{"id":35193,"date":"2024-01-02T11:43:01","date_gmt":"2024-01-02T17:43:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35193"},"modified":"2024-01-02T11:43:01","modified_gmt":"2024-01-02T17:43:01","slug":"hubo-un-tiempo-en-que-el-rock-del-mundo-se-contagio-de-zapatismo-terminaban-el-muro-el-siglo-y-el-milenio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35193","title":{"rendered":"Hubo un tiempo en que el\u00a0rock del mundo se contagi\u00f3 de zapatismo. Terminaban el muro, el siglo y el milenio"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">La batalla del rock zapatista<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"foto\">\n<div><\/div>\n<div class=\"pie-foto\">Concierto en la Magdalena Mixhuca por el d\u00e9cimo aniversario del alzamiento del EZLN.<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Hubo un tiempo en que el\u00a0rock del mundo se contagi\u00f3 de zapatismo. Terminaban el muro, el siglo y el milenio. El capitalismo y el papa polaco nos hab\u00edan ganado. De improviso, desde los primeros minutos de 1994, el alzamiento ind\u00edgena del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN) se convirti\u00f3 en un impacto inesperado para el rock, que alentar\u00eda en mucho la difusi\u00f3n del mensaje rebelde, las propuestas pol\u00edticas y su\u00a0<q>po\u00e9tica de la resistencia<\/q>, como la llama el investigador Jeff Conant.<\/div>\n<p>As\u00ed como el alzamiento estimul\u00f3 a la sociedad civil inconforme y cataliz\u00f3 a corto y largo plazos el despertar de los pueblos originarios de M\u00e9xico, que ya se ven\u00eda cociendo, peg\u00f3 tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de una etapa efervescente del rock nacional, que llevaba una d\u00e9cada sonando recio y bien, con audiencia y audacia, profesando compromiso social y pol\u00edtico, o al menos rebelde, a una escala que nunca antes tuvo. El ramalazo les vino por muchos lados a las bandas y sus p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes mexicanos llevaban una d\u00e9cada conmovidos y activados: el terremoto de 1985 y la movilizaci\u00f3n espont\u00e1nea de la ciudad solidaria, la huelga universitaria de 1986-87, la avalancha cardenista que recibi\u00f3 una determinante inyecci\u00f3n de juventud en 1988. Estos procesos fueron acompa\u00f1ados por int\u00e9rpretes y bandas de alcance masivo en distintos estamentos sociales. A pesar de la hostilidad gubernamental y pri\u00edsta contra las grandes concentraciones roqueras, fueran hoyos fonqui en los barrios populares o salones tolerados de las clases universitarias, el rock sonaba en las venas de los chavos, y en su idioma. No extra\u00f1a que aquellos grupos estuvieran en la primera fila del apoyo al EZLN desde los meses iniciales de 1994, prendidos por la elocuencia del\u00a0<q>Ya basta<\/q>.<\/p>\n<p>La empat\u00eda juvenil con los ind\u00edgenas no era nueva. En su momento, Jos\u00e9 Agust\u00edn hab\u00eda se\u00f1alado que los\u00a0<em>jipitecas<\/em>\u00a0de nuestros a\u00f1os 70, a diferencia de los jipis gringos, mostraron una cierta identificaci\u00f3n con\u00a0<q>lo ind\u00edgena<\/q>, as\u00ed fuera s\u00f3lo indumentaria, simb\u00f3lica o sicotr\u00f3pica. Las separatas peyoteras y hongueras de\u00a0<em>Los indios de M\u00e9xico\u00a0<\/em>de Fernando Ben\u00edtez fueron lecturas populares y abonaron el terreno a Carlos Castaneda.