{"id":35119,"date":"2023-12-18T12:22:11","date_gmt":"2023-12-18T18:22:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35119"},"modified":"2023-12-18T12:22:11","modified_gmt":"2023-12-18T18:22:11","slug":"natalia-ginzburg-su-juventud-como-la-de-millones-de-italianos-la-marco-el-dolor-y-la-tragedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35119","title":{"rendered":"Natalia Ginzburg. Su juventud, como la de millones de italianos, la marc\u00f3 el dolor y la tragedia."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Contra el miedo y el dolor: la narrativa de Natalia Ginzburg<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Marco Antonio Campos<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active carousel-item-left\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Vista de Tur\u00edn<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"carousel-item carousel-item-next carousel-item-left\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"img-fluid\" title=\"lexico-familiar.jpg\" src=\"https:\/\/semanal.jornada.com.mx\/2023\/12\/17\/contra-el-miedo-y-el-dolor-la-narrativa-de-natalia-ginzburg-9490.html\/lexico-familiar.jpg-3194.html\/@@images\/75640eba-06e9-437a-bddc-1fc93ac7fd00.jpeg\" alt=\"lexico-familiar.jpg\" width=\"488\" height=\"465\" \/><\/p>\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Natalia Ginzburg.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Comentario cr\u00edtico y glosa de una importante novela del siglo XX italiano, \u2018Todos nuestros ayeres\u2019, de Natalia Ginzburg (1916-1991), cuya trama est\u00e1 ubicada en los dif\u00edciles a\u00f1os de la segunda guerra mundial, \u201cuna de esas novelas que quedan en el alma del lector\u201d se afirma aqu\u00ed.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><i>a Ninfa Santos,<\/i>\u00a0in memoriam.<\/p>\n<p align=\"left\">Natalia Ginzburg\u00a0naci\u00f3 en Palermo en 1916, pero al a\u00f1o de su nacimiento el padre se traslad\u00f3 con la familia a Tur\u00edn. El padre era jud\u00edo, la madre cat\u00f3lica. Natalia, nacida Levi, se cas\u00f3 en 1938 con Leone Ginzburg, un profesor de origen ruso, de quien tomar\u00e1 el apellido y con quien tendr\u00e1 tres hijos. Su juventud, como la de millones de italianos, la marc\u00f3 el dolor y la tragedia. En los a\u00f1os de guerra, antes de la ocupaci\u00f3n alemana, a su marido, jud\u00edo comunista, lo confinan en Pizzoli, en la regi\u00f3n de los Abruzos, pueblo peque\u00f1\u00edsimo que Natalia Ginzburg de alguna manera convierte en la novela en San Costanzo, situado a su vez en la regi\u00f3n de Las Marcas, pero relativamente cercanos uno del otro. Ginzburg se va con la esposa y los tres hijos. Leone Ginzburg, ante la deposici\u00f3n ef\u00edmera de Mussolini y la ocupaci\u00f3n alemana del pa\u00eds a finales de 1943, se traslada de clandestino a Roma para entrar a la Resistencia, y lo siguen muy poco despu\u00e9s Natalia con los hijos peque\u00f1os, pero en noviembre es apresado por los alemanes y torturado hasta la muerte. Ser\u00e1 un punto de quiebre en la vida de la escritora palermitana. Natalia debe esconderse un a\u00f1o, hasta que los alemanes son expulsados, y se va a Roma.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Todos nuestros ayeres\u00a0<\/i>es una novela redonda: con palabras que vuelan para caer donde deben estar, en la agilidad de los per\u00edodos, en el dibujo de la complejidad de la median\u00eda de los personajes, en una estructura donde a la casa se le van colocando los materiales hasta quedar equilibradamente construida.