{"id":36789,"date":"2024-04-29T12:58:33","date_gmt":"2024-04-29T18:58:33","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36789"},"modified":"2024-04-29T12:58:33","modified_gmt":"2024-04-29T18:58:33","slug":"el-bello-verano-entre-mujeres-solas-y-el-diablo-en-las-colinas-del-genial-escritor-cesare-pavese","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36789","title":{"rendered":"\u00abEl bello verano\u00bb, \u00abEntre mujeres solas\u00bb y \u00abEl diablo en las colinas\u00bb, del genial escritor, Cesare Pavese"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">A 75 a\u00f1os de su publicaci\u00f3n<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">\u00abEl bello verano\u00bb de Cesare Pavese: una triada novel\u00edstica<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Marco Antonio Campos<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El comentario cuidadoso de tres novelas del gran novelista y poeta italiano Cesare Pavese (1908-1950), a saber \u2018El bello verano\u2019, \u2018Entre mujeres solas\u2019 y \u2018El diablo en las colinas\u2019 arroja luz sobre el atribulado esp\u00edritu del genial escritor, aspectos de su biograf\u00eda y car\u00e1cter, y especula sobre los motivos de su suicidio poco antes de cumplir los cuarenta y dos a\u00f1os de edad.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><b>I<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">En este 2024\u00a0se cumplen setenta y cinco a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de su novela breve\u00a0<i>Tra donne sole (Entre mujeres solas)<\/i>, o mejor, los tres cuartos de siglo cuando en este libro Cesare Pavese integr\u00f3 en un solo volumen por primera vez esta y dos breves novelas anteriores in\u00e9ditas,<i>\u00a0La bella estate\u00a0<\/i>(<i>El bello verano<\/i>, 1940) e\u00a0<i>Il diavolo sulla colina<\/i>\u00a0(<i>El diablo en las colinas<\/i>, 1948). Reunidas tuvieron el t\u00edtulo general de la primera:\u00a0<i>La bella estate.<\/i><sup>1<\/sup>\u00a0En su contenido ninguna historia se liga a las otras. Por esta triada recibi\u00f3 en julio de 1950 el Premio Strega a la mejor obra literaria del a\u00f1o. El 14 de julio, ya de vuelta a Tur\u00edn, escribi\u00f3 en su Diario,\u00a0<i>Il mestiere di vivere\u00a0<\/i>(<i>El oficio de vivir<\/i>): \u201cRegres\u00e9 de Roma hace alg\u00fan tiempo. En Roma, apoteosis. \u00bfY qu\u00e9 con esto?\u201d Es decir, para qu\u00e9 quiero un premio, por importante que sea, si la vida no va. Un mes y medio despu\u00e9s se quitaba la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">En su magn\u00edfico Diario, que es una larga y honda indagaci\u00f3n sobre s\u00ed mismo y su aventura literaria, registra en mayo de 1949 que ha terminado\u00a0<i>Tra donne sole<\/i>\u00a0(<i>Entre mujeres solas<\/i>)<i>,<\/i>\u00a0y el 17 de noviembre de ese a\u00f1o \u2013clave literariamente\u2013, que el 9 de ese mes dio punto final a su \u00faltima novela<i>\u00a0La luna e i fal\u00f2 (La luna y las hogueras),\u00a0<\/i>su obra maestra. Desde entonces, adem\u00e1s de los breves vol\u00famenes de poes\u00eda, s\u00f3lo escribir\u00eda cartas y escribir\u00eda el Diario que leemos con aflicci\u00f3n, angustia, incertidumbre. Para Italo Calvino, quien trat\u00f3 a Pavese los \u00faltimos cinco a\u00f1os de su vida, el Diario es un \u201citinerario interior\u201d, al contrario del Diario de Gide, \u201cdonde la sinceridad no es demasiado dolorosa, ni el dolor aparece con rasgos de discordia\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Algo