{"id":33475,"date":"2023-08-21T11:33:45","date_gmt":"2023-08-21T17:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33475"},"modified":"2023-08-21T11:33:45","modified_gmt":"2023-08-21T17:33:45","slug":"w-g-sebald-la-narracion-del-desarraigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33475","title":{"rendered":"W.G. Sebald, la narraci\u00f3n del desarraigo"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">W.G. Sebald, la narraci\u00f3n del desarraigo y el coraz\u00f3n de la ficci\u00f3n<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">James Wood<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">No cabe duda de que el narrador, ensayista y profesor alem\u00e1n W.G. Sebald fue uno de los \u00faltimos grandes escritores del siglo anterior, autor de t\u00edtulos ya cl\u00e1sicos como \u2018V\u00e9rtigo\u2019, \u2018Los emigrados\u2019, \u2018Austerlitz\u2019 y \u2018Los anillos de Saturno\u2019. Poseedor de una prosa sencilla y sosegada, cargada de poes\u00eda sutil, que parece transitar entre el relato y el ensayo, Sebald narr\u00f3 la desesperaci\u00f3n y el sentimiento de desarraigo en personajes originarios de un pa\u00eds sin memoria, incluso, como \u00e9l mismo se\u00f1al\u00f3, sin memoria arquitect\u00f3nica, para lo que se vali\u00f3 de fotograf\u00edas, documentos y objetos antiguos, en apariencia incomprensibles para nuestro tiempo, pero que al narrador le funcionaron para edificar una nueva memoria; una, adem\u00e1s, dolorosa y en muchas ocasiones terrible.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">La siguiente entrevista, hasta ahora in\u00e9dita espa\u00f1ol, tuvo lugar en la ciudad de Nueva York el 10 de julio de 1997 y gira en torno al c\u00e9lebre t\u00edtulo\u00a0<i>Los emigrados<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>\u00bfPodr\u00eda comenzar pregunt\u00e1ndole acerca de la cuesti\u00f3n de los antecedentes? La originalidad del libro hace que la b\u00fasqueda de pistas sea inusualmente in\u00fatil y dif\u00edcil. Pero quer\u00eda preguntarle c\u00f3mo surgi\u00f3 la forma, en particular con las fotograf\u00edas y este aspecto de lo ficticio y lo real.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\u2013La inclusi\u00f3n de fotograf\u00edas en el texto tiene que ver con el proceso de escritura, que empez\u00f3 a desarrollarse bastante tarde en mi carrera. Como quiz\u00e1 sabe, hasta no hace mucho era un acad\u00e9mico ordinario. Poco a poco me fui adentrando en la escritura creativa \u2013como se suele llamar\u2013 despu\u00e9s los cuarenta a\u00f1os, supongo que por un sentimiento de frustraci\u00f3n con mi profesi\u00f3n acad\u00e9mica, y simplemente porque quer\u00eda encontrar una v\u00eda de escape, algo que pudiera hacer en el cobertizo sin que nadie se enterara. La primera obra en prosa que hice es un texto, igualmente conformado por cuatro piezas independientes, llamado\u00a0<i>V\u00e9rtigo<\/i>, pero que tambi\u00e9n podr\u00eda significar \u201cprestidigitaci\u00f3n\u201d. Tiene un cap\u00edtulo \u2013creo que es el primero, si no recuerdo mal\u2013 precisamente sobre Stendhal, e incluye algunos dibujos de\u00a0<i>La vida de Henry Brulard<\/i>. El proceso de escritura, a medida que me adentraba en \u00e9l, se debi\u00f3 en muchos casos a im\u00e1genes que se cruzaron en mi camino, que contempl\u00e9 durante largos per\u00edodos de tiempo y parec\u00edan contener algunos elementos enigm\u00e1ticos que quer\u00eda desentra\u00f1ar.