{"id":35749,"date":"2024-02-13T13:13:37","date_gmt":"2024-02-13T19:13:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35749"},"modified":"2024-02-13T13:13:37","modified_gmt":"2024-02-13T19:13:37","slug":"la-reciente-valorizacion-de-las-artistas-surrealistas-incluye-la-primera-retrospectiva-dedicada-a-la-italiana-bona-tibertelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35749","title":{"rendered":"La reciente valorizaci\u00f3n de las artistas surrealistas incluye la primera retrospectiva dedicada a la italiana Bona Tibertelli"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\">Bona de Mandiargues, p\u00e1gina poco valorada del v\u00ednculo art\u00edstico entre M\u00e9xico y Europa<\/div>\n<div class=\"sumarios\">\n<p>Dentro de la actual etapa de revaluaci\u00f3n de las surrealistas, el Museo Nivola de Orani, en Cerde\u00f1a, monta una retrospectiva de la pintora italiana<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"credito-autor\">Alejandra Ortiz Casta\u00f1ares<\/div>\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">Nuoro.<\/p>\n<p class=\"s-s\">La reciente valorizaci\u00f3n de las artistas surrealistas incluye la primera retrospectiva dedicada a la italiana Bona Tibertelli (1926-2000). El Museo Nivola de Orani, en la isla de Cerde\u00f1a, es el anfitri\u00f3n y remedia el vac\u00edo cr\u00edtico y expositivo posterior a su muerte, a lo largo de 70 obras que recorren 40 a\u00f1os de actividad.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n, que permanecer\u00e1 hasta el 5 de marzo, se titula\u00a0<em>Bona de Mandiargues: Rehacer el mundo,<\/em>\u00a0y est\u00e1 curada por Giuliana Altea, Antonella Camarda, Luca Cheri y Caterina Ghisu.<\/p>\n<p>Altea, presidenta de la Fundaci\u00f3n Nivola y profesora de la Universidad de Sassari, en di\u00e1logo con\u00a0<em>La Jornada<\/em>\u00a0explica que la muestra se realiz\u00f3 en Cerde\u00f1a, porque ah\u00ed vive Sybille (1967), \u00fanica hija de Bona y Andr\u00e9 Pieyre de Mandiargues, quien resguarda gran parte de la obra y el archivo de la pintora.<\/p>\n<p>Nacida en Roma en 1926, Bona Tibertelli creci\u00f3 cerca de M\u00f3dena, en el norte de Italia. Tuvo una infancia\u00a0<q>aventurada y violenta, lo cual le gener\u00f3 turbaciones permanentes en su vida<\/q>, se\u00f1ala Giuliana Altea. La novela p\u00f3stuma\u00a0<em>Vivre en herbe (Vivir en la hierba),\u00a0<\/em>publicada en 2001, relata su infancia.<\/p>\n<p>La admiraci\u00f3n por su t\u00edo Filippo de Pisis (1896-1956), pionero del arte metaf\u00edsico, guio a Bona al arte, por lo que se traslad\u00f3 a Venecia, donde frecuent\u00f3 la Academia de Bellas Artes. En 1947, en Par\u00eds, dio inicio a su carrera art\u00edstica con De Pisis, quien la introdujo en los c\u00edrculos intelectuales, donde conoci\u00f3 a notables figuras como el escritor franc\u00e9s Andr\u00e9 Pieyre de Mandiargues, con quien se cas\u00f3 en 1950, adopt\u00f3 su apellido y se integr\u00f3 al c\u00edrculo surrealista parisino.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una larga relaci\u00f3n con Octavio Paz, se divorci\u00f3 de Andr\u00e9 en 1961, cuando inici\u00f3 un romance con el artista Francisco Toledo. En 1967, despu\u00e9s de la definitiva ruptura con el grabador, se cas\u00f3 por segunda vez con De Mandiargues.