que nos encanta\u00a0<i>o\u00edr\u00a0<\/i>y da una \u00edntima alegr\u00eda al alma, a los sentidos del cuerpo y a la casa del coraz\u00f3n, es la musicalidad de la prosa pavesiana en sus novelas finales, sobre todo en\u00a0<i>La luna y las hogueras<\/i>, que tienen en ocasiones el ritmo de muchos poemas de sus tres libros de poes\u00eda (<i>Lavorare stanca, La terra e la morte\u00a0<\/i>y\u00a0<i>Verr\u00e0 la norte e avr\u00e0 i tuoi occhi<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">Nadie desconoce que los sitios de las narraciones pavesianas son la ciudad, el pueblo y los paisajes del noreste italiano, es decir, Tur\u00edn, pueblos peque\u00f1os pr\u00f3ximos, y las inolvidables im\u00e1genes del campo, del bosque y, ante todo, las colinas con su movimiento visual. \u201cCada colina es un mundo\u201d, dice un personaje de\u00a0<i>El diablo en las colinas<\/i>. Esto emociona, como debi\u00f3 emocionarlo a \u00e9l. Cuando las describe, hace que el lector la adentre en su alma. Se trata, en el caso de la naturaleza, de absorberla \u201ccon todo el cuerpo\u201d, como lo hizo inolvidablemente en\u00a0<i>La luna y las hogueras<\/i>. En la ciudad las diversiones y los pasatiempos para los protagonistas j\u00f3venes, en un c\u00edrculo vicioso o disco rayado, es encontrarse en el caf\u00e9 o ir a bailes en salones o reuniones en casas o viajar a pueblos cercanos y muy ocasionalmente al mar. Esto es muy visible en\u00a0<i>El bello verano\u00a0<\/i>y en\u00a0<i>Entre mujeres solas.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">La \u00faltima narrativa de Pavese tiene como fondo la regi\u00f3n de Le Langhe, del Piamonte, posterior a la segunda gran guerra mundial, donde lo que sobraba era la falta de oportunidades para conseguir un empleo m\u00ednimamente bien remunerado. En las relaciones humanas se respira una atm\u00f3sfera r\u00edspida, cortante. En\u00a0<i>El bello verano<\/i><sup>2<\/sup>\u00a0tiene como escenario un barrio de obreros y clase media baja de la periferia de la ciudad densamente aburrida;\u00a0<i>El diablo en las colinas\u00a0<\/i>es la experiencia de una temporada breve en el campo y las colinas de un grupo de amigos j\u00f3venes de Tur\u00edn, en la que la esposa de uno de ellos es la manzana de la discordia y de la uni\u00f3n ef\u00edmera; la tercera,\u00a0<i>Entre mujeres solas<\/i>, la cual acaece casi toda en Tur\u00edn, es narrada desde el punto de vista de una atractiva modista treinta\u00f1era, Clelia, quien nos va introduciendo a un nimio universo esnob y trivial, pero desde el principio ya se adivina en las protagonistas un descenso a peque\u00f1os infiernos. Es admirable c\u00f3mo Pavese dibuja, y m\u00e1s, caricaturiza, ese mundo vano y fr\u00edvolo del vulgo adinerado. Aun en el recuerdo, cuando precisamos pasajes y personajes, no dejamos de sonre\u00edr ante el remedo.<\/p>\n<p align=\"left\">En los personajes de las novelas pavesianas hay el hast\u00edo de vivir, y m\u00e1s a\u00fan,\u00a0<i>el mal de ser.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>II<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">En las tres\u00a0novelas cortas hallamos un orbe ante todo de j\u00f3venes o demasiado j\u00f3venes que no saben a d\u00f3nde van y que no se distinguen mucho entre s\u00ed. Dejan, van dejando, la impresi\u00f3n de aspereza y grisura, abrumados por el tedio, algunos ya vencidos, en fin, hundi\u00e9ndose en una vida mediocre, en la que la sexualidad puede ser morbosa y aun cruel, como sucede en\u00a0<i>El bello verano<\/i>\u00a0con la\u00a0<i>diciasettenne\u00a0<\/i>Ginia<sup>3<\/sup>, el personaje m\u00e1s atractivo, Amelia, la joven bisexual enamorada de Ginia, de diecinueve o veinte a\u00f1os, y los pintores de los que fueron amantes (Guido y Rodriguez), quienes se soportan a menudo porque no saben qu\u00e9 hacer sin compa\u00f1\u00eda. Los hechos \u2013dijimos\u2013 acaecen en un barrio obrero de la ciudad. Gina trabaja en un taller y Amelia es modelo de pintores.