{"id":36353,"date":"2024-03-28T11:47:16","date_gmt":"2024-03-28T17:47:16","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36353"},"modified":"2024-03-28T11:47:16","modified_gmt":"2024-03-28T17:47:16","slug":"este-original-espectaculo-nacido-en-1914-con-el-objeto-de-exhibir-el-savoir-faire-a-la-francesa-la-carrera-de-los-garcons","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36353","title":{"rendered":"Este original espect\u00e1culo, nacido en 1914 con el objeto de exhibir el\u00a0savoir faire\u00a0a la francesa, la carrera de los\u00a0gar\u00e7ons\u00a0"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Un mesero de Par\u00eds<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Vilma Fuentes<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Por fortuna,\u00a0existen a\u00fan espect\u00e1culos gratuitos que permiten olvidar, durante momentos de relajamiento, la situaci\u00f3n b\u00e9lica mundial y las maniobras pol\u00edticas cuya finalidad parece ser la guerra. Este original espect\u00e1culo, nacido en 1914 con el objeto de exhibir el\u00a0<em>savoir faire\u00a0<\/em>a la francesa, suspendido durante 13 a\u00f1os y reiniciado ahora, es la carrera de los\u00a0<em>gar\u00e7ons\u00a0<\/em>de caf\u00e9 en Par\u00eds, es decir, los meseros de los caf\u00e9s parisienses.<\/div>\n<p>Se trata de una carrera de dos kil\u00f3metros, durante la cual los participantes deben caminar con la mayor rapidez que les sea posible sosteniendo una charola sobre la cual reposan una botella de vino, un caf\u00e9, un vaso de agua y, \u00bfpor qu\u00e9 no?, un\u00a0<em>croissant<\/em>. Aparte de la rapidez de los participantes en este concurso, la mayor dificultad yace en su habilidad para mantener inc\u00f3lumes, de pie sobre la charola, botellas, vasos y tazas. Detalle curioso pero incondicional de este concurso: agua, caf\u00e9 o vino, el mesero no tiene derecho a beber una gota, como tampoco a mordisquear y, menos a\u00fan, englutir el\u00a0<em>croissant<\/em>.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica de esta carrera de meseros es la prohibici\u00f3n de correr: el concursante debe mantener su paso r\u00e1pido sin acelerarlo y convertirlo en otra cosa que un paseo a pie, una simple caminata.<\/p>\n<p>Parisienses y turistas, de provincia o del extranjero, pueden asistir a este espect\u00e1culo, en el que no faltan detalles y momentos c\u00f3micos: la zozobra de un mesero que ve derramarse el vino de su copa, un resbal\u00f3n de otro, el pantal\u00f3n demasiado ancho que el cintur\u00f3n no sostiene en su lugar.<\/p>\n<p>Camisa blanca, chaleco y pantalones negros, los\u00a0<em>gar\u00e7ons<\/em>\u00a0de caf\u00e9 de Par\u00eds son una verdadera instituci\u00f3n. A pesar de su apariencia respetuosa con la clientela, son ellos quienes imponen la ley. \u00a1Cuidado con sentarse a una mesa sin verse autorizados por una ojeada aprobativa del mesero! Corre usted el riesgo de hacerse expulsar de esa silla sin miramiento alguno. Y no trate de hacer trampas con la cuenta: el\u00a0<em>gar\u00e7on,\u00a0<\/em>pida usted cuanto pida, lleva la cuenta exacta.<\/p>\n<p>Mi prototipo de mesero se form\u00f3 en un caf\u00e9 parisiense situado en el \u00e1ngulo de las calles del Sena y Jacques Callot: La Palette. Ah\u00ed pasaba los atardeceres y parte del anochecer despu\u00e9s de terminar la correcci\u00f3n de un libro del cual era la\u00a0<q>escritora fantasma<\/q>, algunas tentativas de novela, los art\u00edculos que enviaba a M\u00e9xico. En La Palette pod\u00eda encontrar, sin necesidad de darme cita, a grupos de amigos como los que formaban, en la barra del bar, los poetas Daniel Leyva y Guillermo Marino, junto con algunos exilados latinoamericanos o, sentados a la terraza, Peter Bramsen y Roland Topor, en compa\u00f1\u00eda de algunos pintores venidos de otros pa\u00edses europeos o del continente americano.<\/p>\n<p>El mesero que serv\u00eda la cincuentena de mesas que se extend\u00edan en la calle durante los veranos era Jean-Fran\u00e7ois. Iba y ven\u00eda entre las mesas con su charola cargada de botellas y copas sostenida con su brazo izquierdo. Sin ning\u00fan titubeo, recog\u00eda vasos y botellas vac\u00edas, limpiaba con un solo movimiento la mesa desierta y serv\u00eda en seguida las mesas aleda\u00f1as. Ninguna equivocaci\u00f3n, ning\u00fan olvido. Sin anotar en papel, llevaba en la cabeza las cuentas exactas de consumos, as\u00ed como de la suma debida.<\/p>\n<p>Jean-Fran\u00e7ois, prototipo emblem\u00e1tico del\u00a0<em>gar\u00e7on<\/em>\u00a0de caf\u00e9 parisiense, llevaba un delantal blanco sobre su pantal\u00f3n negro. Tres bolsillos en el delantal le serv\u00edan para guardar billetes y monedas clasificados t\u00e1ctilmente. En Jean-Fran\u00e7ois parec\u00eda un vicio discutir de pol\u00edtica con su clientela. Cabe se\u00f1alar que los\u00a0<em>habitu\u00e9s<\/em>\u00a0de La Palette presum\u00edan ser de izquierda y nuestro fornido mesero era de derecha. Una sola vez cerr\u00f3 su establecimiento sin ser domingo: fue la fecha cuando el socialista Mitterrand gan\u00f3 las elecciones.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n, me encontr\u00e9 con Jean-Fran\u00e7ois fuera de su cuadro de La Palette. No lo reconoc\u00ed a pesar de haberlo visto casi a diario durante a\u00f1os. Una persona, sacada de su paisaje, puede acaso perder su identidad. Acaso no se es sin un paisaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"email\"><a href=\"mailto:%76%69%6c%6d%61%66%75%65%6e%74%65%73%32%32@%67%6d%61%69%6c.%63%6f%6d\">vilmafuentes22@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un mesero de Par\u00eds Vilma Fuentes Por fortuna,\u00a0existen a\u00fan espect\u00e1culos gratuitos que permiten olvidar, durante momentos de relajamiento, la situaci\u00f3n b\u00e9lica mundial y las maniobras pol\u00edticas cuya finalidad parece ser la guerra. 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