{"id":36690,"date":"2024-04-22T13:45:47","date_gmt":"2024-04-22T19:45:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36690"},"modified":"2024-04-22T13:45:47","modified_gmt":"2024-04-22T19:45:47","slug":"la-melancolia-es-un-recuerdo-inconsciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36690","title":{"rendered":"\u201cla melancol\u00eda es un recuerdo inconsciente\u201d."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Dulce \u00absaudade\u00bb<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">La a\u00f1oranza de futuros imposibles<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Samuel Gonz\u00e1lez Contreras<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">A partir de la melancol\u00eda, un sentimiento poderoso y complejo, este ensayo trata, ayudado por la filosof\u00eda y la poes\u00eda, sobre la naturaleza de esa dimensi\u00f3n del tiempo en que algo que \u201cpudo ser y desahuci\u00f3 sus posibilidades puede verse implicado en una traici\u00f3n al tiempo que nos circund\u00f3, pues el tiempo es duro, pero se quiebra una y otra vez, como cristal que estalla y se restituye infinitamente\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>para Enzo Traverso, por su persistencia a la hora de desafiar la historia.<\/i><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Gustave Flaubert dedic\u00f3 un esfuerzo excepcional a definir ese magma incandescente que nos atraviesa y que solemos denominar melancol\u00eda, refiriendo as\u00ed todo un universo existencial: \u201cla melancol\u00eda es un recuerdo inconsciente\u201d. En su extremo lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que ese reino resultaba incluso una afinidad electiva: \u201cla melancol\u00eda es la alegr\u00eda de estar tristes\u201d. \u00bfSe padece? \u00bfSe elige? Susan Sontag discurre el mismo laberinto al afirmar que \u201cla depresi\u00f3n es la melancol\u00eda sin sus encantos\u201d.<br \/>\nSin embargo, su propia delimitaci\u00f3n deja expuesto el campo a un punto ciego extremo y vacuo: \u00bfC\u00f3mo caracterizar la presencia melanc\u00f3lica de aquello que pudo ser y no fue, o no ser\u00e1?<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Cuando ten\u00eda quince a\u00f1os una de mis mejores amigas se aferr\u00f3 profundamente a un poema de Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde, el cual designa este universo sensible sin tapujos ni solemnidad. Sin limpieza in\u00fatil. Para ella la ligaz\u00f3n con aquellos versos proven\u00eda de un amor no realizado: \u201cY pensar que pudimos\/ enlazar nuestras manos\/ y apurar en un beso\/ la comuni\u00f3n de f\u00e9tiles veranos&#8230;\/\/ Y pensar que pudimos\/ en una onda secreta\/ de embriaguez, deslizarnos,\/ valsando un vals sin fin por el planeta\u2026 Valsando un vals sin fin, por el planeta\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En un pasaje espl\u00e9ndido, Mar\u00eda Zambrano provee una descripci\u00f3n ins\u00f3lita: \u201cEl deseo consume lo que toca: en la posesi\u00f3n aniquila lo deseado, que no tiene independencia, que no existe fuera del acto deseado\u201d. La l\u00edrica de Gustavo Cerati auspici\u00f3 esta misma impresi\u00f3n: \u201clo que seduce, nunca suele estar\u201d. El esfuerzo sensible implica sin embargo una disminuci\u00f3n y un tr\u00e1nsito, tal y como lo explica George Simmel: \u201cLa intensidad de sentimiento tiene un umbral est\u00e9tico inferior y uno superior: m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9ste est\u00e1 la indiferencia, m\u00e1s all\u00e1 de aqu\u00e9l la participaci\u00f3n correspondiente al contenido percibido como realidad, que no deja lugar al inter\u00e9s en la configuraci\u00f3n art\u00edstica como tal.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\u00bfQu\u00e9 es lo que permanece \u2013o lo que es\u2013 de aquello que no fue? \u00bfC\u00f3mo digerir la presencia evanescente que late sin haberse dado, quiz\u00e1s porque las condiciones y voluntades implicadas para su propia existencia desaparecieron? Es que aquello que no fue pero ostenta restos o impactos dentro de una determinada trayectoria de historicidad subjetiva individual y colectiva contin\u00faa operando sobre \u00e1mbitos de producci\u00f3n de sentido, implicada \u00edntimamente en la constituci\u00f3n de la temporalidad humana.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Ahora bien, dado que no se realiz\u00f3, ofrece una merma intr\u00ednseca, cuyo doble filo transcurre en el hecho de que su existencia es una mera entidad virtual que puede correr libremente sin quedar atada a la facticidad, pero tambi\u00e9n sin el peso de haberse visto envuelta en la \u201cvulgar\u201d condici\u00f3n de realizaci\u00f3n. As\u00ed comprende cierta pureza, ingenuidad o insolencia desde el universo de aquello que persiste en potencia y se actualiza exclusivamente de manera virtual.