<\/p>\n<p align=\"left\">Admiraci\u00f3n superlativa en la novela merece el cuidado \u2013el logrado\u2013 paralelismo de las dos realidades: si bien no hay fechas, vamos sabiendo cu\u00e1ndo ocurren los principales acontecimientos de la guerra mundial, porque en escuetos pasajes se menciona qu\u00e9 acaece en el exterior y a la par c\u00f3mo afectan los tr\u00e1gicos vaivenes en la vida de los protagonistas. Se menciona el Pacto Molotov-Ribbentrop del 23-24 de agosto de 1939; la invasi\u00f3n de Polonia una semana despu\u00e9s; de 1940, la toma de Noruega, B\u00e9lgica y Holanda, la declaraci\u00f3n de guerra de Italia a los aliados y la desoladora ocupaci\u00f3n de Francia; de 1941, la declaraci\u00f3n de guerra de Alemania a Rusia y la entrada de Estados Unidos a la conflagraci\u00f3n; de agosto de 1942 a febrero de 1943, la batalla de Stalingrado, que significar\u00e1, m\u00e1s temprano que tarde, el hundimiento del Tercer Reich; de 1943, la deposici\u00f3n de Mussolini, su rescate y la ocupaci\u00f3n de los alemanes de Italia y el avance de los aliados en el sur; de 1944, el movimiento de la Resistencia; de 1945, el fusilamiento de Mussolini el 23 de abril, el t\u00e9rmino de la guerra de dos semanas el 8 de mayo y las primeras semanas despu\u00e9s, que significa el reencuentro y algunos desencuentros, sin excluir las ri\u00f1as, de las familias. Si una sensaci\u00f3n o sentimiento trae la guerra a los protagonistas es\u00a0<i>miedo<\/i>. \u201cComo lectores, nos lleva a ver y sentir las relaciones inextricables entre el mundo interior y exterior de las personas. Las novelas de Ginzburg logran no s\u00f3lo incorporar, sino establecer una relaci\u00f3n significativa entre la vida \u00edntima de los personajes ficticios y los cambios radicales, sociales y\u00a0pol\u00edticos, que se van desarrollando en torno de ellos. Un logro que es posible gracias a la extraordinaria comprensi\u00f3n que ten\u00eda Ginzburg del alma\u00a0humana, a su genialidad como estilista de la prosa y, por encima de todo, a una lucidez moral incomparable\u201d, escribi\u00f3 en un texto de 2022 la muy joven y notable narradora irlandesa Sally Rooney, apasionada lectora de la escritora italiana. La novela se public\u00f3 en 1952, siete a\u00f1os despu\u00e9s de acabada la guerra, y no ha envejecido un minuto.<\/p>\n<p align=\"left\">Los sitios donde principalmente pasan las historias son una ciudad cercana a Tur\u00edn (nunca sabemos c\u00f3mo se llama) y San Costanzo, tierra de Cenzo Rena y por unos a\u00f1os de Anna y su hija. Todos los personajes de la novela tienen nombre, pero no apellido, salvo el de la familia de Emilio, esposo de Concettina, apellidados Sbracagna, una familia inofensiva de simpat\u00edas fascistas que apenas sabe de pol\u00edtica. El mismo Cenzo Rena, tal vez el personaje central de la novela, parece m\u00e1s un solo nombre compuesto que un nombre y un apellido.<\/p>\n<p align=\"left\">La gran mayor\u00eda de las p\u00e1ginas de\u00a0<i>Todos nuestros ayeres\u00a0<\/i>se lee con melancol\u00eda, y cuando los nazis ocupan Italia en julio de 1943, luego de la destituci\u00f3n de Mussolini, la melancol\u00eda ahonda a\u00fan m\u00e1s por c\u00f3mo inciden los avatares de la violencia de la ocupaci\u00f3n alemana en los personajes. Los lectores nos sentimos poco a poco dentro de la atm\u00f3sfera y como parte de un drama que literariamente nunca se rebaja a melodrama.<\/p>\n<p align=\"left\">Natalia Ginzburg tuvo siempre abiertos los ojos a las minucias del mundo. Pese a la multitud de detalles descriptivos de los caracteres y de la vida cotidiana, lo contado no pesa ni aburre. Sobresalen en la primera mitad los miembros de dos familias que habitan en una ciudad cercana a Tur\u00edn, cuyas casas est\u00e1n una frente a la otra e inevitablemente la vida diaria los llevar\u00e1 a relacionarse. Una, m\u00e1s rica o muy rica, es due\u00f1a de una f\u00e1brica de jab\u00f3n (la ego\u00edsta y taca\u00f1a\u00a0<i>mammina<\/i>\u00a0y los hermanos Emanuele, un buen hombre, el arrogante Giuma y la desabrida Amalia), y la otra, que parece sacar con las u\u00f1as el contado dinero (el solitario y sombr\u00edo Ippolito, la muy bella y muy normal Concettina, el bien plantado Giustino, la fr\u00e1gil Anna y la ama de llaves