{"id":35259,"date":"2024-01-07T12:03:28","date_gmt":"2024-01-07T18:03:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35259"},"modified":"2024-01-07T12:03:28","modified_gmt":"2024-01-07T18:03:28","slug":"juan-rulfo-faro-de-la-literatura-mexicana-murio-hace-38-anos-el-7-de-enero-de-1986","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35259","title":{"rendered":"Juan Rulfo, faro de la literatura mexicana. Muri\u00f3 hace 38 a\u00f1os, el 7 de enero de 1986."},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div id=\"interstitialdfpportadas\">\n<div class=\"cabeza\">Juan Rulfo, faro de la literatura mexicana<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Elena Poniatowska<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">La primera parte de esta entrevista se public\u00f3 en\u00a0<em>Exc\u00e9lsior\u00a0<\/em>en enero de 1954.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\"><em>El llano en llamas<\/em>\u00a0se public\u00f3 en 1953; dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (FCE) lanz\u00f3\u00a0<em>Pedro P\u00e1ramo,<\/em>\u00a0puntal de la literatura mexicana y universal.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">Juan Rulfo muri\u00f3 hace 38 a\u00f1os, el 7 de enero de 1986.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">Fue un hombre hosco que miraba extra\u00f1ado, no quer\u00eda saber nada de entrevistas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">Rulfo, igual que Jos\u00e9 Clemente Orozco, dio grandes trazos inexorables, los de los poseedores de la pureza de los duros, enajenados y sencillos como terrones de tepetate, esa arcilla reseca que mancha de amarillo ciertas regiones de Jalisco, los dos se mofaron del culto a la muerte y a la vida, amorosos del hombre y dolientes por su sacrificio in\u00fatil. Orozco vivi\u00f3 la Revoluci\u00f3n y supo pintar el sangriento panorama, las v\u00edctimas inocentes y los h\u00e9roes traicionados. Rulfo ni\u00f1o vio pasar a los cristeros por las faldas del cerro y su mam\u00e1 le tapaba los ojos para que no se le quedara grabado el siniestro monigote de un ahorcado o la marioneta de hilos rotos que los soldados llevan a empujones hasta el pared\u00f3n del fusilamiento.<\/div>\n<p>\u2013Se\u00f1or Rulfo, \u00bfy la literatura?<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 quiere usted que le diga? Yo no soy un intelectual. Yo soy un hombre de Apulco, all\u00e1 en Jalisco, cerca de Sayula y de Zapotl\u00e1n. Me cri\u00e9 en San Gabriel, y all\u00ed las gentes me contaron muchas historias: de espantos, de guerras y de cr\u00edmenes. Viv\u00ed siempre con los hombres de campo, que cuando ya se puso el sol y prenden un cigarro de hoja, de pronto dicen al que est\u00e1 con ellos:\u00a0<q>\u00bfte acuerdas?<\/q>\u00a0Y aunque el otro no conteste, ellos comienzan a acordarse de cuando agarraron al\u00a0<em>Chivo Encantado<\/em>: \u201cLo agarraron dormido, si no, cu\u00e1ndo se les hace. Y le cortaron la cabeza por debajo de las barbas\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u2013De modo que de Apulco y de San Gabriel han salido todos tus cuentos.<\/p>\n<p>\u2013No creas que fue tan facilito. Apulco est\u00e1 metida en una barranca muy honda, y cuesta mucho trabajo sacar los recuerdos de all\u00ed. Adem\u00e1s, yo dej\u00e9 el pueblo muy chico, hice toda la escuela y hasta me titul\u00e9 de contador.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfN\u00fameros? Pero, las letras\u2026<\/p>\n<p>\u2013Vinieron mucho despu\u00e9s, muy despacio y hechas una verdadera l\u00e1stima. S\u00ed, no lo creas, me acuerdo y me da verg\u00fcenza. En vez de venir claras y una tras otra, como las dicen las gentes, las palabras me llegaban en mont\u00f3n, todas disfrazadas de ret\u00f3rica: \u201cEl sol se puso tras los montes, como una l\u00e1grima de oro entre terciopelos de p\u00farpura\u2026\u201d Imag\u00ednate nom\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2013Te est\u00e1s burlando de m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013Si no lo crees, preg\u00fantaselo a Efr\u00e9n Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 tiene que ver Efr\u00e9n Hern\u00e1ndez con esto?<\/p>\n<p>\u2013Claro que tiene que ver, \u00e9l ley\u00f3 mis primeras cosas, \u00e9l public\u00f3 mi primer cuento:\u00a0<q>La vida no es muy seria en sus cosas<\/q>.