<\/p>\n<p align=\"left\"><em>As\u00ed que generaron el impulso para intentar escribir este tipo de cosas. Debido a eso, es que han mantenido su lugar. Con el tiempo se transform\u00f3 en una especie de h\u00e1bito incluir estas im\u00e1genes. Creo que cuentan su propia historia dentro de la narraci\u00f3n en prosa y establecen un segundo nivel de discurso silencioso. Mi ambici\u00f3n ser\u00eda producir el tipo de prosa que tiene un grado de silenciamiento al respecto. Las fotograf\u00edas, en cierto sentido, me han ayudado a lo largo de este trayecto.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>Una pregunta banal pero inevitable \u2013para descartarla del camino\u2013 es preguntarle aproximadamente qu\u00e9 proporci\u00f3n de esas fotograf\u00edas hacen referencia a sus personajes.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\"><em>\u2013Esta pregunta me la hacen con bastante frecuencia. Un gran porcentaje de esas fotograf\u00edas son lo que usted calificar\u00eda de aut\u00e9nticas, es decir, que realmente fueron extra\u00eddas de los \u00e1lbumes de fotos de las personas descritas en los textos<\/em><br \/>\n<em>y son un testimonio directo del hecho de que estas personas existieron de esa forma concreta. Un peque\u00f1o n\u00famero \u2013sospecho que debe ser alrededor del diez por ciento\u2013 son im\u00e1genes, fotograf\u00edas, postales, documentos de viaje, cosas del tipo que utilic\u00e9 de otras fuentes. Me parece que son, en la gran mayor\u00eda, registros.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>Para centrarme en un solo relato y darme una idea de c\u00f3mo descubri\u00f3, manej\u00f3 y elabor\u00f3 el material, quiz\u00e1 podr\u00eda preguntarle de forma muy general sobre la primera historia, la del doctor Henry Selwyn: \u00bfc\u00f3mo lleg\u00f3 a sus manos, c\u00f3mo obtuvo la informaci\u00f3n y como ocurri\u00f3 m\u00e1s tarde el proceso de darle forma?<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\u2013La historia de Henry Selwyn es la primera del libro y la m\u00e1s breve. Eso indica que me result\u00f3 muy dif\u00edcil elaborarla, porque m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de que este hombre se quitara la vida, regres\u00e9 con la familia e hice preguntas minuciosas. Tambi\u00e9n fue complicado porque Henry Selwyn y su esposa llevaban vidas muy separadas. Por lo tanto, fue extremadamente complicado volver a hablar con ella y sondearla sobre los motivos que podr\u00edan haber llevado a su distanciado marido a buscar la muerte. La informaci\u00f3n que se ofrece en el relato es en realidad muy escasa, en este caso en concreto, y no es m\u00e1s de la que realmente obtuve de \u00e9l durante el tiempo en que a\u00fan viv\u00eda. Es muy probable que no habr\u00eda podido descifrar la verdad que se ocultaba detr\u00e1s su decisi\u00f3n de quitarse la vida, si \u00e9l, en una fase muy tard\u00eda de su vida, no se hubiera prestado voluntariamente, por as\u00ed decirlo, a una conversaci\u00f3n muy breve que mantuvimos despu\u00e9s de salir de su casa, para hablarme de su infancia en Lituania y de su migraci\u00f3n a Inglaterra.\u00a0<em>S\u00f3lo porque dispon\u00eda de esta informaci\u00f3n fragmentaria pude reconstruir lagunas muy grandes de lo que presumiblemente fue una biograf\u00eda muy particular. Pero tal como se describe la historia, con todas sus lagunas y omisiones, es muy parecida a como la viv\u00ed.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>En cierto sentido, la fragmentaci\u00f3n de los datos le result\u00f3 \u00fatil desde el punto de vista de la ficci\u00f3n. Uno de los aspectos misteriosos del libro es que, mientras que en un nivel hay razones obvias para este tipo de desesperaci\u00f3n y disminuci\u00f3n interior de la que habl\u00e9, en otro hay algo misterioso sobre lo que exactamente provoca esto.