{"id":36680,"date":"2024-04-21T13:18:09","date_gmt":"2024-04-21T19:18:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36680"},"modified":"2024-04-21T13:18:09","modified_gmt":"2024-04-21T19:18:09","slug":"en-la-balanza-virtudes-y-defectos-no-exhiben-a-un-thomas-mann-evidencian-a-quien-cincela-pacientemente-una-prosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36680","title":{"rendered":"En la balanza, virtudes y defectos no exhiben a un Thomas Mann, evidencian a quien cincela pacientemente una prosa"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Thomas Mann y el viaje en &#8216;La muerte en Venecia&#8217;<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Alejandro Anaya Rosas<\/span><\/p>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">La pluma del gran novelista alem\u00e1n Thomas Mann (1875-1955) gener\u00f3 grandes obras ya consagradas en la literatura universal, entre muchas otras, &#8216;La monta\u00f1a m\u00e1gica&#8217;, &#8216;Doktor Faustus&#8217; y &#8216;La muerte en Venecia&#8217;, esta \u00faltima objeto de an\u00e1lisis del presente ensayo desde la perspectiva del concepto del viaje.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La ventaja de tener acceso a los diarios y cartas de figuras como Thomas Mann, es que nos muestran un universo que no siempre coincide con la obra del artista, un \u201cotro\u201d dif\u00edcil de imaginar si no existiera la puerta de entrada al sujeto terrenal: pr\u00e1ctico, eg\u00f3latra, neur\u00f3tico, contradictorio, temeroso de la soledad y empujado a ella por no malograr el papel que hab\u00eda asumido ante el p\u00fablico; el cual, por cierto, le era indispensable a su ego.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tampoco podemos caer en la trampa de quienes le han imputado una actitud censurable. Puestos sobre la balanza, virtudes y defectos no exhiben a un Thomas Mann implacable e indolente, s\u00f3lo evidencian la complejidad de quien cincela pacientemente una prosa, a veces rebuscada, s\u00ed, pero casi insuperable. Quiz\u00e1s esa complejidad lo condujo a la creaci\u00f3n de textos de gran belleza, exigentes: obras maestras. La monta\u00f1a m\u00e1gica (1924), uno de los v\u00e9rtices de la literatura alemana, representa el paradigma de lo antes dicho. Esta obra, ambiciosa, monumental, deber\u00eda hacernos conscientes de que, detr\u00e1s de una novela total, existe un individuo con una brutal autoafirmaci\u00f3n; un escritor omnisciente quien, como un dios atormentado, nos fascina y nos abruma.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Thomas Mann lleg\u00f3 a decir que \u201cen los libros no nos encontramos m\u00e1s que a nosotros mismos\u201d; \u00e9l, quien sinti\u00f3 cierta afinidad con Goethe y donde, muy probablemente, se \u201cencontr\u00f3 con \u00e9l mismo\u201d m\u00e1s a menudo. La contraparte de lo expuesto es ver al autor de los \u201clibros\u201d en sus textos; el propio Octavio Paz dijo que su\u00a0<i>Laberinto de la soledad<\/i>\u00a0\u201cy otros [libros] con tema parecido: son lo que yo soy [\u2026], el desconocido que me habita\u201d. Quiz\u00e1 por esto, entonces, creemos deducir que tras determinados pasajes de una narraci\u00f3n sale a flote alg\u00fan rasgo de quien los plasm\u00f3; cosa tal vez m\u00e1s sencilla \u2013encontrar al autor entre l\u00edneas, que encontrarnos a nosotros\u2013 y de la que, acaso por ello, se ha valido la cr\u00edtica literaria para interpretar cientos de obras. Las novelas de Thomas Mann no son la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Algunas obras de nuestro escritor han sido analizadas a la luz de comentarios propensos a la homosexualidad, notas hechas por el propio Mann, sacadas de sus diarios, donde revela una inhabitual fascinaci\u00f3n por algunos hombres, sobre todo m\u00e1s j\u00f3venes que \u00e9l. Sin duda, y a pesar de libros como el<i>\u00a0Tonio Kr\u00f6ger\u00a0<\/i>(1903),\u00a0<i>La muerte en Venecia<\/i>\u00a0(1912) representa el foco de esos comentarios cr\u00edticos, pues en esta narraci\u00f3n el protagonista, Gustav von Aschenbach, un escritor consumado, trasluce una atracci\u00f3n inusitada por el joven Tadzio \u2013como la que Thomas Mann sinti\u00f3 por Klaus Heuser, cuando el \u00faltimo contaba con diecisiete a\u00f1os y nuestro escritor rebasaba los cuarenta. Citamos s\u00f3lo un nombre de los varios que habitaron el imaginario homoer\u00f3tico de autor del\u00a0<i>Doktor Faustus\u00a0<\/i>(1947). Ahora bien, es evidente que existen otras semejanzas entre Mann y su Gustav, adem\u00e1s de la aludida.