{"id":33757,"date":"2023-09-11T11:44:01","date_gmt":"2023-09-11T17:44:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33757"},"modified":"2023-09-11T11:44:01","modified_gmt":"2023-09-11T17:44:01","slug":"gallo-golpe-militar-allende-esta-muerto-nos-abrazamos-como-naufragos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33757","title":{"rendered":"Gallo! \u00a1Golpe militar! \u00a1Allende est\u00e1 muerto!  Nos abrazamos como n\u00e1ufragos."},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Huellas de Salvador Allende en M\u00e9xico<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">La ma\u00f1ana del 11 de septiembre de 1973 todos nos dimos contra la barda. El impacto fue brutal. Recuerdo al detalle el lugar, el momento y la voz mensajera. Sal\u00eda yo de mi primera clase del d\u00eda y bajaba la rampa de la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria cuando me sali\u00f3 al paso mi amiga chilena Claudia, debo decir que menos allendista que yo, no recuerdo si me rebasaba por la izquierda o por la derecha cuando discut\u00edamos la situaci\u00f3n de Chile, asunto para el que me hab\u00eda vuelto especialmente sensible. S\u00f3lo recuerdo sus ojos verdes llorando:\u00a0<q>\u00a1Gallo! \u00a1Golpe militar! \u00a1Allende est\u00e1 muerto!<\/q><\/div>\n<p>Nos abrazamos como n\u00e1ufragos. En las horas, d\u00edas, semanas y meses siguientes la tragedia se desarrollar\u00eda a los ojos del mundo. Ingenuo y principiante, no lograba entender que el mal pudiera ganarnos. Claudia desapareci\u00f3, nunca supe m\u00e1s de ella.<\/p>\n<p>Mi primera experiencia de politizaci\u00f3n hab\u00eda sido el apoyo a la Unidad Popular. Ya antes, cuando era un escuincle pretencioso, me interes\u00e9 en el eterno candidato chileno, hasta que gan\u00f3 en 1970. Por una vez, cre\u00ed en la democracia electoral. A un par de cuates, otro par de maestros de la\u00a0<em>prepa\u00a0<\/em>y a m\u00ed nos dio un gustazo. Se respiraba la resaca del 68, Echeverr\u00eda era el nuevo presidente, que con el peso de la culpa homicida se hizo el muy tercermundista. Su esposa,\u00a0<q>la compa\u00f1era Mar\u00eda Esther<\/q>, fue la primera\u00a0<em>primera dama\u00a0<\/em>en portar huipiles en las galas presidenciales.<\/p>\n<p>O sea, todo estaba muy raro. Desde mi paso por Filosof\u00eda y Letras, en 1972, o\u00ed el susurro que invitaba a la lucha armada, pero decid\u00ed no hacerle caso. Por eso me lat\u00eda Allende. Supongo que influy\u00f3 para cambiarme a Medicina.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o \u00e9l vino a M\u00e9xico y dijo en la Universidad de Guadalajara un discurso que me lleg\u00f3 m\u00e1s que los catecismos de Lenin que por entonces le\u00eda en ediciones de un peso y me despe\u00f1aba en Marcuse y Sartre como si yo tuviera conocimiento de causa. Allende me aludi\u00f3 personalmente:<\/p>\n<p><q>Yo no he aceptado jam\u00e1s a un compa\u00f1ero joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer trabajos pol\u00edticos; tiene que darse el tiempo necesario para hacer los trabajos pol\u00edticos, pero primero est\u00e1n los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la universidad. Ser agitador universitario y mal estudiante es f\u00e1cil; ser dirigente revolucionario y buen estudiante es m\u00e1s dif\u00edcil<\/q>.<\/p>\n<p>Y a\u00f1adi\u00f3:\u00a0<q>La juventud contempor\u00e1nea, y sobre todo la juventud de Latinoam\u00e9rica, tiene una obligaci\u00f3n contra\u00edda con la historia, con su pueblo, con el pasado de su patria<\/q>.<\/p>\n<p>Ya por entonces, diciembre de 1972, la situaci\u00f3n de Chile era alarmante. Una derecha de cacerolas, atentados, saqueos financieros, golpes en el Congreso y los medios me desesperaba.