{"id":36018,"date":"2024-03-03T12:13:18","date_gmt":"2024-03-03T18:13:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36018"},"modified":"2024-03-03T12:13:18","modified_gmt":"2024-03-03T18:13:18","slug":"el-palacio-del-conde-de-san-bartolome-de-xala-que-esta-en-venustiano-carranza-73-en-el-centro-de-cd-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36018","title":{"rendered":"El palacio del conde de San Bartolom\u00e9 de Xala, que est\u00e1 en Venustiano Carranza 73, en el centro de Cd. de  M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Viaje al pasado<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">\u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Uno de los arquitectos del siglo\u00a0XVIII que edific\u00f3 varias de las construcciones barrocas m\u00e1s bellas de la Ciudad de M\u00e9xico fue Lorenzo Rodr\u00edguez. Recordemos algunas: el Sagrario de la Catedral, cuyas fachadas se han comparado con un retablo de iglesia por la finura del labrado de la piedra.<\/div>\n<p>Rodr\u00edguez supo aprovechar la maestr\u00eda de las manos ind\u00edgenas, herederos de los que realizaron las impresionantes obras prehisp\u00e1nicas. Tambi\u00e9n dise\u00f1\u00f3 el templo de La Sant\u00edsima, la fachada original de San Ildefonso, que est\u00e1 sobre la calle de ese nombre, la capilla de Balvanera del convento de San Francisco, el convento de Betlemitas, hoy Museo de Econom\u00eda, y el palacio del conde de San Bartolom\u00e9 de Xala, que est\u00e1 en Venustiano Carranza 73, y que hoy vamos a visitar.<\/p>\n<p>Comencemos por recordar un poco de su historia. Lo mand\u00f3 a construir Manuel Rodr\u00edguez S\u00e1enz de Pedroso, primer conde de San Bartolom\u00e9 de Xala, t\u00edtulo otorgado por el rey Fernando VI. Se sabe que tuvo problemas con las monjas del vecino convento de las Capuchinas, quienes se quejaron por la altura de la construcci\u00f3n palaciega; finalmente, las religiosas perdieron el caso y la casona se levant\u00f3. Tras disfrutarla muchos a\u00f1os, en los que fue centro de reuni\u00f3n de la aristocracia virreinal, el conde la hered\u00f3 a su hija, quien agreg\u00f3 m\u00e1s t\u00edtulos nobiliarios a su nombre al casarse con el segundo conde de Regla.<\/p>\n<p>En el siglo XIX el palacio cambi\u00f3 de manos varias veces y comenz\u00f3 su deterioro. En 1964 el Banco Mercantil lo compr\u00f3 y lo vendi\u00f3 a un particular que lo arrend\u00f3 en locales sin ning\u00fan criterio ni cuidado. Por fortuna, no realiz\u00f3 modificaciones importantes y respet\u00f3 los notables lambrines de azulejos que adornan la majestuosa escalera y una escultura en piedra original del siglo XVII, que representa un negrito ataviado con elegante librea. En esa \u00e9poca, era moda entre las familias de prosapia tener sirvientes negros, lo que sin duda inspir\u00f3 al autor de la hermosa pieza.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os lo adquiri\u00f3 el se\u00f1or Carlos Slim, quien mand\u00f3 a realizar una profunda restauraci\u00f3n y lo convirti\u00f3 en un Sanborns. Para dar cabida al restaurante y la tienda fue necesario realizar adecuaciones que, en general, respetaron la estructura original de la casa. Se trabajaron los elementos de cantera, los azulejos, el elegante piso de recinto negro del patio principal, los barandales de hierro y la fuente.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>En el exterior, el port\u00f3n principal tiene un marco diamantado; en el primer piso destacan los balcones con barandales de hierro forjado y las ventanas con una exuberante decoraci\u00f3n, con incrustaciones de tezontle rojo y negro. La cuidadosa limpieza permite apreciar el exquisito trabajo de la canter\u00eda. En el interior sobresale una enorme arco que ostenta la fechas 1763-1764, que marcan el inicio y fin de la construcci\u00f3n, as\u00ed como el nombre del arquitecto.<\/p>\n<p>Para comer sabroso en un ambiente decimon\u00f3nico, a dos cuadras, en el 49 de Venustiano Carranza, est\u00e1 el Bar Mancera, que ocupa una casa afrancesada que adquiri\u00f3 en 1865 el ingeniero Gabriel Mancera. El ilustre fil\u00e1ntropo hidalguense, entre otras, impuls\u00f3 los ferrocarriles y la miner\u00eda, fue diputado y senador en varias ocasiones por el partido liberal.<\/p>\n<p>Deducimos que tambi\u00e9n le gustaban el buen comer y las bebidas espirituosas, porque estableci\u00f3 un bar restaurante que frecuentaban los intelectuales y los pol\u00edticos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Al paso de los a\u00f1os se le a\u00f1adieron pisos a la casona, y en 1912 se estableci\u00f3 como un hotel de los m\u00e1s lujosos de la ciudad que ten\u00eda la novedad de contar con ba\u00f1os por habitaci\u00f3n. En 1979 se cerr\u00f3 y transformaron el interior para oficinas, pero el bar se conserv\u00f3 intacto y es el que podemos admirar con su decoraci\u00f3n afrancesada, con lambrines de madera, vitrales emplomados, garigoleada yeser\u00eda, candiles y su barra y contrabarra de finas maderas.<\/p>\n<p>Ofrece sabrosa botana y comida como los tacos de\u00a0<em>rib eye<\/em>, el solomito en salsa verde, mole poblano, asado de res con chipotle y las famosas alb\u00f3ndigas de los jueves. De postre, los pl\u00e1tanos machos flameados.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div id=\"interstitialdfpportadas\" data-google-query-id=\"CMf05d_X2IQDFQEnswAdFuQENg\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/70932171\/interstitial_editorial_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viaje al pasado \u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio Uno de los arquitectos del siglo\u00a0XVIII que edific\u00f3 varias de las construcciones barrocas m\u00e1s bellas de la Ciudad de M\u00e9xico fue Lorenzo Rodr\u00edguez. Recordemos algunas: el Sagrario de la Catedral, cuyas fachadas se han comparado con un retablo de iglesia por la finura del labrado de la piedra. 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