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Las denominadas filosof\u00edas continentales del siglo XX debatieron arduamente sobre el tiempo, hasta reconocer los efectos retroactivos del pasado sobre el presente y el futuro. No s\u00f3lo eso, se lleg\u00f3 incluso a la conclusi\u00f3n de que el pasado sigue elabor\u00e1ndose, tal y como lo intuy\u00f3 Walter Benjamin al admirar los horrores de la primera guerra mundial. La muerte del narrador es justamente la conclusi\u00f3n tr\u00e1gica de que no hay m\u00e1s qu\u00e9 contar. Al quebrantarse la hegemon\u00eda universal y trascendental del sujeto, el tiempo, la raz\u00f3n y la historia, muchos \u00e1mbitos de representaci\u00f3n y de investigaci\u00f3n se vieron envueltos en un terremoto de amplias magnitudes.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Este panorama convulso se fragu\u00f3 en diversas disciplinas y campos art\u00edsticos. Por ejemplo, el pujante surgimiento de la novela de flujo de conciencia. Como puede recordarse, en\u00a0<i>La Se\u00f1ora Dalloway,\u00a0<\/i>Virginia Woolf explora de manera ind\u00f3mita la tensi\u00f3n existente entre el tiempo narrado y el tiempo de la narraci\u00f3n, duplicidad inc\u00f3moda que no deja de refractar la infinita guerra entre historia y ficci\u00f3n. Se trata de una novela entera para relatar un solo d\u00eda. Peter es quiz\u00e1s el personaje m\u00e1s atormentado justamente por la presencia en su vida de futuros imposibles. \u00c9l transita de manera tr\u00e1gica la experiencia de pensar qu\u00e9 habr\u00eda pasado de no haber viajado a India.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Por su parte, uno de los narradores de Clarice Lispector despliega de manera festiva el sentido de vida de una de sus protagonistas en<i>\u00a0La hora de la estrella<\/i>\u00a0al abrir un futuro ins\u00f3lito y afortunado: Macabea encuentra un lugar en el mundo y un futuro posible cuando aquella salvaje adivina le otorga el \u201cpermiso\u201d de la esperanza y del amor. Deshace as\u00ed el nudo de un futuro imposible e impensable. El inicio de la novela contiene el secreto: \u201cuna mol\u00e9cula dijo que s\u00ed a otra mol\u00e9cula y as\u00ed naci\u00f3 la vida\u201d. En otras palabras, es la afirmaci\u00f3n la que produce viabilidad, perfora el presente y aflora el futuro, flexibilizando como condici\u00f3n de posibilidad el sentido del pasado.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>Apuntar al futuro desde pasados derrotados<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Durante siglos la historiograf\u00eda ha mostrado c\u00f3mo la historia es siempre una labor de producci\u00f3n de sentido e interpretaci\u00f3n permanente. De la reinterpretaci\u00f3n del pasado se teje un puente hacia futuros alternos. Tal y como refiere Ginzburg, en esta din\u00e1mica transcurre una labor po\u00e9tica profunda que subyace a las grandes corrientes y tendencias historiogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Las utop\u00edas m\u00e1s radicales del siglo XX se alimentaban de un sustrato mesi\u00e1nico que apuntaba al futuro desde pasados derrotados que parec\u00edan respirar y apropiarse de futuros alternos. A unas d\u00e9cadas de su velorio, Lenin y Trotski se preguntaban qu\u00e9 habr\u00eda pasado si la Comuna de Par\u00eds hubiese expropiado los bancos y no hubiese permitido que Thiers huyera. En ese campo es donde la barrera entre relato hist\u00f3rico y relato de ficci\u00f3n se resplandece y muestra su porosidad, como explica Paul Ricoeur.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Tal y como acert\u00f3 a intuir nuestro querido Daniel Bensaid: \u201cla historia nos muerde la nuca\u201d. Por ello mismo resulta revitalizante la radicalidad de Michael L\u00f6wy, al fusionar los esp\u00edritus de Rosa Luxemburgo, Walter Benjamin y Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, y atreverse as\u00ed a rasgar y combinar diversos laberintos. Si la \u201chistoria\u201d es en realidad historias y estratificaciones mezcladas, condensadas y almacenadas por los cuerpos, el inconsciente y la materialidad de la ciudades y de lo existente, entonces yace asequible la posibilidad de estallar el pasado.