<\/p>\n<p align=\"left\">En otro contexto pasa lo mismo con el grupo de cuatro j\u00f3venes de<i>\u00a0El diablo en las colinas:<\/i>\u00a0Poli, cuyo padre millonario es el due\u00f1o de toda una colina,<sup>4<\/sup>\u00a0es un inconsciente, con astillas de locura, y sus amigos, los estudiantes turineses, son Pieretto, inteligente, ir\u00f3nico; Oreste, de ra\u00edz campesina y el sujeto de la voz narrativa \u2013que acaso podr\u00eda tener perfiles autobiogr\u00e1ficos de Pavese\u2013 y, claro, las dos mujeres de Poli, la amante Rosalba, que terminar\u00e1 suicid\u00e1ndose con barbit\u00faricos, y la esposa, Gabriella, que vive libremente su desapego y su sexualidad y es el personaje m\u00e1s sugestivo y atrayente. Como dice Pieretto, Gabriella \u201cles toma el pelo a todos\u201d. Nacida en Venecia, vive en el Piamonte, o m\u00e1s concretamente, en la colina del Greppo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y algo muy importante: en las novelas de Pavese hay algunos huecos que con c\u00e1lculo el autor no quiso llenar, pero que al mismo tiempo resultan misteriosamente atractivos al lector. Uno de varios ejemplos: Pavese deja la ventana abierta al lector si Gabriella se acuesta o no con Oreste.<\/p>\n<p align=\"left\">Como en otras de sus novelas, los personajes pavesianos de\u00a0<i>Entre mujeres solas\u00a0<\/i>est\u00e1n predestinados al fracaso o a una vida dirigida involuntaria o deliberadamente a la autodestrucci\u00f3n que incluso puede terminar en la muerte. Destacan en la narraci\u00f3n Clelia, quien es la voz narrativa, Momina, Rosetta, Mariella, la Nene\u2026 A diferencia de las mujeres de las dos novelas precedentes, las nuevas conocidas son personas ricas o, al menos, con buenos recursos. No hay una sola de las mujeres que no ande en un m\u00ednimo o mediano laberinto y no tenga cambios de humor m\u00e1s o menos continuos. Las mujeres aqu\u00ed son mucho m\u00e1s intensas y visibles que los hombres. Por cierto: el retrato del esnobismo de la alta sociedad, con su caricaturizaci\u00f3n debida, es sobrio, filoso, fr\u00edo, y aun al recordar personajes o pasajes nos hace sonre\u00edr.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Clelia es una modista que va a fines del fr\u00edo enero a Tur\u00edn desde Roma, cuando empiezan los preparativos del carnaval. Esa ciudad donde naci\u00f3, a la que regresa despu\u00e9s de veinte a\u00f1os, a fines de la d\u00e9cada de los cuarenta y que es a\u00fan muy peque\u00f1a (<i>ben piccola<\/i>)<sup>6<\/sup>. A Clelia la env\u00edan desde la casa matriz para fundar una suerte de casa de modas. Llega al hotel, situado en la v\u00eda Po, y apenas termina de instalarla la camarera, que \u00e9sta regresa para decirle que una joven ha intentado suicidarse. Ese principio es el misterio que abarca toda la ficci\u00f3n. Clelia entrar\u00e1 en una obsesi\u00f3n por saber qui\u00e9n es ella y por qu\u00e9 quiso hacerlo. Independiente, inteligente, mujer de car\u00e1cter, Clelia suele hablar muy directo con la gente, incluso hasta la impertinencia.