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\"><em>\u2013<\/em>Las cuatro personas cuyas vidas se describen en esos textos son personas que escaparon al impacto directo de la persecuci\u00f3n [nazi], a las que uno contar\u00eda entre aquellos a los que Primo Levi llamaba \u00ab<i>I SALVATI<\/i>\u00bb [<i>\u201cLOS SALVADOS\u201d<\/i>] en contraposici\u00f3n a \u201c<i>I SOMMERSI\u201d\u00a0<\/i>[<i>\u201cLOS AGOBIADOS\u201d<\/i>]. Lo que me interes\u00f3 especialmente, cuando empec\u00e9 a reflexionar sobre estas vidas, fue el tiempo transcurrido entre una cat\u00e1strofe vivida indirectamente y el momento en que alcanz\u00f3 a estas personas muy tarde en sus vidas, es decir, el fen\u00f3meno de la vejez, el suicidio y la forma en que ese tipo de decisiones dr\u00e1sticas son desencadenadas por cosas que se remontan muy atr\u00e1s en el tiempo.\u00a0<em>La mentalidad de las personas que se acercan a la vejez \u2013y creo que esto es algo que experimenta la mayor\u00eda de la gente\u2013 es que cuanto m\u00e1s envejeces, de alg\u00fan modo m\u00e1s se reduce el paso del tiempo entre tu edad actual y tu infancia o juventud. Ves cosas que est\u00e1n muy lejanas con extrema claridad, muy manifiestas, mientras que cosas que ocurrieron hace dos o tres meses de alguna manera se desvanecen. Es esta recreaci\u00f3n del pasado, en la mente de estas personas, lo que me interesaba, m\u00e1s all\u00e1 de la causa inmediata que les llev\u00f3 a quitarse la vida.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<\/em><em><b>Esta recreaci\u00f3n, como sugiere constantemente su libro, es la actividad de la memoria, pero tambi\u00e9n es parte del trabajo de escribir ficci\u00f3n. Es imaginativa, est\u00e1 abierta a extra\u00f1as apropiaciones e imprecisiones, y as\u00ed continuamente. Esta forma particular de narrativa, incluso sin las fotograf\u00edas, puede plantear la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 se imagina y qu\u00e9 se recuerda. Por ejemplo, cuando el amigo de Paul Bereyter est\u00e1 describiendo la p\u00e9rdida de visi\u00f3n de Paul, usted escribi\u00f3: \u201ccontempl\u00f3 el mundo gris rata ante \u00e9l\u201d. Mientras uno lo lee piensa \u201cparece dividido en dos si est\u00e1 gestado por su palabra o por la tuya\u201d. No me interesa saber de qui\u00e9n es la palabra, pero algo en esta forma de ficcionar \u2013de cuasi-documental\u2013 plantea autom\u00e1ticamente la cuesti\u00f3n, creo.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\u2013Me parece que, hasta cierto punto, cualquier forma de ficci\u00f3n lo hace tambi\u00e9n de esta misma manera. Siempre te deja sin saber cu\u00e1nto es inventado y cu\u00e1nto se refiere en el texto a personas reales e incidentes ver\u00eddicos en el tiempo. El caso cl\u00e1sico de esto creo que son las novelas de Thomas Mann, que indignaron a todos aquellos que pensaban haber sido retratados en ellas de forma poco amable. En cierta medida, creo que esto siempre est\u00e1 ah\u00ed. M\u00e1s all\u00e1 de eso, lo que intento \u2013de forma bastante consciente\u2013 es precisamente se\u00f1alar esa sensaci\u00f3n de incertidumbre entre realidad y ficci\u00f3n, porque creo que en gran medida nos enga\u00f1amos a nosotros mismos con el conocimiento que creemos poseer, que lo inventamos sobre la marcha, porque hacemos que se ajuste a nuestros deseos y ansiedades e inventamos un camino en l\u00ednea recta para calmarnos. De modo que todo este proceso de narrar algo contiene una especie de cualidad tranquilizadora que se pone en tela de juicio.