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La muerte de las utop\u00edas y el desvanecimiento de esos futuros imposibles es precisamente la expresi\u00f3n de lo que Fran\u00e7ois Hartog denomina \u201cpresentismo\u201d: un presente diluido y expandido que absorbe y disuelve en s\u00ed mismo tanto el pasado como el futuro. A prop\u00f3sito de eso Enzo Traverso escribe: \u201cSin embargo, esta melancol\u00eda no significa el refugio de un universo cerrado de sufrimiento y remembranza: es m\u00e1s bien una constelaci\u00f3n de emociones y sentimientos que envuelven una transici\u00f3n hist\u00f3rica, la \u00fanica manera en que nuevas ideas puede coexistir con la pena y el duelo por un reino perdido de experiencias revolucionarias.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">No resulta menor intentar sanar las heridas vivas de la historia: cauterizar el pesimismo claudicante de la pol\u00edtica y aferrarnos a no abandonar la historia sin presagios posibles para augurar cat\u00e1strofes al infinito, como si fuese posible hallar el ADN de la historia. Resulta letal el balance del siglo XX, de la escuela de Frankfurt a Iv\u00e1n Ilich, atravesando la intempestiva presencia de Walter Benjamin, resulta inefable recolectar los restos de un siglo que perdimos. \u00a1Y el riesgo sigue siendo el mismo!, pues las alturas del pensamiento cr\u00edtico y la filosof\u00eda radical perduran como en un pa\u00f1uelo compuesto de drama y dinamita viva. De ah\u00ed la importancia de reclamar la presencia de esos futuros imposibles que sacuden desde los escombros aquello que pervive como inevitable. Y no es otra que la muerte de Hegel y del providencialismo fatuo y aberrante. Ni la raz\u00f3n, ni la tecnolog\u00eda o la historia se encuentran enclaustradas a un devenir inevitable, y no es otro sino el suave susurro de Bol\u00edvar Echeverr\u00eda.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">William Carlos Williams fabric\u00f3 el presagio preciso para asistir a esa gala de melanc\u00f3lica y devastaci\u00f3n: \u201cNinguna derrota se compone s\u00f3lo de derrota, pues el mundo que abre es un lugar hasta entonces insospechado.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">De todo lo anterior puede admirarse c\u00f3mo la relaci\u00f3n entre tiempo\/historia y lenguaje\/narraci\u00f3n es co-constitutiva, escindible \u00fanicamente en t\u00e9rminos anal\u00edticos o inclusive metate\u00f3ricos. La funci\u00f3n narrativa, como la denomina Ricoeur, constituye una condici\u00f3n primordial e identitaria. Nuestra propia subjetividad personal y social es un complejo entramado de historias en permanente tensi\u00f3n y gradaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El tiempo jam\u00e1s dejar\u00e1 de ser un misterio por experimentar, borrar y redefinir para la existencia humana. Si algo pudo ser y desahuci\u00f3 sus posibilidades puede verse implicado en una traici\u00f3n al tiempo que nos circund\u00f3, pues el tiempo es duro, pero se quiebra una y otra vez, como cristal que estalla y se restituye infinitamente. De ello versa el tomar partido (\u00a1Marx-Gramsci!): de cancelar y abrir posibilidades. En la hermosa lirica de Pablo Milan\u00e9s puede percibirse precisamente eso: \u201cY este sufrir sin raz\u00f3n\/ en fugaz padecer \/ \u2026 \/De que jam\u00e1s podr\u00e1s saber\/ cu\u00e1nto cari\u00f1o soy capaz de ofrecer\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Desde este punto es posible un encuentro con Spinoza y su idea de\u00a0<i>conato<\/i>. Incluso en su impotencia, un futuro imposible puede resultar alegre en la medida en que potencie a nuestra existencia y nos permita perseverar nuestro ser en el mundo. Por el contrario, puede resultar tr\u00e1gico y triste en la medida en que su presencia descomponga aquellas partes que nos constituyen. De ah\u00ed que la propia existencia pueda comprenderse como un combate y convivencia permanente con esos futuros imposibles que nos constituyen y dotan o despojan de sentido a nuestras propias vidas.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dulce \u00absaudade\u00bb La a\u00f1oranza de futuros imposibles Samuel Gonz\u00e1lez Contreras A partir de la melancol\u00eda, un sentimiento poderoso y complejo, este ensayo trata, ayudado por la filosof\u00eda y la poes\u00eda, sobre la naturaleza de esa dimensi\u00f3n del tiempo en que algo que \u201cpudo ser y desahuci\u00f3 sus posibilidades puede verse implicado en una traici\u00f3n al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":36691,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-36690","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36690"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36690\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36692,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36690\/revisions\/36692"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}