<\/p>\n<p align=\"left\">A trav\u00e9s de Morelli, un hombre maduro que la lleva a las casas de lujo de sus amistades, Clelia va conociendo a diversas amigas, con quienes a su vez conoce villas,\u00a0<i>salotti<\/i>, bares,<i>\u00a0tea-room<\/i>\u00a0y caf\u00e9s: primero, la rubia Mariella, una bella joven que no se alcanza a delinear en la novela; Momina, treinta\u00f1era, separada de un marido, sin car\u00e1cter, arrogante, con \u201cun aire de descontento, de patrona\u201d, que viste con perfecta elegancia y sabe del \u201casco de vivir\u201d, como lo saben, seg\u00fan dice, tambi\u00e9n sus amigas; la Nene, una escultora de veinticinco a\u00f1os, inteligente, con apariencia de ni\u00f1a, \u201cextra\u00f1a y nerviosa\u201d; y la m\u00e1s joven, Rosetta, veintitr\u00e9s a\u00f1os, con una complejidad autodestructiva, de la que queda en el aire el porqu\u00e9 de su obsesi\u00f3n suicida y si sosten\u00eda relaciones amorosas con Momina, y quien es la \u00fanica que produce en el lector una honda simpat\u00eda tr\u00e1gica. \u201cEl hombre prueba su existencia entrando y saliendo de las puertas oscuras\u201d, dijo alguna vez Pablo Neruda; es algo que hacen a menudo los personajes femeninos de estas novelas breves; ninguno m\u00e1s extremo que Rosetta.<\/p>\n<p align=\"left\">De las novelas son muy recordables los finales de\u00a0<i>El bello verano<\/i>\u00a0y de\u00a0<i>Entre mujeres solas<\/i>. El primero, ambiguo; el otro, impresionante (no s\u00f3lo como premonici\u00f3n personal). A diferencia de \u00e9stos, el final de\u00a0<i>El diablo en las colinas<\/i>\u00a0no parece serlo; queda la impresi\u00f3n de una novela inconclusa.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>III<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">\u00bfPor qu\u00e9 un\u00a0escritor, que ya es famoso y se envanec\u00eda de serlo, que viv\u00eda en el esplendor de sus dones po\u00e9ticos y narrativos, a quien le acababan de dar el premio italiano m\u00e1s importante de ficci\u00f3n, se quita la vida pocos d\u00edas antes de cumplir los cuarenta y dos a\u00f1os? Ricardo Piglia, en un relato admirable (\u201cEl pez en el hielo\u201d), en el cual se cruzan dos o m\u00e1s historias, hace una visita al Hotel Roma donde Pavese se dio muerte, y va despu\u00e9s a la casa nativa en el pueblo de San Stefano Belbo.<sup>7<\/sup>\u00a0Piglia interpreta el Diario del escritor piamont\u00e9s, y dice que se abre y se cierra con dos mujeres a las que am\u00f3 y lo afectaron sin l\u00edmite: una, la militante comunista Tina (Battistina Pizzardo),\u00a0<i>la donna de la voce rauca<\/i>, a quien por protegerla debe pasar confinado por el gobierno fascista tres a\u00f1os a fines de la d\u00e9cada de los treinta en Brancaleone, Calabria, donde empieza a escribir<i>\u00a0El oficio de vivir<\/i>, y a su regreso a Tur\u00edn se entera de que Tina se hab\u00eda casado hac\u00eda un mes; la otra, Constance Dowling, quien frisa los treinta a\u00f1os, una rubia actriz estadunidense, bella y elegante, que hab\u00eda regresado en abril a Nueva York. Ambas son las musas inspiradoras de sus dos \u00faltimos \u2013muy breves\u2013 poemarios de 1945 y 1950:\u00a0<i>La tierra y la muerte<\/i>\u00a0(Tina) y\u00a0<i>Vendr\u00e1 la muerte y tendr\u00e1 tus ojos<\/i>\u00a0(Constance). Piglia anota que la actriz fue pretexto para suicidarse. Es verdad: pretexto, no causa.