Maria). Los padres aparecen en la narraci\u00f3n, pero mueren pronto. La segunda familia mencionada posee asimismo una modesta casa de verano, que parece una casa de carest\u00eda, situada en un pueblo de diez casas, que no tiene ni punto de comparaci\u00f3n con la casa de Menton, en la Costa Azul, de la familia de \u201cla casa de enfrente\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Por este pu\u00f1ado de personajes, salvo por Giuma y tal vez por Amalia, uno siente un apego piadoso, y al final lo siente asimismo por el jud\u00edo Franz, esposo de Amalia, que pasa los a\u00f1os de la guerra asustado o aterrorizado, pero termina en una inmolaci\u00f3n, que emblem\u00e1ticamente es el signo de su raza en ese tiempo. Es dif\u00edcil destacar en la novela un h\u00e9roe o una hero\u00edna, salvo Cenzo Rena, un antiguo amigo del padre de la familia de Ippolito, quien en su desprendimiento y sacrificio, m\u00e1s all\u00e1 de sus fobias, man\u00edas y lacras, se vuelve uno de los personajes m\u00e1s humanamente grabables de la narrativa del\u00a0<i>novecento<\/i>\u00a0italiano.<\/p>\n<p align=\"left\">Tres de los j\u00f3venes, Ippolito, dif\u00edcil y sombr\u00edo, Emanuele, que padece una cojera f\u00edsica y padece el ansia de lograr hacer algo, y sobre todo su amigo socialista Danilo, quien conocer\u00e1 la c\u00e1rcel en Tur\u00edn y el exilio en Cerde\u00f1a, son antifascistas, y prefiguran con su discurso, sobre todo Danilo, a esos j\u00f3venes extremistas italianos de los a\u00f1os sesenta y setenta del siglo XX y que tan bien recobraron en sus pel\u00edculas Francesco Rosi, Marco Bellocchio y Elio Petri. Angustia pensar en las tardes est\u00e9riles en que les daba por creer que pod\u00edan hacer la revoluci\u00f3n, en la cual tambi\u00e9n cre\u00eda, sin saber nunca en qu\u00e9 consist\u00eda, la adolescente Anna. \u201cIntelectualillos de provincias\u201d, les espeta Cenzo Rena, pero que en el diminuto sitio en que conviven tratan de dar un sentido a una opaca existencia.<\/p>\n<p align=\"left\">Una ma\u00f1ana Ippolito se suicida en la banca de un parque, cerca de su casa de la peque\u00f1a ciudad del norte. La ca\u00edda de Francia y la entrada de Italia a la guerra aceleran su depresi\u00f3n. Su muerte es un terrible golpe para sus hermanos y amigos y har\u00e1n que cada uno o una, a su manera, se sientan culpables. Emanuele, en momentos de desconsuelo, no lo perdonar\u00e1 por el gran apego y afecto que le ten\u00eda. A la verdad, a Ippolito, de la familia limitada econ\u00f3micamente, como a Giuma, de la familia rica, los caracterizaban un continuo mal humor y alejamiento, pero Ippolito era entra\u00f1able y complejamente humano, en cambio, Giuma era de los que se ganan a pulso ser antip\u00e1ticos para la gente que los rodea. Pronto se convencer\u00e1 que no estar\u00e1 a la altura de su presunci\u00f3n ni su desprecio hacia los dem\u00e1s, ni su hermano Emanuele tampoco har\u00e1 la revoluci\u00f3n, pero en Roma durante la guerra Emanuele cooperar\u00e1 con la Resistencia, trabajando como redactor de un peri\u00f3dico clandestino, un trabajo que le encanta por sus riesgos. Quien cambiar\u00e1 para bien, de ser indiferente e indolente a una madurez razonable, ser\u00e1 Giustino, quien ir\u00e1 incluso al frente ruso, donde ser\u00e1 herido, y luchar\u00e1, igual que Danilo, como guerrillero o partisano al final de la guerra en el norte italiano volando trenes y cazando alemanes, pero al final dejar\u00e1 ir tristemente a Marisa, la primera mujer de Danilo, es decir, algo que acaso \u2013si el acaso existe\u2013 le habr\u00eda dado un equilibrio emocional.