{"id":35665,"date":"2024-02-05T11:33:54","date_gmt":"2024-02-05T17:33:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35665"},"modified":"2024-02-05T11:33:54","modified_gmt":"2024-02-05T17:33:54","slug":"en-mentideros-de-la-memoria-de-gonzalo-celorio-encontramos-cronica-semblanzas-ensayos-articulos-apuntes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35665","title":{"rendered":"En \u00abMentideros de la memoria\u00bb de Gonzalo Celorio encontramos cr\u00f3nica, semblanzas, ensayos, art\u00edculos, apuntes."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">En la memoria de Gonzalo Celorio<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Marco Antonio Campos<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Gonzalo Celorio,<\/p>\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Guillermo Sologuren<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Este art\u00edculo comenta, con sabroso inter\u00e9s e inteligencia alerta, el libro \u2018Mentideros de la memoria\u2019, de Gonzalo Celorio (1948), catedr\u00e1tico de la UNAM, narrador, cr\u00edtico literario, historiador de la literatura y director de la Academia Mexicana de la Lengua y, entre otras distinciones, merecedor del Premio Xavier Villaurrutia 2022 por este libro.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">En el libro\u00a0<i>Mentideros de la memoria\u00a0<\/i>(Tusquets, 2022), con el que Gonzalo Celorio gan\u00f3 el premio Xavier Villaurrutia, encontramos un grupo de textos donde se combinan la cr\u00f3nica, semblanzas, ensayos, art\u00edculos, apuntes, an\u00e9cdotas\u2026 Me atraen del libro, por una parte, cuatro textos particularmente emotivos, y por otra, textos que develan y revelan hechos de la vida cultural que le toc\u00f3 vivir como funcionario de la UNAM y director del FCE, y los cuales busca tratar con la mayor objetividad posible.<\/p>\n<p align=\"left\">Especialmente dolorosos de los primeros son los del hijo de Jaime Sabines y la hija de Carlos Fuentes. Seis a\u00f1os antes de casarse, en 1947 Sabines tuvo un hijo con una trabajadora dom\u00e9stica al que bautizaron con su nombre: Jaime Sabines. Ya en su primera juventud, en los a\u00f1os de la preparatoria, a fines de la d\u00e9cada de los sesenta, cuando Jaime hijo y Gonzalo Celorio eran muy buenos amigos, aqu\u00e9l ten\u00eda mucho parecido con su padre, sobre todo la voz, y le gustaba decir en voz alta poemas o prosas. Ser hijo de Sabines a Jaime hijo lo enorgullec\u00eda y de alguna manera lo abrumaba, pero, sobre todo, se sent\u00eda aplastado por una precaria condici\u00f3n familiar y econ\u00f3mica que lo condenaba a vivir con un padrastro alcoh\u00f3lico y violento y cinco medios hermanos. El joven se fue hundiendo en el alcohol. En condiciones as\u00ed, alg\u00fan d\u00eda no se encuentra sentido a la vida. Una vez, en 1970, muy ebrio, al volver a Ciudad de M\u00e9xico en el coche con unos amigos desde Cuernavaca, abri\u00f3 la portezuela y se lanz\u00f3 al asfalto y un autob\u00fas le pas\u00f3 encima. En el entierro uno de los deudos era el poeta Jaime Sabines. quien, lejos del grupo, no dejaba de llorar hincado en el polvo. Celorio escribe que ignora si el poeta escribi\u00f3 algo sobre \u201cel menor Sabines\u201d. Y s\u00ed. En su libro\u00a0<i>Maltiempo<\/i>\u00a0(1973), en uno de los poemas en prosa finales, leemos: \u201cDesde la muerte de mi hijo Jaime, de 22 a\u00f1os, no he querido hablar m\u00e1s de la muerte. En esos d\u00edas escrib\u00ed un poema de ocho o diez cuartillas, pero lo hice trizas y lo arroj\u00e9 a la calle. No es posible pasarse la vida hablando de los muertos. Estoy harto. Me da verg\u00fcenza.