<sup>8<\/sup>\u00a0O, si se quiere, la \u00faltima (gran) gota que derrama el vaso. El suicidio se volvi\u00f3 desde joven una idea fija en un depresivo cr\u00f3nico como Pavese, que sus \u00faltimos a\u00f1os fue un n\u00e1ufrago sobreviviente. \u00bfNo escribi\u00f3 acaso estos versos estremecedores en ingl\u00e9s en abril de 1950, que se oyen como campanas a duelo y son los \u00faltimos de su espl\u00e9ndida obra po\u00e9tica: \u201c<i>S<\/i><i>ome one has died\/ long time ago,\/ some one who tried\/ and didn\u2019t know<\/i>. \u201cAlguien muri\u00f3\/ hace mucho tiempo\/ alguien que intent\u00f3\/ pero no supo\u201d.<sup>9<\/sup>\u00a0Pavese acab\u00f3 de morir cuatro meses m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p align=\"left\">Mucho se ha hablado de la compleja relaci\u00f3n de Cesare Pavese con las mujeres, pero en su poes\u00eda, en sus dos \u00faltimos libros del abandono devastador, no hay ni reprensiones, ni reclamos. Est\u00e1n colmados de un dolor y una ternura que anuncian la derrota y una luz que se apaga. Un enorme sol triste, una niebla como \u00e9sas que se adensan en las ma\u00f1anas del oto\u00f1o y el invierno en la ciudad de Tur\u00edn\u00a0l<\/p>\n<p align=\"left\"><b>Notas:<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>1.\u00a0<\/b>Por cierto, Italo Calvino prefer\u00eda dos de las nueve novelas cortas de Pavese:\u00a0<i>El diablo en las colinas<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Entre mujeres solas.<\/i>\u00a0Pero de inmediato a\u00f1ade la \u00faltima que public\u00f3,\u00a0<i>La luna y las hogueras<\/i>, para decir que la dej\u00f3 de lado, \u201csimplemente porque no me queda ninguna duda de que en ella tiene lugar la condensaci\u00f3n de lirismo, verdad objetiva y totalidad de significados culturales con una plenitud fuera de lo com\u00fan\u201d. El ensayo de Calvino (\u201cVigencia de una actitud\u201d), escrito en 1965, es, en cada p\u00e1rrafo, una espl\u00e9ndida interpretaci\u00f3n de alg\u00fan aspecto de la obra y la vida del dif\u00edcil amigo.<\/p>\n<p align=\"left\">Una apostilla. Pavese ten\u00eda afecto por el entonces muy joven Calvino, quince a\u00f1os menor que \u00e9l. El 24 de noviembre de 1949 \u2013anota en su Diario\u2013 se han publicado las tres novelas. Le dan el primer ejemplar. Festeja con los amigos. Con la vanidad adolescente que le caracterizaba, Pavese aconseja ese d\u00eda al joven Calvino de veintis\u00e9is a\u00f1os. \u201cMe he excusado por trabajar muy bien: Tambi\u00e9n yo, a tu edad estaba atr\u00e1s y en crisis.\u201d Se pregunta a s\u00ed mismo si a la edad de Calvino alguien lo aconsej\u00f3 como \u00e9l lo hac\u00eda con el muchacho y se contesta Pavese que \u00e9l creci\u00f3 \u201cen un desierto, sin contactos\u2026\u201d No hay escritor o escritora que lo haya conocido que no resalte su laboriosidad infatigable. Por cierto, muerto Pavese, Calvino hizo la edici\u00f3n de su poes\u00eda completa y de sus cartas. Lo recordaba con enorme admiraci\u00f3n y afecto. Ambos, con Natalia Ginzburg, representaron el gran tr\u00edo de escritores surgido del grupo Einaudi, la editorial que se fund\u00f3 en 1933. Pavese y el esposo<br \/>\nde Natalia, Leone Ginzburg, fueron dos de los tres fundadores.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>2.<\/b>\u00a0Si se lee la novela, el t\u00edtulo,\u00a0<i>La bella estate<\/i>, parece o es una iron\u00eda.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>3.<\/b>\u00a0Muy poco antes de publicarse la novela, seg\u00fan anota en su Diario el 22 de agosto de 1949, Ginia se llamaba Cinina. Por fortuna lo cambi\u00f3.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>4.