<\/p>\n<p>\u201cDe Pisis introdujo a Bona no s\u00f3lo en la pintura de Giorgio de Chirico, sino en el arte medieval y renacentista italiano. En obras de los primeros a\u00f1os 50, como\u00a0<em>La b\u00f3veda\u00a0<\/em>y\u00a0<em>El gran nasicornio,<\/em>\u00a0en l\u00ednea con la metaf\u00edsica, Bona yuxtapone objetos heterog\u00e9neos, como una ni\u00f1a diminuta junto a inmensos motivos naturales, obras que Alain Jouffroy llam\u00f3 \u2018Alicia en el pa\u00eds de los monstruos\u2019. La minucia de su pintura pudo deb\u00e9rsela, en parte, a su querida amiga Leonor Fini\u201d, se\u00f1ala Altea.<\/p>\n<p>Bona colabor\u00f3 con Sandro Zanotto en la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma de diversos escritos de su t\u00edo, como\u00a0<em>Ver-Vert\u00a0<\/em>(1984), diario romano donde \u00e9l acepta su homosexualidad.<\/p>\n<p class=\"sumario\">Ensamblajes textiles<\/p>\n<p class=\"s-s\">Al morir De Pisis, su sobrina se adentra en la abstracci\u00f3n y se interesa por la gestualidad libre y la experimentaci\u00f3n de materiales del arte informalista, sobre todo por Alberto Burri. Altea recuerda c\u00f3mo un\u00a0<q>conducto para conocer a Burri pudo ser Pieyre, tambi\u00e9n cr\u00edtico de arte consagrado, quien dedic\u00f3 un ensayo al italiano en aquellos a\u00f1os<\/q>.<\/p>\n<p>Sus pinturas de ese tiempo son mat\u00e9ricas y reproducen texturas, como\u00a0<em>Violaci\u00f3n de la sepultura\u00a0<\/em>(1959), donde se vislumbra una especie de hilo amarillo que une dos franjas abiertas y replica su nueva t\u00e9cnica, el\u00a0<em>assemblage,\u00a0<\/em>su\u00a0<q>marca de f\u00e1brica<\/q>, donde aplica al lienzo, telas recortadas y cosidas.\u00a0<em>Toro nupcial\u00a0<\/em>(1958) es ejemplo de una obra entre abstracta y figurativa.<\/p>\n<p>Altea resalta de qu\u00e9 manera Bona \u201credescubre su inclinaci\u00f3n narrativa al incorporar im\u00e1genes simb\u00f3licas y fant\u00e1sticas, como en\u00a0<em>Tr\u00edptico del nacimiento\u00a0<\/em>(1965), una de sus obras m\u00e1s importantes. Al principio, tomaba las telas de trajes del marido, aunque despu\u00e9s las recog\u00eda de los deshechos de las tipograf\u00edas del Marais en Par\u00eds, donde viv\u00eda. En otras obras mezcl\u00f3 los textiles y pintura\u201d.<\/p>\n<p>Se interes\u00f3 tambi\u00e9n por el arte de Enrico Baj (1924-2003), quien trabaj\u00f3 con textiles y que fue, junto con Bona, uno de los pocos artistas italianos cercanos al surrealismo al plasmar su retrato en\u00a0<em>Monsieur Teste<\/em>\u00a0(1974), de Valery.<\/p>\n<p>Giuliana Altea especifica que se cuentan unas 700 obras de su producci\u00f3n y que prepara, junto con Camarda, la primera monograf\u00eda de la artista. Destaca de qu\u00e9 forma Bona \u201caltern\u00f3 fases de actividad fren\u00e9tica y de inmovilidad debido a fuertes crisis sic\u00f3ticas. Explor\u00f3 la dimensi\u00f3n de la locura en su arte, que consider\u00f3, seg\u00fan sus palabras, \u2018algo sublime, heroico, verdaderamente rebelde contra la sociedad\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Bona forma parte de la segunda generaci\u00f3n de mujeres surrealistas (1945-1966), \u00e9poca que, seg\u00fan Altea,\u00a0<q>experimenta una revaluaci\u00f3n, ya que ha quedado en la penumbra en comparaci\u00f3n con el periodo inicial del movimiento. En esta segunda etapa, emerge la notable contribuci\u00f3n de las artistas al surrealismo<\/q>.