\u00a0<em>Esa incertidumbre que el narrador tiene sobre su propio oficio se transmite entonces, como espero, al lector, que experimentar\u00e1 \u2013o deber\u00eda experimentar\u2013 una sensaci\u00f3n similar de irritaci\u00f3n sobre estas cuestiones. Creo que la escritura de ficci\u00f3n que no reconoce la incertidumbre del propio narrador, es una forma de impostura y que me resulta muy, pero muy dif\u00edcil de aceptar. Cualquier forma de escritura autoral, en la que el narrador se erige en tramoyista y director y juez y ejecutor de un texto, me parece en cierto modo inaceptable. No soporto leer libros de este tipo.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>Sus fotograf\u00edas se imponen e intensifican la narraci\u00f3n, porque nos piden que reflexionemos sobre lo imaginado y lo recordado. Pero creo que tambi\u00e9n un patetismo adicional es que no s\u00f3lo se refieren a algo que sucedi\u00f3 y pertenece al pasado, sino que todas las fotograf\u00edas se refieren a lo que est\u00e1 a punto de ocurrir despu\u00e9s de que concluya el encuadre. Por lo tanto, todas apuntan hacia adelante de alguna manera. \u00bfExiste alguna relaci\u00f3n entre esto y algo inherente a la nostalgia que tambi\u00e9n mira en ambos sentidos, hacia atr\u00e1s y hacia delante? Porque la nostalgia es ut\u00f3pica, una huida y una condena.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\"><em>\u2013<\/em>Las fotograf\u00edas son el ep\u00edtome de la memoria o de alguna forma de memoria materializada. Lo que siempre me ha llamado la atenci\u00f3n \u2013no tanto acerca de las fotograf\u00edas que se hacen ahora en grandes cantidades\u2013 son las fotograf\u00edas m\u00e1s antiguas, tomadas en la \u00e9poca en que la gente se hac\u00eda fotos quiz\u00e1 dos o tres veces en la vida, y tienen algo de espectral. Parece como si las personas que aparecen en ellas tuvieran los bordes borrosos, muy parecidos a los fantasmas que te puedes encontrar en cualquiera de esas calles de ah\u00ed fuera. Es esa cualidad enigm\u00e1tica la que me atrae de estas im\u00e1genes.\u00a0<em>No es tanto el sentimiento de nostalgia como el hecho de que hay algo totalmente misterioso en las fotograf\u00edas antiguas, que casi est\u00e1n dise\u00f1adas para perderse: permanecen en un \u00e1lbum que desaparecer\u00e1 en un desv\u00e1n o en una caja, y si salen a la luz lo hacen accidentalmente, cuando tropiezas con ellas. La forma en que estas fotos perdidas se cruzan en tu camino tiene algo de casualidad y de destino. Entonces, por supuesto, empiezas a darle vueltas y de ah\u00ed viene gran parte del deseo de escribir sobre ellas.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>Creo que la peculiar conmoci\u00f3n de las fotograf\u00edas, tal y como est\u00e1n dispuestas en este libro, se debe tambi\u00e9n a que la documentaci\u00f3n es un tema tan delicado en relaci\u00f3n con el Holocausto. Hay un patetismo adicional si estas fotograf\u00edas nos est\u00e1n diciendo que el deseo alem\u00e1n de silenciar y acabar con los testigos ha sido derrotado. Por un lado, el libro nos dice eso y, por otro \u2013lo que es m\u00e1s complicado\u2013, tambi\u00e9n nos dice que no busquemos la vida en estas fotograf\u00edas, porque no est\u00e1 del todo ah\u00ed; es opaca y misteriosa.