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>El incendio de las almas<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Tal vez una de las claves para la identificaci\u00f3n de nosotros, los lectores, con los libros que enfrentamos, como si la literatura fuese un espejo, y que adem\u00e1s tiene que ver con la frase de Thomas Mann expuesta l\u00edneas arriba, se debe al sentido de universalidad que los artistas dan a sus obras. Dicha universalidad proviene de los temas sobre los que versan los grandes libros, del modo de tratarlos, de las inquietudes humanas que, desde siempre, han incendiado el alma de las personas; de los s\u00edmbolos que salen a flote en las grandes obras literarias. Por ello pensamos que una aproximaci\u00f3n a\u00a0<i>La muerte en Venecia\u00a0<\/i>al amparo de la biograf\u00eda del autor, aunque sea v\u00e1lida, pasa por alto un posible contenido velado con el cual se podr\u00eda llevar a cabo una interpretaci\u00f3n arriesgada pero licita y, por qu\u00e9 no, profunda. No denostamos ning\u00fan tipo de cr\u00edtica literaria, algunas formas de realizar este trabajo son necesarias para conducir a los lectores hacia textos que, de otra manera, ni siquiera sabr\u00edamos de su existencia.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Por principio, notamos que en\u00a0<i>La muerte en Venecia<\/i>\u00a0se reitera el asunto del viaje, uno de los temas m\u00e1s representativos en la historia de la literatura. El viaje del protagonista Gustav von Aschenbach, el \u201ch\u00e9roe\u201d del libro que tratamos, como bien lo sugiere la significaci\u00f3n m\u00e1s propagada del simbolismo de dicho t\u00f3pico, lo determina el desagrado que le produce su entorno: la vida solitaria, y hasta cierto punto incomprendida, del artista \u2013igual, uno de los temas recurrentes en la obra de Mann\u2013, y su constante insatisfacci\u00f3n ante un mundo encausado cada vez m\u00e1s a lo pedestre, un \u201cdeseo de liberaci\u00f3n, descarga y olvido\u201d motivado por no avanzar en la obra que le ocupa; porque, a pesar de ser, como ya se ha aludido, un eminente artista: \u201cmientras la naci\u00f3n lo honraba, \u00e9l mismo estaba descontento de ella\u201d. Ya desde esta primera parte de la novela somos testigos de una tensi\u00f3n en la psique de Von Achenbach, la cual se acent\u00faa conforme progresa el texto hasta desembocar en un drama interior que pone a prueba su temple y su salud f\u00edsica. Son las pruebas que le depara el<i>\u00a0viaje\u00a0<\/i>a Venecia.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>Algo m\u00e1s fuerte que nosotros<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Las dificultades que entra\u00f1an los viajes han sido materia de trabajo para la psique humana. De aquellas experiencias enriquecedoras se han valido las religiones y los poetas para exponer, simb\u00f3licamente, el deseo de alcanzar nuevos mundos o de reconquistar patrias perdidas; aunque \u00e9stas, como la infancia, sean irreconquistables. Las traves\u00edas f\u00edsicas para alejarse de la sociedad, la separaci\u00f3n del mundo al tornase fastidioso, inquietante o insulso, es una constante. El viaje invita al h\u00e9roe a salir de su zona de confort, donde el protagonista lidiar\u00e1 con obst\u00e1culos, conflictos que viven en lo profundo de su ser; son las pruebas que cualquier protagonista afronta, de ellas podr\u00e1 extraer sabidur\u00eda, pero tambi\u00e9n corre el riesgo de perderse, desaparecer. Sin embargo, no es decisi\u00f3n propia la que impulsa al aventurero a la partida; dada la magnitud del simbolismo, ser\u00eda una necedad pensar esto. Si vemos el s\u00edmbolo como un lenguaje que compacta algo trascendente, inexpresable en su esencia, y luego lo expone en una imagen entendible y racional, entonces dicho s\u00edmbolo se vuelve necesario porque expresa la decisi\u00f3n firme de creer en algo m\u00e1s fuerte que nosotros; de ah\u00ed pensar en una fuerza que nos supera y que nos infunde la decisi\u00f3n del viaje. Joseph Campbell dir\u00eda que es un mensajero quien, con su sola presencia, inculca la partida, que \u201cla crisis de su aparici\u00f3n es la \u2018llamada para la aventura\u2019\u201d. As\u00ed entonces, con la llegada del heraldo, se gesta la resoluci\u00f3n del viaje de Von Aschenbach.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Despu\u00e9s de admitir cierto \u201cdesgaste de sus fuerza\u201d, nuestro protagonista da un paseo en las cercan\u00edas de un desolado Cementerio del Norte, en la ciudad de M\u00fanich; all\u00ed se encuentra con un hombre extra\u00f1o, de \u201caire dominador e imperioso, temerario y hasta fiero\u201d, quien adem\u00e1s de permanecer en silencio y no realizar movimiento alguno, tampoco vuelve a aparecer en la novela. Sin embargo, y si tomamos en cuenta la corta extensi\u00f3n del texto, Mann le dedica todo un p\u00e1rrafo a la descripci\u00f3n f\u00edsica de esta extra\u00f1a figura, lo cual evidencia la importancia de dicho personaje. Despu\u00e9s del encuentro, el escritor vuelve a su hogar y all\u00ed decide el viaje.