{"id":34898,"date":"2023-12-03T12:27:59","date_gmt":"2023-12-03T18:27:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34898"},"modified":"2023-12-03T12:27:59","modified_gmt":"2023-12-03T18:27:59","slug":"stefan-zweig-1841-1942-ha-sido-motivo-de-multiples-estudios-y-ensayos-ahora-sobre-la-impaciencia-del-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34898","title":{"rendered":"Stefan Zweig (1841-1942) ha sido motivo de m\u00faltiples estudios y ensayos, ahora sobre \u00ab&#8216;La impaciencia del coraz\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Stefan Zweig y el sentimiento demasiado grande<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Alejandro Anaya Rosas<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">&#8216;La impaciencia del coraz\u00f3n&#8217;, Bille August, 2022<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">La vida y la obra del gran escritor austr\u00edaco Stefan Zweig (1841-1942) ha sido motivo de m\u00faltiples estudios y ensayos. En este art\u00edculo se trata de la visi\u00f3n del escritor sobre el amor, eje fundamental en su novela &#8216;La impaciencia del coraz\u00f3n&#8217;.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si, como dicen, la literatura es una transposici\u00f3n de la realidad o el espejo que refleja nuestras ansiedades, entonces las palabras del teniente Anton Hofmiller, protagonista de <i>La impaciencia del coraz\u00f3n<\/i>, novela de Stefan Zweig, no ser\u00edan sino el inconsciente del autor buscando un canal para exorcizar sus demonios: \u201cEntrar en cualquier casa ajena, sentarse en compa\u00f1\u00eda de desconocidos y confiarles todo, porque el pecho propio resulta demasiado estrecho y el sentimiento demasiado grande\u201d, dice Hofmiller en su anhelo por franquearse. As\u00ed lo expresa Zweig en el prefacio de\u00a0<i>El mundo de ayer<\/i>: \u201cTengo para m\u00ed que es un deber dar testimonio de nuestra vida densa, dram\u00e1ticamente colmada de sorpresas.\u201d<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"LEFT\">Los sesenta a\u00f1os del escritor austr\u00edaco fueron testigos de vertiginosos cambios; en ellos, aunque hubo desarrollo para la humanidad, tambi\u00e9n se despert\u00f3 el fantasma de la guerra, de la p\u00e9rdida de la moral y de la memoria, se revel\u00f3 el \u00e1ngulo m\u00e1s oscuro de la deshumanizaci\u00f3n, y tanto el florecimiento alcanzado como la deca\u00edda espiritual de los hombres, hicieron de Zweig y sus contempor\u00e1neos seres \u201ccon m\u00e1s historia que cualquiera de sus antepasados\u201d. Esa historia les ofreci\u00f3 un torrente de experiencias.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La acumulaci\u00f3n de experiencias hizo de nuestro autor un hombre sobrado en conocimientos. Como muchos de su generaci\u00f3n, tuvo un acercamiento vital con el arte; inherentes le fueron la m\u00fasica y los libros desde su adolescencia, y dicho contacto le fue aguzando el o\u00eddo, el instinto musical; se volvi\u00f3 intuitivo en la poes\u00eda, en la prosa, cr\u00edtico y exigente en las letras cuando a\u00fan no llegaba a los veinte a\u00f1os. Es preciso mencionar que la Austria de finales del siglo XIX, su para\u00edso perdido de la infancia, era el crisol del arte, del teatro, de la sutil conversaci\u00f3n a la mesa de los caf\u00e9s; all\u00ed se hojeaban los diarios, se forjaba la sensibilidad de esa generaci\u00f3n, la que m\u00e1s tarde soportar\u00eda, de manera estoica, el derrumbamiento del imperio austroh\u00fangaro, despu\u00e9s un sentimiento an\u00e1logo a la orfandad, uno de los precitados demonios que Zweig llev\u00f3 