{"id":35941,"date":"2024-02-27T12:38:21","date_gmt":"2024-02-27T18:38:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35941"},"modified":"2024-02-27T12:38:21","modified_gmt":"2024-02-27T18:38:21","slug":"la-obra-de-marco-antonio-campos-es-concebida-como-un-viaje-hacia-sitios-donde-la-imaginacion-suele-anticiparse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=35941","title":{"rendered":"La obra de Marco Antonio Campos es concebida como un viaje, hacia sitios donde la imaginaci\u00f3n suele anticiparse"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">La poes\u00eda y el viaje: 75 a\u00f1os de Marco Antonio Campos<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Hombre de letras vers\u00e1til y riguroso, Marco Antonio Campos (CDMX, 1949) ha sido y es narrador, ensayista, traductor, promotor cultural, editor, funcionario universitario y cr\u00edtico literario, pero sobre todo poeta. Este art\u00edculo presenta los rasgos esenciales de una vida dedicada a la \u201cin\u00fatil\u201d y tan necesaria poes\u00eda, celebra su cumplea\u00f1os setenta y cinco e invita a leer &#8216;Poes\u00eda reunida&#8217; (1970-1996) y &#8216;El forastero en la tierra&#8217; (1970-2004).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>Yo soy Marco Antonio, hijo de Ricardo y Raquel, y nac\u00ed en la Ciudad de M\u00e9xico una noche del b\u00e1rbaro febrero, con la vista en el mayo abrasador y en las monta\u00f1as del sur. Y apost\u00e9 por la poes\u00eda y el \u00e1ngel.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">MAC<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\">La obra po\u00e9tica de Marco Antonio Campos (MAC, 23 de febrero de 1949) es concebida como un viaje, un desplazamiento hacia sitios donde la imaginaci\u00f3n suele anticiparse para dejar rastros, signos de una presencia a menudo alimentada por lecturas y charlas, por el cine y los sue\u00f1os. Tal vez por ello el poeta tienda m\u00e1s a la amplitud de los versos \u2013sin restar importancia al verso corto\u2013 y sea percibido m\u00e1s c\u00f3modo en el poema en prosa. Este pol\u00edgrafo se esmera en pasar las pruebas de calidad de todos sus quehaceres: novela, cuento, minificci\u00f3n, ensayo, cr\u00f3nica, entrevista, traducci\u00f3n, cr\u00edtica, y por si fuera poco, edici\u00f3n y promoci\u00f3n cultural. Gran conocedor de cine y de m\u00fasica, su escritura conforma una obra profusa y diversa, pero es en la poes\u00eda donde anhela dejar huella.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Si alguien desea conocer y entender su biograf\u00eda debe enterarse que \u00e9sta se encuentra resuelta en su propia obra po\u00e9tica y en varios de sus libros como\u00a0<i>\u00c1rboles\u00a0<\/i>(Cuaderno de aforismos),\u00a0<i>Dime d\u00f3nde, en qu\u00e9 pa\u00eds\u00a0<\/i>(Visor, 2010), en el que Eduardo Lizalde lo reconoce como un gran cronista y poeta de viajes, y lo confraterniza con el catal\u00e1n Josep Pla. La poes\u00eda tal vez nazca de la carencia, de la natural insubordinaci\u00f3n del pensamiento que hace de la persona un inconforme irredento, un exiliado de la lengua, un marginado de las zonas comunes donde la multitud se concentra para intercambiar significados y divisas existenciales, desgastadas por el uso. Marco Antonio Campos ha empe\u00f1ado su tiempo en la literatura.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">MAC evoca algunos de los escasos encuentros con su padre, amante de la fotograf\u00eda, para revelar la imagen del hijo como un negativo olvidado<br \/>\nen la c\u00e1mara oscura. \u201cAntonio Porchia escribi\u00f3: \u2018mi padre, al irse, regal\u00f3 medio siglo a mi ni\u00f1ez\u2019. Yo apenas a\u00f1adir\u00eda: mi padre, al irse, regal\u00f3 siglo y medio de libertad y de sue\u00f1o a mi ni\u00f1ez.\u201d Hombre pr\u00e1ctico, su progenitor le cuestionaba \u201c\u00bfpara qu\u00e9 la poes\u00eda?