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>\u201cLlegar a la otra orilla\u201d<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Con determinaci\u00f3n, Von Aschenbach parte hacia\u00a0<i>Pula<\/i>, en la pen\u00ednsula Istria del mar Adri\u00e1tico; el lugar no es lo que en ese momento buscaba y por ello va a Venecia. El destino no le es desconocido, pero esta vez llegar\u00e1 por mar porque \u201cpor tierra [\u2026] era como entrar a un palacio por la puerta de servicio [\u2026], en barco y desde alta mar deb\u00eda llegarse a la m\u00e1s inveros\u00edmil de las ciudades\u201d.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El viaje que se emprende en busca del \u201cyo\u201d se vuelve m\u00e1s significativo cuando se realiza sobre una embarcaci\u00f3n. La literatura universal nos ha regalado infinidad de historias con protagonistas navegantes. Enfrentar la inmensidad del oc\u00e9ano ha representado una dificultad de proporciones heroicas y, en algunas culturas, llegar a \u201cla otra orilla\u201d denota el triunfo de cruzar las aguas que separan la vida de la muerte. El viaje de Von Aschenbach, pues, acumula simbolismos, y la traves\u00eda del h\u00e9roe llega a la apoteosis al toparse el escritor con la representaci\u00f3n de la belleza en forma de un adolescente. El artista enfrenta los demonios propios frente a la encrucijada de seguir imperturbable ante los delirios que Tadzio le provoca, o ceder al impulso primigenio, a la pulsi\u00f3n de muerte: Mann nos recluye en la mente del escritor; all\u00ed, somos testigos de las batallas psicol\u00f3gicas que el protagonista afronta.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Por otro lado, intuimos que la traves\u00eda de Von Aschenbach es circular. La presencia del heraldo en el cementerio, antes del viaje a Venecia, junto a las l\u00e1pidas en venta, prev\u00e9n la muerte. En nuestra interpretaci\u00f3n no ser\u00eda casual que los \u201cmonumentos f\u00fanebres\u201d no pertenezcan a\u00fan a nadie: tal vez, como en algunas culturas, figuran moradas vac\u00edas, esperando ser habitadas por los esp\u00edritus que partir\u00e1n a otro reino. Al final, el devenir del alma de Von Aschenbach es tr\u00e1gico, y \u00e9sta podr\u00e1 alojarse en el lugar donde inici\u00f3 la historia. El viaje ha concluido.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>Contra la tiran\u00eda del presente<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Volviendo a nuestro tiempo, nos preguntamos: \u00bfVale la pena ver a contraluz las grandes obras y encontrarles un sentido velado, algo que no sea lo manifiesto y literal? Creemos que s\u00ed, de otra manera las novelas no ser\u00edan espejos de nosotros, sino de desconocidos que habitaron un tiempo lejano; es precisamente esa mentalidad oscura la que cubre el cielo de nuestro siglo: la de la \u201cverdad \u00fanica\u201d como idea de lo meramente sensible y comprobable, la de lo material como deidad suprema y la de encontrarle una \u201cutilidad pr\u00e1ctica\u201d a la\u00a0<i>poes\u00eda<\/i>. La obra de Thomas Mann representa, junto con la de otros grandes de las letras, una revelaci\u00f3n: nos revelan algunos d\u00e9dalos, sinuosidades del alma de los artistas, tambi\u00e9n de las personas comunes. Si dejamos pasar de largo esas revelaciones, corremos el riesgo de someternos a las tiran\u00edas del presente, a la autocracia del dinero y a la vil deshumanizaci\u00f3n; somos seres simb\u00f3licos: creemos no merecerlo l<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Thomas Mann y el viaje en &#8216;La muerte en Venecia&#8217; Alejandro Anaya Rosas La pluma del gran novelista alem\u00e1n Thomas Mann (1875-1955) gener\u00f3 grandes obras ya consagradas en la literatura universal, entre muchas otras, &#8216;La monta\u00f1a m\u00e1gica&#8217;, &#8216;Doktor Faustus&#8217; y &#8216;La muerte en Venecia&#8217;, esta \u00faltima objeto de an\u00e1lisis del presente ensayo desde la perspectiva [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":36681,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-36680","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36680","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36680"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36680\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36682,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36680\/revisions\/36682"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36680"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36680"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36680"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}