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\u2013S\u00ed, y hay uno o dos casos en el texto que apuntan a la poca fiabilidad precisamente de estas fuentes. En el relato final hay una fotograf\u00eda que muestra la quema de libros en la\u00a0<i>Residenzeplatz\u00a0<\/i>[la Plaza Residencial, en Salzburgo, Austria]. Uno de los personajes del relato dice que esta foto es una falsificaci\u00f3n, que la gran nube de humo que sale de los libros quemados fue editada posteriormente en la foto, porque no pudieron tomar una fotograf\u00eda adecuada por la tarde, cuando s\u00ed se produjo esta quema de libros. Los periodistas fascistas de entonces eligieron una fotograf\u00eda que mostraba una reuni\u00f3n cualquiera en la Plaza Residencial e insertaron en ella la nube de humo.\u00a0<em>As\u00ed que parece un documento, pero en realidad es una falsificaci\u00f3n. Entonces el personaje dice: \u201cDe esta manera es como comenz\u00f3, con este tipo de cosas, como esta falsificaci\u00f3n en particular, as\u00ed<\/em><em>\u00a0que todo \u2013desde el principio\u2013 fue una falsificaci\u00f3n.\u201d Y eso desenmascara al narrador por completo, de modo que, como lector, uno puede preguntarse: \u201c<\/em><br \/>\n<em>\u00bfDe qu<\/em><em>\u00e9 est\u00e1 hablando? \u00bfPor qu\u00e9 intenta hacernos creer que esas im\u00e1genes son reales?\u201d Es este tipo de estrategia, la de hacer que las cosas parezcan inciertas en la mente del lector, lo que el narrador persigue de forma bastante deliberada.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>\u2013<b>\u00bfPuedo preguntarle, para ir un poco m\u00e1s all\u00e1 de las preguntas m\u00e1s abstractas, sobre la tercera historia, la del t\u00edo abuelo Adelwarth \u2013que va un poco en la l\u00ednea con mi pregunta sobre el doctor Selwyn\u2013, cu\u00e1nto de esa historia ya conoc\u00eda, cu\u00e1nto tuvo que averiguar y cu\u00e1nto tuvo que inventar?<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\u2013En cierto sentido, esta era la historia que me interesaba m\u00e1s inmediatamente, porque se refiere a mi propia familia. Como mencion\u00e9 al comienzo de esta historia, cuando era peque\u00f1o s\u00f3lo me encontr\u00e9 una vez con un t\u00edo abuelo, y ya desde entonces me pareci\u00f3 \u2013y, en cierta medida, tambi\u00e9n retrospectivamente\u2013 un personaje extraordinario que no encajaba en la familia. Despu\u00e9s, como le ocurre a uno cuando es ni\u00f1o o cuando crece, me olvid\u00e9 por completo de \u00e9l durante mucho tiempo. Hace unos quince a\u00f1os, cuando vine a esta ciudad, primero que todo para dar una conferencia en el Instituto Goethe, aprovech\u00e9 la ocasi\u00f3n para trasladarme a Nueva Jersey y visitar a mis familiares que viv\u00edan all\u00ed. Ech\u00e9 un vistazo \u2013como es mi costumbre\u2013 a los viejos \u00e1lbumes de fotograf\u00edas que ten\u00eda mi t\u00eda. Y all\u00ed estaba la fotograf\u00eda de mi t\u00edo abuelo, vestido de \u00e1rabe, tomada en Jerusal\u00e9n en 1913. Se trataba de una fotograf\u00eda que nunca hab\u00eda visto antes y que, de alg\u00fan modo, me ilumin\u00f3 al instante sobre qui\u00e9n era aquel hombre y c\u00f3mo hab\u00eda llegado a ser como era. Ignoraba en ese momento c\u00f3mo hab\u00eda terminado, pero m\u00e1s tarde supe \u2013al ver la fotograf\u00eda y por las predilecciones que guardaba\u2013 que sus afectaciones psicol\u00f3gicas eran tales que su propia familia no pod\u00eda admitirlas. Inici\u00e9 desde ah\u00ed. Este fue el punto de partida para seguir explorando m\u00e1s hondamente en su biograf\u00eda tan singular. Le ped\u00ed a mi t\u00eda que me contara todo lo que supiera sobre esta vida en concreto, tambi\u00e9n