<\/p>\n<p>\u2013Ese cuento no figura en\u00a0<em>El llano en llamas.<\/em><\/p>\n<p>\u2013Dios nos libre. Por fortuna, casi nadie lo conoce, y el olvido que ha ca\u00eddo sobre \u00e9l no me parece suficiente. Estaba yo en la calle. Bueno, como te iba yo diciendo, yo le debo a Efr\u00e9n una barbaridad de cosas. Los dos trabaj\u00e1bamos en Migraci\u00f3n, all\u00e1 por 1937. Y un d\u00eda me dijo:\u00a0<q>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 usted haciendo all\u00ed con todos esos papeles escondidos?<\/q>\u00a0<q>Pues esto<\/q>. Y le ense\u00f1\u00e9 unas cuartillas:\u00a0<q>Malo. Esto que est\u00e1 usted haciendo es muy malo. Pero a ver, d\u00e9jeme ver, aqu\u00ed hay unos detallitos<\/q>. Y ya ves c\u00f3mo es Efr\u00e9n, adem\u00e1s de gran cuentista, pues me se\u00f1al\u00f3 el camino y me dijo por d\u00f3nde. Efr\u00e9n parece un pajarito, pero con unas enormes tijeras de podar me fue quitando toda la hojarasca, hasta que me dej\u00f3 tal como ves, en pleno\u00a0<em>Llano en llamas,<\/em>\u00a0hecho un \u00e1rbol escueto. Creo en mi lucha por apartarme de las complicaciones verbales, he ido a dar a la simpleza. Escucha, por ejemplo, c\u00f3mo hablan las gentes de Talpa, de\u00a0<q>diles que no me maten<\/q>\u00a0y de\u00a0<q>es que somos muy pobres<\/q>.<\/p>\n<p>\u2013Pues hablan con la verdadera voz del pueblo, tal como han dicho los cr\u00edticos. Hablan como si la barranca de Apulco se pusiera a contarnos sus cosas, con esa antigua voz de adobe, de ma\u00edz y tepetate.<\/p>\n<p>\u2013Antes, yo o\u00ed muchas voces, y las sigo oyendo. Marcel Proust y William Faulkner, Virginia Woolf y Knut Hamsun, y todo lo que quieras, la Biblia y los himnos de Prudencio. Por cierto, que mi primer gran lectura, aquella que me abri\u00f3 los ojos, fue\u00a0<em>El artista adolescente,\u00a0<\/em>de James Joyce. (En la biblioteca de Juan Rulfo, est\u00e1 todo lo que cuenta en el mundo de la novela y de la poes\u00eda.)<\/p>\n<p>\u201cLo que pasa es que entre el coro de todas estas voces universales y gloriosas yo volv\u00ed a o\u00edr la voz profunda y oscura. Tal vez la de un hombre viejo que est\u00e1 a la orilla del fuego, volteando las tortillas: \u2018\u00bfTe acuerdas de cuando mataron a\u00a0<em>La Perra?\u2019\u00a0<\/em>Y aunque no lo creas, esa voz predomina en el coro, y es la del verdadero, la del \u00fanico solista en que creo, porque me habla desde lo m\u00e1s hondo de mi ser y de mi memoria. \u2018Ya mataron a\u00a0<em>La Perra,<\/em>\u00a0pero quedaron los perritos\u2026\u2019\u201d<\/p>\n<p>El rostro de Juan Rulfo se ensombrece, y se hace m\u00e1s el agua de su ternura, esa ternura que brota no sabemos de d\u00f3nde, entre sus p\u00e1ginas crueles. Porque Rulfo nos cuenta la miseria, la ignorancia y la crueldad con inesperada dulzura, que no excluye los toques de la gracia y la iron\u00eda. Por eso es un gran escritor, porque en \u00e9l desemboca una voz an\u00f3nima y concreta, que hace de su libro un fruto de \u00e1spera fragancia, henchido de savia popular.<\/p>\n<p>Para sacar provecho a Rulfo hay que escarbar mucho, como para buscar la ra\u00edz del chinchayote. Rulfo no crece hacia arriba, sino hacia adentro. M\u00e1s que hablar rumia su incesante mon\u00f3logo, en voz baja, masticando bien las palabras para impedir que salgan. Sin embargo, a veces salen. Y, entonces, Rulfo revive entre nosotros el procedimiento de ponerse a decir ingenuamente atrocidades, como un ni\u00f1o que repitiera las historias de una nodriza malvada. Todo empieza con la canci\u00f3n de la pitaya a la que Rulfo le tiene muy buena voluntad y le chispea en los ojos, verde, como la milpita tierna que a veces despunta all\u00e1, en la barranca de Apulco, donde se crio:\u00a0<q>En la c\u00e1rcel de Celaya \/ estuve preso y sin delito \/ por una infeliz pitaya \/ que pic\u00f3 mi pajarito; \/ mentira no le hice nada, \/ ya ten\u00eda su agujerito<\/q>.<\/p>\n<p>All\u00ed\u00a0<em>\u2019onde\u00a0<\/em>raya Rulfo, \u00bfqui\u00e9n raya?\u00a0<em>Naiden.\u00a0<\/em>Y \u00bfdespu\u00e9s de\u00a0<em>naiden?\u00a0<\/em>M\u00e1s\u00a0<em>naiden.