{"id":33921,"date":"2023-09-23T11:37:21","date_gmt":"2023-09-23T17:37:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33921"},"modified":"2023-09-23T11:37:21","modified_gmt":"2023-09-23T17:37:21","slug":"es-increible-lo-exigente-que-puede-llegar-a-ser-la-obra-pascal-quignard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33921","title":{"rendered":"Es incre\u00edble lo exigente que puede llegar a ser la obra: Pascal Quignard"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">El muro de Babel<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Pascal Quignard *<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Es incre\u00edble lo exigente que puede llegar a ser la obra. No pueden hacerse una idea de lo que te exige. Te despierta en plena noche. De pronto se te ocurre una idea. Una idea no es m\u00e1s que una frase, una entonaci\u00f3n a la que acompa\u00f1a otra. No hay noche en que no te despierten, una u otra, o la tercera. Como r\u00e1fagas. A las dos de la madrugada, a las cuatro de la madrugada. Si vuelves a acostarte, ella hace que te levantes. Oyes todos los p\u00e1jaros. La obra acompa\u00f1a a los p\u00e1jaros.<\/div>\n<p>Desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, te atormenta, te atenaza. Exigente, no se aparta de tu lado. Est\u00e1 al acecho, como una fiera. Como una fiera al acecho de cualquier cosa que pase.<\/p>\n<p>Sin destinatario.<\/p>\n<p>Como una leona que va a beber a un manantial de repente y que levanta la cabeza, al acecho.<\/p>\n<p>Observa a su alrededor el vac\u00edo.<\/p>\n<p>No responde a ning\u00fan requerimiento. A ning\u00fan encargo. A ning\u00fan editor. Nada la recompensa. Ninguna tirada. Ninguna cr\u00edtica. Ninguna opini\u00f3n. Ning\u00fan premio \u2013\u00a1excepci\u00f3n hecha del Premio Formentor!\u2013. Esa excepci\u00f3n es un breve\u00a0<em>mail\u00a0<\/em>de Basilio Baltasar.<\/p>\n<p>Pero, aparte de todos esos honores, todos esos semblantes de repente, el arte no se dirige a nadie.<\/p>\n<p>Tan sin destinatario como las cornamentas enmara\u00f1adas y magn\u00edficas que lucen en sus cabezas los ciervos en el bosque.<\/p>\n<p>Un trozo de tela roja cuelga de la mand\u00edbula de un le\u00f3n a la orilla de un manantial.<\/p>\n<p>\u00a1Un rojo intenso! Un rojo carmes\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a1Un rojo casi negro! Como la noche.<\/p>\n<p>Los descendientes de No\u00e9, despu\u00e9s de abandonar el arca y ofrecer en holocausto a Dios los animales y los p\u00e1jaros m\u00e1s hermosos, construyeron una torre para llegar hasta el cielo. Se cuenta en el onceavo libro del\u00a0<em>G\u00e9nesis<\/em>. Cocieron la tierra al fuego e hicieron ladrillos. Se sirvieron de ladrillos como si se tratara de piedras. Con el bet\u00fan hicieron mortero y levantaron la torre que traspasaba las nubes.<\/p>\n<p>Pero, antes de que Babel se derrumbase en la llanura de Senaar, las murallas se agrietaron.<\/p>\n<p>Ovidio, en el libro cuarto de sus\u00a0<em>Metamorfosis,<\/em>\u00a0cuando evoca Babel, refiere que una delgada grieta se hab\u00eda abierto en la muralla. A trav\u00e9s de esta grieta, una muchacha y un joven se dirig\u00edan palabras de amor. P\u00edramo amaba a Tisbe. Tisbe amaba a P\u00edramo.<\/p>\n<p>Un muro separa al hombre de la mujer.<\/p>\n<p>\u201cDe la grieta en la pared de ladrillos que os separaba, hicisteis \u2013escribe maravillosamente Ovidio\u2013 un camino de voz\u201d.<\/p>\n<p><em>Vocis iter fecistis.<\/em><\/p>\n<p>La ciudad de Babilonia era muy antigua. La torre era muy alta. El cemento entre los ladrillos cocidos poco a poco volv\u00eda a ser arena.<\/p>\n<p>En la pared que separaba a Tisbe de P\u00edramo se hab\u00eda abierto, con el paso del tiempo, una especie de grieta.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la grieta de barro cocido que poco a poco hab\u00eda ido resquebraj\u00e1ndose pasaban sus susurros de amor. La cita nocturna estaba convenida: ser\u00eda a la sombra de la morera blanca, fuera de las murallas de Babilonia, en la llanura de Senaar.