{"id":34721,"date":"2023-11-21T11:57:56","date_gmt":"2023-11-21T17:57:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34721"},"modified":"2023-11-21T11:57:56","modified_gmt":"2023-11-21T17:57:56","slug":"sequia-eso-no-es-paradojicamente-en-el-poemario-palabras-en-el-desierto-de-eduardo-mosches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34721","title":{"rendered":"Sequ\u00eda, eso no es,\u00a0parad\u00f3jicamente, en el poemario\u00a0\u00abPalabras en el desierto\u00bb de Eduardo Mosches"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Biblioteca fantasma<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Jardinero en el desierto<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">Sequ\u00eda. Eso es,\u00a0parad\u00f3jicamente, lo que menos existe en el poemario\u00a0<i>Palabras en el desierto,<\/i>\u00a0del poeta argentino, mexicano por elecci\u00f3n, Eduardo Mosches (Buenos Aires, 1944). Exuberancia: la que me estruja al abrirme paso entre un espeso y colorido follaje, nombrado y sentido, que, conforme me adentro, se hace m\u00e1s y m\u00e1s florido. Propongo, pues, dos alternativas para el origen del t\u00edtulo: la primera, que el poeta ha colonizado con su palabra un campo agreste an\u00edmico. La segunda: el poeta florece en medio de la adversidad y sus memorias se expanden. Lo que tiene en com\u00fan con el desierto es un firmamento nocturno adiamantado.<\/p>\n<p align=\"left\">La realidad es que no existe un tema. Este es un poemario abarcador, como abrazo de Dios, que puede uno abrir al azar y chocar contra un tanque de guerra, un crucero atestado de exiliados, un ventarr\u00f3n gris\u00e1ceo o una rancia cicatriz. El poeta contempla el mundo con mente cristalina, espej\u00e9andose en cada cosa, por magn\u00edfica o simple que sea. Varios de los poemas lo autorretratan: es el hombre sentado en la\u00a0azotea, cercado de macetitas por donde circula la vida, en contraste con la pandemia de la que se guarece all\u00e1 arriba. La \u201cplaga de humanos cubiertos con m\u00e1scaras\u201d, como \u00e9l la llama. Arriesgo una imagen m\u00e1s: el poeta avituallado de papel y tinta entrecierra h\u00famedos sus ojos mientras captura un reflejo que hace reverdecer sus nostalgias, ub\u00e9rrimas ramas de su \u00e1rbol geneal\u00f3gico, v\u00edvidas como un teatro. Brota, pues, el rotundo rojo de peque\u00f1as rodillas raspadas, la herida que sana con salivita, porque la infancia es la edad de la familiaridad con la sangre y el dolor confundidos con el juego. De ah\u00ed brinca el ni\u00f1o a la guerra. La bomba y el suspiro, palabras que se miden en peligrosa vecindad: \u201cEn episodios de tierra y sangre\/ se vert\u00eda en la tierra y no era\/ motivo de ritual esa efusi\u00f3n,\/ no fertilizaba la tierra ni daba felicidad,\/ no era para presagiar las lluvias,\/ eran s\u00f3lo trozos de carne humana,\/ en abandono,\/ para que los perros engordaran.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">Estamos ante una poes\u00eda de altibajos, de on\u00edricas visiones que toman por asalto, que embelesan y hieren en un mismo bloque. Las sucesivas puertas, literales y metaf\u00f3ricas, esparcidas por estas l\u00edneas, invitan a ser abiertas o a espiar a trav\u00e9s de sus cerraduras: bocas \u00e1vidas. \u00bfQu\u00e9 querr\u00e1n decir tantas puertas? \u00bfQu\u00e9 nos dicen del poeta que cada tanto las evoca? Curiosidad. Eso simbolizan, tiendo a suponer, pues otro gran logro de Mosches es despertar la nuestra con respecto al poeta de la azotea, \u00e9se que va y viene desde ese lejano y microsc\u00f3pico jard\u00edn que se forja a trav\u00e9s de la sacra palabra, pasando por \u201cla extensi\u00f3n verdosa de la pampa\/ donde el aire soplaba de verdad\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Palabras expelidas, deshojadas de intenci\u00f3n, que se incrustan \u2013o tachonan\u2013 nuestro mapa sensitivo. Tenemos muy claro d\u00f3nde las hemos escuchado, qui\u00e9n las ha pronunciado y por qu\u00e9, pero lo que nos persigue no es el sonido de aquella voz, s\u00f3lo el jir\u00f3n de dichas palabras que resignificamos en raz\u00f3n de nuestros requerimientos ling\u00fc\u00edsticos y emotivos. Son palabras con rostro. A partir de ellas, Mosches hilvana esta poes\u00eda que calla nombres y patron\u00edmicos, pero doliente a\u00falla como verdosa ventisca sobre la estepa de la capciosa memoria. Dolor y gozo ejecutan, pues,<br \/>\nun tango.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Palabras en el desierto\u00a0<\/i>(Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 2023) es un hiperb\u00f3lico tributo a toda forma de vida posible, as\u00ed como a las vicisitudes y placeres que el estar vivo entra\u00f1a, por eso tambi\u00e9n hay luto y sangre, abarcados desde un plano tanto filos\u00f3fico como vivencial y experimental. Poeta de cuya mente se desgranan, permanentemente, materiales azarosos, pantuflas cruz\u00e1ndose en el camino de una pir\u00e1mide, que adquieren inusitada coordinaci\u00f3n algo cargada hacia el aforismo que asimismo impele a la reflexi\u00f3n y la recapitulaci\u00f3n. Con Mosches nunca se sabe qu\u00e9 camino recorrer\u00e1n las palabras, por minucioso que sea su proceso de escarbar en ellas en busca de la pepita dorada que entronice el verso.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca fantasma Evelina Gil Jardinero en el desierto Sequ\u00eda. 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