{"id":35368,"date":"2024-01-14T13:14:02","date_gmt":"2024-01-14T19:14:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35368"},"modified":"2024-01-14T13:14:02","modified_gmt":"2024-01-14T19:14:02","slug":"juan-gelman-llego-a-mexico-con-una-valijita-de-mano-la-acumulacion-tiene-razones-que-la-razon-ignora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35368","title":{"rendered":"Juan Gelman lleg\u00f3 a M\u00e9xico con una valijita de mano, la acumulaci\u00f3n, tiene razones que la raz\u00f3n ignora."},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\">Dos in\u00e9ditos de Juan Gelman<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">Juan Gelman, c. 1980; autor\u00eda sin identificar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"pie-foto\">Archivo Gelman-La Madrid<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col col1\">\n<div><\/div>\n<div class=\"credito-autor\">Alejandro Garc\u00eda Schnetzer<\/div>\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">En 2009 le pregunt\u00e9 a Juan Gelman en Buenos Aires si guardaba sus originales; neg\u00f3 sin pesar.<\/p>\n<p>Nos hab\u00edamos reunido para trabajar en la edici\u00f3n del libro\u00a0<em>Bajo la lluvia ajena\u00a0<\/em>en casa de Carlos Alonso, autor de las aguafuertes, y tuve curiosidad por la suerte de esos manuscritos fechados en 1980, durante su exilio en Roma.<\/p>\n<p>Una vez, Adolfo Gilly observ\u00f3 que Gelman siempre conserv\u00f3 ciertos h\u00e1bitos de la clandestinidad, como ir ligero de equipaje. Era as\u00ed literalmente.\u00a0<q>A M\u00e9xico lleg\u00f3 con una valijita de mano<\/q>, record\u00f3 Mara La Madrid, su compa\u00f1era durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os. La acumulaci\u00f3n, sin embargo, tiene razones que la raz\u00f3n ignora.<\/p>\n<p>En 2015 viaj\u00e9 de Barcelona a M\u00e9xico por pedido de Mara, a fin de revisar unas cajas con papeles y manuscritos de Gelman. Eran 12, sin contar otras tantas con documentos relativos a la b\u00fasqueda de Macarena, la nieta recuperada.<\/p>\n<p>Durante d\u00edas y noches, en duelo personal, revis\u00e9 miles de hojas con poemas, art\u00edculos, cartas, notas, entrevistas, traducciones \u2013de Brodsky, Auden, Cavalcanti, Catulo\u2013, correcciones de pruebas para imprenta en varios idiomas y apuntes sueltos de los \u00faltimos 40 a\u00f1os salvados por amigos y parientes.<\/p>\n<p>Aquel examen fue el primer paso de la investigaci\u00f3n sobre su obra in\u00e9dita y dispersa, que hoy incluye hasta una pieza breve para t\u00edteres.<\/p>\n<p>Al cumplirse 10 a\u00f1os de la muerte del poeta, copio aqu\u00ed, con el permiso de Mara, dos originales in\u00e9ditos que le\u00ed por entonces en M\u00e9xico, y fueron para m\u00ed un puente entre dos orillas.<\/p>\n<p class=\"sumario\">Formas<\/p>\n<p class=\"s-s\">fallecer\/ expirar\/<br \/>\nfenecer\/ finar\/ acabar\/ sucumbir\/<br \/>\nfaltar\/ caer\/ pasar\/ perecer\/<br \/>\nausentarse\/ palmar\/ espichar\/<br \/>\ndescinchar\/ irse\/ consumirse\/<br \/>\nacabarse\/ candirse\/ boquear\/ penar\/<br \/>\nterminar\/<br \/>\nestar en las \u00faltimas\/<br \/>\nestar con el alma entre los dientes\/<br \/>\ncon el alma en la boca\/<br \/>\ncon un pie en el hoyo o sepulcro\/<br \/>\nestar al cabo o muy al cabo\/<br \/>\nestar con la cadena en la mano\/<br \/>\npalpar la ropa\/ acabarse la vela\/<br \/>\nliar el petate\/ doblar la servilleta\/<br \/>\nentregarla\/ di\u00f1arla\/ ofrecerla\/<br \/>\nsoltar maleta\/ dar fin\/<br \/>\nsalir\/ salirse de esta piel\/ de este<br \/>\nmundo\/<br \/>\npasar a mejor vida\/ entregarse\/<br \/>\nestirar pata o piernas\/ hincar el pico\/<br \/>\ncaer en flor\/ quedarse en la estacada\/<br \/>\nrecomendar el alma\/ exhalar<br \/>\nel \u00faltimo suspiro\/ quedar seco\/<br \/>\nreventar como chinche\/ dar los tu\u00e9tanos\/<br \/>\nparar la embarcaci\u00f3n o chalupa\/<br \/>\ncrepar\/ dejarse ir\/<br \/>\ndarse vuelta como un pajarito\/<br \/>\npagar con el pellejo<br \/>\ntanta pasi\u00f3n o furia\/ tanta luz<\/p>\n<p>Par\u00eds\/ 24-4-83<\/p>\n<p class=\"sumario\">Una noche*<\/p>\n<p class=\"s-s\">Ser\u00edan las tres de la ma\u00f1ana. Sal\u00ed de la casa de un amigo y afuera estaba el pueblo, San Andr\u00e9s de Tonocatle o algo as\u00ed, en las afueras de M\u00e9xico DF, ya en el camino viejo a Cuernavaca. Yo estaba pasablemente