\u201d Y \u00e9l respond\u00eda que el oficio es in\u00fatil, pero es lo que m\u00e1s privilegia con m\u00fasica variada y palabras en cadencia la asim\u00e9trica belleza del secreto mundo.<\/p>\n<p align=\"RIGHT\">\n<p align=\"RIGHT\">\u201c<i>Te atormentas demasiado.\u00a0<\/i>Tienes todo para ser feliz<i>\u201d, me dijo mi madre a los 20 a\u00f1os, y lo repet\u00ed en un poema aquel 1969. Lo que mi madre no sab\u00eda es que ese\u00a0<\/i>tienes todo para ser feliz<i>\u00a0estaba en verdad muy lejos de serlo. M\u00e1s que ser dichoso en la vida lo importante para m\u00ed fue hacer y conocer.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">MAC<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\">En 1978, cuando MAC publica<i>\u00a0Una se\u00f1al en la sepultura,\u00a0<\/i>el nicarag\u00fcense Ernesto\u00a0<em>Mej\u00eda S\u00e1nchez<\/em>\u00a0sentencia en su pr\u00f3logo una frase que dialoga con lo dicho por su madre: \u201cEste muchacho quiere sufrir, y lo conseguir\u00e1.\u201d En las razones de ambos dict\u00e1menes est\u00e1 la conciencia y la perspicacia de quienes leen el alma de un ser afectado por el escepticismo y la soledad, que s\u00f3lo encuentra en las letras y en particular en la poes\u00eda posibilidades de sobrevivencia. Desde muy joven, MAC se asume como un animal melanc\u00f3lico de las letras y un solitario en comuni\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Descubrir las fuentes naturales de la creaci\u00f3n, el surtidor de la palabra insumisa, el cuerpo del lenguaje, que de tanto ascender a la cima y bajar, como S\u00edsifo, a las profundidades del origen, posee una fuerza capaz de construir un mundo propio. Pero la realidad del poeta es, necesariamente, una realidad compartida. A cambio, la poes\u00eda exige la renuncia a la certidumbre material y a los seguros de trascendencia y gloria. As\u00ed se ejerce el oficio m\u00e1s in\u00fatil y posiblemente m\u00e1s gratuito de todas las artes. En ese sentido, la obra po\u00e9tica de MAC es una apuesta total de vida en cada verso y cada poema, en cada libro. Si bien es un autor vers\u00e1til y erudito, el cultivo de otros g\u00e9neros literarios responde en esencia a esa b\u00fasqueda calcinante que suele descorazonar a los m\u00e1s firmes fabricantes de versos. \u201cSi encontrara esa palabra har\u00eda a la vez un mundo y un gran poema.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Teniendo todo para conseguir una buena rebanada de fama y de mercado, incluso de poder pol\u00edtico, MAC se ha entregado de lleno a la vida universitaria. As\u00ed, comulga con uno de sus m\u00e1s entra\u00f1ables preceptores y colegas, Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o. Tambi\u00e9n ha renunciado a la meritocracia acad\u00e9mica para evitar el desgaste en informes y escaladas por mejoras econ\u00f3micas; sobre todo ha rechazado cualquier lastre laboral que impida o reduzca su libertad de viaje y de organizaci\u00f3n de uno de los m\u00e1s antiguos encuentros internacionales de poes\u00eda: Poetas del Mundo Latino.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Como en Bonifaz, hay una po\u00e9tica de la insuficiencia, de la decepci\u00f3n y del desaliento, pero MAC tira hacia derroteros que lo hermanan con otros paradigmas locales y universales que se han ganado su admiraci\u00f3n y estudio como Manuel Acu\u00f1a, Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde, Eduardo Lizalde, Francisco Hern\u00e1ndez, V\u00edctor Sandoval, en lo nacional, y Rimbaud, Trakl, H\u00f6lderling, Pablo Neruda, Joan Margarit, Nuno J\u00fadice, Juan Manuel Roca, Juan Gelman, Luis Garc\u00eda Montero, Piedad Bonnett, por mencionar algunos nombres significativos en su horizonte po\u00e9tico. Como pol\u00edgrafo se identifica con la tradici\u00f3n mexicana de Alfonso Reyes, Octavio Paz, R. Bonifaz, Jos\u00e9 Emilio Pacheco, y sus m\u00e1s o menos coet\u00e1neos Vicente Quirarte y Carlos Montemayor.