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Arcane 17\u00a0<\/em>(1945), Andr\u00e9 Breton marc\u00f3 la importancia de la mujer como fuerza vital para la regeneraci\u00f3n de la humanidad. Adem\u00e1s, muestra inter\u00e9s en la dimensi\u00f3n oculta y fant\u00e1stica, al explorar el totemismo animal. En sinton\u00eda con estas ideas, la artista adopt\u00f3 el caracol como s\u00edmbolo conciliador de opuestos en sus obras a partir de los a\u00f1os 70, tema que Italo Calvino deline\u00f3 en una exposici\u00f3n de la artista en Roma, en 1973.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\"><em>El canto de la creaci\u00f3n, <\/em>1975, de Bona de Mandiargues. \u00d3leo sobre tela, 160 x 110 cm.<\/div>\n<\/div>\n<p>La pintora conoci\u00f3 M\u00e9xico, donde pas\u00f3 largos periodos y expuso en tres ocasiones. La primera, por invitaci\u00f3n de Paz en la galer\u00eda Antonio Souza, en 1958, impulsora del llamado movimiento de la Ruptura. Al a\u00f1o siguiente, en este mismo espacio, el entonces adolescente Toledo expuso por primera vez, estrenando su carrera art\u00edstica.<\/p>\n<p>Paz present\u00f3 la exposici\u00f3n y describi\u00f3 el arte de Bona como\u00a0<q>p\u00e1jaro de dos cabezas, como los chinos simbolizan el amor<\/q>: una dualidad compuesta de fuego, activa, y la otra inm\u00f3vil. La primera, conductora de una metamorfosis de las formas, donde, seg\u00fan Paz, al\u00a0<q>creer tocar un cuerpo, tocamos una cascada de llamas<\/q>, mientras la otra nos sumerge en una\u00a0<q>tierra mineral del sue\u00f1o sin sue\u00f1o<\/q>.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, De Mandiargues present\u00f3 una exposici\u00f3n de Bona en Par\u00eds, que describi\u00f3 como pintura dual de\u00a0<q>fuego y noche<\/q>, tr\u00e1gica, no pesimista, y la sintetiz\u00f3 como\u00a0<q>pintura elizabethiana<\/q>.<\/p>\n<p class=\"sumario\"><em>M\u00e9nage \u00e0 quatre<\/em><\/p>\n<p class=\"s-s\">Guillermo Sheridan, en\u00a0<em>Los idilios salvajes\u00a0<\/em>(Era, 2016), tercer volumen de la biograf\u00eda de Paz, narra detalladamente la apasionada y lacerante relaci\u00f3n del poeta con Bona, que se complic\u00f3 cuando ella se enamor\u00f3 de Toledo, en 1961. Despu\u00e9s de que ella lo alcanzara en India en 1963, donde era embajador, terminaron su relaci\u00f3n, y Paz llev\u00f3 a cabo una\u00a0<em>damnatio memoriae,\u00a0<\/em>eliminando incluso las dedicatorias de sus libros.<\/p>\n<p>Bona era 15 a\u00f1os mayor que Toledo; desempe\u00f1\u00f3 un papel preponderante en su apoyo, aprovechando las conexiones con Andr\u00e9 y Paz. Altea se\u00f1ala que,\u00a0<q>a trav\u00e9s de las cartas, sabemos que Bona solicit\u00f3 a Octavio Paz que ayudara a Toledo en aspectos como encontrar alojamiento, promover su obra mediante rese\u00f1as cr\u00edticas y establecer contactos con galer\u00edas. Adem\u00e1s, se ha dicho que Bona aconsej\u00f3 al artista oaxaque\u00f1o que enfatizara su identidad ind\u00edgena, incluyendo los cambios en su vestimenta, que Paz tanto critic\u00f3<\/q>.<\/p>\n<p>Paz y Toledo tuvieron una relaci\u00f3n crispada. Mientras el primero\u00a0<q>nunca encontr\u00f3 media hora para escribir sobre Toledo<\/q>\u00a0y \u00e9ste lo llamaba el insecto, De Mandiargues consider\u00f3 al juchiteco\u00a0<q>uno de los m\u00e1s fecundos creadores de im\u00e1genes que la historia del arte jam\u00e1s hab\u00eda conocido<\/q>.<\/p>\n<p>En 1964, Andr\u00e9 Pieyre escribi\u00f3 para la prestigiosa revista\u00a0<em>XXe si\u00e8cle\u00a0<\/em>uno de los textos m\u00e1s populares y reproducidos sobre Toledo, el cual se incluy\u00f3 en la gran retrospectiva del Museo de Arte Moderno de M\u00e9xico, y donde lo defin\u00eda como\u00a0<q>mago de la forma<\/q>, que transforma en frescura y novedad todo lo que crea. Esa facultad, seg\u00fan el escritor, era herencia del legado de su pueblo y de las tradiciones prehisp\u00e1nicas.