{"id":34394,"date":"2023-10-30T12:10:25","date_gmt":"2023-10-30T18:10:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34394"},"modified":"2023-10-30T12:10:25","modified_gmt":"2023-10-30T18:10:25","slug":"juan-de-la-cabada-1899-1986-comprometido-activista-fundador-de-la-liga-de-escritores-y-artistas-revolucionarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34394","title":{"rendered":"Juan de la Cabada (1899-1986), comprometido activista, fundador de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Juan de la Cabada, juglar campechano<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Eficaz invitaci\u00f3n a leer los cuentos de Juan de la Cabada (1899-1986), inquieto y comprometido activista, fundador de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, miembro del Partido Comunista Mexicano y guionista cinematogr\u00e1fico, entre otras facetas. Seg\u00fan Ermilo Abreu G\u00f3mez, el estilo del escritor campechano es el de \u201cla lengua sencilla que hablan los dioses y corrigen los fantasmas\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">Juanito, como Ram\u00f3n (G\u00f3mez de la Serna), fue m\u00e1s conocido por su nombre propio y su evidente bonhom\u00eda que, lamentablemente, por su obra literaria. Fue un revoltoso nato, un memorioso oral, como Funes, como Juan Jos\u00e9 Arreola. Su actividad pol\u00edtica, de tan intensa al paso de su larga vida, ya en la etapa final procede al recuento verbal \u2013en programas de radio y en m\u00faltiples entrevistas\u2013 de su pasado ardiente con ingenio, simpat\u00eda, vivacidad, una gracia amena que ya no se nota amenazada por la vehemencia del activista. Porque a Juanito le pas\u00f3 eso: participar intensamente en las filas de la izquierda cuando todo lo que sonara, as\u00ed fuere de manera son\u00e1mbula, a sindicalismo o defensa de los derechos elementales de los m\u00e1s necesitados, estaba proscrito en M\u00e9xico.<\/p>\n<p align=\"left\">Sus primeras narraciones aparecieron en<i>\u00a0El Machete<\/i>, \u00f3rgano del Partido Comunista Mexicano, en el que milit\u00f3 lo mismo que en la L.E.A.R., la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, fundada por \u00e9l mismo, Fernando Gamboa y el extraordinario dibujante y grabador Leopoldo M\u00e9ndez, en 1933. Su contagiosa vitalidad de duende conversador invad\u00eda a quienes frecuentaban su trato. Vago de profesi\u00f3n, como \u00e9l mismo se hac\u00eda llamar, hizo del ocio su negocio: escribi\u00f3 teatro, areng\u00f3 en marchas, particip\u00f3 en campa\u00f1as de alfabetizaci\u00f3n y todo lo refiri\u00f3 porque, fundamentalmente, fue un contador de historias, un juglar\u00a0<i>campechano<\/i>\u00a0en m\u00e1s de un sentido.<\/p>\n<p align=\"left\">Como \u201cLuvina\u201d de Rulfo o \u201cMu\u00f1eca reina\u201d de Fuentes, de la Cabada escribi\u00f3 un relato, \u201cMar\u00eda la voz\u201d, que es el m\u00e1s antologado entre las ocho o diez colecciones de cuentos que public\u00f3. El texto recoge las dos l\u00edneas que la cr\u00edtica ha se\u00f1alado como predominantes en la narrativa de Juanito: la mitolog\u00eda prehisp\u00e1nica y la conciencia de que ese mundo, vinculado en literatura al dominio de lo fant\u00e1stico, no est\u00e1 divorciado de la realidad social y la vida de abandono en que siguen sumergidas muchas comunidades pobres de nuestro pa\u00eds.<br \/>\nUna mujer es depositaria de una voz que le revela la identidad de un asesino y la faculta para, posteriormente, adivinar y predecir. El pueblo la respeta por estos poderes sobrenaturales pero luego, previsiblemente, la tacha de bruja y unas sombras de a caballo la inmolan frente a un puchero.<\/p>\n<p align=\"left\">Ya Ermilo Abreu G\u00f3mez y Jos\u00e9 Revueltas se han encargado de ubicar la importancia de Juan de la Cabada al margen o m\u00e1s all\u00e1 de los perfiles m\u00e1gicos o exclusivamente indigenistas de sus cuentos. En l\u00facida frase, el autor de\u00a0<i>Canek<\/i>\u00a0dice de su estilo que es el de \u201cla lengua sencilla que hablan los dioses y corrigen los fantasmas\u201d, estilo que, como en Rulfo, se disfraza de expresi\u00f3n vern\u00e1cula para mejor afianzar su estricta originalidad. Su gracia verbal es, con frecuencia, asiento de un sentido del humor natural que no busca la risotada sino que encuentra la risa como al pasar, sencilla, sin grandes alardes. Eso s\u00ed, gravita en ella un claro conocimiento de t\u00e9cnicas teatrales y narrativas que desarroll\u00f3 a partir de su trabajo como guionista ligado a proyectos de Bu\u00f1uel, Alcoriza, Barbachano, Revueltas y varios m\u00e1s. De ah\u00ed tambi\u00e9n la estructura fragmentaria, esc\u00e9nica, de su prosa pre\u00f1ada de im\u00e1genes superpuestas o sucesivas de clara precedencia cinematogr\u00e1fica. Su o\u00eddo era tan fino como el de Ricardo Garibay, delicado para el registro de los muy diversos matices de la voz.<\/p>\n<p align=\"left\">Esto ocurre admirablemente en \u201cLa llovizna\u201d (1955), relato cabadiano que dos d\u00e9cadas despu\u00e9s Sergio Olhovich, desechando el art\u00edculo determinado inicial, convirti\u00f3 en\u00a0<i>Llovizna<\/i>, una pel\u00edcula que a\u00fan se deja ver con agrado pues en ella no s\u00f3lo se conserva la naturalidad en la expresi\u00f3n de los ind\u00edgenas a los que, de mala gana, da avent\u00f3n un hombre pr\u00e1ctico y discriminador de la ciudad (\u201ctenemos de precisi\u00f3n que ir a M\u00e9xico\u201d) sino que capta el terror y la ternura de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\">Entre la espada de la lluvia que no dejaba de caer en la carretera y la pared del hermetismo de los autoestopistas abor\u00edgenes, el cuento corre de prisa, lleno de contrastes entre acciones y recuerdos que se suceden con vertiginosidad f\u00edlmica. La tensi\u00f3n l\u00edquida se apodera de la historia, pues la f\u00fanebre llovizna calcina el \u00e1nimo del hombre que, luego de subir a los desconocidos a su coche, siente desconfianza y apremio; por lo menos en la visi\u00f3n de Olhovich, que es m\u00e1s preciso en el retrato de la paranoia del mestizo urbano. Juanito, en cambio, consigue leer la lluvia, por as\u00ed decirlo, como una met\u00e1fora de la constancia frente al azar de lo incesante y misterioso (la verdadera naturaleza e intenciones de estos indios necesitados de\u00a0<i>raite<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">Dotado de simpat\u00eda y sensibilidad en vida, Juan de la Cabada nos recuerda en sus cuentos que un escritor sin memoria es, lo dijo Alejandro Rossi, \u201ccomo un atleta sin pulmones\u201d: sigamos respirando, a trav\u00e9s de su lectura, la agradable ventisca que su prosa no ha terminado de soplar.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan de la Cabada, juglar campechano Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez Eficaz invitaci\u00f3n a leer los cuentos de Juan de la Cabada (1899-1986), inquieto y comprometido activista, fundador de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, miembro del Partido Comunista Mexicano y guionista cinematogr\u00e1fico, entre otras facetas. 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