{"id":34485,"date":"2023-11-05T13:10:31","date_gmt":"2023-11-05T19:10:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34485"},"modified":"2023-11-05T13:10:31","modified_gmt":"2023-11-05T19:10:31","slug":"al-poeta-de-donde-habite-el-olvido-luis-cernuda-1902-1963-a-sesenta-anos-de-su-muerte-de-la-generacion-del-27","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34485","title":{"rendered":"Al poeta de \u00abDonde habite el olvido\u00bb Luis Cernuda (1902-1963), a sesenta a\u00f1os de su muerte, de la Generaci\u00f3n del \u201927"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El olvido, el poema y el sue\u00f1o: Luis Cernuda, 60 aniversario luctuoso<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Juan Vadillo<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Al poeta de \u2018Donde habite el olvido\u2019, Luis Cernuda (1902-1963), libro se\u00f1ero en su obra, est\u00e1 dedicado este ensayo en su memoria, a sesenta a\u00f1os de su muerte. Miembro de la Generaci\u00f3n del \u201927, con Rafael Alberti, Federico Garc\u00eda Lorca, Vicente Aleixandre y Miguel Altolaguirre, a causa de la Guerra Civil espa\u00f1ola sali\u00f3 al exilio y en su periplo estuvo en M\u00e9xico. En 1952 apareci\u00f3 su libro \u2018Variaciones sobre tema mexicano\u2019.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><i>Donde la luz m\u00e1s bella hace la sombra<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>Y donde la memoria m\u00e1s pura hace el olvido<\/i><\/p>\n<p align=\"right\">Luis Cernuda, \u201cEl retra\u00eddo\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><strong>El olvido<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">Poes\u00eda es olvidar\u00a0para poder recordar, escribi\u00f3 Paul Val\u00e9ry, recordar lo que verdaderamente somos: el tiempo de la infancia y del origen, la regi\u00f3n m\u00e1s profunda de los sue\u00f1os, el primer color, el primer sonido. En el olvido y en el poema, el deseo y la realidad se reconcilian.<\/p>\n<p align=\"left\">La tensi\u00f3n contrapunt\u00edstica entre la realidad y el deseo quiz\u00e1s sea el tema central de la l\u00edrica de Luis Cernuda, el poema va a surgir de esta tensi\u00f3n que resuelve la disonancia en consonancia; el deseo siempre insatisfecho frente a la realidad se sublima cuando la m\u00fasica del verso encuentra el olvido. Entonces esta m\u00fasica despierta las emociones v\u00edrgenes de la infancia. En la rima LXVI de Gustavo Adolfo B\u00e9cquer, cuyo pen\u00faltimo verso da t\u00edtulo al poemario de Cernuda,\u00a0<i>Donde habite el olvido,\u00a0<\/i>aparece la muerte ligada a la primera infancia, el camino que conduce a la cuna es el mismo que lleva a la tumba. El deseo del caminante est\u00e1 en llegar a esa muerte m\u00edtica del principio y el fin. Podemos pensar entonces en una muerte simb\u00f3lica, necesaria para que el poema resurja. En ella se encuentra lo m\u00e1s profundo del olvido.<\/p>\n<p align=\"left\">En el primer poema del libro\u00a0<i>Donde habite el olvido<\/i>, el deseo se desvanece en la regi\u00f3n del olvido, el paisaje desolado se pierde en la lejan\u00eda, casi rozando la muerte el yo l\u00edrico s\u00f3lo es la memoria de una piedra. Casi rozando la muerte la mirada se pierde a lo lejos en el olvido.<\/p>\n<p align=\"left\">En una estrofa romanceada del libro\u00a0<i>Primeras poes\u00edas,<\/i>\u00a0el yo l\u00edrico se interna en estancias del olvido: \u201c\u00bfHe cerrado la puerta?\/ El olvido me abre\/ Sus desnudas estancias\/ Grises, blancas, sin aire.\u201d Aqu\u00ed el poeta no s\u00f3lo se pregunta si le ha cerrado la puerta a la memoria, sino tambi\u00e9n a la realidad, para conseguir adentrarse en el olvido que es la \u00faltima consecuencia del poema.