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"RIGHT\">\n<p align=\"RIGHT\"><i>Yo aprend\u00ed m\u00e1s de la vida caminando en las calles y plazas del mundo que en las p\u00e1ginas de los libros. Mi obra est\u00e1 hecha m\u00e1s de pasos que de palabras.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">MAC<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\">Pablo Montoya, escritor colombiano, afirma en su pr\u00f3logo a\u00a0<i>Destrucci\u00f3n de los \u00faltimos \u00c1ngeles<\/i>, que \u201cCampos va y vuelve por el mundo, suspendido en la nostalgia, atravesado por la curiosidad planetaria.\u201d Y es as\u00ed, porque el autor nos advierte que los poemas reunidos en esta edici\u00f3n fueron escritos\u00a0<i>in situ<\/i>, es decir, en el lugar donde los personajes vivieron circunstancias trascendentes en sus biograf\u00edas. MAC intenta revivir esos momentos y con ello desvelar el rostro de la infelicidad, de las derrotas que marcaron cada vida y otorgaron gloria tras la muerte.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Caminos y ciudades, espacios \u00edntimos y acervos de miradas, testimonios y di\u00e1logos, revelaciones y se\u00f1ales que nos conducen por el tiempo de su escritura. La construcci\u00f3n de sue\u00f1os y de viajes, de preguntas y m\u00e1s preguntas, deseos y contenciones, impone la din\u00e1mica de una obra en permanente construcci\u00f3n. Marco Antonio es presa a menudo de los vaivenes de la duda y de la culpa, por lo que supone que no hizo, que no fue; en consecuencia interroga, nos inquiere, a nosotros lectores, si en verdad vali\u00f3 la pena el sacrificio.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\u201cPero, en verdad vali\u00f3 la pena\u201d, t\u00edtulo de uno de sus poemas, funge m\u00e1s como una reafirmaci\u00f3n de lo vivido, no s\u00f3lo en el qu\u00e9, sino sobre todo en el c\u00f3mo. MAC mismo lo ha dicho en diversas ocasiones: si alguien nos recuerda, dentro de cien a\u00f1os, por un pu\u00f1ado de versos, entonces vali\u00f3 la pena. Si los aforismos de\u00a0<i>\u00c1rboles<\/i>\u00a0nos dan pistas muy claras sobre sus convicciones existenciales y literarias,\u00a0<i>Dime d\u00f3nde, en qu\u00e9 pa\u00eds,\u00a0<\/i>lo mismo que<i>\u00a0Viernes en Jerusal\u00e9n\u00a0<\/i>son bit\u00e1coras de afectos y momentos \u00edntimos y distantes en la geograf\u00eda y en el tiempo, referentes culturales que lo persuaden de que cuanto m\u00e1s lejos o m\u00e1s prolongadas sean las estad\u00edas en otras latitudes, no obstante su belleza o su poder de seducci\u00f3n, es M\u00e9xico donde encuentra motivos para volver irremediablemente.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Como otros poetas viajeros, MAC tiene idealizados ciertos lugares del planeta y de la literatura, pero ninguno como \u00cdtaca encarna el deseo y el temor. No la \u00cdtaca de Ulises y Pen\u00e9lope, la de Homero, sino la que aparece en su poema \u201cCefalonia\u201d. Una \u00ednsula a la que no viajar\u00e1, no sentir\u00e1 en la planta de los pies su realidad anodina. \u201cCon dos barcelonesas en las noches\/ cenaba cordero y ensalada,\/ mal gustaba del vino de resina, y dec\u00eda que s\u00ed,\/ con seguridad dec\u00eda que al d\u00eda siguiente\/ me embarcar\u00eda hacia \u00cdtaca: me esperaba el barco\/ en el que ir\u00eda a la isla que era el final de la navegaci\u00f3n.\/ La isla donde pensaba llegar. La isla\/ donde siempre pens\u00e9 llegar.\/ Pero al d\u00eda siguiente pospon\u00eda el viaje\/ para el alba siguiente y el alba siguiente\/ para el otro d\u00eda. \/\u2026 \/ miraba de tarde desde la colina\/ la costa esmeralda y ligeramente sinuosa\/ de la isla de \u00cdtaca.