{"id":35317,"date":"2024-01-11T13:59:29","date_gmt":"2024-01-11T19:59:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35317"},"modified":"2024-01-11T13:59:29","modified_gmt":"2024-01-11T19:59:29","slug":"yo-no-olvido-el-ano-viejo-por-sergio-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35317","title":{"rendered":"Yo no olvido el a\u00f1o viejo   Por Sergio Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Yo no olvido el a\u00f1o viejo<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Sergio Ram\u00edrez<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">En los a\u00f1os de\u00a0mi infancia las celebraciones de diciembre en Masatepe se agotaban con la Nochebuena, y aunque el peque\u00f1o \u00e1rbol de Navidad de material sint\u00e9tico sobreviv\u00eda hasta pasado el fin de a\u00f1o en una esquina de la sala, los 31 de diciembre nos \u00edbamos a la cama antes de la medianoche, y me despertaba al estallido de los cohetes que sonaban lejanos, viniendo de los barrios ind\u00edgenas de Jalata, Nimboja y Veracruz, mientras el resto del pueblo permanec\u00eda en silencio y a oscuras.<\/div>\n<p>O es que, quiz\u00e1s, de alguna casa donde celebraban \u2013pereque se llamaba entonces a las fiestas ruidosas\u2013 ven\u00eda la m\u00fasica de un tocadiscos que una y otra vez tocaba la cumbia\u00a0<em>El a\u00f1o viejo<\/em>, cantada por el vocalista tapat\u00edo Tony Camargo, \u201cAy, yo no olvido al a\u00f1o viejo \/ Porque me ha dejao\u2019 cosas muy buenas \/ Mira \/ Me dej\u00f3 una chiva, una burra negra \/ Una yegua blanca y una buena suegra\u201d, del colombiano Crescencio Salcedo, el campesino analfabeto que compuso otras joyas como \u201cLa m\u00facura que est\u00e1 en el suelo\u2026\u201d, que fue a dar a la voz de Benny Mor\u00e9, y \u201cSe va el caim\u00e1n, se va para Barranquilla\u2026\u201d, cantada por el inigualable bachiller Jos\u00e9 Mar\u00eda Pe\u00f1aranda, que elev\u00f3 las vulgaridades de palabra a la categor\u00eda de arte, baste recordar su c\u00e9lebre\u00a0<em>\u00d3pera del mondongo.<\/em><\/p>\n<p>No se pod\u00eda disputarle la preponderancia a la noche del 24 de diciembre en un pueblo peque\u00f1o, donde la tradici\u00f3n religiosa se impon\u00eda sobre las festividades profanas; y sobre todo en un hogar modesto como el m\u00edo, donde los recursos no alcanzaban para dos celebraciones rumbosas seguidas. Para la cena de Nochebuena un chompipe, el pavo ind\u00edgena, de primac\u00eda tradicional en Nicaragua ante de la moda importada del pavo gringo, que se criaba y alimentaba a lo largo del a\u00f1o en el patio de la casa, y cuando iba a ser sacrificado recib\u00eda como gracias final un trago de ron que se le administraba como parte de la ceremonia ritual, abri\u00e9ndole el pico en medio de aleteos de resistencia, sospecho que no con la intenci\u00f3n de hacer m\u00e1s llevadera su muerte, sino que para ablandarle la carne.<\/p>\n<p>Era una de las ocasiones en que mi madre entraba en la cocina, dotada de una estufa de hierro colado con horno y una chimenea que aventaba el humo oscuro por encima del techo, para dorar el chompipe y preparar el relleno, una rica mezcla barroca donde entra el pan rallado, la carne de cerdo, la mantequilla abundante, el dulce de rapadura, uvas y ciruelas pasas, aceitunas en salmuera, alcaparras y cebollas encurtidas, cuya receta Tulita, mi mujer, conserva en la memoria; la receta de su madre, pues hay una por cada familia nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Se cenaba el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o en mi casa de Masatepe, pero temprano, y el chompipe dejaba paso a un humilde nacatamal, que para m\u00ed era igual de suculento, la masa de ma\u00edz adobada con achiote y compuesta con carne de cerdo, papas, arroz, y otra vez las uvas y ciruelas pasas y las alcaparras, en su envoltorio de hojas de pl\u00e1tano, y que en nuestra temporada de Berl\u00edn en los a\u00f1os 70 Tulita sol\u00eda hacer, con mi modesta ayuda, en tributo a la nostalgia culinaria que siempre persigue a los exiliados, envolvi\u00e9ndolos en papel de aluminio, porque las hojas de pl\u00e1tano s\u00f3lo era posible conseguirlas rob\u00e1ndolas en el Botanischer Garten.<\/p>\n<p>Entonces en Europa lo latinoamericano era todav\u00eda ex\u00f3tico, y los alemanes se fascinaban con los ardides del realismo m\u00e1gico. Si ahora quisi\u00e9ramos celebrar el A\u00f1o Nuevo con nacatamales en Madrid, en este a\u00f1o tercero de nuestro segundo destierro, las hojas de pl\u00e1tano son f\u00e1ciles de conseguir en las tiendas de comestibles de los banglades\u00edes e hind\u00faes de Lavapi\u00e9s, o bien los nacatamales, clonados a la perfecci\u00f3n por manos nicarag\u00fcenses, se pueden encargar a domicilio.<\/p>\n<p>Nos fuimos a vivir a Costa Rica en 1964 despu\u00e9s de casarnos, y est\u00e1bamos de vacaciones en Masatepe cuando ocurri\u00f3 el terremoto que destruy\u00f3 Managua, reci\u00e9n pasada la medianoche del s\u00e1bado 23 de diciembre de 1972, 20 mil muertos, y el \u00e9xodo forzado de la poblaci\u00f3n entera.<\/p>\n<p>Masatepe comenz\u00f3 a llenarse de refugiados que acampaban en las aceras y en el atrio de la iglesia, deambulaban en el parque central y frente a la tienda de mi padre, que ocupaba la pieza esquinera de nuestra casa, una multitud como en las fiestas patronales s\u00f3lo que silenciosa y desconcertada; y no hubo celebraci\u00f3n navide\u00f1a, ni tampoco de A\u00f1o Nuevo, porque era un duelo, y a nadie se le ocurr\u00eda congregarse para festejar a la vista de tanta desgracia pase\u00e1ndose frente a las puertas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s un A\u00f1o Nuevo madrile\u00f1o sea sentarse frente al televisor para ver la celebraci\u00f3n de Puerta del Sol, y comerse mientras las uvas que ya vienen en cajitas de 12 unidades. Y quiz\u00e1s ser madrile\u00f1o signifique que cuando aterrizo en Barajas siento, de alguna manera, que estoy volviendo a casa.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.sergioramirez.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.sergioramirez.com<\/a><\/p>\n<p>Facebook:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/escritorsergioramirez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">escritorsergioramirez<\/a><\/p>\n<p>Twitter:\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/sergioramirezm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sergioramirezm<\/a><\/p>\n<p>Instagram:\u00a0<a href=\"https:\/\/instagram.com\/sergioramirezmercado\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sergioramirezmercado<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo no olvido el a\u00f1o viejo Sergio Ram\u00edrez En los a\u00f1os de\u00a0mi infancia las celebraciones de diciembre en Masatepe se agotaban con la Nochebuena, y aunque el peque\u00f1o \u00e1rbol de Navidad de material sint\u00e9tico sobreviv\u00eda hasta pasado el fin de a\u00f1o en una esquina de la sala, los 31 de diciembre nos \u00edbamos a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":35318,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-35317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35317"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35319,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35317\/revisions\/35319"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35318"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}