<\/p>\n<p align=\"left\">En su ensayo sobre Cernuda, \u201cLa palabra edificante\u201d, Octavio Paz apuntaba que, en los versos del poeta sevillano, la tensi\u00f3n entre la realidad y el deseo no s\u00f3lo consigue dibujar la imagen del amor, sino tambi\u00e9n la pulsi\u00f3n er\u00f3tica de la muerte: \u201cVen muerte tan escondida,\/ que no te sienta venir\/ porque el placer de morir\/ no me vuelva a dar la vida.\u201d As\u00ed rezan los versos del Comendador Escriv\u00e1, donde queda expresada la muerte peque\u00f1a que vuelve a dar la vida con el deseo. Esa presencia er\u00f3tica de la muerte guarda la resonancia luminosa que nos deja el verso en el silencio y en la oscuridad: \u201cUn llanto entre las manos\/ S\u00f3lo. Silencio; nada.\/ La oscuridad temblando\u201d, dicen tres versos de una estrofa de<i>\u00a0Primeras poes\u00edas,\u00a0<\/i>donde la voz l\u00edrica, que esencialmente es llanto, hace temblar al silencio cuando se desvanece; se trata del silencio que viene despu\u00e9s de la m\u00fasica y del verso, el silencio luminoso del olvido. Es decir, el silencio que dice Nada, que es todo lo contrario que no decir nada.<\/p>\n<p align=\"left\">En la estrofa siguiente a estos tres versos de\u00a0<i>Primeras poes\u00edas,<\/i>\u00a0la relaci\u00f3n entre la sombra y la luz se parece a la que guarda el silencio con el sonido: \u201cVa la sombra invasora\/ Despojando el espacio\/ Y la luz fugitiva\/ Huye a un mundo lejano.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">En el umbral de la sombra, en el borde del olvido se dibuja el mundo lejano del poema, donde inevitablemente la luz va a desvanecerse con la sombra, as\u00ed como la m\u00fasica del verso se desvanece en el silencio. Al borde de este mundo, la realidad y el deseo entablan un di\u00e1logo sublime. En palabras de Octavio Paz, \u201cel deseo vuelve real lo imaginario, irreal la realidad\u201d. Podemos pensar que en la sombra se encuentra el mundo autoer\u00f3tico del poema, el mundo del sue\u00f1o, \u201ccon la sombra en la cintura\/ ella sue\u00f1a en su baranda\u201d, rezan dos versos de un Romance de Lorca, donde la gitana se suicida porque no puede soportar que la realidad destruya su mundo autoer\u00f3tico. Aqu\u00ed vemos c\u00f3mo el deseo va a conseguir que ese mundo imaginario se vuelva real; la gitana se suicida porque intuye que su mundo, frente a lo que llamamos realidad, s\u00f3lo se puede perpetuar en la muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta sublimaci\u00f3n de lo real solamente se consigue merced al olvido que est\u00e1 hecho de memoria, que despierta la memoria del poema. En los versos de Cernuda se destila la memoria m\u00e1s pura, una luz incandescente que s\u00f3lo se encuentra a s\u00ed misma en el olvido, en la sombra.<\/p>\n<p align=\"left\">La l\u00edrica cernudiana nace de la sombra, por ello es \u2013parad\u00f3jicamente\u2013 una revelaci\u00f3n luminosa que, por un momento sincr\u00f3nico, reconcilia el deseo con la realidad. Ese es el momento en que Octavio Paz encuentra que la tensi\u00f3n entre la realidad y el deseo se resuelve en el amor y la muerte. Fuera de esta revelaci\u00f3n \u2013advierte Cernuda\u2013, \u201cla realidad exterior es un espejismo\u201d, que s\u00f3lo el amor puede desmentir; entonces la poes\u00eda consigue expresar la verdad. Es por ello que el poema, donde se manifiesta la pureza del deseo y el amor, es para Cernuda la \u00fanica posibilidad de hallar la verdad de uno mismo, que en esencia es la verdad de todos: \u201cSi el hombre pudiera decir lo que ama [\u2026]\/ Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando s\u00f3lo la verdad de su amor,\/ La verdad de s\u00ed mismo [\u2026]\/ Yo ser\u00eda aqu\u00e9l que imaginaba;\/ Aqu\u00e9l que, con su lengua, sus ojos y sus manos\/ Proclama ante los hombres la verdad ignorada,\/ La verdad de su amor verdadero.