{"id":36777,"date":"2024-04-29T12:37:05","date_gmt":"2024-04-29T18:37:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36777"},"modified":"2024-04-29T12:37:05","modified_gmt":"2024-04-29T18:37:05","slug":"quien-muere-cruza-la-frontera-hacia-un-pais-de-invisibilidades-eso-es-la-muerte-el-haber-estado-y-ya-no-estar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36777","title":{"rendered":"Quien muere cruza la frontera hacia un pa\u00eds de invisibilidades. \u201cEso es la muerte: el haber estado y ya no estar\u201d"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Haber estado y ya no estar:<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">Apuntes literario-musicales sobre la muerte<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Mario Bravo<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">&#8216;Muerte y vida&#8217;, Gustav Klimt, 1910<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Apoyada en resplandores provenientes del arte, esta disertaci\u00f3n aborda la relevancia de la empat\u00eda para suturar el tajo abierto en un ser humano frente a la muerte propia o ajena.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cLa muerte tiene al principio el rostro de lo que no pudo ser\u201d, afirma Antonin Artaud. Aquello destinado a nunca suceder pareciera una mera licencia po\u00e9tica; sin embargo, su equivalencia cotidiana la hallaremos en los helados que ya no se beber\u00e1n, los filmes de Wim Wenders que no se mirar\u00e1n, esas lluvias que a otros empapar\u00e1n y no a nosotros, as\u00ed como esas tardes de domingo en las cuales no ordenaremos la alacena.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"left\">Morir o padecer el fallecimiento de un ser querido, m\u00e1s que ninguna otra circunstancia, nos coloca frente a un contundente e irrevocable\u00a0<i>nunca m\u00e1s<\/i>. Quien muere cruza la frontera hacia un pa\u00eds de invisibilidades. \u201cEso es la muerte: el haber estado y ya no estar\u201d, explica el novelista Jos\u00e9 Saramago.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>II<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Aunque somos animales de costumbres, los seres humanos no dejamos de estremecernos frente al final de la vida. Habituados ya al retorno del sol tras la noche previa, sabedores de que el silencio se rompe con una canci\u00f3n de Bob Dylan o el sonido de un tambor africano, caminamos inermes y sorprendidos hacia la noticia del fallecimiento de alguien o tras escuchar un diagn\u00f3stico que deje pendiendo de un hilo a nuestra existencia.<\/p>\n<p align=\"left\">Vivimos como si, perpetuamente, otra persona sufriera de esa terrible enfermedad llamada mortalidad. Nunca uno mismo. Nos aferramos a clavos ardiendo para despabilar a la vida cuando sentimos que se agota, tal como el poeta Joan Margarit suplic\u00f3 a su hija Joana quien finalizaba una larga enfermedad: \u201cY me repito:\/ Morirse todav\u00eda es vivir.\/ De esta invernal ma\u00f1ana, amable y tibia,\/ por favor, no te vayas, no te vayas.\u201d<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>III<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Esa pesadumbre ante el contundente acto de\u00a0<i>haber estado y ya no estar<\/i>, \u00bfser\u00e1 una se\u00f1al de nuestra estima por la vida? En\u00a0<i>El malestar en la cultura<\/i>, Sigmund Freud advierte cu\u00e1les son los tres grandes temores del ser humano: la hiperpotencia de la naturaleza, la vulnerabilidad de nuestro cuerpo y la incapacidad de las normas para gobernar los impulsos violentos entre los miembros de una sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">El tercer elemento mencionado por el padre del psicoan\u00e1lisis pareciera ser el \u00fanico que nuestras voluntades pudieran gestionar a su favor; pero, parad\u00f3jicamente, esos v\u00ednculos humanos estallan, diariamente, bajo la bandera de las guerras, las pol\u00edticas de odio y los genocidios. Solamente contamos, aparentemente, con un paliativo \u2013no soluci\u00f3n ni cura\u2013 frente al temor a la muerte: el amor, mismo que, seg\u00fan la escritora Bell Hooks, \u201cnos permite vivir plenamente y morir bien. La muerte, entonces, en lugar de ser el final, es parte de la vida\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>IV<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Astor Piazzola cierra los ojos. Un batir de alas eleva las notas de su bandone\u00f3n hacia otro tiempo, otro lugar. Al comienzo de \u201cAdi\u00f3s Nonino\u201d, tema compuesto tras el fallecimiento de su padre, la m\u00fasica se viste de fuego, de caos, de fr\u00edos pasillos de hospital, y de noches sin absoluci\u00f3n. De repente, la calma.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cNo quiero ver \u00a1no puedo! ver morir a los hombres cada d\u00eda\u201d, escribi\u00f3 el poeta chileno Gonzalo Rojas. Cada muerte es una tragedia. Piazzola lo sabe. Transitando la mitad de su interpretaci\u00f3n, \u00e9l, ese hombre blindado s\u00f3lo con un bandone\u00f3n, no detiene el paso de la Muerte pero s\u00ed la obliga a mirar hacia atr\u00e1s y constatar el vac\u00edo. El remanso deja su sitio a la inquietud. Otra vez el fuego, otra vez la herida supurando.<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora podr\u00eda concluir esta creaci\u00f3n del m\u00fasico argentino. La desolaci\u00f3n y un amargo sabor en la boca hicieron met\u00e1stasis. Dichosamente, una grieta, una luz. \u201cAdi\u00f3s Nonino\u201d no finaliza, sino que al escucha le invade una esperanza a pesar de la muerte. Ante la irrevocable ausencia de quien se ha ido, \u00bftodav\u00eda algo nos habita?: S\u00ed, el amor\u2026 pareciera gritar el bandone\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\">Piazzola mira hacia un costado, atravesado por las dagas de la memoria. Y nosotros tambi\u00e9n. \u00bfAcompa\u00f1arnos en la tristeza no ser\u00e1, entonces, nuestra peque\u00f1a victoria ante la Muerte?<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>V<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Walter Reuter presiona el disparador de su c\u00e1mara. El obturador abre y cierra. All\u00ed entr\u00f3 la luz y tambi\u00e9n el tiempo: dos ni\u00f1as saltan la cuerda en una playa. El artista capta as\u00ed un instante. Ambas peque\u00f1as flexionaron sus piernas y, debajo de ellas, el mundo. Reuter las fotografi\u00f3 mientras brincaban, victoriosas, descre\u00eddas de la gravedad. Sin alas, suspendidas y acompa\u00f1adas. Eternas.<\/p>\n<p align=\"left\">El malestar que nos endilga la empresa de vivir, descrito por Freud en 1930, quiz\u00e1s pudiera ser encarado desde una condici\u00f3n habitualmente soslayada: seguramente, inevitables penurias como la muerte son m\u00e1s transitables si encontramos la amorosa complicidad de alguien a nuestro alrededor; aunque un abismo y una herida nos aguarden tras caer, nuevamente, con nuestros pies a la tierra. No olvidemos que, tal como afirm\u00f3 Joan Margarit pensando en su fallecida hija Joana: \u201cuna herida es tambi\u00e9n un lugar donde vivir\u201d.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Haber estado y ya no estar: Apuntes literario-musicales sobre la muerte Mario Bravo &#8216;Muerte y vida&#8217;, Gustav Klimt, 1910 Apoyada en resplandores provenientes del arte, esta disertaci\u00f3n aborda la relevancia de la empat\u00eda para suturar el tajo abierto en un ser humano frente a la muerte propia o ajena. \u201cLa muerte tiene al principio el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":36778,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-36777","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36777"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36779,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36777\/revisions\/36779"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}