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">En el texto sobre la tr\u00e1gica suerte de la joven Natasha, lo que m\u00e1s conmueve es c\u00f3mo Celorio hace sentir indirectamente todo el dolor de Carlos Fuentes y Silvia Lemus por su hija. Celorio hace un apunte con v\u00edvidas l\u00edneas de la \u00fanica vez que vio a la muchacha en una cena en el restaurante San \u00c1ngel Inn, y relata luego la ma\u00f1ana de agosto de 2005 cuando la velaron en casa de los Fuentes y la noche de la misa en la iglesia c\u00e9ntrica de Santo Domingo. Un grupo de amigos despu\u00e9s de la misa se fue a cenar luego con Fuentes y su esposa Silvia al restaurante del Hotel Sheraton de la Alameda. Lo que m\u00e1s angustia al final es la atm\u00f3sfera silenciosa del grupo que impon\u00eda la desdicha ajena\u2026 hasta romperse por una solicitud verbal de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez al capit\u00e1n de meseros.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>Luis Rius, Carlos Fuentes,\u00a0Tito Monterroso y\u00a0<i>Pedro P\u00e1ramo<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">S\u00f3lo convers\u00e9\u00a0brevemente un par de veces con Luis Rius en los a\u00f1os setenta fuera de las aulas de la facultad de Filosof\u00eda y Letras. Alto delgado, elegante, ten\u00eda trato de caballero y respiraba bondad, igual que un buen n\u00famero de los transterrados republicanos que trat\u00e9 menos o m\u00e1s en mi juventud o madurez (Joaqu\u00edn D\u00edez-Canedo, Juan Rejano, Ram\u00f3n Xirau, Paco Ignacio Taibo I). La emotiva semblanza de Celorio del que fue su maestro y amigo, \u201cLuis Rius: un coraz\u00f3n desarraigado\u201d, est\u00e1 henchida de ternura y melancol\u00eda. El autor recuerda las clases de Rius de literatura castellana medieval y su \u00e9xito envidiable con las estudiantes, que no dejaban de suspirar cuando Rius (les) le\u00eda, romances, sonetos, coplas, villancicos\u2026 \u201cY en esa l\u00ednea divisoria entre la poes\u00eda y la erudici\u00f3n, caminaba con asombroso equilibrio.\u201d Celorio reproduce de la poes\u00eda de Rius, seg\u00fan la ocasi\u00f3n, versos y pasajes leves y hondos. A ambos los un\u00eda asimismo el fervor por el tablao flamenco. Rius, por dem\u00e1s, era marido de la bailarina torreonense Pilar Rioja. Rius muri\u00f3 a los cincuenta y cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"left\">Asimismo escritas con coraz\u00f3n de amigo y con admiraci\u00f3n por las lecciones de brevedades narrativas, son las p\u00e1ginas dedicadas a Tito Monterroso. El final del texto parece una broma negra dictada por una realidad que copi\u00f3 la literatura.<\/p>\n<p align=\"left\">De los textos que nos develan o revelan algo sobre la vida literaria est\u00e1, por ejemplo, aquel que se dio cuando fue director del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica a principio del milenio. Celorio, junto con Hern\u00e1n Lara Zavala, quien era gerente de producci\u00f3n, trataron de muy buena fe recuperar los libros de Juan Rulfo para la ic\u00f3nica editorial mexicana. Hicieron cita con la familia y con el dif\u00edcilmente, espinosamente tratable arquitecto V\u00edctor Jim\u00e9nez, presidente de la Fundaci\u00f3n, quien, como detalla Celorio, \u201cno s\u00f3lo velaba por los derechos de autor que usufructuaba la familia, sino que sancionaba, hasta donde le era posible, las publicaciones referidas a la vida y a la obra del escritor\u201d. El FCE guardaba los mecamanuscritos de\u00a0<i>El Llano en llamas<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Pedro P\u00e1ramo<\/i>. En la tensa pl\u00e1tica con la familia y con el arquitecto Jim\u00e9nez, Celorio se lo coment\u00f3. Se le repuso que negociar\u00edan los libros despu\u00e9s de que les devolvieran los documentos, que, como consult\u00f3 Celorio con el abogado Serrano Migall\u00f3n, experto en derechos de autor, pertenec\u00edan por ley a la familia. Con toda honradez los devolvi\u00f3. Despu\u00e9s, de parte de la Fundaci\u00f3n Rulfo, hubo s\u00f3lo silencio. Lo enga\u00f1aron.