<\/p>\n<p>El momento neozapatista coincide adem\u00e1s con una suerte de\u00a0<q>Internacional anticolonial<\/q>\u00a0de ska, rap, rock mestizo, punk, progresivo, electr\u00f3nico, met\u00e1lico y mel\u00f3dico que mama de The Clash, el reggae, el ra\u00ef y el estruendo chicano. M\u00e9xico ocupa un lugar relevante en ese mapa con Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, Caf\u00e9 Tacvba, Caifanes, Santa Sabina, Los de Abajo, Tijuana No.<\/p>\n<p>El eco es inmediato en Estados Unidos, Argentina y la Europa mediterr\u00e1nea. Los de ac\u00e1 y los de all\u00e1 se escuchan y hasta colaboran desde tiempo atr\u00e1s. Para finales del A\u00f1o Uno zapatista ya circulan \u00e1lbumes fundamentales como\u00a0<em>Casa Babylon,<\/em>\u00a0de Mano Negra, y\u00a0<em>Transgresores de la ley,<\/em>\u00a0de Tijuana No (con\u00a0<em>palomazos\u00a0<\/em>de Manu Chao, Sax, Roco y Julieta Venegas, quien ven\u00eda precisamente de este grupo fronterizo).<\/p>\n<p>Nadie ha registrado mejor el fen\u00f3meno que Benjam\u00edn Anaya, m\u00fasico, editor, poeta y promotor cultural, con el ensayo\u00a0<em>Neozapatismo y rock mexicano<\/em>\u00a0(Ediciones Cuadrilla de la Langosta, 1999) y su versi\u00f3n ampliada\u00a0<em>Rebel Soundtrack. Zapatista Music<\/em>\u00a0(Orbis Press, Arizona, 2013).<\/p>\n<p>De primera hora son los conciertos solidarios en M\u00e9xico, Estados Unidos, Italia, Francia, Catalu\u00f1a, Pa\u00eds Vasco y Alemania. La huella tem\u00e1tica y sonora se incorpora al trabajo de muchos, como brillantemente demostrar\u00edan Manu Chao con\u00a0<em>Clandestino,<\/em>\u00a0Steven Brown con\u00a0<em>Nine Rain\u00a0<\/em>y bandas posteriores como Ozomatli, Pante\u00f3n Rococ\u00f3 y Aztl\u00e1n Underground. Se generalizan sampleos con la voces del\u00a0<em>subcomandante Marcos\u00a0<\/em>y los ind\u00edgenas zapatistas. Poes\u00eda, gr\u00e1fica y m\u00fasica unidas por una opci\u00f3n revolucionaria alegre y nueva. As\u00ed resulta que\u00a0<q>la po\u00e9tica, el encontrar significados a trav\u00e9s del lenguaje, resulta central para el proyecto zapatista<\/q>, escribe Jeff Conant en\u00a0<em>A Poetics of Resistance. The Revolutionary Public Relations of the Zapatista Insurgency\u00a0<\/em>(AK Press, Oakland, 2010).<\/p>\n<p>En el inicio est\u00e1n Guillermo Brise\u00f1o, Paco Barrios\u00a0<em>El Mastuerzo,<\/em>\u00a0quien jala a su Botellita de Jerez, Rafael Catana. De inmediato se suman Maldita Vecindad, Santa Sabina, Los de Abajo, La Banda El\u00e1stica, Caf\u00e9 Tacvba, Real de Catorce, Troleb\u00fas, Fratta, Juguete Rabioso, La Lupita, Roberto Gonz\u00e1lez, La Nao, Van Troi\u00a0<em>(\u00a1Hemos dicho basta!<\/em>\u00a0y\u00a0<em>\u00a1No nos mover\u00e1n!\u00a0<\/em>son sus discos del periodo) y los pioneros \u00d3scar Ch\u00e1vez, Salario M\u00ednimo y Los Nakos. Hasta El Tri pide que lo inviten.<\/p>\n<p>Entonces estudiante, la escritora Guadalupe Nettel recuerda la Caravana Ricardo Pozas que, desde enero de 1994, demuestra una\u00a0<q>organizaci\u00f3n sorprendente en j\u00f3venes que apenas sal\u00edan de la adolescencia<\/q>, para conseguir\u00a0<q>varias toneladas de alimentos y medicinas<\/q>\u00a0para transportarlas\u00a0<q>en viejos autobuses hasta la selva<\/q>\u00a0<em>(Revista de la Universidad de M\u00e9xico,\u00a0<\/em>diciembre de 2023). Ella misma fue una de las primeras campamentistas en Guadalupe Tepeyac, basti\u00f3n del EZLN y sede del primer\u00a0<em>Aguascalientes.<\/em>\u00a0La caravana organiz\u00f3 tocadas pro zapatistas.