{"id":36534,"date":"2024-04-11T16:20:20","date_gmt":"2024-04-11T22:20:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36534"},"modified":"2024-04-11T16:20:20","modified_gmt":"2024-04-11T22:20:20","slug":"david-huerta-me-dio-me-dio-un-texto-era-una-breve-resena-sobre-un-viaje-a-miahuatlan-en-marzo-de-1970","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36534","title":{"rendered":"David Huerta me dio me dio un texto, era una breve rese\u00f1a sobre un viaje a Miahuatl\u00e1n, en marzo de 1970"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Ecos de un viejo eclipse<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Vilma Fuentes<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Una de las \u00faltimas veces que nos vimos, David Huerta me dio la fotocopia de un texto m\u00edo aparecido en el suplemento\u00a0<em>Diorama de la Cultura<\/em>\u00a0de\u00a0<em>Exc\u00e9lsior<\/em>, dirigido entonces por Hero Rodr\u00edguez Toro. El art\u00edculo era una breve rese\u00f1a sobre un viaje a Miahuatl\u00e1n, en marzo de 1970, para contemplar un eclipse solar total en su centro.<\/div>\n<p>Podr\u00eda decirse, al leer reportajes sobre el eclipse que tuvo lugar esta semana, que las cosas se repiten, casi id\u00e9nticas, m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s: el gent\u00edo mirando al cielo, los equipos de cient\u00edficos, la oscuridad, los aplausos que ensordecen cuando reaparece la luz. Pero 50 a\u00f1os no pasan en balde y las personas no son las mismas ni tienen los mismos sue\u00f1os.<\/p>\n<p>En la atm\u00f3sfera de la \u00e9poca se respiraba la rebeld\u00eda de los movimientos estudiantiles que cruzaron de un pa\u00eds a otro en el 68. La divisa era\u00a0<q>paz y amor<\/q>,\u00a0<em>peace and love<\/em>. Muchachos con el pelo largo y muchachas con cabello corto so\u00f1aban con la revoluci\u00f3n y el\u00a0<em>Che<\/em>\u00a0Guevara. La \u00faltima de sus preocupaciones era el desempleo. La mariguana era preferible al alcohol. El\u00a0<q>amor libre<\/q>\u00a0era posible gracias a la p\u00edldora. A pesar del luto por la matanza del 2 de octubre de 1968 en la plaza de las Tres Culturas, el ambiente tom\u00f3 aires festivos ante la proximidad de un eclipse solar.<\/p>\n<p>Como tantos otros j\u00f3venes, David y yo decidimos ir a Miahuatl\u00e1n para contemplar al eclipse en su centro. Paulina Lavista nos invit\u00f3 a subirnos en su Volkswagen. Fuimos cinco personas las que nos metimos en el coche: Paulina al volante, su hermano Mauricio al lado, Rafael Segovia, David y yo en la parte de atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Listos para el viaje, Salvador Elizondo, de pie en la banqueta del edificio donde viv\u00eda frente al Parque M\u00e9xico, nos dese\u00f3 buen viaje a su manera: \u201cAh\u00ed van como sardinas enlatadas a ver la oscuridad, como si la oscuridad pudiera verse. Abran bien los ojos y miren la luz de las cavernas\u2026\u201d. El resto de las alentadoras palabras de Salvador se perdieron en el aire porque Paulina arranc\u00f3.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Llegamos de madrugada a Miahua-tl\u00e1n. La oscuridad a nuestro alrededor era total. Agotada, nuestra conductora decidi\u00f3 que ah\u00ed donde pudo estacionarse pasar\u00edamos el resto de la noche y ya ver\u00edamos ma\u00f1ana. Lo que vimos al amanecer no fue precisamente un bosque ni la soledad lejos de los tumultos urbanos: est\u00e1bamos rodeados por decenas de otros coches, tiendas de campa\u00f1a, gente corriendo y gritando.<\/p>\n<p>Caminamos al pueblo de Miahuatl\u00e1n, donde nos instalamos en la placita frente a la iglesia a esperar el eclipse. Hab\u00edamos ganado nuestro lugar y no \u00edbamos a movernos sin haber visto la noche durante la ma\u00f1ana de ese caluroso d\u00eda.<\/p>\n<p>De pronto, un aire fr\u00edo recorri\u00f3 la plaza. Se escucharon ladridos de perros, revoloteo de p\u00e1jaros. Mucha gente del pueblo se refugi\u00f3 en sus casas. Las embarazadas fueron escondidas: su presencia era de mala suerte. Los ruidos se fueron apagando hasta que rein\u00f3 el silencio total. Sent\u00ed fr\u00edo cuando segundos antes ard\u00eda bajo el sol. Un estremecimiento del aire se transmiti\u00f3 como una onda. La oscuridad avanzaba a una velocidad que parec\u00eda, en su fugacidad, superior a la de la luz. Y sin que el Creador dijera:\u00a0<q>H\u00e1gase la noche<\/q>, la noche se hizo en pleno d\u00eda. La negritud total, el silencio absoluto. \u00bfDe qu\u00e9 otra manera pueden recibirse las manifestaciones divinas de la aparici\u00f3n y la desaparici\u00f3n? Parpadeo del cielo, la noche interrumpe el acontecer del d\u00eda unos instantes. Las leyes inmutables con que se suceden d\u00edas y noches quedan abolidas un momento tan fugaz como eterno por el eclipse.<\/p>\n<p>Con la reaparici\u00f3n del sol, volvieron a escucharse los ladridos, los cacareos, la algarab\u00eda desbordante de dicha, acaso porque la gente olvidaba sus dudas sobre la regularidad mon\u00f3tona y tranquilizante del orden c\u00f3smico: las cosas volv\u00edan a tomar su curso acostumbrado, de nuevo en el lugar que les fue designado desde el principio de los tiempos.<\/p>\n<p>Esa tarde vimos arder las espigas desde lo alto de las pir\u00e1mides de Monte Alb\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"email\"><a href=\"mailto:%76%69%6c%6d%61%66%75%65%6e%74%65%73%32%32@%67%6d%61%69%6c.%63%6f%6d\">vilmafuentes22@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ecos de un viejo eclipse Vilma Fuentes Una de las \u00faltimas veces que nos vimos, David Huerta me dio la fotocopia de un texto m\u00edo aparecido en el suplemento\u00a0Diorama de la Cultura\u00a0de\u00a0Exc\u00e9lsior, dirigido entonces por Hero Rodr\u00edguez Toro. 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