<\/p>\n<p><q>Amor m\u00edo, antes hay que abandonar Babel. Hay que abandonar el discurso. Hay que conquistar el silencio. Nos reuniremos all\u00ed donde se levanta la tumba de Nino. Cit\u00e9monos junto a la zarza de moras. Donde est\u00e1 la zarza de moras hay un manantial. Encontr\u00e9monos bajo esa sombra. Nos besaremos oyendo el canto de ese manantial.<\/q><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">El novelista, autor de <em>Las sombras errantes,\u00a0<\/em>durante la lectura de su discurso de recepci\u00f3n del galard\u00f3n internacional.<\/div>\n<\/div>\n<p>Tisbe, en medio de las tinieblas y procurando hacer el menor ruido posible, hace girar la puerta en su quicio. Se desliza bajo la b\u00f3veda de ladrillos. Se aleja de las murallas de Babel. Llega la primera a la fuente, ve la morera encima de la tumba, ve los frutos completamente blancos a la p\u00e1lida luz de la luna: se reflejan en el agua oscura del manantial.<\/p>\n<p>Tisbe escucha unos pasos en la sombra. Entonces ve a la leona que se acerca sigilosamente al agua para beber. Tisbe no puede refrenar un sobresalto. Hace adem\u00e1n de huir. La zarpa de la leona alcanza su espalda. En su prisa por huir deja caer su velo. Su carne est\u00e1 herida. Huye a todo correr.<\/p>\n<p>P\u00edramo llega unos instantes despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Nadie.<\/p>\n<p>A sus pies ve el velo abandonado en la arena. Se agacha de pronto. Estudia las huellas que ha dejado all\u00ed la leona. Descubre las manchas de sangre que lo salpican. Sus mejillas se vuelven todav\u00eda m\u00e1s p\u00e1lidas que los cuernos de la luna en el cielo. Besa la tela que las zarpas han desgarrado, saca su espada, se inclina sobre su punta, deja caer su peso sobre la hoja, se la clava hasta la guarnici\u00f3n, muere.<\/p>\n<p>\u201cEran peque\u00f1as sacudidas \u2013sigue escribiendo Ovidio\u2013 como el sonido de un tubo de plomo que revienta.\u201d<\/p>\n<p><em>Scinditur et tenui stridente foramine longas, ejaculatur aquas.<\/em><\/p>\n<p>Por un estrecho agujero, con un ruido estridente, el agua rasga el aire.<\/p>\n<p>Tisbe, prudentemente, en las tinieblas, vuelve sobre sus pasos, descubre a su amado con la espada en el vientre. Ve la arena en torno a \u00e9l que bebe la sangre que la herida proyecta todav\u00eda gota a gota con un ruido apenas silbante. Qu\u00e9 p\u00e1lido est\u00e1, est\u00e1 p\u00e1lido como la luna que lo ilumina, ella se inclina, \u00e9l est\u00e1 casi fr\u00edo, empieza a estar fr\u00edo, ella llora.<\/p>\n<p><q>P\u00edramo, resp\u00f3ndeme. \u00a1Es tu Tisbe quien te llama!<\/q>\u00a0Silencio.<\/p>\n<p>Suelta los dedos de su amado, coge en su mano la guarnici\u00f3n de su espada y la saca, la clava en la arena, se tumba sobre el hierro, deja caer su peso sobre la hoja, la atraviesa, muere.<\/p>\n<p>Mezcla su sangre con su sangre.<\/p>\n<p>Hace un tiempo las moras eran blancas en su mata silvestre. A partir de aquel d\u00eda, en la llanura de Babel, se vuelven rojas en las sangres que se mezclan a sus pies.<\/p>\n<p>Luego negras como la noche en que las almas se confunden.<\/p>\n<p>Siempre hay un felino merodeando cerca de nuestro manantial, que acompa\u00f1a a nuestra especie, que habita en nuestras moradas.<\/p>\n<p>Siempre hay un gato junto a la ventana. Un le\u00f3n junto a la fuente.<\/p>\n<p>Siempre un velo desgarrado. Siempre una obra rueda por la arena.<\/p>\n<p>Siempre unas manchas de sangre inexplicables en el polvo del camino.<\/p>\n<p>El arte es la grieta en lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>La literatura es ese camino de voz en la muralla de Babel.<\/p>\n<p>*\u00a0<em>Discurso que pronunci\u00f3 el escritor en la ceremonia de entrega del Premio Formentor de las Letras, en Canfranc, en la provincia de Huesca, Espa\u00f1a<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El muro de Babel Pascal Quignard * Es incre\u00edble lo exigente que puede llegar a ser la obra. No pueden hacerse una idea de lo que te exige. Te despierta en plena noche. De pronto se te ocurre una idea. Una idea no es m\u00e1s que una frase, una entonaci\u00f3n a la que acompa\u00f1a otra. 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