<\/p>\n<p align=\"left\">Yo escrib\u00ed un art\u00edculo en\u00a0<i>La Jornada Semanal<\/i>\u00a0el 19 de octubre de 2003, en el que, salvo m\u00ednimos detalles, relataba que Al\u00ed Chumacero, desde 1972, me dijo que apenas hab\u00eda corregido l\u00edneas o pasajes de\u00a0<i>Pedro P\u00e1ramo.<\/i>\u00a0Debo a mi vez corregirme y decir que hizo una enmienda important\u00edsima: muy probablemente tach\u00f3 Al\u00ed la l\u00ednea final. Esa p\u00e1gina ya la conocen desde hace tiempo escritores e investigadores. Mi gran amigo Hern\u00e1n Lara Zavala, que estaba en producci\u00f3n del FCE, es decir, fue parte y testigo, me mand\u00f3 este mensaje donde me escribe sobre lo tachado en el manuscrito y que era un final cacof\u00f3nico con una serie de palabras que tronaban con la letra p:<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Lo que Al\u00ed tach\u00f3 (sin conmiseraci\u00f3n) era la frase final:<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cSe apoy\u00f3 en los brazos de Damiana Cisneros e hizo el intento de caminar. Despu\u00e9s de unos cuantos pasos cay\u00f3 suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe en seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un mont\u00f3n de piedras.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201d<b>Y junto a la Media Luna qued\u00f3 para siempre aquel desparramadero de piedras que fue Pedro P\u00e1ramo.\u201d<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">A\u00f1ade el corrector del FCE con propia graf\u00eda: \u201cCap\u00edtulo final de Pedro P\u00e1ramo, novela pr\u00f3xima a salir en\u00a0<i>nuestra<\/i>\u00a0colecci\u00f3n LETRAS MEXICANAS\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Hasta aqu\u00ed el mensaje.<\/p>\n<p align=\"left\">El p\u00e1rrafo rectificado por Rulfo qued\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n<p align=\"left\">Se apoy\u00f3 en los brazos de Damiana Cisneros e hizo el intento de caminar. Despu\u00e9s de unos cuantos pasos cay\u00f3 suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe en seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un mont\u00f3n de piedras.<\/p>\n<p align=\"left\">Como se ve, el corrector tach\u00f3 la frase final. Gracias probablemente a la observaci\u00f3n, lo convirti\u00f3 Rulfo en un final de excelencia: gan\u00f3 Rulfo y ganaron todos los lectores. Pero en el remot\u00edsimo caso de que no hubiera sido Al\u00ed, quien lo hubiera hecho hizo un gran favor a la literatura mexicana.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>De plagios, coloquios y discursos<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Celorio fue amigo\u00a0del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique. Lo recuerda como un conversador que convert\u00eda el di\u00e1logo en un agradable soliloquio, que ten\u00eda mucho sentido del humor, e igual que su maestro Oscar Wilde, era un magn\u00edfico mentiroso. El mismo Bryce, a quien en el declive de su vida y de su notable narrativa le dieron el premio de la FIL Guadalajara de Literatura en 2012, ten\u00eda \u00e9ticamente un impedimento moral y literario: a fines de la primera d\u00e9cada del siglo, Bryce hab\u00eda plagiado veintitantos art\u00edculos. Despu\u00e9s del otorgamiento fue en M\u00e9xico un esc\u00e1ndalo de meses. Creo, como escrib\u00ed entonces, que el premio fue un gran error tanto del jurado como de las autoridades de la FIL. El monto era de 150 mil d\u00f3lares. Jos\u00e9 Emilio Pacheco y Fernando del Paso censuraron tambi\u00e9n el premio a Bryce y Juan Villoro escribi\u00f3, si mal no recuerdo, tres art\u00edculos. Bryce atac\u00f3 a lo loco, sin dar en ning\u00fan blanco, a quienes lo criticaban, hasta llegar al disparate: quienes lo atacaban eran de extrema derecha. Peor: para que no viniera a Guadalajara a la ceremonia las autoridades de la FIL le llevaron el dinero a Lima. \u201cComo si se avergonzaran\u201d, escribi\u00f3 entonces Juan Villoro. Reflexionando acerca de los plagios de Bryce, Celorio hace al final de su art\u00edculo una diferencia entre la mentira y el enga\u00f1o, tomando palabras del propio Bryce, y lapidariamente, no sin dolor por el amigo, concluye dici\u00e9ndole: \u201cLos art\u00edculos que publicaste como propios sin ser tuyos son un enga\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">Otro art\u00edculo pol\u00e9mico muy interesante es sobre el famoso Coloquio de Invierno de 1992 donde expone la posici\u00f3n del Rector Jos\u00e9 Sarukh\u00e1n ante los reclamos de Octavio Paz y Enrique Krauze, en el cual defendi\u00f3 la pluralidad de la UNAM.