{"id":34999,"date":"2023-12-10T12:24:27","date_gmt":"2023-12-10T18:24:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34999"},"modified":"2023-12-10T12:24:27","modified_gmt":"2023-12-10T18:24:27","slug":"50-anos-sin-arturo-de-cordova","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=34999","title":{"rendered":"50 a\u00f1os sin Arturo de C\u00f3rdova"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Celos, pasi\u00f3n y paranoia. 50 a\u00f1os sin Arturo de C\u00f3rdova<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Rafael Avi\u00f1a<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La diosa arrodillada&#8217;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Sin duda, la figura de Arturo de C\u00f3rdova (1908-1973), actor de grandes melodramas de la cinematograf\u00eda mexicana del siglo pasado, es emblem\u00e1tica. Este art\u00edculo hace un recorrido comentado por sus pel\u00edculas m\u00e1s importantes y lo honra en el cincuenta aniversario de su muerte.<\/div>\n<div><b>1<\/b><\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"LEFT\">Hacia 1935, el actor ocasional y legendario cronista de cine en radio y prensa, Roberto Cant\u00fa Robert, en breve director de la c\u00e9lebre revista f\u00edlmica<i>\u00a0Cinema Reporter,\u00a0<\/i>sugiri\u00f3 al productor Felipe Mier, quien estrenaba su nueva pel\u00edcula\u00a0<i>Celos,\u00a0<\/i>escrita y dirigida por Arcady Boytler, que cambiara el nombre de uno de sus actores debutantes, Arturo Garc\u00eda Rodr\u00edguez, por el apelativo art\u00edstico de Arturo de C\u00f3rdova. Para entonces Arturo, de veintisiete a\u00f1os, hijo de un acaudalado espa\u00f1ol y una mexicana y nacido en M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, estaba reci\u00e9n casado y hab\u00eda vivido adem\u00e1s en Estados Unidos, Argentina y Suiza, y se desempe\u00f1aba como exitoso locutor de radio en la XEW de la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i>Celos<\/i>, su primera pel\u00edcula, era un tortuoso melodrama que involucraba las sospechas infundadas de un prestigiado m\u00e9dico: el doctor Armando Toscano (Fernando Soler), quien supone que su esposa Irene (Vilma Vidal) es amante del joven m\u00e9dico Federico (De C\u00f3rdova). Trastornado por los celos, golpea al inocente doctor y se lleva a\u00a0Irene\u00a0y a su sirviente\u00a0Sebasti\u00e1n\u00a0(Emilio\u00a0<i>Indio\u00a0<\/i>Fern\u00e1ndez) a una casa en las monta\u00f1as. De vuelta al hospital enloquece durante una operaci\u00f3n y es recluido en un manicomio, del que escapa para intentar matar a su mujer, al pensar que lo enga\u00f1a con su criado. Atrapado y de nuevo encerrado en la instituci\u00f3n siqui\u00e1trica, se suicida.<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i>Celos\u00a0<\/i>se convertir\u00eda en un importante antecedente del intenso drama psicol\u00f3gico dirigido en 1952 por Luis Bu\u00f1uel y titulado simplemente\u00a0<i>\u00c9l<\/i>, inspirado en una novela de Mercedes Pinto, publicada en 1926 y adaptada por Bu\u00f1uel y Luis Alcoriza.\u00a0<i>\u00c9l<\/i>\u00a0centra su acci\u00f3n en una trama de celos patol\u00f3gicos y paranoia en los l\u00edmites del melodrama fren\u00e9tico, protagonizada por Arturo de C\u00f3rdova en el papel de Francisco Galv\u00e1n de Montemayor. Es un relato de ficci\u00f3n que intentaba describir un caso cl\u00ednico avalado, entre otras eminencias, por el doctor Julio Camino Galicia, c\u00e9lebre por sus tratamientos de hipnotismo para curar enfermedades nerviosas y severos casos de histeria.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Para ese entonces, De C\u00f3rdova era ya una estrella absoluta con m\u00e1s de cuarenta pel\u00edculas como protagonista, entre dramas y comedias, ya que el actor ten\u00eda adem\u00e1s una notable vis c\u00f3mica que explotaba de tanto en tanto, sin separarse de su papel de gal\u00e1n (<i>\u00a1Que viene mi marido!, \u00a1Ay qu\u00e9 tiempos se\u00f1or don Sim\u00f3n!, Su \u00faltima aventura, Mi esposa y la otra,\u00a0<\/i>etc\u00e9tera). No obstante, resulta evidente que la marca indeleble de Arturo de C\u00f3rdova, fallecido hace medio siglo, son sus personajes dram\u00e1ticos, excesivos, atormentados; la gran mayor\u00eda de ellos, m\u00e9dicos, psiquiatras&#8230; o adivinos. Una serie de curiosos retratos de masculinidades