hice preguntas a mi t\u00edo, y todo eso est\u00e1 registrado en este relato. M\u00e1s tarde tambi\u00e9n viaj\u00e9 a algunos de los lugares que figuraban en sus narraciones. As\u00ed que fui a Deauville durante unos quince d\u00edas, y explor\u00e9 por all\u00ed para ver qu\u00e9 encontraba. No fui a Jerusal\u00e9n. El t\u00edo abuelo y Cosmo Solomon, el joven al que cuida, viajaron juntos en 1913 a Jerusal\u00e9n a trav\u00e9s de Constantinopla. Si vas a la Jerusal\u00e9n actual, sospecho que encontrar\u00e1s muy pocos rastros de c\u00f3mo era Jerusal\u00e9n en 1913. Si hubiera ido all\u00ed para intentar encontrar materiales de locaci\u00f3n, para esa parte de la historia, me habr\u00edan llevado por el camino del enga\u00f1o. En este caso concreto me bas\u00e9 en viejos relatos de viajes, como el\u00a0<i>Itin\u00e9raire \u00e0 Jerusalem\u00a0<\/i>de Chateaubriand, del que hay muchas citas en este pasaje en espec\u00edfico, o en los relatos de viajes redactados por un ge\u00f3logo alem\u00e1n a finales del siglo XIX.\u00a0<em>As\u00ed pues, el texto se constituy\u00f3 a partir de materiales procedentes de diversas fuentes y diferenciados en distintos niveles, es decir, se trata de materiales hist\u00f3ricos, materiales recogidos personalmente por el narrador e historias contadas al narrador por otras personas.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\u2013<b>Una de las cosas que m\u00e1s debe impresionar a los lectores de este libro en ingl\u00e9s es el exquisito cuidado de la prosa y de la traducci\u00f3n. Hay una tensi\u00f3n \u2013casi una contradicci\u00f3n\u2013 entre la elusividad, el misterio, la opacidad del material y el extremismo en\u00e9rgico, casi fan\u00e1tico, de los calificativos, que me record\u00f3 a Thomas Bernhard: una especie de radicalismo del lenguaje que va a la par con esta ilocalizabilidad.\u00a0<\/b><em><b>Por ejemplo, toda la manera de ser de Paul en aquella \u00e9poca era \u201cextraordinariamente serena\u201d, el t\u00edo Adelwarth ten\u00eda \u201cuna tremenda dificultad con las tareas cotidianas\u201d, Max Ferber recuerda haber visto barcos en Manchester y lo recuerda como un \u201cespect\u00e1culo absolutamente incomprensible\u201d. El lenguaje impone constantemente una especie de extremismo, y esto va unido a algo apacible. Quer\u00eda preguntarle sobre eso. Y luego una pregunta m\u00e1s importante, acerca de c\u00f3mo trabaj\u00f3 con el traductor.<\/b><\/em><\/p>\n<p align=\"left\"><em>\u2013<\/em>Estos calificativos, que son incorporados en casi todas las frases, son sin duda un homenaje a Thomas Bernhard, que hac\u00eda uso de lo que yo quiz\u00e1 intentar\u00eda calificar como escritura perisc\u00f3pica. Todo lo que relata el escritor est\u00e1 mediado en ocasiones por uno o dos escenarios m\u00e1s, lo que da lugar a estructuras sint\u00e1cticas laber\u00ednticas bastante complicadas y, en cierto sentido, exoneran al narrador, porque nunca pretende saber m\u00e1s de lo que realmente le es posible. Ese radicalismo al que te refieres creo que tambi\u00e9n est\u00e1 presente en Thomas Bernhard, aunque en mucha mayor medida. \u00c9l realmente se entrega todo el tiempo a la hip\u00e9rbole. He intentado conservar algo de esto, porque Thomas Bernhard signific\u00f3 mucho para m\u00ed en m\u00e1s de un sentido. Lo que ese extremismo me parece indicar es que las cosas que se te quedan grabadas son siempre superlativas, siempre son desproporcionadas. Esto es algo que no hay que olvidar. Contar un relato es un exceso en s\u00ed mismo. Todos lo sabemos. Cuando contamos nuestras