{"id":33943,"date":"2023-09-24T13:27:41","date_gmt":"2023-09-24T19:27:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33943"},"modified":"2023-09-24T13:27:41","modified_gmt":"2023-09-24T19:27:41","slug":"dos-figuras-fundamentales-en-la-poesia-latinoamericana-del-siglo-pasado-cesar-vallejo-y-pablo-nerusa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=33943","title":{"rendered":"Dos figuras fundamentales en la poes\u00eda latinoamericana del siglo pasado; Cesar Vallejo y Pablo Nerusa"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">C\u00e9sar Vallejo visto por Pablo Neruda<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Marco Antonio Campos<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Este art\u00edculo da cuenta de los encuentros entre el gran Pablo Neruda (1904-1973) y el no menos grande C\u00e9sar Vallejo (1892-1938), narrados por el chileno en un discurso, en sus memorias y en dos poemas. Dos figuras fundamentales en la poes\u00eda latinoamericana del siglo pasado.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os Pablo Neruda escribi\u00f3 cuatro textos sobre el peruano C\u00e9sar Vallejo: un discurso-art\u00edculo que hallamos en la primera reuni\u00f3n de art\u00edculos (<i>Para nacer he nacido<\/i>), dos poemas y varias p\u00e1ginas de sus memorias (<i>Confieso que he vivido<\/i>, 1974). Siempre habl\u00f3 muy bien de \u00e9l, lo consider\u00f3 un gran poeta, un gran hermano, pero causa molestia o escozor que un par de veces, por autoexaltarse en demas\u00eda, pareciera hacer menos a Vallejo. Si se conoce de Neruda su obra o su persona, en un buen n\u00famero de veces hallar\u00e1 o una gran vanidad o una humildad sincera o falsa. Se debe estar prevenido. En sus bell\u00edsimas memorias conviven episodios de espl\u00e9ndida ficci\u00f3n con recuerdos reales. Eso no anula ni disminuye que las memorias sean deslumbrantes, muy amenas y, en momentos, divertid\u00edsimas y, si se me permite, son del g\u00e9nero las que m\u00e1s he le\u00eddo a lo largo de mi vida.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">En el discurso-art\u00edculo, publicado por primera vez el 10 de agosto de 1938, casi cuatro meses despu\u00e9s del deceso del peruano en la Cl\u00ednica Arago parisiense, ya lo enaltec\u00eda: \u201cEras grande Vallejo\u201d y brindaba: \u201cSalud gran poeta, gran hermano.\u201d Es decir, ya lo dec\u00eda cuando Vallejo hab\u00eda publicado s\u00f3lo\u00a0<i>Los heraldos negros<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Trilce<\/i>\u00a0y a\u00fan no se publicaban los poemas que despu\u00e9s, por el orden que les dio su mujer Georgette Philippart, se llamaron\u00a0<i>Poemas humanos<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Espa\u00f1a aparta de m\u00ed este c\u00e1liz<\/i>. En ese 1938, en que la guerra de Espa\u00f1a los un\u00eda, Neruda dijo que hubo un tiempo en que \u201cse ve\u00edan diariamente\u201d. Neruda destaca tres hechos que contribuyeron a su muerte: Vallejo hab\u00eda salido de Per\u00fa en 1924 y, salvo una temporada en Madrid, vivi\u00f3 en Par\u00eds, donde el hambre era el pan negado de cada d\u00eda y las enfermedades lo debilitaban. Nunca regres\u00f3 al pa\u00eds natal. \u201cMuri\u00f3 de sus muchas hambres\u201d, subraya Neruda en una carta que le escribi\u00f3 al poeta espa\u00f1ol Juan Larrea, muy amigo de Vallejo, divulgador por lustros de su obra, y quien despu\u00e9s se volver\u00eda uno de los principales detractores del chileno. El mal comer y las enfermedades ser\u00edan la primera causa; la segunda, que Vallejo \u201cped\u00eda tierra americana\u201d, se hab\u00eda vuelto en Par\u00eds \u201cun espectro americano\u201d, donde lo asfixiaba el aire y el r\u00edo infecto; la tercera causa, que la Guerra Civil espa\u00f1ola \u201cle ro\u00eda el alma\u201d, y el peruano, conclu\u00eda Neruda, \u201cmuri\u00f3 de Espa\u00f1a\u201d. Las dos \u00faltimas son m\u00e1s rom\u00e1nticas que reales, pero sin duda lo aminoraban an\u00edmicamente.