\u00a0<\/em>Porque, as\u00ed como lo ven, todo engarru\u00f1ado y escu\u00e1lido, la mirada huidiza y desconfiada, Rulfo ha escrito dos libros:\u00a0<em>El llano en llamas\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Pedro P\u00e1ramo.\u00a0<\/em>Esas 325 p\u00e1ginas rayaron de una vez por todas la literatura mexicana.<\/p>\n<p>\u2013Juan, \u00bfpor qu\u00e9 cantas eso?<\/p>\n<p>\u2013Por infeliz.<\/p>\n<p>\u2013Infeliz la pitaya, \u00bfno, Juan?<\/p>\n<p>\u2013Tambi\u00e9n yo.<\/p>\n<p>\u2013Infeliz Pedro P\u00e1ramo, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2013Ese s\u00ed fue un desgraciado.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY Efr\u00e9n Hern\u00e1ndez?<\/p>\n<p>\u2013\u00c9se, lo sabes bien, ya muri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY Cleofas?<\/p>\n<p>\u2013Tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez?<\/p>\n<p>\u2013Muri\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 me lo preguntas, si ya lo sabes?<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY Al\u00ed Chumacero?<\/p>\n<p>\u2013Vive.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez?<\/p>\n<p>\u2013Tambi\u00e9n vive.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfVivo como t\u00fa o como yo?<\/p>\n<p>\u2013Como t\u00fa y yo.<\/p>\n<p>\u2013Como t\u00fa y yo no, Juan, porque no estamos vivos de la misma manera.<\/p>\n<p>\u2013Tienes raz\u00f3n, yo soy un pobre diablo.<\/p>\n<p>\u2013Me refer\u00eda a que t\u00fa eres un gran escritor.<\/p>\n<p>\u2013Pues yo siento que soy un pobre diablo, as\u00ed es el sentimiento que yo tengo, soy todo deprimido y marginado.<\/p>\n<p>\u2013Eres m\u00e1s ocurrente que eso, Juan.<\/p>\n<p>\u2013Eso s\u00ed, tengo mis ocurrencias. Pero lo que no me gusta es la gente, hablar en p\u00fablico, no me siento bien, nada bien. Me entra el p\u00e1nico, me deprimo mucho, por eso te digo que soy deprimido, me entra la depresi\u00f3n baja y siempre tengo la presi\u00f3n baja, entonces me entra una depresi\u00f3n m\u00e1s baja que la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1970, cuando le dieron a Rulfo el Premio Nacional de Literatura produjo con su voz cascada un discurso totalmente rulfiano: \u201cNo recuerdo por ahora qui\u00e9n dijo que el hombre era una pura nada. No algo, ni cualquier cosa, sino una pura nada. Y yo me siento as\u00ed en este instante; quiz\u00e1 porque conociendo lo flaco de mis limitaciones jam\u00e1s elabor\u00e9 un esp\u00edritu de confianza; jam\u00e1s cre\u00ed en el respeto propio.<\/p>\n<p><q>All\u00e1 en Comala he intentado sembrar uvas; no se dan. S\u00f3lo crecen arrayanes y naranjos; naranjos agrios y arrayanes agrios. A m\u00ed se me ha olvidado el sabor de las cosas dulces.<\/q><\/p>\n<p>Para eso de las entrevistas, Rulfo es como los arrayanes y los naranjos que se dan en Comala. Cuando le hice la primera pregunta, en enero de 1954, me qued\u00e9 media hora esperando la respuesta. Me miraba lastimosamente como miran esos perros a quienes se les saca una espina de la pata. Y al fin comenc\u00e9 a o\u00edr la voz de los que cultivan un pedazo de tierra seco y ardiente como un comal, \u00e1spero y duro como un pellejo de cava.<\/p>\n<p>Eso fue hace 70 a\u00f1os. Rulfo era gordito y a \u00e9l \u2013el \u00e1rbol escueto de\u00a0<em>El llano en llamas\u2013<\/em>\u00a0le gustaba mucho agarrarse de las ramas de los \u00e1rboles de la colonia Cuauht\u00e9moc. Despu\u00e9s se hizo famoso y eso ya no le gust\u00f3 ni tanto, porque la fama ataranta. Pero en esos a\u00f1os, cuando caminaba por las calles de T\u00edber, de Duero, de Ganges, Nazas y Guadalquivir (el FCE estaba en P\u00e1nuco), no se le ve\u00eda por ning\u00fan lado la tristeza. Al contrario, se re\u00eda hasta con el perro que va pasando. Adem\u00e1s, a \u00e9l lo segu\u00edan los perros, aquellos que dan aviso, los de\u00a0<q>\u00bfNo oyes ladrar a los perros?<\/q><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Rulfo, faro de la literatura mexicana Elena Poniatowska La primera parte de esta entrevista se public\u00f3 en\u00a0Exc\u00e9lsior\u00a0en enero de 1954. El llano en llamas\u00a0se public\u00f3 en 1953; dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (FCE) lanz\u00f3\u00a0Pedro P\u00e1ramo,\u00a0puntal de la literatura mexicana y universal. 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