historias en las cenas y tu mujer ya no puede soportar escuch\u00e1rtelas, \u00a1es porque cada vez que la relatas se vuelven m\u00e1s exageradas! Se vuelven m\u00e1s grotescas, m\u00e1s extra\u00f1as y m\u00e1s divertidas, o m\u00e1s aburridas, seg\u00fan el caso. Pero creo que ese impulso hacia lo extremo es inherente al oficio de narrar historias. Eso plantea invariablemente la cuesti\u00f3n de cu\u00e1l es realmente la verdad, porque la \u00faltima vez que contaste una historia no era as\u00ed, era mucho menos extrema, mucho menos divertida. Si el p\u00fablico recibe bien una historia que es falsa y hay un testigo presente que sabe que es falsa, te encontrar\u00e1s ante una situaci\u00f3n muy inc\u00f3moda. De repente, ya no eres un narrador, sino un impostor. En general, todo este tipo de cosas son las que permanecen en el coraz\u00f3n de la escritura de ficci\u00f3n. No cabe duda de que est\u00e1n ah\u00ed. Uno intenta compensar esa frivolidad de otras maneras, es decir, intentando ser lo m\u00e1s fiel posible en todas las \u00e1reas en las que la meticulosidad sea posible. Esto suele referirse m\u00e1s a los objetos que a las personas. Nunca se sabe realmente lo que sent\u00edan estas personas, pero es posible imaginar lo que pod\u00eda significar para ellas un manojo de moras, o la decoraci\u00f3n de determinado estilo o un<i>\u00a0int\u00e9rieur\u00a0<\/i>[interior] en concreto. Es a ese nivel al que intentas compensar tus vac\u00edos, por as\u00ed decirlo, de fiabilidad, que de otro modo podr\u00edan estar presentes.<\/p>\n<p align=\"left\">\u00bfQuiere que le diga algo sobre este asunto de la traducci\u00f3n? Bueno, hay muchas razones por las que los textos alemanes no llaman la atenci\u00f3n en el mundo anglosaj\u00f3n. Hay una desvalorizaci\u00f3n natural desde el ingl\u00e9s, que es una lengua dominante, hacia todas las dem\u00e1s lenguas secundarias. El alem\u00e1n est\u00e1 empezando a adquirir r\u00e1pidamente el estatus de lengua menor, junto con el italiano y el franc\u00e9s. Sabemos que los franceses est\u00e1n muy preocupados por la disminuci\u00f3n de la presencia del franc\u00e9s en la escena mundial. Hay un desprecio natural en la exclusi\u00f3n de estas lenguas.\u00a0<em>Aunque los ingleses ten\u00edan \u2013durante el siglo XIX\u2013 una cultura de la traducci\u00f3n muy desarrollada cuando gente como Coleridge y otros estaban mucho m\u00e1s en contacto con la cultura alemana, eso se qued\u00f3 en el camino, sobre todo por razones hist\u00f3ricas. Fue el absurdo del segundo imperio y el fascismo alem\u00e1n lo que reforz\u00f3 la insularidad de los brit\u00e1nicos. En los a\u00f1os de postguerra, si no hubiera sido por los emigrantes, creo que no se habr\u00eda traducido nada. Todos los libros que se tradujeron al ingl\u00e9s<\/em><br \/>\n<em>\u2013los de Heinrich B\u00f6ll, los de G\u00fcnter Grass y los primeros de Handke\u2013 fueron casi todos traducidos por un solo hombre, Ralph Manheim\u00a0<\/em>l<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><em>Traducci\u00f3n de Roberto Bernal.<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>W.G. Sebald, la narraci\u00f3n del desarraigo y el coraz\u00f3n de la ficci\u00f3n James Wood No cabe duda de que el narrador, ensayista y profesor alem\u00e1n W.G. Sebald fue uno de los \u00faltimos grandes escritores del siglo anterior, autor de t\u00edtulos ya cl\u00e1sicos como \u2018V\u00e9rtigo\u2019, \u2018Los emigrados\u2019, \u2018Austerlitz\u2019 y \u2018Los anillos de Saturno\u2019. 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