<\/p>\n<p align=\"left\">El primer poema, \u201cOda a C\u00e9sar Vallejo\u201d, es de 1954, y se halla en el primer tomo de las\u00a0<i>Odas elementales<\/i>. En \u00e9l Neruda parece rememorar su r\u00e1pido encuentro de 1927 en Par\u00eds, antes de que el chileno viajara como c\u00f3nsul a Asia. Neruda guarda en la memoria tanto su fr\u00e1gil f\u00edsico como la ausencia de dinero. Escrito en vocativo, como si lo tuviera enfrente, le dice que mientras \u00e9l sal\u00eda a\u00a0viajar, \u201ct\u00fa te quedabas\/ all\u00ed,\/ sujeto a nada\/ con\u00a0tu vida\/ y tu muerte, con tu arena\/ cayendo,\/ midi\u00e9ndote,\/ y vaci\u00e1ndote,\/ en el aire, en el humo,\/ en las callejas rotas\/ del invierno. Era en Par\u00eds, viv\u00edas en los hoteles descalabrados\/ de los pobres.\u201d Lo llama \u201cdos veces desterrado\u201d. Se sobreentiende que esos dos destierros, en la vida y en la muerte, son peruanos, y los dos acaecen y terminan en Par\u00eds. En vida, por los \u00faltimos catorce a\u00f1os vividos (1924-1938), y en la muerte, primero en una tumba del cementerio de Montrouge, y el definitivo, en una del cementerio de Montparnasse. Neruda dice que ahora lo busca en su tierra, en Per\u00fa, pero como un pr\u00edncipe perdido de su raza, que viene de siglos atr\u00e1s, y finaliza dici\u00e9ndole que tal vez \u201ctrasmigres y regreses\u201d \/ [\u2026] y \u201cun d\u00eda\/ te ver\u00e1s en el centro de tu patria,\/ insurrecto\/ viviente\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><strong>De dimensiones sobrehumanas<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">Uno de los temas de Neruda, despu\u00e9s del a\u00f1o cincuenta, en la prosa y la poes\u00eda, fue su total hartazgo ante el acoso de los envidiosos. Al hablar de ellos sol\u00eda generalizar o bien individualizarlos. Era \u00e1cido, feroz. Una de las formas de la envidia que ten\u00edan sus enemigos, gratuitos o no, era compararlo con Vallejo.<\/p>\n<p align=\"left\">El otro poema dedicado al peruano, escrito dos o tres a\u00f1os despu\u00e9s de la oda, se titula s\u00f3lo \u201cV\u201d, y se halla en\u00a0<i>Estravagario<\/i>. Neruda vuelve a irse a la quijada de enemigos que, con el pretexto de rebajarlo, opon\u00edan la poes\u00eda o la persona del peruano. \u201cY ahora busco a qui\u00e9n contar las cosas\/ y no hay nadie que entienda estas miserias,\/ esta alimentaci\u00f3n de la amargura: hace falta uno grande , y aquel ya no sonr\u00ede. Ya se muri\u00f3 y no hallo a qui\u00e9n decirle\/ que no podr\u00e1n, que no lograr\u00e1n nada:\/ \u00e9l en el territorio de su muerte,\/ con sus obras cumplidas\/ y yo con mis trabajos.\u201d No falta el toque de vanidad nerudiano record\u00e1ndolo, quiz\u00e1s en 1937: \u201cC\u00f3mo se te agrandaba la mirada\/ conmigo\/ era un fulgor aquel huesudo\u201d, pero luego disminuye esa vanidad al escribir no sin tristeza: \u201cy su sonrisa me sirvi\u00f3 de pan,\/ nos dejamos de ver y V. se fue enterrando\/ hasta que lo obligaron a la tierra\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En las p\u00e1ginas 97 y 98 de\u00a0<i>Confieso que he vivido<\/i>\u00a0lo rememora de nuevo en 1927, y en tres l\u00edneas de gran penetraci\u00f3n, dice: \u201cPor esos d\u00edas conoc\u00ed a C\u00e9sar Vallejo, el gran cholo; poeta de poes\u00eda arrugada, dif\u00edcil al tacto como piel selv\u00e1tica, pero poes\u00eda grandiosa, de dimensiones sobrehumanas.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">Luego cuenta que apenas se conocieron en el caf\u00e9 de La Rotonde, en Montparnasse, surgi\u00f3 una aspereza que parece m\u00e1s una invenci\u00f3n nerudiana que algo acaecido en la realidad. Vallejo lo salud\u00f3: \u201cUsted es el m\u00e1s grande de nuestros poetas. S\u00f3lo Rub\u00e9n Dar\u00edo se le puede comparar.\u201d Neruda protest\u00f3 y le dijo que era dif\u00edcil ser amigos as\u00ed, si se trataban \u201ccomo literatos\u201d. Como no hay otro testigo, ni nadie m\u00e1s escribi\u00f3 sobre la an\u00e9cdota, lo escrito ah\u00ed queda.<\/p>\n<p align=\"left\">\u00bfVallejo pudo decir eso a alguien que apenas ten\u00eda veintitr\u00e9s a\u00f1os y del que quiz\u00e1 s\u00f3lo hab\u00eda le\u00eddo\u00a0<i>Crepusculario<\/i>\u00a0y los\u00a0<i>Veinte poemas de amor<\/i>? No tiene visos de realidad. En sus escritos literarios mencion\u00f3 s\u00f3lo una vez a Neruda como parte de<br \/>\nlos nuevos poetas latinoamericanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Despu\u00e9s Neruda recuerda cuando lo encontr\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde en Par\u00eds, de seguro 1937, y se ve\u00edan a diario. \u201cVallejo \u2013lo describe f\u00edsicamente\u2013 era m\u00e1s bajo de estatura que yo, m\u00e1s delgado, m\u00e1s huesudo. Era tambi\u00e9n m\u00e1s indio que yo, con unos ojos muy oscuros y una frente muy alta y abovedada. Ten\u00eda un hermoso rostro incaico entristecido por cierta indudable majestad.