<\/p>\n<p align=\"left\">Admirador desde siempre de los cuentos y de\u00a0<i>Rayuela<\/i>\u00a0de Julio Cort\u00e1zar, que es el escritor a quien m\u00e1s le debe en su literatura y en su vida, cuenta en su art\u00edculo \u201cLa cama de Cort\u00e1zar\u201d, en medio de una breve e intensa historia sentimental con una francesa, las vicisitudes de c\u00f3mo conoci\u00f3 en Par\u00eds las casas del argentino, pero sobre todo en la que vivi\u00f3 diez a\u00f1os, entre 1967 y 1978, con la lituana Ugn\u00e9 Karvelis en la Rue de Savoie # 19, y d\u00f3nde ambiguamente, entre un tal vez y otro tal vez, en esa cama, absolutamente ebrio, deja entrever que tal vez se acost\u00f3 con Fran\u00e7oise.<\/p>\n<p align=\"left\">Tendr\u00edamos que irnos al siglo XIX, y a\u00fan all\u00ed tengo mis dudas, para encontrar un presidente mexicano como Vicente Fox, con esa incontinencia verbal, donde se mezclan la sandez y la ignorancia. Algo que ignor\u00e1bamos es que quien escribi\u00f3 el famoso discurso inaugural que Vicente Fox dio\u00a0en Valladolid, Espa\u00f1a, en 2001, en el II Congreso Internacional de la Lengua Espa\u00f1ola, fue el propio Celorio a petici\u00f3n de Alfonso Durazo. Fue de Fox acaso su primera bufonada internacional de alto calibre. Es la alocuci\u00f3n en la cual confundi\u00f3 el nombre y el apellido Borges, llam\u00e1ndolo Jos\u00e9 Luis Borgu\u00e9s, ante la alarma de los acad\u00e9micos de veintid\u00f3s pa\u00edses y dem\u00e1s asistentes. \u201cHacer un Fox\u201d se volvi\u00f3 desde entonces una manera de calificar una pifia por falta de conocimiento o sobrada ignorancia, como ocurri\u00f3 con los cinco libros que nunca pudo citar Pe\u00f1a Nieto en la FIL Guadalajara en diciembre de 2011. Al principio de su texto (\u201cEl discurso deso\u00eddo\u201d), Celorio exclama: \u201c\u00a1Por mi madre que el discurso no era malo!\u201d, y a continuaci\u00f3n lo reproduce. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? Luego del rid\u00edculo internacional de Fox, supone Celorio, hab\u00eda que buscar un culpable. El chivo expiatorio fue \u00e9l: le pidieron la renuncia de la direcci\u00f3n del FCE.<\/p>\n<p align=\"left\">En esencia el libro lo forman, en su mayor\u00eda, espl\u00e9ndidos recortes autobiogr\u00e1ficos que, me parece, podr\u00edan ser un adelanto de unas v\u00edvidas Memorias.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la memoria de Gonzalo Celorio Marco Antonio Campos Gonzalo Celorio, Guillermo Sologuren Este art\u00edculo comenta, con sabroso inter\u00e9s e inteligencia alerta, el libro \u2018Mentideros de la memoria\u2019, de Gonzalo Celorio (1948), catedr\u00e1tico de la UNAM, narrador, cr\u00edtico literario, historiador de la literatura y director de la Academia Mexicana de la Lengua y, entre otras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":35666,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-35665","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35665","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35665"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35665\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35667,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35665\/revisions\/35667"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35665"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}