoeta fatal, su poes\u00eda poco o nada le debe a la conciencia, aunque \u00e9l profesa un inocente y supersticioso culto por la t\u00e9cnica que lo ha llevado a hacer de D\u00edaz Mir\u00f3n \u2013su ant\u00edpoda\u2013 uno de sus dioses mayores. No deja de ser asombroso que un poeta tan espont\u00e1neo y rico, tan habitado por la verdadera inspiraci\u00f3n y la gracia po\u00e9tica, admire de tal modo al fr\u00edo, ret\u00f3rico D\u00edaz Mir\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">En la ya mencionada nota?al disco de D\u00edaz Mir\u00f3n, Pellicer aprovecha para responder y ajustar cuentas: \u201cConocedor del lat\u00edn, viva ra\u00edz del castellano, y apasionado de la geometr\u00eda verbal, sus ideas po\u00e9ticas realizadas generalmente sobre temas desagradables, nos hacen pensar en los muros de Mitla por el ajuste de las palabras y la fascinante plasticidad del ritmo. Su trato en diamante nos ciega un poco. Sus adjetivos son insustituibles. Su exactitud alarma a los imb\u00e9ciles, inclusive a los imb\u00e9ciles con talento.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">Finalmente, para la fortuna p\u00f3stuma de Pellicer, sus restos quedaron a pocos metros de los de su admirado D\u00edaz Mir\u00f3n en la Rotonda de las Personas Ilustres en Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Pellicer y su admiraci\u00f3n por D\u00edaz Mir\u00f3n Carlos Pellicer L\u00f3pez Carlos Pellicer (1897-1997), figura mayor en la poes\u00eda mexicana del siglo pasado, fue un l\u00facido admirador de Salvador D\u00edaz Mir\u00f3n (1853-1928), poeta emblem\u00e1tico del modernismo y autor, entre otras obras, de \u2018Lascas\u2019. 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