<\/p>\n<p>Al impulso de los conciertos avanza la creaci\u00f3n de colectivos como Batall\u00f3n de los Corazones Rotos, que pasar\u00e1 a ser Rock Sobre Ruedas y m\u00e1s adelante La Bola. La convocatoria es amplia. Desde Argentina responden Javier Calamaro, Charly Garc\u00eda, Fito P\u00e1ez, Babas\u00f3nicos, Todos Tus Muertos, Le\u00f3n Gieco, Ilya Kuryaki &amp; The Valderramas. En Chile Los Tres. Paralamas en Brasil. Se suceden discos colectivos y antolog\u00edas.<\/p>\n<p>Rage Against The Machine, a la saz\u00f3n inmensamente famoso en el mundo, se torna zapatista liderado por Zack de la Rocha y Tom Morello. El primero incluso anduvo de campamentista en comunidades zapatistas, y el segundo continu\u00f3 con Audioslave su rock comprometido y rebelde. Gran revuelo entre los tojolabales de La Realidad causaron los italianos de 99 Posse con sus grandes tatuajes, sus\u00a0<em>piercings,\u00a0<\/em>su aspecto feroz y su rock escandaloso. Tambi\u00e9n vivieron entre los zapatistas m\u00fasicos de Negu Gorriak, Amparanoia, Hechos Contra el Decoro, Indigo Girls, Ozomatli, Ojos de Brujo. En alg\u00fan momento pusieron el cuerpo contra los patrullajes del Ej\u00e9rcito federal en la selva y los Altos de Chiapas.<\/p>\n<p>Inspirado en los bares alternativos y los\u00a0<q>centros sociales<\/q>\u00a0de la nueva izquierda mediterr\u00e1nea, en 1995 Ignacio Pineda abre en la Roma Sur el Multiforo Cultural Alicia, que ser\u00eda por casi tres d\u00e9cadas el escenario roquero m\u00e1s zapatista de la capital mexicana. All\u00ed aterrizaba siempre el rock rebelde de grupos famosos y no tanto. Tres megaconciertos hist\u00f3ricos de la \u00e9poca son Rage Against The Machine y Aztl\u00e1n Underground, en el Palacio de los Deportes (The Battle Of Mexico City), con sus videoinvitados Noam Chomsky y el\u00a0<em>subcomandante Marcos\u00a0<\/em>(1999), Manu Chao ante el Palacio Nacional (2006) y \u00d3scar Ch\u00e1vez en el Auditorio Nacional (2007).<\/p>\n<p>El verano del rock zapatista no fue tan corto. Desafi\u00f3 y dobl\u00f3 finalmente al gobierno de Ernesto Zedillo. Muchos suenan todav\u00eda. Por aquella senda caminaron los italianos de Banda Bassoti, Vasco Rossi, Almanegretta, Jovanoti. De Francia, Sargento Garc\u00eda. En el Estado espa\u00f1ol, Ferm\u00edn Muguruza, Ska P, Celtas Cortos, Pedro Guerra y m\u00e1s. El cineasta Fernando Le\u00f3n de Aranoa dir\u00eda:\u00a0<q>Est\u00e1n aqu\u00ed y as\u00ed cantan. Son las brigadas musicales, soldados de una causa eterna y maravillosa: el Ej\u00e9rcito Musical Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional<\/q>\u00a0(citado en\u00a0<em>Rebel Soundtrack).<\/em><\/p>\n<p>Del 68 al neozapatismo, el salto del rock pol\u00edtico en M\u00e9xico fue inmenso. Como recuerda Jos\u00e9 Agust\u00edn en el pr\u00f3logo a\u00a0<em>Neozapatismo y rock mexicano,<\/em>\u00a0\u201cen el 68 las\u00a0<em>rolas\u00a0<\/em>favoritas eran las de la guerra civil espa\u00f1ola (tumbabarum barum barar\u00e1) o\u00a0<em>El corrido de Cananea\u201d.<\/em>\u00a0Sin embargo, a\u00f1ade,\u00a0<q>la naturaleza intr\u00ednsecamente rebelde del rock poco a poco se fue manifestando en movimientos sociales y la rebeli\u00f3n zapatista de 1994 finalmente mostr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto el rock puede acompa\u00f1ar a las luchas revolucionarias<\/q>.