\u201d Neruda relata que a Vallejo le gustaba que apreciaran sus rasgos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p align=\"left\">A quien Neruda no aguantaba era a la esposa, Georgette Philippart, que en eso coincid\u00eda hasta con los \u00edntimos amigos de Vallejo. Con deliciosa mala leche, con una definici\u00f3n aniquiladora, habla de ella como \u201cuna francesa tir\u00e1nica y presumida, hija de concierge\u201d, que ejerc\u00eda una dominaci\u00f3n sobre el poeta. Por supuesto que Georgette no era hija\u00a0de conserje, era una peque\u00f1a burguesa que Vallejo conoci\u00f3 en la Rue Moli\u00e8re y viv\u00eda en un departamento con su madre frente al hotel Richelieu, donde \u00e9l vivi\u00f3 en 1926 y 1927, a quien Vallejo le llevaba diecis\u00e9is a\u00f1os, y quien, al morir la madre, acepta la relaci\u00f3n y luego casarse. Por dem\u00e1s, las fotograf\u00edas de joven de Georgette dejan ver una muchacha delgada, bonita, cuyos rasgos del rostro con los a\u00f1os se volver\u00edan severos, duros. Pero la definici\u00f3n es divertidamente aniquiladora. Neruda volver\u00eda a hablar de Georgette cuando, en 1937, para ir de Par\u00eds a Valencia al II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, en plena Guerra Civil espa\u00f1ola, Vallejo lleg\u00f3 a reclamar. \u201cEstaba enojado porque no se le hab\u00eda dado pasaje a su mujer,\u00a0<i>insoportable para todos los dem\u00e1s<\/i>\u201d (el subrayado es m\u00edo). Neruda se lo consigui\u00f3. A ese congreso fueron, entre otros, Malraux, Tristan Tzara, Vicente Huidobro, Ra\u00fal Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n, Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, W.H. Auden, Anna Seghers, Langston Hughes, los mexicanos Silvestre Revueltas, Carlos Pellicer, Jos\u00e9 Mancisidor y los muy j\u00f3venes Octavio Paz y Elena Garro, y una larga legi\u00f3n espa\u00f1ola. El Congreso se verific\u00f3 del 4 al 17 de julio de aquel 1937. De la inauguraci\u00f3n pueden encontrarse im\u00e1genes filmadas donde aparece fugazmente Vallejo, detr\u00e1s de Malraux y Jos\u00e9 Bergam\u00edn. Se le ve de pie, aplaudiendo, en camisa, con corbata, muy flaco.<\/p>\n<p align=\"left\">En la p\u00e1gina 391, de manera breve, Neruda retoma lo antes dicho: las causas de su muerte y los detractores que lo enfrentan con el gran poeta peruano. \u201cVallejo era serio y puro. Se muri\u00f3 en Par\u00eds. Se muri\u00f3 del aire sucio de Par\u00eds, del r\u00edo sucio de donde han sacado tantos muertos. Vallejo se muri\u00f3 de asfixia. Si lo hubi\u00e9ramos tra\u00eddo a su Per\u00fa, si lo hubi\u00e9ramos hecho respirar aire y tierra peruana, tal vez estar\u00eda viviente y cantando. He escrito en distintas \u00e9pocas dos poemas sobre mi amigo entra\u00f1able, sobre mi buen camarada.\u201d Y vuelve a emprenderla con hartazgo y enojo contra el caudal de detractores: \u201cEn los \u00faltimos tiempos, en esta peque\u00f1a guerra de la literatura, guerra mantenida por peque\u00f1os soldados de dientes feroces, han estado lanzando a Vallejo, a la sombra de Vallejo, a la ausencia de Vallejo, a la poes\u00eda de C\u00e9sar Vallejo, contra m\u00ed mi poes\u00eda.\u201d Y termina el p\u00e1rrafo sentenciando que si \u00e9l fuera el muerto \u201clo lanzar\u00edan contra Vallejo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">No s\u00e9 si despu\u00e9s del modernismo fueron los dos poetas mayores de lengua espa\u00f1ola en el siglo XX; para m\u00ed lo son. Pero no hay problema si otros eligen, para estar junto a ellos, a\u00a0<i>phares<\/i>\u00a0como Huidobro o Borges o Lorca u Octavio Paz o a quien juzguen a su magn\u00edfica altura.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e9sar Vallejo visto por Pablo Neruda Marco Antonio Campos Este art\u00edculo da cuenta de los encuentros entre el gran Pablo Neruda (1904-1973) y el no menos grande C\u00e9sar Vallejo (1892-1938), narrados por el chileno en un discurso, en sus memorias y en dos poemas. Dos figuras fundamentales en la poes\u00eda latinoamericana del siglo pasado. 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