{"id":36212,"date":"2024-03-18T12:22:39","date_gmt":"2024-03-18T18:22:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36212"},"modified":"2024-03-18T12:22:39","modified_gmt":"2024-03-18T18:22:39","slug":"toda-casa-tiene-una-historia-y-buena-parte-la-cuentan-las-cosas-que-guarda-los-libros-claro-tienen-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36212","title":{"rendered":"Toda casa tiene una historia y buena parte la cuentan las cosas que guarda. Los libros, claro, tienen la palabra"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">La dolorosa separaci\u00f3n de los libros<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Vilma Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Toda casa tiene una historia y buena parte la cuentan las cosas que guarda. Cuando hay que vaciarla por limitaciones de espacio o por una mudanza, esos objetos dicen lo que saben de sus habitantes y los libros, claro, tienen la palabra.<\/p>\n<p>Deshacerse de las cosas viejas o in\u00fatiles no es tan f\u00e1cil como parece. Es posible pensar que se hace la limpieza y se pone orden en casa. Tambi\u00e9n puede uno convencerse de que se liberan espacios atiborrados y polvorientos que pueden utilizarse en mejor forma. O darnos buena conciencia pensando que las cosas expulsadas ser\u00e1n recogidas por alguien que gozar\u00e1 de ellas por anticuadas e in\u00fatiles que parezcan.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"LEFT\">Desde luego, el t\u00e9rmino \u201cdeshacerse\u201d implica actos tan variados como \u201csepararse\u201d de uno o varios objetos, \u201cregalar\u201d lo que ya no queremos seguir conservando, \u201cabandonarlos\u201d a su suerte en la calle, pero tambi\u00e9n \u201cecharlos a la basura\u201d.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Tirar un plato resquebrajado, un sill\u00f3n desfondado, viejas y agujeradas almohadas, un sof\u00e1 con el cuero deste\u00f1ido y rasposo de tanta hendidura que se va formando, en fin, deshacerse de todo ese tipo de objetos impersonales, aunque de uso diario, no provoca m\u00e1s que un suspiro de alivio.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Hay tambi\u00e9n todo eso a lo que nos sentimos ligados por el sentimiento de familia o amistad, porque nos traen el recuerdo de alguien o de alguna \u00e9poca dichosa. Objetos arrinconados como el retrato del abuelo pintado por su segunda esposa: una pintura que es la prueba evidente de que no se da a todo mundo el don de pintar. La correspondencia entre t\u00edos, bisabuelas, primos lejanos y otros parientes que se fue acumulando en los cajones de la vieja casona de provincia que heredamos los hermanos, junto con todas esas cartas donde se escribe siempre lo mismo con f\u00f3rmulas de cortes\u00eda aprendidas en la escuela para decir que todo sigue igual, que todo va bien, y se desea lo mismo a quien se escribe. El cual contesta con las mismas f\u00f3rmulas y expresa el deseo de recibir pronto una nueva carta con noticias tan lindas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En fin, quien vive una mudanza o sencillamente decide una limpia general de casa ha vivido an\u00e9cdotas m\u00e1s o menos curiosas al abrir armarios, cofres, cajones, y tratar de hacer una selecci\u00f3n entre lo que se desea conservar, lo que ya ni recuerdos trae y, en fin, esos objetos ma\u00f1osos que siembran la duda.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Sin embargo, hay otras cosas cuya separaci\u00f3n es m\u00e1s dura, para no decir dolorosa. Objetos que vamos acumulando sin percatarnos, que se apoderan de todo el espacio que poseemos, que nos hicieron gozar, pensar o llorar, que vamos dejando en los pasadizos de la memoria. Podemos, a veces, preguntarnos c\u00f3mo llegaron ah\u00ed, con nosotros, y se fueron quedando, silenciosos, casi invisibles, modestos hu\u00e9spedes que se hacen olvidar en un rinc\u00f3n cualquiera, bajo una pila, en lo alto de un mueble.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Esos objetos adormecidos pueden despertarse, m\u00e1s vivaces que nunca, en cualquier momento. Basta un gesto de la mano para tomarlos, abrirlos y volver a escucharlos como el d\u00eda de nuestro primer encuentro. Volvemos a abrir sus p\u00e1ginas y descubrimos \u00a1tantos! momentos que se nos escaparon. Tambi\u00e9n puede suceder que nos hablen con otro tono, que ahora nos hagan re\u00edr o, \u00bfpor qu\u00e9 no?, que nos hagan pensar qui\u00e9n diablos somos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Podemos comprender, entonces, que los libros son seres vivos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Son amigos, compa\u00f1eros, confidentes, consejeros, unidos a nosotros como nuestra sombra, nos tamborilean en la piel como los rayos del sol. Camaradas de infancia, de adolescencia, de otros a\u00f1os lejanos que nos resucitan con su presencia. Nos regalan todo lo que seamos capaces de saber aceptar, nos dan cuanto sabemos recibir.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">De ah\u00ed, el doloroso luto que viv\u00ed hace unos d\u00edas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Debido a la falta de espacio, tan reducido en un estudio de Par\u00eds, me vi obligada a deshacerme de la mayor parte de mis libros, arrinconada por ellos a esa separaci\u00f3n. Ya no era posible dar dos pasos sin tropezarse para acceder a mi cama, a un sill\u00f3n. Los libros se apilaban en el suelo, columnas crecientes que se elevaban como la torre de Babel. Pilas que no dejaban de recordarme la sala de la casa de Reynosa donde vivi\u00f3 Jos\u00e9 Emilio Pacheco: \u00bfno deb\u00edamos saltar entre libros para llegar a un sill\u00f3n?<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Despu\u00e9s de deshacerme de un sof\u00e1, tambi\u00e9n sobrecargado de vol\u00famenes, del aparato de m\u00fasica, de unas sillas, de una o dos mesitas, de cuanta ropa pude y otras cosas que olvido, fue el turno de los libros. No hubo a qui\u00e9n darlos. Las bibliotecas est\u00e1n atiborradas, los parisienses buscan espacio.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Vi los libros irse de casa como se ve partir para siempre a un ser amado. Uno por uno, uno tras otro.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Por fortuna, mi nieto, el muy joven Pablo Garc\u00eda, compositor e int\u00e9rprete, capaz de dar m\u00fasica a los susurros del viento, me acompa\u00f1\u00f3 durante esos momentos. Me pas\u00f3 libro por libro, me dio tiempo de acariciarlo un \u00faltimo instante, tuvo la frase clave para darme aliento. Me escuch\u00f3 contarle lo que se narraba en esa novela, qu\u00e9<br \/>\npensaba tal fil\u00f3sofo, por qu\u00e9 le\u00ed ese volumen dos, tres veces.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Unos d\u00edas despu\u00e9s, al salir de casa, vi una pila de mis libros en la banqueta, empapados de lluvia, como de llanto. El sentimiento de haber enterrado a alguien cuando son dispersados sus libros, me invadi\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i>Nunca preguntes por qui\u00e9n doblan las campanas; las campanas doblan por ti.<\/i>\u00a0(John Donne, 1572-1631).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La dolorosa separaci\u00f3n de los libros Vilma Fuentes Toda casa tiene una historia y buena parte la cuentan las cosas que guarda. Cuando hay que vaciarla por limitaciones de espacio o por una mudanza, esos objetos dicen lo que saben de sus habitantes y los libros, claro, tienen la palabra. Deshacerse de las cosas viejas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":36213,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-36212","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36212"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36212\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36214,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36212\/revisions\/36214"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36213"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}