borracho y enojado, no s\u00e9 con quien, muy probablemente conmigo mismo. As\u00ed que me fui y me largu\u00e9 a caminar, con la vaga \u2013y vana\u2013 idea de volverme a pie a casa en La Condesa, a kil\u00f3metros y kil\u00f3metros de all\u00ed. Hab\u00eda habido fiesta en el pueblo esa noche, pero de la fiesta s\u00f3lo quedaban algunos kioscos envueltos en tela de pl\u00e1stico. Y nadie en las calles de tierra. S\u00f3lo perros en grupo, que me ladraban amenazantes cuando me acercaba y se dispersaban a medida que les llegaba junto. A lo mejor mi furia los retroced\u00eda. Tom\u00e9 una piedra con la mano derecha cuando vi al final de una calle a una veintena de ellos que mostraban las fauces. No hubo necesidad de arrojarla. Me abrieron paso como si yo fuera la muerte. Hab\u00eda luna clara y silencio y nadie. Sub\u00ed cuestas, baj\u00e9 pendientes y no recuerdo haberme ca\u00eddo, pero de pronto sent\u00ed que no me sosten\u00edan las piernas. Ca\u00ed al suelo varias veces. Casi abandon\u00e9 la idea de seguir caminando, pens\u00e9 en tenderme a la vera de alguna casa para esperar el d\u00eda. Pero no quise. Golpee varias puertas de casas diseminadas que hab\u00eda por ah\u00ed. Me contestaron en dos: ped\u00ed tel\u00e9fono y no hab\u00eda. Ya estaba arrastrando la pierna derecha. En una casa, sin abrir la puerta, me dijeron hacia d\u00f3nde quedaba la carretera. Empec\u00e9 a ir hacia all\u00e1 y me volv\u00ed a caer sentado. Mi pierna izquierda andaba con problemas propios y no sosten\u00eda a la derecha. Me qued\u00e9 sentado, pues, mirando el pueblo, o las casas, la luna tranquila, los arbustos pocos, las luces del valle de M\u00e9xico en todo alrededor. Al fondo, el volc\u00e1n. Casi lloro de impotencia. Por no poder caminar. No sent\u00eda miedo. Hubiera saludado sin recelo a cualquier aparecido. Tampoco lo necesitaba. Lo \u00fanico que necesitaba era la carretera y volver. El pie derecho dol\u00eda mucho y empec\u00e9 un di\u00e1logo de uno con mi cuerpo. A ver qui\u00e9n pod\u00eda m\u00e1s. Si en ese momento aparec\u00eda el\u00a0<em>Chupacabras<\/em>\u00a0lo hubiera echado para no molestar nuestra conversaci\u00f3n. Volv\u00ed a caer sentado en victoria del cuerpo sobre m\u00ed y lo insult\u00e9 de arriba a abajo. Aprovech\u00e9 para putear a medio mundo, a ver si cansaba al cuerpo. Le orden\u00e9 que se levantara y me hizo caso. Ah\u00ed vi las luces de los coches que corr\u00edan por la carretera. Se lo dije al cuerpo y se anim\u00f3. Me acompa\u00f1\u00f3 hasta el asfalto. Eran las cinco de la ma\u00f1ana y yo estaba rendido. Pasaban taxis vac\u00edos que no iban a pararse a levantar a un desconocido que qui\u00e9n sabe. Me arrastr\u00e9 hasta la parada de un autob\u00fas y me sent\u00e9 en la vereda. Hab\u00eda un mexicano esper\u00e1ndolo y debe haber o\u00eddo lo que con el cuerpo nos dec\u00edamos.\u00a0<q>\u00bfQuiere un taxi?<\/q>, ofreci\u00f3. Claro que s\u00ed. Le hizo se\u00f1as a uno que pasaba y se detuvo. Conoc\u00eda al hombre y por eso me acept\u00f3. Volv\u00ed a casa y no recuerdo mucho de lo que convers\u00e9 con mi envoltura, como dec\u00edan los antiguos. S\u00e9 que la llamada alma se portaba de periodista y observaba con iron\u00eda, creo, la situaci\u00f3n. Ignoro qu\u00e9 \u00f3rdenes de dimensi\u00f3n se movieron en ese caso. Me recuerdo muy calmo, sentado por ca\u00eddo en el camino de tierra y pedregullo, mirando las luces del valle, la noche serena interrumpida por m\u00ed, que me ingresaba como parte de un milagro. El m\u00e9dico que revisaba despu\u00e9s mis dolores dijo que los huesos de mi pie derecho est\u00e1n sobrecargados por la edad y que de ah\u00ed ven\u00eda todo. Esos huesos saben m\u00e1s que yo de mi vejez y me dieron una noche de juventud que pude ser.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>M\u00e9xico, 10-6-96<\/p>\n<p>*<em>T\u00edtulo de la Redacci\u00f3n<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div id=\"interstitialdfpportadas\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos in\u00e9ditos de Juan Gelman Juan Gelman, c. 1980; autor\u00eda sin identificar. Archivo Gelman-La Madrid Alejandro Garc\u00eda Schnetzer La Jornada En 2009 le pregunt\u00e9 a Juan Gelman en Buenos Aires si guardaba sus originales; neg\u00f3 sin pesar. 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