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Le\u00eda el\u00a0<em>Exc\u00e9lsior\u00a0<\/em>de Scherer cada ma\u00f1ana. Tanto fue mi inter\u00e9s que a\u00f1ad\u00ed a mi fanatismo roquero la canci\u00f3n chilena: Inti-Illimani, Quilapay\u00fan, V\u00edctor Jara, Isabel y \u00c1ngel Parra, la adoraci\u00f3n dram\u00e1tica por Violeta. A fin de cuentas, mi inicio literal en la poes\u00eda hab\u00eda sido con Pablo Neruda; lo descubr\u00ed en una farmacia.<\/p>\n<p>Antes del golpe ya se debat\u00eda la lucha armada. Los seguidores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria eran bastantes, y despu\u00e9s del golpe culparon a Allende por no repartir armas al pueblo. Pero el golpe mismo, los bombardeos sobre La Moneda, la instauraci\u00f3n del terror, sus encarcelamientos, cateos, torturas, el estadio-c\u00e1rcel, las manos de V\u00edctor Jara, los asesinatos en masa y el respaldo yanqui dejaban claro que el golpe era definitivo.<\/p>\n<p>Aunque un mal poema, consider\u00e9 program\u00e1ticamente la\u00a0<q>Incitaci\u00f3n al Nixoncidio<\/q>\u00a0de Neruda, nom\u00e1s por venir de \u00e9l y porque estaba de acuerdo.<\/p>\n<p>Una gran oleada de exiliados se dej\u00f3 caer. Echeverr\u00eda, necesitado de legitimaci\u00f3n, se puso a modo. Hubo trabajo para ellos en el gobierno, la academia, la cultura; muchos m\u00e1s trabajaron de lo que encontraron para sostener a sus familias. Memorables fueron las acciones del embajador mexicano Gonzalo Mart\u00ednez Corbal\u00e1 para proteger y sacar de Santiago a quien pudo.<\/p>\n<p>La influencia intelectual ser\u00eda importante, m\u00e1s all\u00e1 de los manuales de Martha Hanecker. La hipocres\u00eda del gobierno result\u00f3 \u00fatil para nuestro aprendizaje, mientras emprend\u00eda su\u00a0<em>guerra sucia.<\/em>\u00a0Hacia el fin de su gobierno supe de primera mano que Echeverr\u00eda y\u00a0<q>la compa\u00f1era<\/q>\u00a0ten\u00edan en su rec\u00e1mara en Los Pinos un altar a los camaradas Allende y Mao.<\/p>\n<p>En 1971, Echeverr\u00eda se hizo el magn\u00e1nimo: respondiendo a la presi\u00f3n de intelectuales, liber\u00f3 a los presos por el movimiento estudiantil y los mand\u00f3 a Sudam\u00e9rica. Allende les dio refugio. Un raro caso de exilio mexicano, que en realidad dur\u00f3 poco. Las cosas en Chile estaban demasiado revueltas y no ten\u00edan margen de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Medicina ocurr\u00eda algo inusual. A partir de 1971, en una universidad pasmada y temerosa que pondr\u00eda al rector Pablo Gonz\u00e1lez Casanova en la cuerda floja, la mayor facultad (25 mil alumnos) experimentaba una intensa actividad de comunistas, trotskistas, socialistas y hasta\u00a0<q>enfermos<\/q>\u00a0de Sinaloa.<\/p>\n<p>La derecha m\u00e9dica se apoder\u00f3 de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, pero en Medicina la d\u00e9cada de los 70, la pol\u00edtica estudiantil la llevar\u00eda la izquierda. Result\u00f3 natural que el auditorio, hasta entonces sin nombre, fuera bautizado\u00a0<q>Salvador Allende<\/q>. All\u00ed recibi\u00f3 la frente presidencial una certera pedrada en 1975.<\/p>\n<p>De manera inolvidable, el golpe de Chile nos peg\u00f3 a los j\u00f3venes. No todo en la vida se aprende por las buenas.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Huellas de Salvador Allende en M\u00e9xico Hermann Bellinghausen La ma\u00f1ana del 11 de septiembre de 1973 todos nos dimos contra la barda. El impacto fue brutal. Recuerdo al detalle el lugar, el momento y la voz mensajera. 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