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><strong>El sue\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">El sue\u00f1o tambi\u00e9n puede verse como un olvido, olvidamos la vigilia para recordar otra parte de nosotros mismos donde la estructura racional desaparece: \u201crecuerde el alma dormida\u201d, dec\u00eda Manrique, expresando que el despertar es una forma de recordar; en cambio, Andr\u00e9 Breton pensaba todo lo contrario, que uno despierta cuando empieza so\u00f1ar. Entonces lo real es el sue\u00f1o y lo irreal es la vigilia; siguiendo a Octavio Paz, el deseo consigue que el sue\u00f1o sea m\u00e1s real que la vigilia. En el mundo de Cernuda, el poeta sue\u00f1a cuando se entrega al canto, y entonces encuentra en el poema su verdad. El sue\u00f1o lo acerca al tiempo de la primera infancia, tambi\u00e9n al tiempo sin tiempo del amor. Octavio Paz apunta que, en la poes\u00eda de Cernuda, \u201cel amor revela la realidad al deseo\u201d. En el momento del amor como en el poema, la realidad y el deseo se reconcilian porque se transforman en sue\u00f1o, entonces la piel que divide a los amantes se deja sentir en duermevela, entre el deseo y la realidad, entre el sue\u00f1o y la vigilia, como sucede en los siguientes versos del poema \u201cNo dec\u00eda palabras\u201d: \u201cMitad y mitad, sue\u00f1o y sue\u00f1o, carne y carne,\/ Iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.\u201d El deseo s\u00f3lo puede ser real en el momento del amor cuando \u2013parad\u00f3jicamente\u2013 se vuelve sue\u00f1o. No obstante, el amor tambi\u00e9n puede despojarnos de nosotros mismos, tal como se siente en los siguientes versos del poemario\u00a0<i>Donde habite el olvido:<\/i>\u00a0\u201cMas el amor, como un agua,\/ Arrastra afanes al paso.\/ Me he olvidado a m\u00ed mismo en sus ondas.\u201d Este amor ha dejado al poeta vac\u00edo, desdibujado hasta rozar la nada: \u201cNi tierra ni cielo, ni cuerpo ni esp\u00edritu.\u201d Con este amor la existencia se transforma en una paradoja: \u201cvivo y no vivo, muerto y no muerto\u201d; el hecho de existir apenas se dibuja en el deseo inasible, esa pregunta que no tiene respuesta, el eco de un eco que besan los labios siendo sue\u00f1o. Cuando la promesa del deseo se cumple, el sue\u00f1o traza el roce de los cuerpos. Entonces el poema se transforma en pasi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\">En los versos de Cernuda, el olvido guarda la memoria m\u00e1s lejana que lleva en su entra\u00f1a al poema; en esta regi\u00f3n el deseo encarna en la palabra. Entonces se vislumbra una verdad muy distinta a la raz\u00f3n, donde nos reconocemos como en un espejo: el erotismo se transforma en sue\u00f1o, y el tiempo del reloj se detiene. La realidad y el deseo en contrapunto, se encuentran y se alejan hasta que llega, de la mano del silencio, el olvido. Antes y despu\u00e9s de la palabra est\u00e1 el olvido.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Hoy se cumplen sesenta a\u00f1os de la muerte de Luis Cernuda (1902-1963), y todav\u00eda seguimos recordando sus versos donde la palabra se hace carne y la carne se transforma en sue\u00f1o. Entre la realidad y el deseo los versos del poeta sevillano consiguen emocionarnos como si se hubieran escrito el d\u00eda de ayer. Con toda esa frescura, pero tambi\u00e9n con toda la profundidad del olvido, el poeta consigui\u00f3 expresar \u2013como nunca antes se hab\u00eda hecho\u2013 la intensidad de la pasi\u00f3n amorosa en todos sus matices, en esa regi\u00f3n donde dialogan el deseo, el amor y la muerte.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El olvido, el poema y el sue\u00f1o: Luis Cernuda, 60 aniversario luctuoso Juan Vadillo Al poeta de \u2018Donde habite el olvido\u2019, Luis Cernuda (1902-1963), libro se\u00f1ero en su obra, est\u00e1 dedicado este ensayo en su memoria, a sesenta a\u00f1os de su muerte. 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