<\/p>\n<p align=\"left\">Natalia Ginzburg traza sus caracteres con una puntualidad de relojer\u00eda y nos hace decir que\u00a0<i>no pod\u00edan ser de otra manera<\/i>. A menudo los personajes aparecen no s\u00f3lo indolentes o ap\u00e1ticos, que varios lo son, sino tambi\u00e9n los trata con ternura triste y los retoca con piedad e iron\u00eda. Dijo muy bien Pietro Citati a prop\u00f3sito del libro m\u00e1s famoso de la escritora,\u00a0<i>Lessico familiare\u00a0<\/i>(1962): \u201cNing\u00fan escritor italiano entiende, como la Ginzburg, aquello que es una familia\u201d, frase que tambi\u00e9n se aplica a\u00a0<i>Todos nuestros ayeres<\/i>. Esas familias que se parecen tanto a muchas que hemos conocido y nos hemos [mal]tratado en el curso de los a\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cGiuma es un cerdo y los cerdos son felices en cualquier lado\u201d, dijo alguna vez su hermano Emanuele, quien lo detestaba. Despu\u00e9s de un tiempo de salir con Anna, de ir al caf\u00e9 y aprender a besarse, Giuma hace el amor con ella, y la embaraza. Ambos son menores de edad. \u00c9l, diecisiete, ella, diecis\u00e9is. Giuma ya sal\u00eda con otra, llamada Fiammetta, con quien acabar\u00eda por irle mal, y para limpiarse en algo la conciencia le da mil liras a Anna para que aborte con una comadrona. En uno de sus arribos a la casa de la ciudad del noroeste italiano, una desesperada Anna se desahoga con Cenzo Rena y le cuenta que va a tener un hijo de Giuma; al otro d\u00eda, sorpresivamente \u00e9l le ofrece casarse; m\u00e1s sorpresivamente ella acepta; la \u00fanica en saber que el hijo no es de Cenzo Rena \u2013hay un pacto cerrado de silencio\u2013 ser\u00e1 Concettina.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>II<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">San Costanzo sirve\u00a0de escenario a casi toda la segunda parte de\u00a0<i>Todos nuestros ayeres<\/i>, cuando Cenzo Rena, de cuarenta y siete a\u00f1os, casado con la\u00a0<i>sedicenne<\/i>\u00a0Anna, se van a vivir a la casa-castillo de \u00e9l, en ese pueblo \u201cdonde empieza el sur\u201d. Traen al pueblo al perro que fue del suicida Ippolito. San Costanzo es un pueblo empobrecido, pero los hay m\u00e1s miserables hacia el sur, le dice a Anna su marido. Al menos hab\u00eda m\u00e9dico y veterinario y farmac\u00e9utico y maestra de escuela. Los dos, cada uno a su\u00a0modo, encuentran una salida a su vida, que en \u00e9l acaba siendo, pese a lo tard\u00edo, un aut\u00e9ntico amor por Anna y aun por la ni\u00f1a que biol\u00f3gicamente no era de \u00e9l, y en ella al encontrar un peque\u00f1o lugar en el mundo y dejar de sentirse ya no s\u00f3lo en lo m\u00e1s \u00ednfimo de la escala humana, sino aun en ocasiones como un insecto. Anna, \u201cregordeta, p\u00e1lida y perezosa\u201d, se vuelve de los personajes del libro el m\u00e1s indefenso y quien causa una simpat\u00eda piadosa.<\/p>\n<p align=\"left\">En San Costanzo, con la llegada de la pareja matrimonial Cenzo Rena y Anna, surgen m\u00e1s visiblemente personajes como la Maschiona, sirvienta de \u00e9l \u201cdesde hac\u00eda veinte a\u00f1os\u201d, un sargento fascista como jefe de la polic\u00eda, que odia a los ingleses, el campesino Giuseppe, que es con quien Cenzo Rena se entiende mejor, el jud\u00edo turco que llegar\u00e1 confinado, la maligna Marquesa, y un abejero de personajes incidentales. Quienes tienen bienes y dinero son Cenzo Rena y la Marquesa, pero mientras \u00e9sta es mezquina, taca\u00f1a, fangosamente delatora, Cenzo Rena se siente muy a gusto y conversa muy bien con la gente pobre del pueblo, principalmente los campesinos, a quienes no deja de aconsejar y ayudar. Pero el pueblo se vuelve opresivo para los habitantes con la llegada de los alemanes.