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Este poema es revelador y sintetiza la b\u00fasqueda del viaje en MAC. No es la realidad, ni la certeza, ni siquiera las respuestas, tampoco la demora para arribar al puerto de sus desvelos donde probablemente, a diferencia de Odiseo, no lo esperen el amor ni v\u00e1stagos que hagan perdurar su descendencia, mucho menos encuentre motivos para engendrar la venganza contra sus enemigos. Aun cuando MAC recomienda a sus lectores tener al menos un buen enemigo en la vida que valore con odio y con franqueza sus virtudes, sus m\u00e9ritos, el valor de su existencia. No hay nada en esa \u00cdtaca que lo persuada de romper su desidia e indeterminaci\u00f3n para atestiguar el final de la traves\u00eda. Su \u00cdtaca no tiene un lugar preciso en el mapa, tampoco es un puerto para quemar las naves y cambiar la aventura por los recuerdos. MAC nunca se ha ido de \u00cdtaca, viaja en ella, con ella, sabe que existe en la b\u00fasqueda incesante del lenguaje.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"RIGHT\">\n<p align=\"RIGHT\"><i>No he podido dejar de verme en m\u00faltiples momentos con una mirada melanc\u00f3lica: lo que fui, lo que he sido, lo que se ha ido, lo que se me ha ido, lo que hubiera podido ser, lo que no pod\u00eda ser, lo que ya nunca ser\u00e1.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">MAC<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\">Renuncia y carencia, imposibilidad vienen como un\u00a0<i>ritornello<\/i>\u00a0al cuaderno pautado del poema, a la escritura mel\u00f3dica de la a\u00f1oranza de ese muchacho que ten\u00eda todo para ser feliz, de ese joven poeta que quer\u00eda sufrir y fue exitoso en su prop\u00f3sito. \u201cLas muchachas ligeras de vestidos tenues espejean en su piel los fulgores del sol en las riberas del Sena, pero hoy s\u00f3lo respiro la respiraci\u00f3n del viento que llega claro y con sonido de cristales desde los \u00e1lamos sobresaltados y expira en el exterior de la iglesia de Notre Dame. Y siento que el amor que dej\u00e9 me revienta en las manos como una granada.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Desde antes de cumplir cincuenta a\u00f1os, MAC externa su preocupaci\u00f3n por la p\u00e9rdida de la juventud, por un esplendor que se marchita; en su lugar habita el desasosiego, la inquietud por no saber si algo de \u00e9l dejar\u00e1 una huella para las generaciones futuras, si los lectores reconocer\u00e1n la autenticidad de su ofrenda. Y se pregunta \u201c\u00bfQui\u00e9n leer\u00e1 mis versos?\u201d (2001): \u201c\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mis versos? \u00bfQui\u00e9n los leer\u00e1?\/ pronto me ir\u00e9, y as\u00ed ser\u00e1, y me ir\u00e9 \u00bfy qu\u00e9 pasa? \/ \u2026 \/ Si en el futuro alguien los lee, tal vez perciba\/ que los escrib\u00ed con la llama del sol en la hoguera del mediod\u00eda \/\u2026\/ con el grito doloroso del tigre lanceado\/ en el momento de fallar la red,\/ con gotas de sangre del pecho de las golondrinas\/ que no lograron completar el vuelo.\u201d El\u00a0<i>ostinato<\/i>\u00a0de la insuficiencia, de la incompletud marca la vehemencia del mensaje, de los hechos, la autenticidad de sus palabras. Con \u201cLa ceniza en la frente\u201d, y rehuyendo a falsas experimentaciones y modas est\u00e9ticas, al poeta le asalta la duda de si algo de ese amor por la escritura remontar\u00e1 la inmediatez de la memoria, si alguien valorar\u00e1 la dimensi\u00f3n del sacrificio. \u201cUno escribe para que alguien con emoci\u00f3n recuerde alguna p\u00e1gina o unos versos; lo peor que puede pasarle a un poeta o a un escritor es haber escrito para nada, es decir, para nadie.