a cuestas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">As\u00ed es, los sentimientos vuelven a ser voluntad, y si el arte no los antepon\u00eda \u2013la p\u00e1gina del\u00a0<i>Aufkl\u00e4rung<\/i>, de la \u201craz\u00f3n\u201d, qued\u00f3 atr\u00e1s\u2013 jam\u00e1s alcanzar\u00eda las alturas a las que aquellos j\u00f3venes estaban acostumbrados, de las que abrevan no s\u00f3lo Zweig, tambi\u00e9n Hofmannsthal o Schnitzler; recordemos que son pocas las d\u00e9cadas que les separan del romanticismo alem\u00e1n, de Hoffmann, Novalis, o del propio Heine, uno de los m\u00e1s grandes poetas en esta lengua, la lengua de Zweig.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>Lo que mora en los abismos del alma<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Los sentimientos nunca han abandonado al arte, aunque en algunas etapas de la historia as\u00ed lo parezca \u2013hemos aludido la Ilustraci\u00f3n, mas no su \u201ccorrespondencia art\u00edstica\u201d, el neoclasicismo. Empero, a partir del romanticismo, la literatura trabaj\u00f3 con ellos de manera inusual, aguda, arriesgada. As\u00ed lo dice Tom\u00e1s Segovia: \u201cEsa aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n espiritual tuvo lugar en una zona profunda en donde no ha vuelto a suceder nada.\u201d Pero si Stefan Zweig es posterior a dicho movimiento, y si nos apegamos a la tesis de Segovia, entonces nuestro autor s\u00f3lo \u201censaya nuevas ojeadas\u201d, pues todo lo que mora en los abismos del alma vio la luz con el romanticismo. Ahora bien, hablar de los sentimientos en la obra de Zweig conllevar\u00eda una reflexi\u00f3n vasta; sin embargo y por fuerza,\u00a0<i>La impaciencia del coraz\u00f3n\u00a0<\/i>debiese ocupar un lugar axial en dicha tarea.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">De\u00a0<i>La impaciencia del coraz\u00f3n<\/i>\u00a0se han ocupado lectores atentos para dilucidar sobre el tema de la piedad; un sentimiento que inspira, a quien lo experimenta, a actuar de manera generosa con alguien desvalido. Entrando en cuesti\u00f3n, vemos que tal sentimiento mueve al teniente Hofmiller a frecuentar a Edith, hija del adinerado Lajos von Kekesfalva, y a compadecerle; ella, al sentirse bajo el amparo del militar, se prende de \u00e9l. Aunque, recalquemos, en la novela la piedad s\u00f3lo es antesala del amor, un sentimiento mucho m\u00e1s poderoso o por lo menos m\u00e1s desarrollado en las literaturas, tambi\u00e9n uno de los t\u00f3picos por excelencia en la historia de la humanidad. Pero desde Homero hasta el propio Zweig, pasando, claro, por el\u00a0<i>Werther<\/i>\u00a0de Goethe, los autores han acertado en darle al amor un lugar inc\u00f3modo, y, desde esa lejan\u00eda, nos hemos empecinado en soslayarlo, en vivir con el deseo ardiente de no gozar sino las ganas de poseerlo, alargar<br \/>\nla espera, mantenernos alejados de su consumaci\u00f3n; eso es lo que nos cautiva. El contrasentido de dicha propuesta es velado en casi todos los libros que lo tratan, y nuestra novela no es la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Fue necesario que, antes del mediod\u00eda del siglo XX, Denis de Rougemont tomara el\u00a0<i>Trist\u00e1n e Isolda\u00a0<\/i>para exponer un juicio hasta cierto punto, pero muy atractivo: la inclinaci\u00f3n de Occidente por el amor aciago. Para enlazar algo de lo expuesto por De Rougemont en su\u00a0<i>Amor y Occidente<\/i>\u00a0citamos unas l\u00edneas: \u201cCreo que se podr\u00eda definir al rom\u00e1ntico occidental como al hombre para quien el dolor y, especialmente, el dolor amoroso es un medio privilegiado de conocimiento.