<\/p>\n<p align=\"left\">Un soldado alem\u00e1n, que hab\u00eda sido mesero en Friburgo, un d\u00eda atropell\u00f3 con su motocicleta \u2013mat\u00f3\u2013 al perro de Cenzo Rena y de Anna. Muy apenado va a su casa para informarle. No sabe que all\u00ed se esconden el jud\u00edo Franz, el campesino socialista Giuseppe y el sargento, quienes, de ser capturados, pasar\u00edan a un orbe de pesadilla. Cenzo Rena y la Maschiona lo reciben muy bien y el exmesero se hace un\u00a0<i>habitu\u00e9<\/i>\u00a0de la casa donde conversa en alem\u00e1n con el due\u00f1o. Los tres refugiados, cuando llega el soldado, se encierran en la bodega. El exmesero extra\u00f1a Alemania y no le gusta la guerra. Da la impresi\u00f3n de no querer parecerse a sus compa\u00f1eros de la rama del ej\u00e9rcito alem\u00e1n que ocupa el pueblo. La que est\u00e1 encantada con \u00e9l es la Maschiona, a quien le parece una \u201cbell\u00edsima persona\u201d, y una vez que los patrones est\u00e1n fuera de la casa, cerca del final de la guerra, con una sonrisa c\u00f3mplice, comenta al alem\u00e1n que en la bodega se esconden tres. Quien dec\u00eda odiar la guerra va a la bodega, pero antes de que los aprese o los mate, el campesino Giuseppe lo ultima de un disparo. Los refugiados huyen.<\/p>\n<p align=\"left\">Como dijo muy bien Cenzo Rena a la familia de Ippolito en la ciudad del norte: \u201cY los alemanes mataban por matar, a los Aliados y a los no Aliados, porque s\u00ed.\u201d Si uno ha le\u00eddo sobre la guerra, desde Francia hasta pa\u00edses de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, para los soldados nazis matar era un deporte fr\u00edvolo, un f\u00e1cil y gratuito tiro al blanco.<\/p>\n<p align=\"left\">En un feroz y canallesco ajuste de cuentas, por cada soldado muerto los alemanes fusilaban a diez italianos. El comando alem\u00e1n en San Costanzo ya los hab\u00eda elegido. Cenzo Rena, seguido por un Franz ya sin miedo, deciden declararse los asesinos del soldado de Friburgo para salvar a los diez italianos escogidos.<\/p>\n<p align=\"left\">H\u00e9roe y m\u00e1rtir, en la novela Cenzo Rena acaba con su muerte coloc\u00e1ndose frente a todos en un sitio demasiado alto, y a su vez el jud\u00edo Franz, en una extra\u00f1a y emotiva paradoja, encuentra sentido a su oscura vida con una iluminada muerte. Su entrega y fusilamiento es el pasaje m\u00e1s conmovedor de la novela. Ir\u00f3nicamente los alemanes son echados del pueblo a los pocos d\u00edas, y la veintea\u00f1era Anna, m\u00e1s segura y madura, regresa con la hija de cuatro a\u00f1os, una ni\u00f1a \u201ctorva y salvaje\u201d, a la peque\u00f1a ciudad del norte. El relato del reencuentro de las familias y los amigos, donde varios se sienten entre s\u00ed unos extra\u00f1os, para bien o mal, redondea las historias de la novela. S\u00f3lo Emanuele, Giustino y Anna, al final \u201cse sent\u00edan felices de estar juntos, acord\u00e1ndose de sus muertos y del dolor y el clamor y de la guerra interminable, pensando en la dif\u00edcil y larga vida que a\u00fan deb\u00edan recorrer\u201d y lo mucho por ilustrarse.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\"><i>Todos nuestros ayeres<\/i>\u00a0es una de esas novelas que quedan en el alma del lector, aunque perviva en \u00e9l como algo lejano o borroso en los a\u00f1os. No es s\u00f3lo una narraci\u00f3n hondamente melanc\u00f3lica, una novela sin ca\u00eddas, sino una de las principales novelas del siglo XX europeo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contra el miedo y el dolor: la narrativa de Natalia Ginzburg Marco Antonio Campos Vista de Tur\u00edn Natalia Ginzburg. Comentario cr\u00edtico y glosa de una importante novela del siglo XX italiano, \u2018Todos nuestros ayeres\u2019, de Natalia Ginzburg (1916-1991), cuya trama est\u00e1 ubicada en los dif\u00edciles a\u00f1os de la segunda guerra mundial, \u201cuna de esas novelas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":35120,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-35119","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35119"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35119\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35121,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35119\/revisions\/35121"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35120"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}