<\/b>\u00a0\u201cPieretto dijo que es indigno que una colina entera pertenezca a un solo hombre\u201d. Pavese hace decir esto al sujeto de la voz narrativa. A la colina la llaman el Greppo.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>5.<\/b>\u00a0Desde los nombres o apodos elegidos Pavese busca resaltar el kitsch entre los ricos: Momina, Nene, Loris, Febo, Fef\u00e9, Becuccio\u2026<\/p>\n<p align=\"left\"><b>6.<\/b>\u00a0Una Tur\u00edn que, como la recuerda Natalia Ginzburg en una visita en 1957 (<i>Ritratto di un amico<\/i>), segu\u00eda siendo la misma que Pavese amaba cuando viv\u00eda. (<i>Le piccole virt\u00f9<\/i>, 1962).<\/p>\n<p align=\"left\"><b>7.<\/b>\u00a0Hablemos de rituales, como dir\u00eda Ricardo Piglia, respecto a las visitas que se hacen a lugares significativos de escritores que se admiran. En el Hotel Roma turinense, situado en plaza Carlo Felice 60, el cuarto donde se suicid\u00f3 Pavese est\u00e1 intacto, salvo un detalle. En San Stefano Belbo, la casa natal es museo y su original tumba en el cementerio domina a las dem\u00e1s. Por una menci\u00f3n en su relato sabemos que Piglia visita los sitios veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Pavese, es decir, 1970. Muy de Piglia, muy en su estilo, circulan en el relato, adem\u00e1s de la interpretaci\u00f3n del suicidio de Pavese, otras historias, como el reencuentro fallido que tiene en Tur\u00edn y en San Stefano Belbo con In\u00e9s, la mujer que lo abandon\u00f3 por otro, y las r\u00e9plicas continuas de gente que cree que conoce y cuyo mal lo supone como un efecto del abandono..<\/p>\n<p align=\"left\"><b>8.<\/b>\u00a0El 25 de marzo de 1950 Pavese escribi\u00f3 en su Diario un recado en clave: \u201cNo se mata uno por el amor de una mujer. Se mata uno porque un amor, cualquier amor, nos revela en nuestra desnudez, miseria, indefensi\u00f3n, nada.\u201d Sin embargo, desde el 6 de marzo hasta la mitad del mes de agosto que escribe su Diario, el dolor angustioso por Constance Dowling, expresado directa o soterradamente, es continuo y a veces irrespirable. La llaga se abr\u00eda m\u00e1s o se abr\u00eda menos, pero nunca cerr\u00f3. Por dem\u00e1s, el\u00a0<i>pretexto<\/i>\u00a0rom\u00e1ntico de unir amor y muerte, mujer y adi\u00f3s, proviene desde el t\u00edtulo mismo de su \u00faltimo libro de poemas:\u00a0<i>Vendr\u00e1 la muerte y tendr\u00e1 tus ojos<\/i>.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\"><b>9.<\/b>\u00a0Curioso: esos dos versos los volvi\u00f3 a escribir en ingl\u00e9s en su Diario el 14 de julio: \u201cAlguien muri\u00f3\/ hace mucho tiempo\u201d.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 75 a\u00f1os de su publicaci\u00f3n \u00abEl bello verano\u00bb de Cesare Pavese: una triada novel\u00edstica Marco Antonio Campos El comentario cuidadoso de tres novelas del gran novelista y poeta italiano Cesare Pavese (1908-1950), a saber \u2018El bello verano\u2019, \u2018Entre mujeres solas\u2019 y \u2018El diablo en las colinas\u2019 arroja luz sobre el atribulado esp\u00edritu del genial [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":36790,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-36789","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36789","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36789"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36791,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36789\/revisions\/36791"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36790"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}