<\/p>\n<p>La paradoja es que para las comunidades ind\u00edgenas zapatistas de los a\u00f1os 90 y principios de siglo no era \u00e9sta su m\u00fasica. Si recordamos las decenas de grupos de bases de apoyo e insurgentes zapatistas, predominan la cumbia, la marimba, las norte\u00f1as, los corridos, las rancheras, la canci\u00f3n de protesta. En las regiones m\u00e1s tradicionales tambi\u00e9n los sones tseltales y tsotsiles con arpa y viol\u00edn. S\u00f3lo en tiempos recientes hacen algo de hip hop y balada rom\u00e1ntica. Existen incontables discos\u00a0<q>aut\u00f3nomos<\/q>\u00a0y piratas. El propio\u00a0<em>comandante David\u00a0<\/em>grab\u00f3 dos vol\u00famenes (caset y discos compactos) con su guitarra y el repertorio de protesta.<\/p>\n<p>El rock y sus derivaciones corresponden al gusto de los zapatistas urbanos de diversos pa\u00edses, incluyendo el nuestro. Recuerdo en particular la sorpresa de los compas al conocer la portada de\u00a0<em>Raza odiada\u00a0<\/em>(1995) del temible grupo angelino de violento hard rock Brujer\u00eda (autor de\u00a0<em>Matando g\u00fceros),\u00a0<\/em>donde se ve a\u00a0<em>Marcos<\/em>\u00a0cargando su mochila en la monta\u00f1a, para celebrar su levantamiento armado.<\/p>\n<p>Como escribi\u00f3 la cronista estadunidense Rebecca Solnit, los zapatistas\u00a0<q>comprendieron la interacci\u00f3n entre las acciones f\u00edsicas, a cargo de las armas, y las acciones simb\u00f3licas, efectuadas mediante palabras, im\u00e1genes, arte, comunicaciones, y entonces ganaron, con todas ellas, lo que no hubiesen obtenido con su limitada capacidad para la violencia<\/q>\u00a0<em>(Hope In The Dark: Untold Stories,<\/em>\u00a0With Possibilities (Nation Books, Nueva York, 2006).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n apuntaba:\u00a0<q>Los zapatistas generan m\u00e1s parafernalia que los grupos de rock<\/q>, en referencia a pegatinas, postales, carteles, mu\u00f1ecos, llaveros, camisetas y dem\u00e1s memorabilia que estuvieron en auge durante muchos a\u00f1os y a\u00fan es frecuente encontrar.<\/p>\n<p>En la aparente divergencia musical entre los gustos de los mayas de Chiapas y el rock de lo seguidores urbanos se dio la inusitada conjunci\u00f3n entre un movimiento social (ind\u00edgena adem\u00e1s) y el periodo m\u00e1s pol\u00edtico y revolucionario del rock internacional y mexicano en toda su historia.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>\u201cYo crec\u00ed escuchando discos de acetato, densas espirales de informaci\u00f3n que toc\u00e1bamos a 33 1\/3 revoluciones por minuto. El uso original de la palabra \u2018revoluci\u00f3n\u2019 ten\u00eda este sentido \u2013algo que giraba o se daba vuelta, la revoluci\u00f3n de los cuerpos celestes, por ejemplo. Es interesante pensar que as\u00ed como el t\u00e9rmino radical viene de ra\u00edz en lat\u00edn y significaba \u2018ir a la ra\u00edz del problema\u2019; as\u00ed, \u2018revoluci\u00f3n\u2019 originalmente significa \u2018rotar, girar, retornar, completar un ciclo\u2019, algo que quienes viven seg\u00fan los ciclos agr\u00edcolas saben muy bien\u201d.<\/p>\n<p>Rebecca Solnit, La Garrucha, Chiapas, 2007<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La batalla del rock zapatista Hermann Bellinghausen Concierto en la Magdalena Mixhuca por el d\u00e9cimo aniversario del alzamiento del EZLN. Hubo un tiempo en que el\u00a0rock del mundo se contagi\u00f3 de zapatismo. Terminaban el muro, el siglo y el milenio. El capitalismo y el papa polaco nos hab\u00edan ganado. 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