<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre Bona y Andr\u00e9 fue permanente; ten\u00edan una relaci\u00f3n abierta, ya que Pieyre tambi\u00e9n manten\u00eda amor\u00edos con otras mujeres, como la poeta surrealista Joyce Mansour, quien empuj\u00f3 a Bona al divorcio, cuando a su vez \u00e9sta ten\u00eda un largo romance con Paz.<\/p>\n<p>La entrevistada subraya que \u201cel matrimonio con Andr\u00e9 Pieyre tuvo importantes repercusiones en el \u00e1mbito art\u00edstico para ambos. Ella represent\u00f3 a muchas de las hero\u00ednas de su marido, empezando por la protagonista de la novela\u00a0<em>Le lis de mer (El lirio de mar),\u00a0<\/em>de 1956, ambientada en Siniscola, Cerde\u00f1a, aldea remota donde pasaban sus vacaciones. Por su parte, ella le inculc\u00f3 su amor por el mundo natural, comenzando por los insectos, que adoraba\u201d.<\/p>\n<p>Con Toledo la relaci\u00f3n fue pasional y borrascosa. Tras el regreso de Bona a M\u00e9xico, en 1966, ella expuso por segunda vez en la galer\u00eda de Souza\u00a0<em>El hombre y su forro.\u00a0<\/em>Ese a\u00f1o rompieron definitivamente, lo que inspir\u00f3 a ella el cuento\u00a0<em>La cafarde (La cucaracha,\u00a0<\/em>1966).<\/p>\n<p>Altea recuerda que a pesar de ello \u201cmantuvieron una amistad permanente. Para Bona fue el amor de su vida. En la autobiograf\u00eda\u00a0<em>Bonaventure\u00a0<\/em>(1977), escribe:\u00a0<q>Toledo &#8211; palabra m\u00e1gica, palabra que puede significar el universo<\/q>.<\/p>\n<p>Varias obras de Bona que se exhiben en el Nivola de Orani reflejan un v\u00ednculo evidente con Toledo, como se observa en\u00a0<em>Historia de familia\u00a0<\/em>(1967), donde representa una tehuana, y le dedica el cuadro de estilo metaf\u00edsico\u00a0<em>El gallo Toledo\u00a0<\/em>(1975).<\/p>\n<p>Ambos hicieron una pintura poblada de criaturas quim\u00e9ricas, exploraron t\u00e9cnicas diversas, se interesaron por el arte primitivo y espont\u00e1neo de Jean Dubuffet (1901- 1985), pero, sobre todo, realizaron pintura er\u00f3tica. Cabe recordar al respecto el cortometraje de Walerian Borowczyk titulado\u00a0<em>Escargot de Venus: La excentricidad cinematogr\u00e1fica\u00a0<\/em>(1975), realizado con dibujos de Bona, disponible en Youtube.<\/p>\n<p>La \u00faltima muestra de Bona en M\u00e9xico fue en la galer\u00eda Arvil en 1980. En entrevista, Armando Colina afirma que\u00a0<q>fue un fracaso, nadie fue a verla y estaba muy desconcertada. El \u00fanico que adquiri\u00f3 una obra fue Marcos Micha<\/q>. Altea se\u00f1ala al respecto que esto fue el resultado de \u201cla hostilidad de Paz y del c\u00edrculo de su revista,\u00a0<em>Vuelta\u201d.<\/em><\/p>\n<p>La obra de Bona abre una p\u00e1gina in\u00e9dita en la historia del surrealismo y de las relaciones art\u00edsticas entre la cultura mexicana y europea, que se espera sea profundizada y valorada.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div id=\"interstitialdfpportadas\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bona de Mandiargues, p\u00e1gina poco valorada del v\u00ednculo art\u00edstico entre M\u00e9xico y Europa Dentro de la actual etapa de revaluaci\u00f3n de las surrealistas, el Museo Nivola de Orani, en Cerde\u00f1a, monta una retrospectiva de la pintora italiana Alejandra Ortiz Casta\u00f1ares La Jornada Nuoro. 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