violentadas por un entorno social, psicol\u00f3gico, rom\u00e1ntico y sexual que lleva al personaje a descender a infiernos mentales de delirio absoluto, adelant\u00e1ndose casi medio siglo a esa curiosa etapa de relatos hollywoodenses surgidos en los a\u00f1os ochenta y noventa, en los que se describe el universo de hombres protagonistas de dramas que cuestionaban su masculinidad a trav\u00e9s de sus hijos, parejas, amantes e incluso ni\u00f1eras de sus v\u00e1stagos, y los colocaban al filo de un v\u00e9rtigo de emociones encontradas en pel\u00edculas como\u00a0<i>Atracci\u00f3n fatal, Pensamientos mortales, Pacific Heights\/El inquilino, La mano que mece la cuna, Qu\u00e9 buena madre es mi padre, Pap\u00e1 por siempre\u00a0<\/i>y m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En este recuento de algunas de esas obras extremas interpretadas por De C\u00f3rdova destaca\u00a0<i>\u00c9l,\u00a0<\/i>filme con el que Bu\u00f1uel consegu\u00eda catapultar, en manos de su protagonista, t\u00f3picos manipulados de manera convencional, como la locura y la desconfianza. En ese sentido, habr\u00eda que recordar la magistral escena en el interior de la iglesia, justo cuando explota la demencia de Francisco, un obsesivo y puritano burgu\u00e9s y Caballero de Col\u00f3n que atormenta con celos enfermizos a su esposa (Delia Garc\u00e9s), en un relato melodram\u00e1tico, al mismo tiempo con gran carga de humor negro: un estudio minucioso de una enfermedad patol\u00f3gica con un De C\u00f3rdova sublime, m\u00e1s a\u00fan cuando su mente imagina que el sacerdote (Carlos Mart\u00ednez Baena) y la propia imagen de Cristo se burlan de \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>2<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">En otro sentido, aunque tal vez con la misma fuerza, la primera gran obra maestra del histrionismo de Arturo de C\u00f3rdova con personajes trastornados por la pasi\u00f3n (y el sexo) sucede en\u00a0<i>La diosa arrodillada<\/i>\u00a0(1947), de Roberto Gavald\u00f3n. Aqu\u00ed, De C\u00f3rdova encarna al ingeniero qu\u00edmico Antonio Ituarte, cuya esposa es de una belleza serena, abnegada y proclive al sacrificio (Rosario\u00a0<i>Charito\u00a0<\/i>Granados). Ituarte est\u00e1 obsesionado con la explosiva sensualidad de su amante Raquel Serrano, una espectacular Mar\u00eda F\u00e9lix ataviada por la dise\u00f1adora Lilian Oppenheim, que la muestra como una verdadera diosa.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El tema es la obsesi\u00f3n por la carne, la posesi\u00f3n corporal y la pasi\u00f3n desenfrenada de una pareja de amantes que llevan al extremo su desbordada sexualidad, con una evidente qu\u00edmica er\u00f3tica existente en la pareja protag\u00f3nica. Se trata de una trama sobre el deseo, la culpa y la imposibilidad de dejarlo atr\u00e1s, representada a su vez por esa estatua marm\u00f3rea cuya modelo es precisamente Mar\u00eda F\u00e9lix. El desenlace resulta conmovedor y dram\u00e1tico, en los separos de una prisi\u00f3n preventiva donde se encuentra De C\u00f3rdova, acusado de envenenar a su esposa. Los instantes de amor loco en el Hotel Reforma y en Panam\u00e1, entre el protagonista y su amante, tienen un desenlace fatal en una celda donde Ituarte ha tomado una decisi\u00f3n extrema y cuya ca\u00edda se debe a su ambig\u00fcedad e indecisi\u00f3n: la de un hombre que no se define entre la pasi\u00f3n y el deseo, y el amor.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>3<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Un poco antes y asesorado por psiquiatras, como los doctores Jos\u00e9 Nava y Jos\u00e9 Quevedo, Julio Bracho se interna en la mente desequilibrada de un cirujano que estudia la oscuridad del alma y la mente humana en\u00a0<i>Crep\u00fasculo\u00a0<\/i>(1944), en un papel que s\u00f3lo podr\u00eda interpretar Arturo de C\u00f3rdova, capaz de moldear otros personajes similares sin caer jam\u00e1s en la repetici\u00f3n o la f\u00f3rmula, tal y como lo demuestran\u00a0<i>La diosa arrodillada, En la palma de tu mano\u00a0<\/i>y<i>\u00a0\u00c9l.\u00a0<\/i>Por supuesto, no faltan los excesos melodram\u00e1ticos; sin embargo, la pel\u00edcula consigue sumergirse en las honduras psicol\u00f3gicas de una mente torturada por pulsiones de sexo y sangre.