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Hermann Broch, en\u00a0<i>La muerte de Virgilio,<\/i>\u00a0narra las \u00faltimas dieciocho horas de vida del autor de la\u00a0<i>Eneida\u00a0<\/i>y su vacilaci\u00f3n entre destruir su obra maestra o mantenerla a salvo. Ese poema \u00e9pico habla de la grandeza humana, de h\u00e9roes y de semidioses, de la fundaci\u00f3n de Roma, pero los hombres que \u00e9l escucha y conoce, simples y mortales, la soldadesca y la canalla, no son de la estatura de su obra. A pesar de ello, esos individuos, piensa, es a quienes la\u00a0<i>Eneida<\/i>\u00a0habr\u00e1 de mostrarles el ideal humano. A su manera, y guardando proporciones, MAC hace con sus dedicatorias un pante\u00f3n de amigos y de afectos, de afinidades y lealtades, situ\u00e1ndolos en la ant\u00edpoda de los que encarnan la falsedad, la hipocres\u00eda, la maledicencia y la traici\u00f3n. Los aforismos de\u00a0<i>\u00c1rboles<\/i>\u00a0apuntan hacia esa latitud.<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>Oigo el canto en la cima de la monta\u00f1a y trato de reconocer la voz. Trato de reconocer. Trato de reconocerme.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">MAC<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><i>Poes\u00eda reunida<\/i>\u00a0(1970-1996) y\u00a0<i>El forastero en la tierra\u00a0<\/i>(1970-2004), ambas ediciones de El Tuc\u00e1n de Virginia en coedici\u00f3n la primera con la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana y la segunda con CONACULTA, concentran la esencia l\u00edrica de Marco Antonio. Tirajes de mil ejemplares en 1997 y en 2007 ponen en circulaci\u00f3n sus poemas de forma poco visible. Tal vez el Premio Casa de Am\u00e9rica de Poes\u00eda, 2005, otorgado en Espa\u00f1a, le haya dado m\u00e1s visibilidad con uno de sus libros m\u00e1s destacados y solventes:\u00a0<i>Viernes de Jerusal\u00e9n<\/i>, pero en general la obra po\u00e9tica de MAC circula poco y en editoriales universitarias o de las llamadas independientes. Visor tambi\u00e9n ha editado\u00a0<i>Dime en d\u00f3nde, en qu\u00e9 pa\u00eds\u00a0<\/i>(2010) y\u00a0<i>De lo poco de vida\u00a0<\/i>(2016). La poes\u00eda de MAC no constituye un\u00a0<i>corpus<\/i>\u00a0desbordado, tampoco es magro como el de Al\u00ed Chumacero, es una obra comedida, concisa, atenta a sus proporciones, escrupulosamente vigilada por el ojo cr\u00edtico del autor.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">MAC ha sido un atento lector de poes\u00eda y un incansable promotor de poetas en quienes reconoce una obra trascendente, aun si \u00e9sta no se halla en el radar de sus gustos y preferencias, incluso de sus simpat\u00edas. A esta labor suma la de traductor y editor, que ampl\u00eda a\u00fan m\u00e1s el radio de difusi\u00f3n de la poes\u00eda y el conocimiento de poetas que escriben en otras lenguas o directamente en espa\u00f1ol. Son tan pocos los poetas de calidad que emplean su tiempo y su energ\u00eda para el reconocimiento de los otros; la mayor\u00eda no desperdicia sus acciones en ponerle alfombra roja a los dem\u00e1s, se concentra en la valoraci\u00f3n individual, propia. La bibliograf\u00eda de MAC es tan abundante que uno podr\u00eda definirlo no s\u00f3lo como pol\u00edgrafo, sino como un animal de letras. Y no obstante, martillea su escepticismo:<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><i>Pero en serio, es una pregunta en serio para uno mismo o para cualquier poeta<\/i><\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i>a cierta altura de su edad: \u00bfvali\u00f3 la pena el sacrificio, vali\u00f3 la pena abandonar<\/i><\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i>la apuesta de la acci\u00f3n para entregarle la vida a la inutilidad de la poes\u00eda?\u00a0<\/i>l<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda y el viaje: 75 a\u00f1os de Marco Antonio Campos Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva Hombre de letras vers\u00e1til y riguroso, Marco Antonio Campos (CDMX, 1949) ha sido y es narrador, ensayista, traductor, promotor cultural, editor, funcionario universitario y cr\u00edtico literario, pero sobre todo poeta. 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