{"id":35569,"date":"2024-01-28T12:03:03","date_gmt":"2024-01-28T18:03:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35569"},"modified":"2024-01-28T12:03:03","modified_gmt":"2024-01-28T18:03:03","slug":"jose-agustin-que-dejo-huella-honda-y-fecunda-recuerdo-su-risa-historias-que-nos-dejaron-mudos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35569","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Agust\u00edn, que dej\u00f3 huella honda y fecunda: \u00abRecuerdo su risa;  historias que nos dejaron mudos.\u201d"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">La cocina del alma de Jos\u00e9 Agust\u00edn<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Fabrizio Le\u00f3n Diez<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Recuerdo entra\u00f1able de un encuentro extraordinario, porque \u00e9l era extraordinario, con el gran Jos\u00e9 Agust\u00edn (1963-2024), que dej\u00f3 huella honda y fecunda: \u201cNo recuerdo de qu\u00e9 hablamos, obvio, pero s\u00ed su risa; estertores que nos provocaban mareos, historias que nos dejaron mudos.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">Cuando nacimos \u00e9l ya hab\u00eda publicado su primer libro, as\u00ed que cuando adultos fuimos a Jos\u00e9 Agust\u00edn ya le hab\u00edan pasado un chingo de cosas; los premios, becas, la c\u00e1rcel, sexo, pasiones, viajes, hijos, mujer, muertes, celos, hospitales, radio, televisi\u00f3n, cine, peri\u00f3dicos, dolores, famas y amarguras.<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora que muri\u00f3 la cr\u00f3nica de su agon\u00eda se asemejaba a las escenas protagonizadas por \u00e9l en una de sus tantas autobiograf\u00edas que firm\u00f3 como novelas.<\/p>\n<p align=\"left\">Narraciones alucinantes de Lucio, como hombre o Susana, como mujer, donde lo inesperado y normal se vuelve delirio, pesadilla o simplemente en un atardecer.<\/p>\n<p align=\"left\">Jos\u00e9 Agust\u00edn escribi\u00f3 nuestra biograf\u00eda y adelant\u00e1ndose a la posteridad, que bien la conoc\u00eda, dej\u00f3 rese\u00f1ado en papel pautado el\u00a0<i>soundtrack<\/i>\u00a0de esta pel\u00edcula que ahora que se fue, sabemos que es la realidad. La puta realidad.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>La cocina del alma<\/i>\u00a0la titul\u00f3 y la dej\u00f3 grabada en diez cap\u00edtulos. Un rocanrol dividido, como en sus libros, en t\u00edtulos que bien pueden ser el nombre de los discos, que ya no existen.<\/p>\n<p align=\"left\">Un d\u00eda nos recibi\u00f3 en Yautepec, dentro de su caba\u00f1a, donde escrib\u00eda. Hab\u00eda cumplido cincuenta a\u00f1os y lo entrevistamos para\u00a0<i>La Jornada.\u00a0<\/i>No recuerdo de qu\u00e9 hablamos, obvio, pero s\u00ed su risa; estertores que nos provocaban mareos, historias que nos dejaron mudos y humo de los mismos cigarros que fum\u00e1bamos; Alas azules, obvio.<\/p>\n<p align=\"left\">De all\u00ed se desprendieron, a\u00f1os despu\u00e9s, tres situaciones. La primera es que conocimos a sus hijos; uno nos diagnostic\u00f3 en su consultorio como neuropsiquiatra; el otro fue casi nuestro editor y el tercero se convirti\u00f3 en el DJ de la banda.<\/p>\n<p align=\"left\">La segunda situaci\u00f3n tiene que ver con Margarita, su pareja. Resulta que la hab\u00edamos mitificado porque el reportero poeta Javier Molina cont\u00f3 que en los a\u00f1os setenta Jose Agust\u00edn lo invit\u00f3 a viajar con LSD en su casa, y que al t\u00e9rmino de las sensaciones que produce el \u00e1cido, fue Margarita la que los hizo aterrizar en el jard\u00edn de la realidad cuando se les acerc\u00f3 y con su sonrisa les ofreci\u00f3 una roja manzana. La imagen, sin verla, la recuerdo ahora que los recuerdo en duelo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y la tercera situaci\u00f3n que se desprende de aquella visita a su casa en Cuautla es que asesinaron al reportero que lo entrevist\u00f3.<\/p>\n<p align=\"left\">Por aquel a\u00f1o de 1994 del siglo pasado se incubaba el hormiguero que ahora nos pica, como la historia de\u00a0<i>Cerca del fuego<\/i>, que Jos\u00e9 Agust\u00edn vislumbr\u00f3 en voz de Lucio, su personaje que en la calle de Ni\u00f1o perdido se encontr\u00f3 sin memoria.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">A Jos\u00e9 Agust\u00edn le debemos no escribir (y menos publicar) nuestras mamadas; es decir, cuando lo le\u00edmos nos dimos cuenta que ya \u00e9l hab\u00eda escrito lo que nosotros cre\u00edmos, y eso nos dio alivio; era extraordinario.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cocina del alma de Jos\u00e9 Agust\u00edn Fabrizio Le\u00f3n Diez Recuerdo entra\u00f1able de un encuentro extraordinario, porque \u00e9l era extraordinario, con el gran Jos\u00e9 Agust\u00edn (1963-2024), que dej\u00f3 huella honda y fecunda: \u201cNo recuerdo de qu\u00e9 hablamos, obvio, pero s\u00ed su risa; estertores que nos provocaban mareos, historias que nos dejaron mudos.\u201d Cuando nacimos \u00e9l [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":35570,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-35569","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35569","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35569"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35569\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35571,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35569\/revisions\/35571"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35570"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35569"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35569"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}