{"id":36722,"date":"2024-04-24T11:51:10","date_gmt":"2024-04-24T17:51:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36722"},"modified":"2024-04-24T11:51:10","modified_gmt":"2024-04-24T17:51:10","slug":"el-pabellon-mexicano-de-la-biennale-di-venezia-con-la-obra-nos-marchabamos-regresabamos-siemprede-meyenberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36722","title":{"rendered":"El pabell\u00f3n mexicano de La Biennale di Venezia, con la obra\u00a0\u00abNos march\u00e1bamos, regres\u00e1bamos siempre\u00bbde Meyenberg"},"content":{"rendered":"<div id=\"main-cont\">\n<article>\n<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\">El pabell\u00f3n mexicano en La Biennale 60 muestra los reflejos de la migraci\u00f3n<\/div>\n<div class=\"sumarios\">\n<p>La propuesta devuelve al arte la capacidad po\u00e9tica de comunicar temas complejos<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"credito-autor\">Alejandra Ortiz Casta\u00f1ares<\/div>\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">Venecia.<\/p>\n<p class=\"s-s\">El pabell\u00f3n mexicano de La Biennale di Venezia 60, representado con la obra\u00a0<em>Nos march\u00e1bamos, regres\u00e1bamos siempre<\/em>, de Erick Meyenberg (1980), con la curadur\u00eda de Tania Ragasol y la producci\u00f3n art\u00edstica y museogr\u00e1fica a cargo de Roberto Vel\u00e1zquez, se erige como un proyecto de resonancia internacional.<\/p>\n<p>Es una propuesta que devuelve al arte la capacidad po\u00e9tica de comunicar temas complejos como la migraci\u00f3n, superando la ret\u00f3rica que hab\u00eda caracterizado a los pabellones mexicanos anteriores.<\/p>\n<p>La instalaci\u00f3n se compone de un espacio integral centrado en una larga mesa rectangular, sobre la cual se exhibe una vajilla creada por el propio artista. Un impresionante ambiente sonoro, iluminaci\u00f3n y enormes pantallas de 4 por 7 metros, proyectan una imagen borrosa de una familia reunida alrededor de una mesa en el campo, concebido para generar una atm\u00f3sfera envolvente que evoca emociones y sensaciones relacionadas con la idea de separaci\u00f3n y p\u00e9rdida que experimentan los migrantes al dejar atr\u00e1s su lugar de origen.<\/p>\n<p>La convivialidad del banquete se vincula con un ritual que temporalmente devuelve al individuo su sensaci\u00f3n de pertenencia, al estar rodeado de su familia. La mesa parece lista para acoger a los comensales, aunque no est\u00e1 claro si ya han comido o est\u00e1n a punto de hacerlo. En este ambiente, imaginamos risas, l\u00e1grimas, abrazos y recuerdos que emergen alrededor de ella.<\/p>\n<p>Los platos sugieren una presencia fugaz que ha interesado a otros artistas, como Daniel Spoerri (1930), mientras la escenificaci\u00f3n evoca los bodegones barrocos espa\u00f1oles, donde la luminosidad de los objetos dialoga con la penumbra del fondo.<\/p>\n<p>En una entrevista para\u00a0<em>La Jornada<\/em>, Ragasol explica que se trata de un proyecto de sitio espec\u00edfico, relacionado con el tema del extra\u00f1amiento de la muestra del curador Adriano Pedrosa. El proyecto explora el aspecto del migrante como una condici\u00f3n universal de p\u00e9rdida y cuestiona el significado de pertenencia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>\u201cNos habla de lo m\u00e1s primigenio del ser humano, como el desarraigo, el amor, la tristeza, el odio, el luto.<\/p>\n<p><q>Para destacar esta condici\u00f3n de limbo, hemos desdoblado los objetos presentes a trav\u00e9s de reflejos, como la proyecci\u00f3n de formas y colores en el piso negro brillante que hemos elegido intencionalmente, para evocar recuerdos y sensaciones fugaces que se agitan en la memoria<\/q>, se\u00f1ala Ragasol.<\/p>\n<p class=\"sumario\">Pradera de las L\u00e1grimas<\/p>\n<p class=\"s-s\">Tambi\u00e9n hay una silla vac\u00eda con los restos de velas encendidas que, seg\u00fan la curadora, evoca el antiguo ritual alban\u00e9s de encender una vela en la Pradera de las L\u00e1grimas, como augurio del regreso del ser querido.<\/p>\n<p>Este pabell\u00f3n est\u00e1 inspirado en la historia personal de Erick Meyenberg, ya sea como hijo de migrantes o por su conexi\u00f3n personal con una familia albanesa emigrada en Italia, que fue su fuente de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEs una familia muy especial \u2013dice el artista\u2013 que utiliza la comida, el canto, el baile y la poes\u00eda albanesa para comunicarse, as\u00ed como para volver a crear su tierra en cada comida. Cuando lo vi, sent\u00ed una nostalgia de algo que yo no tuve en mi infancia por mis or\u00edgenes libaneses, porque mis abuelos decidieron cortar completamente con el L\u00edbano, lo que me gener\u00f3 un fantasma afectivo muy grande. Son culturas diferentes, pero hay algo en los sabores, la emoci\u00f3n, en ese cari\u00f1o que hay en los libaneses, en el contacto f\u00edsico, que reconoc\u00ed en ellos.<\/p>\n<p><q>La sensaci\u00f3n de un migrante es de ser un h\u00edbrido, de no pertenecer ya ni al pa\u00eds de origen<\/q>, comenta Meyenberg.<\/p>\n<p>Nos despedimos en el momento en que comienza el\u00a0<em>performance<\/em>\u00a0que se llev\u00f3 a cabo hasta el 22 de abril.<\/p>\n<p>\u201cEste\u00a0<em>performance<\/em>\u00a0\u2013a\u00f1ade\u2013 est\u00e1 compuesto por tres bailarines que representan la p\u00e9rdida, y uno de ellos, completamente desnudo, simboliza la vulnerabilidad de su condici\u00f3n.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div id=\"interstitialdfpportadas\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pabell\u00f3n mexicano en La Biennale 60 muestra los reflejos de la migraci\u00f3n La propuesta devuelve al arte la capacidad po\u00e9tica de comunicar temas complejos Alejandra Ortiz Casta\u00f1ares La Jornada Venecia. El pabell\u00f3n mexicano de La Biennale di Venezia 60, representado con la obra\u00a0Nos march\u00e1bamos, regres\u00e1bamos siempre, de Erick Meyenberg (1980), con la curadur\u00eda de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":36723,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-36722","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36722"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36724,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36722\/revisions\/36724"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36723"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}