\u201d La belleza de estas palabras no esconde el sacrificio de quien busca discernir entre la plenitud y lo ordinario, la pasi\u00f3n y la inercia. De all\u00ed que tanto el teniente Hofmiller como la joven Edith sientan el pertinaz anhelo de la cercan\u00eda s\u00f3lo cuando no se ven. Juntos, ella lo rechaza y \u00e9l se queda a su lado por obligaci\u00f3n, nunca porque la visita resulte grata. Para que el amor nunca pierda la fuerza alcanzada, el artista elige distanciar a los amantes, no importa que uno de ellos avive m\u00e1s sus sentimientos, pues al deconfiar el teniente de lo que su coraz\u00f3n guarda, eso representa un obst\u00e1culo y vuelve m\u00e1s sinuoso el camino hacia la epifan\u00eda del amor: acrecienta la pasi\u00f3n, el dolor, en Edith. \u00bfAcaso no es esto lo que plantea De Rougemont, que tan pronto rozamos el amor huimos, buscamos un obst\u00e1culo que lo haga inalcanzable? Edith y Hofmiller forman un v\u00ednculo que se tensa y se distiende: por un lado la verg\u00fcenza del militar al relacionarse con una \u201clisiada\u201d, por el otro, el apocamiento de la joven al sentirse indigna de amor. Los sentimientos edifican murallas infranqueables que cercan al militar y a la joven dama, para que la \u201cpareja\u201d nunca llegue a serlo: se prorroga al m\u00e1ximo, y a costa de todo, la apoteosis amorosa.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Al final, el triunfo es el del artista; la recompensa, el conocimiento de s\u00ed mismo. Hofmiller se pregunta si ha valido la pena aquella inmolaci\u00f3n simb\u00f3lica, yendo a la guerra; por el contrario, para Edith no exist\u00eda posibilidad alguna: la pasi\u00f3n era tan grande, que el logro del amor correspondido no era opci\u00f3n viable; he all\u00ed la clave de su elecci\u00f3n: el \u201cobst\u00e1culo absoluto\u201d. Ll\u00e1mesele a Edith como se quiera, hero\u00edna tr\u00e1gica o rom\u00e1ntica, a final de cuentas son s\u00f3lo conceptos que nada quitan o a\u00f1aden al estupor que produce la lectura de la novela ni a lo seductor de sus personajes.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Stefan Zweig redact\u00f3 el texto en una etapa madura de su vida; ya hab\u00eda ensayado diversos tonos, escrito dramas, biograf\u00edas, poes\u00eda, obras muy singulares. Hab\u00eda viajado mucho, su vida era una pl\u00e9tora de experiencias. Eximi\u00f3 de su culpa a un ladronzuelo que le rob\u00f3 sus pertenencias, pues lo hab\u00eda hecho por necesidad y aparte lo consider\u00f3 un admirador de la belleza; en Alemania convivi\u00f3 con poetas desastrados, con amantes de la vida bohemia\u2026 Todo ello le iba \u201cagrandando el sentimiento\u201d, lo transform\u00f3 en un pacifista tenaz. Defendi\u00f3 al humano a pesar de sufrir en su persona la ruina moral de otros hombres. El sentimiento en Zweig lleg\u00f3 a ser tan grande que, igual que a su personaje Hofmiller, o quiz\u00e1 porque en \u00e9l quiso manifestarse, no le cupo en el pecho y abandon\u00f3 Europa. Instalado en Brasil, Stefan Zweig, al igual que la hija de Von Kekesfalva, su Edith, cansado, opt\u00f3 por una decisi\u00f3n \u201cabsoluta\u201d, resoluci\u00f3n que s\u00f3lo toman quienes experimentan un sentimiento infinito: en su caso fue el dolor.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stefan Zweig y el sentimiento demasiado grande Alejandro Anaya Rosas &#8216;La impaciencia del coraz\u00f3n&#8217;, Bille August, 2022 La vida y la obra del gran escritor austr\u00edaco Stefan Zweig (1841-1942) ha sido motivo de m\u00faltiples estudios y ensayos. 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