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En<i>\u00a0Crep\u00fasculo<\/i>, el m\u00e9dico Alejandro Mangino (De C\u00f3rdova), decide dejar de operar debido a una psicosis que lo llev\u00f3 a fracasar en una intervenci\u00f3n m\u00e9dica, causando la muerte de un amigo, Ricardo Molina (Manuel Arvide). Tiempo atr\u00e1s, al acudir a una cita con \u00e9ste a la Academia de San Carlos, reconoce en una modelo desnuda a su examante Luc\u00eda (Gloria Mar\u00edn). Emprende un largo viaje y, a su regreso, Luc\u00eda y Ricardo han contra\u00eddo matrimonio, por lo cual evita estar junto a ellos, al tiempo que conoce a la hermana menor de ella, Cristina (Lilia Michel), y escribe sobre su propia obsesi\u00f3n criminal respecto a su amigo y marido de su antigua amante. Luc\u00eda y Alejandro se reencuentran sexualmente y Cristina se convierte en enfermera de Alejandro, a quien ama en secreto. Ricardo, que sospecha la relaci\u00f3n entre su amigo y su mujer, inventa una excursi\u00f3n de cacer\u00eda para sorprenderlos. Sin embargo, debido a una tormenta un \u00e1rbol le cae encima y Alejandro debe operar de inmediato, aunque sabe que sus pulsiones er\u00f3ticas hacia Luc\u00eda reprimir\u00e1n sus habilidades, cosa que confiesa a su maestro en psiquiatr\u00eda (Julio Villarreal). Ricardo muere. De regreso al presente, Cristina ha estado observando a Alejandro frente a la tumba de su amigo y le confiesa que lo ama. No obstante, torturado por la culpa, \u00e9ste se arroja a una cascada sin que las hermanas puedan impedirlo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i>Crep\u00fasculo\u00a0<\/i>resulta un curioso antecedente de\u00a0<i>La diosa arrodillada.\u00a0<\/i>Se narra aqu\u00ed la obsesi\u00f3n por un pasado sexual pleno y apasionado. La belleza y sensualidad de Mar\u00eda F\u00e9lix en aquel filme encuentra un equilibrio similar en el portentoso erotismo de Gloria Mar\u00edn. Asimismo, existe de por medio una estatua de una mujer desnuda, as\u00ed como el tema de la infidelidad, la culpa y la manera en que el pasado pervierte y enrarece el presente. No obstante, asimismo se conecta con otra de las obras maestras de Arturo de C\u00f3rdova, para su total lucimiento y uno de los trabajos magistrales y poco reconocidos del vers\u00e1til realizador Juan Bustillo Oro:\u00a0<i>El hombre sin rostro\u00a0<\/i>(1950), con gui\u00f3n suyo y la asesor\u00eda psiqui\u00e1trica del doctor Gregorio Oneto Berenque, un relato acerca de ese horror asesino que llevamos dentro, aunado a traumas sexuales y psicol\u00f3gicos, explotado con mayor fortuna por el cine de horror: el\u00a0<i>monstruo\u00a0<\/i>como alegor\u00eda de demonios interiores y cicatrices infantiles que desembocan en extra\u00f1as enfermedades y aberraciones sicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En efecto, nadie mejor para interpretarlo que Arturo de C\u00f3rdova, quien consigue una vez m\u00e1s sumergirse en otro esquema similar al de\u00a0<i>Dr. Jekyll y Mr. Hyde<\/i>,<i>\u00a0<\/i>ocultando sus ansias asesinas. El doctor Juan Carlos Lozano, m\u00e9dico forense de la polic\u00eda, es el encargado de investigar una serie de asesinatos de mujeres; sin embargo, tiene pesadillas sobre un misterioso hombre sin rostro. Por ello acude con un amigo psiquiatra, el doctor Eugenio Britel (Miguel \u00c1ngel F\u00e9rriz), con el que tiene una sesi\u00f3n de psicoan\u00e1lisis en la que le cuenta el recuerdo de su madre dominante (Matilde Palou), que lo oblig\u00f3 a romper su compromiso de matrimonio. El psiquiatra empieza a sospechar que existe una conexi\u00f3n entre el an\u00f3malo comportamiento de Juan Carlos, prometido de Ana Mar\u00eda (Carmen Molina), sus horrendos sue\u00f1os y las mujeres asesinadas, entre ellas varias prostitutas; todo en un universo de recuerdos traum\u00e1ticos y escenarios muy en deuda con la pl\u00e1stica del expresionismo alem\u00e1n, donde el personaje de Arturo de C\u00f3rdova alcanza un nivel de paroxismo total.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Celos, pasi\u00f3n y paranoia. 50 a\u00f1os sin Arturo de C\u00f3rdova Rafael Avi\u00f1a La diosa arrodillada&#8217; Sin duda, la figura de Arturo de C\u00f3rdova (1908-1973), actor de grandes melodramas de la cinematograf\u00eda mexicana del siglo pasado, es emblem\u00e1tica. 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